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Agosto de 2007

Querido Diario:

Un tipo integro y sabio es el Black Metal que, a diferencia de muchos pelmazos -incluido también este servidor-, no le interesa más que su trabajo y deja de lado las minucias de la fama y el estrellato (?) para dedicarse a su labor constante y permanente: una búsqueda personal por la creación. Black Metal reconoce, como ya lo hemos comentado en estas líneas antes, que no sabe dibujar pero en vez de hacer rimbombantes pero insulsos trabajos en vectores nos regala pequeñas piezas, hechas en digital, que nos roban una que otra sonrisa. Estoy hablando en especial de Las cotidianas aventuras de Estorboide, un tira que volvió a la edición 48 de la gacetilla de Robot justo cuando el Black Metal estaba más perdido que nunca (bueno, la verdad es que el Black siempre está perdido pero vaya que esta vez, hasta la nueva salida de Estorboide, si que estaba de no encontrarse). Sé que Black Metal tiene muchos dibujos y cómics más, le he insistido mucho para que nos deje publicar su material de excelente calidad en la gacetilla, pero ha sido imposible que dé su brazo a torcer. Bueno, por lo menos algo nos regala y en este caso, además de dejarlo publicar en Robot, también me dio permiso de mostrar su nueva tira aquí, en Cuadernos Gran Jefe, la que fungirá en estos días como el cómic de la semana.

Chao.

PD: A los amigos de la capital, pues nada, que nos vemos en Bogotá este viernes en la fiesta-lanzamiento del libro de Robot.

28 de agosto de 2007

En una semana Robot en Bogotá

Como no, sí señor, en una semana exacta estaremos en Bogotá presentando el libro recopilatorio de la gacetilla de cómics de Robot, cuarenta y tres ediciones en un solo libro, cuatro años de existencia y un sin fin de cómics, otras vainas y mucha diversión. El asunto es este: abriremos con un conversatorio a las 5:00 pm en la galería El Bodegón (Cra. 2 No. 22A-8) y luego, en el mismo lugar, disfrutará usted de la exposición retrospectiva de cuarenta y ocho gacetillas originales, editadas hasta el momento. En la misma galería se ofrecerá también el libro recopilatorio de Robot (a muy bajo precio para que lo tengan todos), además de toda la colección de la Editorial Robot de pequeñas piezas en fanzines y, si alcanza el espacio de la galería -esto tocará mirarlo la próxima semana, en el mismo campo de batalla- una importante muestra de mi trabajo en cómics (copias muy bonitas y que se pondrán a la venta también a módicos precios, para que inicié, o enriquezca, su colección personal con lo más innovador y auténtico del arte colombiano) y, como si fuera poco, tomarse una, o dos, o tres cervecitas mientras se llena la cabeza de narración dibujada, cortesía de lo más granadito del cómic nacional. Más tarde, ya en la noche, póngale por ahí a las 10:00 pm, cambiamos de escenario y nos vamos todos para el bar Socorro (Cra. 6 No. 26-57) a disfrutar de la verdadera fiesta-lanzamiento del libro de Robot, ahí si hay cover, para pagar el local y los músicos, pero calma que es barato porque se trata tan sólo de $10.000 y le regalamos además una cerveza (bueno, si quiere el libro entonces el trato para entrar a Socorro es: $20.000 y le regalamos la cerveza más el libro de Robot). La música irá por cuenta de ping-pong, conocido pincha discos de la capital y, además, con un interregno de la banda Los Atroces quienes se han sumado a la fiesta para hacer una presentación especial. Como siempre nosotros ponemos el lugar, el motivo, la música y las nenas (las que son nuestras amiguetas. Ah, y también ponemos amiguetes, porque los que no vayan dejarán de serlo a partir de ese momento), y usted pone sus pies para ir. Sólo por esa vez estaremos en Bogota, es decir el 31 de agosto (claro, de este viernes en ocho días), así que bien sea que vaya a la exposición en la galería El Bodegón, que es con entrada libre, o a la fiesta-lanzamiento en el bar Socorro, o a los dos lugares, no deje de asistir a este evento único en su género (esperamos que hasta este momento, porque queremos más y más cómics, más y más diversión. Algunos dirán que más y más amiguetas… Bueno, por qué no).

Nos vemos en la capital.

