Dos autores, una misma cuestión

Un detective privado, que usa una mascara de luchador mexicano, pesa más de cien kilos y viste con mallas, resuelve misteriosos y bizarros casos en un mundo igualmente extraño e insólito: experimentaciones criogénicas, clonación humana, absurdas logias  y cyber-humanos. Al detective se le conoce como El Borbah y sus aventuras se encuentran es las increíbles historietas de Charles Burns.

Por otro lado se encuentra Taxista Cuatroplazas, quien es también un detective que resuelve casos en un mundo sórdido y deshonesto, plagado de malhechores, de gente que roba herencias, secuestra y mata a sangre fría. La particularidad de este segundo detective es que, como nos revela su propio nombre, va tomando sus casos mientras va laborando en su taxi.

Ambos detectives privados tienen mucho en común, pues viven en mundos similares. Sin embargo, a pesar de la similitud también existen algunas diferencias que hacen que esas semejanzas tomen un halo misterioso y oculto. Taxista es una obra en cómic de Martí Rivera, un español que parte del llamado cómic de la transición española, que va de mitad de la década de los setenta hasta mediados de los ochenta. Las historietas de Taxista tienen cabida, en principio, en la revista española El Víbora y ahí nacerán también obras como Monstruos Modernos, recopilación de historietas cortas acerca de sicópatas y asesinos, salidos de la mente de Martí, y Doctor Vértigo, un encantador cómic en donde se demuestra el poder de los hombres y la mente sobre las mujeres.

Charles Burns, por su parte, pertenece al mundo del llamado cómic independiente norteamericano, que surge a finales de la década de los setenta en la revista de cómics de vanguardia RAW, de propiedad de Art Spiegelman. La fascinación de Burns va también por lo raro, lo que está tocado por una cierta insania, obras como El Borbah, Black Hole y Big Baby, demuestran que Burns, al igual que Martí, son seducidos por el mundo de las aberraciones, el fanatismo, el suspenso, el terror y una cierta mirada irónica y pesimista de la vida. Es precisamente ahí donde Martí, el español, y Burns, el norteamericano, se encuentran. Ambos empiezan su trabajo en historieta, más o menos, por la misma época, ambos tienen una estética muy similar pues sus obras están cargadas de profundos claroscuros, sus cómics son narrados con la ayuda de extraños planos y las viñetas, en muchas ocasiones, rompen la clásica forma rectangular para convertirse en innumerables figuras geométricas que llegan a tocar el subconsciente del lector.

Tal parecido, entre ambas obras, puede que sea una coincidencia, pero esa semejanza entre ambos autores no es fortuita pues es claro que ambos son influenciados por el cómic de terror de los cincuenta y sesenta; obras como Vault of Horror o Tales from the Crypt se ven reflejadas en las obras de Martí y Burns, llevadas por estos autores a dimensiones mucho más elevadas, pues la autocensura para los cómics, que operó en Norteamérica a partir de 1954, afortunadamente ya no tiene ningún alcance hoy en día. También hay que tener en cuenta que ambos autores beben en las aguas del cine negro, tanto Martí como Burns nos dibujan un mundo rapaz y mezquino, pero también lleno de melancolía y cierta desafición, tanto en Martí Rivera como en Charles Burns, la mujer es secundaria dentro de las jerarquías sociales del mundo que construyen, ella es la maltratada o, en algunas ocasiones, es la villana más despiadada, no existen términos medios y la fémina siempre estará tratando de utilizar sus encantos para conseguir una ventaja, algo a cambio. Es esto último un sino del cine negro, un pase de manos que el español de la historieta de la transición y el estadounidense del cómic independiente norteamericano manejan casi a la perfección. Cosas como esas se ven en ambas obras, al mismo tiempo como cuando uno tiene la sensación, al acabar un cómic de alguno de los dos autores en cuestión, de tomar un cigarro, fumar con aire de suficiencia y salir a las calles a hacerlas de un Humphrey Bogart en un mundo totalmente insólito para nuestras mentes ordinarias.

Álvaro Vélez. Publicado por la Revista Universidad de Antioquia (edición 285, Medellín, jul-sep, 2006).