24 de agosto de 2007

Querido Diario:

Hoy he tenido un sueño que me ha dejado un par de minutos pensando, después de despertarme. No es que allá sido muy raro, aunque qué sueño no lo es, lo que pasa es que en la mayoría de ocasiones los sueños pasan por mi memoria rápidamente y no se afincan ahí, mientras que este me dejó lelo por unos minutos mientras me levantaba de la cama. El sueño va más o menos así: estoy en mi antigua casa y tengo una invitada que acaba de llegar, se trata de Mónica Bellucci que ha venido a salir conmigo (esa parte la entiendo bien porque ayer volví a ver Malena, de Giuseppe Tornatore. Qué buena película y qué bella es Mónica Bellucci, pero eso es harina de otro costal). Como yo aún no me he bañado corro entonces a hacerlo en vista de que Mónica Belucci esta ya en casa. Los sueños son sueños y llegan con su carga de absurdos pues, en el viaje onírico, me baño en la nevera, con los pantalones puestos y en una tremenda incomodidad, mientras me baño intuyo que ese no es el sitio para bañarse pero tampoco hago nada para dejar de hacerlo. Mientras me baño Mónica Belucci me ve desde lo lejos pero yo como si nada me digo a mi mismo: "normal, bañarse es normal, y más en la nevera". Terminado en baño nos vamos dizque a una feria del libro (de esas todas mal hechas que hacen aquí en Medellín) y, o sorpresa, en la feria no hay libros sino puros puestos de comida (normal, así es la de aquí... La del mundo real). Ahí, en la feria del libro, desaparece Mónica Bellucci (yo no le hice nada porque de eso no se trataba el sueño, no era un sueño erótico. Si eso era lo que estabas esperando pues perdiste el año. Yo estoy es contando una cosa rara ahí, además la imagen de Mónica Belucci como Malena, en la película de Tornatore, estaba bien grabada en el sueño, es decir, no estaba para el clásico mete-saca porque, aunque Malena está para todo, no vi esa intención en la film de Tornatore. En fin, te estoy confundiendo y me estoy confundiendo a mí mismo o sea que dejemos este paréntesis hasta aquí). Ah, en la feria del libro también vendían unos carritos pequeños de colección, a mí me gustan mucho esos carritos, sobre todo los clásicos, pero de la pura rabia no compré nada (claro, la rabia porque era una feria del libro y resultó ser una feria de la gastronomía, pero con platos de dudosa alcurnia). Después de rechazar la compra de los carritos me desperté y me quedé unos minutos pensando en lo absurdo que fue el sueño, en lo absurdo que es empezar un día precisamente teniendo que despertar y levantarse de la cama (qué se puede esperar de un día así. Es decir, de casi todos los días...), unos minutos pensando y me levanto, y me hago el desayuno, y me siento a leer, y luego a dibujar un poco y, ahora, a escribir sobre un sueño que me dejó pensando unos minutos antes de levantarme y que vos seguro vas a decir, cuando acabes de leer esto: "qué bobada, qué sueño tan bobo, para qué escribió eso, perdiendo el tiempo y haciéndome perderlo a mí". Y quizás tengas razón, quizás son bobadas mías, cosas que no te debería contar.

Banda Sonora: todo el disco Be Still Please, de Portastatic (editado por Acuarela Discos). Bueno, no está mal, no está mal.

Chao.

PD: ¿Cómo? ¿No has visto el cómic de la semana? Aquí está.

23 de agosto de 2007

No, esta no es la Cuarta Brigada

Al cambiar de casa, a principios del año, además de las diferencias que surgieron después de estar toda la vida habitando en el sector de Robledo (donde quedaba la antigua casa, al norocciedente de la ciudad de Medellín), incluyendo como es obvio trasladar todos los recuerdos a la memoria, cuando antes estaban afincados en cada rincón de la vieja casa familiar, hay un hecho que trajo el nuevo cambio: resulta que el número telefónico de este nuevo apartamento coincide bastante con el de la Cuarta Brigada del Ejercito Nacional, afincada en el sector de Los Colores, cerca del estadio Atanasio Girardot. Entonces cada tanto, mientras estoy desayunando, o viendo una película, o leyendo, o viendo televisión, o trabajando, o dibujando, o haciendo lo que se me da la regalada gana en mi casa que, además es también mi sitio de trabajo, recibo una llamada de algún despistado que pregunta cosas como: "¿Cuándo es la cita de reclutamiento?". "Mire, es que necesito saber cuáles son los requisitos para sacar la libreta militar". "¿En dónde hay que hacer la consignación para la obtención de la libreta?". "¿De dónde me contestan? ¿Esa es la Cuarta Brigada?". Y yo repito como loro: "No esta es una casa de familia, está equivocado". Reconozco que he estado tentado a responder y dar informaciones equivocadas como: "No, ya no hacemos reclutamiento, el Ejercito Nacional ya no está en guerra con nadie"; o "¿Para qué quiere la libreta militar si eso no sirve para nada?”; o quizás: "Mire el Ejercito Nacional le informa que el servicio militar obligatorio se abolió desde la semana pasada, ahora estamos reclutando monos para hacerle la vida imposible a los guerrilleros (a los paramilitares no, ellos son aliados "estratégicos")"; o también "¡Deme su nombre y apellido! -así con esa voz toda arrecha que usan los cabos, los mayores, los sargentos, los generales... y todos esos pelmazos que se creen la gran cosa porque se visten de camuflado y pueden responder con su tira huevos, reglamentario y legal, si sienten que alguien les respira en la nuca- ¡Usted es un desertor, eso me muestra la pantalla del computador!". Pero no, soy demasiado cobarde para hacer chanzas por teléfono y, además, qué culpa tiene un pobre muchacho de 17 o 18 años que llama para preguntar cómo resolver su situación militar (debe ser que por eso se confunden de teléfono. Los pobres, y no los culpo por eso porque yo también lo estuve, deben estar cagados del miedo pensando en su potencial pertenencia a las Fuerzas Armadas de Locombia).

Eso pasa hace rato, lo que sucede es que esta semana, gracias a que la Corte Suprema abolió el pago de los trámites para la obtención de la libreta militar (decisión muy acertada y lógica por demás), mi línea está congestionada y ahora el loro, es decir yo, repite a cada llamada: "No, está equivocado, esta no es la Cuarta Brigada". Bueno, exagero un poco, tampoco está congestionada pero las llamadas equivocadas sí se han incrementado un poco. Así que además de tener que lidiar con una Cuarta Brigada que cierra toda la calle Colombia, desde la altura del centro comercial El Diamante hasta la avenida 80, dificultando todo el tráfico vehicular desde las 6:00 pm y haciendo que gente como yo llegue tarde a sus citas nocturnas, en el centro de la ciudad (porque los buses tienen que dar unas vueltas locas ya que la maldita calle Colombia esta cerrada por los milicos), también tengo que soportar las llamadas de los pobres incautos que marcan mal el número telefónico de la Cuarta Brigada y la llamada va a dar a mi casa en donde yo contesto redireccionando a los reclutas de primera y segunda línea y enterrando mis ilusiones porque, esto si que me molesta más, siempre que suena una llamada pienso -qué mente positiva tengo yo- que es para ofrecerme un trabajo, uno de esos maravillosos en donde dibujaré cómics a mi antojo y me pagarán muy bien (bueno, lo que me imagino que vale mi trabajo).

Esta entrada también podría dirigirse hacia temas entrerrados por la ciudadanía como la eterna pregunta sin respuesta: ¿Qué hace una importante brigada militar -la más importante de Antioquia, creo yo- en un sector residencial de la ciudad, cuando estamos en un estado de guerra permanente? Pero por hoy esa pregunta quedará una vez más sin respuesta (aunque yo podría responderla olímpicamente diciendo: ¡Estorbar!), como una pregunta retórica, de esas que se hace uno también cada vez que se pregunta sobre lo absurdo que suelen ser casi todos los asuntos de esta Locombia. Pero no, yo solamente quería referirme a esa vaina de las llamadas equivocadas, de la gente que cree que esto es la Cuarta Brigada del Ejercito Nacional de Locombia, y para que no queden dudas de ello respondo que no, que esta es una casa de familia. Yo comprendo, amigo adolescente, que todo ese asunto de ir a disparar unos huevos ahí que nadie pidió que dispararas, que tengas que asumir una voz toda arrecha, además del talante imponente, impuesto precisamente por esas prácticas espartanas de entrenamiento que te hacen despertate como a las tres de la mañana con un toque de trompeta y luego ir a mostrar toda tu hombría, y valentía, y arrojo, y honor por la patria, y todas esas cagondeces, te ponga nervioso pero por favor, te lo pide uno que también tuvo miedo pero nunca se equivocó de teléfono al llamar a los militares y que además está ocupado esperando la llamada que lo saque de la pobreza, marca bien los números para cuando vayas a llamar a la Cuarta Brigada.

¡Arrr, rompan filas!

Frase del día: aquí estoy y aquí me quedo. Esa la pronunció el expresidente Samper, cuando era presidente de esta vaina y lo querían bajar del ejecutivo por esa mierda que lleva como treinta años aquí, sí, el contubernio entre narcotraficantes y políticos (que estaba mucho antes del gobierno de Samper y que aún sigue...). Pero que ahora la pronuncio yo porque no voy a salir hoy de casa. Contestaré más llamadas equivocadas y estudiaré mientras tanto ya que tengo que madrugar mañana a dar mi clase de Historia de Colombia en la universidad.

17 de agosto de 2007

Querido Diario:

Mi carácter sicorrigido o mis extrañas manías (bueno, quién no las tiene) me han permitido por fin empezar a leer a Enrique Vila-Matas. Ya que su ola ha pasado un poco por estas tierras he empezado a leer su serie de relatos Hijos sin hijos (Editorial Anagrama, Barcelona, 1993), una breve historia de la España de las últimas cinco décadas. De ahí este pedacito a ver si te animas también a leer a este señor:

Todavía ahora se sorprende de su sangre fría al depositar el artefacto en un lavabo del periódico y dirigirse a continuación a la Plaza del Castillo -el nombre de esa plaza le traía siempre vagas resonancias de su pueblo natal, Valderrobles, con su imponente castillo presidiendo el valle de Matarraña-, donde compró un revista, pidió una cerveza bien fría, pensó fugazmente en su padre, que había sido bombero toda la vida, pensó amargamente en la condición obrera, bebió un trago de cerveza, desplegó la revista y se quedó un rato aguardando, con toda la flema de este mundo, a que de una vez por todas volara por los aires El Pensamiento Navarro, cuando eso sucedió cerró tranquilamente la revista que fingía leer, apuró la cerveza y se dirigió, con paso resignado, hacia el siempre enigmático horizonte del exilio más puro y duro. Desde entonces -y lleva así doce o catorce años, ya no sé muy bien, creo que he perdido la cuenta- se dedica a esperar aquí en Meudon a que muera el dictador (pág. 28).

Hasta pronto.

PD: mira esta belleza, una muy fiel animación de los cómics de Frank, de Jim Woodring (la animación es de Taruto Fuyama). Bueno, la animación se la encontró primero Joni y yo pues me robé el link para que la veas tú (si eso quieres, por supuesto).

13 de agosto de 2007

Querido Diario:

Me había demorado un rato en renovar el cómic de la semana, tú comprenderás que el cómic no me da de comer así que me toca hacer otras cosas, laborar en otras vainas, y precisamente por eso no había renovado la historieta semanal. Pero que no cunda el pánico, que nadie se me vaya porque por fin hay nuevo cómic: esta belleza titulada Seguidillas que, como es costumbre en este sitio (tu sitio favorito en la Internet, por supuesto), desaparecerá en una semana porque se va, definitivamente para las páginas de la edición número cinco de Cuadernos Gran Jefe. ¿Por qué la número cinco si aún no ha salido la cuarta edición? Te preguntarás tú, obviamente, y yo te voy a responder que lo que pasa es que como yo soy un tipo que le hace a todo pues estoy montando, casi simultáneamente, las dos ediciones de los dos próximos fanzines, recordemos: Cuadernos Gran Jefe, edición cuatro, dedicado a mi difundo padre; y este nuevo fanzine, en su edición cinco, dedicado a conversaciones y chanzas con mi gran amigo Chimpandolfo. Terminemos aquí y dejemos entonces que una de esas chanzas la puedas disfrutar durante una semana, después... Bueno, después comprarás el fanzine (por favor, para no tener que trabajar en otras cosas y para tener todos los días para dibujar, para que tú te la pases bien y yo me la pase bomba también).

Chaolín.

9 de agosto de 2007

Desde Perú

Hace un par de meses vinieron, a Medellín, unos peruanos que están metidos en la onda fanzinera de Lima, trajeron publicaciones y nos contaron acerca de las actividades en torno a los fanzines y al cómic, que es lo que más interesa en este diario. Así que Diego, Joni, Tomás y yo vimos algunas de las variadas publicaciones editadas en el país de los incas, nos trajeron noticias de patas conocidos del Perú, como Arturo Higa, los buenos hermanos Gonzáles, creadores de la revista Carboncito, y de otros muchos que no conocíamos (me regalaron incluso una edición que no tenía de la revista Pánico, que una vez comenté en este diario).

El asunto es que en estos días coincidieron un par de cosas con el Perú en torno a este asunto del que te estoy hablando (claro que sí, de los cómics y sus fanzines o publicaciones): hace ya varios días salió la edición número 10 de la revista Carboncito (qué buena portada), grandes amigos de esta casa y que además son patas que han tenido la deferencia de publicar unos cómics míos (además de una entrevista que me hicieron hace ya como año y medio, que apareció en la edición ocho de dicha publicación. No sobra decir que me sentí muy importante). La revista Carboncito, de lo poco que he visto del Perú, es en mi concepto lo mejor o más significativo que se está haciendo en este momento en dicho país, en cuanto a publicaciones de cómics. Justamente, en este mismo diario, comentaba yo, hace ya como un año, que si seguían en este empeño pronosticaba que, en algunos años más, Carboncito podría convertirse en una de las publicaciones más importantes de este tipo no sólo en Suramérica, sino en la orbita latinoamericana (ya sé, para ti puede parecer exagerado pero aún pienso lo mismo). Así que larga vida a Carboncito y a los que viven en Lima pues busquen la revista y la compran que, en parte, para eso es que se hace. Ah, en este número diez también salió un cómic mío, gracias a Renso y a Amadeo por invitarme a su buena revista y siempre dispuesto, y con todo el gusto del mundo, a participar en su publicación (espero pronto tener un ejemplar en las manos. Esperemos entonces que alguien viaje de aquí para allá, o viceversa, para mandarnos novedades editoriales de ambas ciudades).

La otra noticia que viene del Perú es del dibujante David Galliquio, quien muy amablemente me escribió para mandarme un saludo y remitirme a sus web blog: este, y este otro, donde expone parte de su trabajo (algo de su trabajo también ha sido publicado en Carboncito), en especial con su personaje Lito “el perro”. Con un dibujo abundante (rico en tramas y rayados) y unas historias bien divertidas, el trabajo de David me recuerda un poco a Crumb y a algunos de los underground de los sesenta (claro que sí, también se parece un poco a Spiegelman en sus primeros cómics, bajo el cobijo del underground). Pero lo que más me gusta del trabajo de David es que parece que no se despega de los lápices (por lo que he visto y por lo que leí en su entrevista en la misma Carboncito, edición nueve), que dibuja bastante y esto ya es un logro muy significativo para él y, sobre todo, para el trabajo que seguro nos sorprenderá más y más en los años venideros, porque de eso se trata también este asunto, y ya sabes que yo lo repito mucho aquí: dibujar y dibujar, ser constante con el trabajo, reflexionar sobre la propia creación y ver, leer, empaparse de muchos cómics, mucho cine, mucha literatura, mucha música, mucha tv y muchas otras cosas más. Es un oficio y hay que asumirlo como tal.

Ahora a acostarme, es madrugada de domingo y hoy mismo tengo que dar clase sobre historia de Colombia en la universidad. Llevo todo el día estudiando el siglo XIX y pensando "pobres mis estudiantes, encima de que me tienen que aguantar como profesor también tiene que ir a escuchar la desastrosa historia de Locombia y, como si fuera poco, un domingo en la tarde...".

Saludos al Perú y que siga la buena cosecha.

PD: ah, de Locombia también salió, en la décima edición de Carboncito, Paola Gaviria, una nena que hace unos dibujos y unos cómics bien buenos (ya ves, a propósito de la entrada inmediatamente anterior, hay algunas cosas buenas en flickr).

5 de agosto de 2007

Aquí no y allá sí

Ya sabes que no me gusta mucho flicker. Ya he manifestado, en repetidas ocasiones, mi animadversión por ese espacio en donde todo el mundo se felicita y se elogia mutuamente (y ni siquiera con bonitas frases o palabras que realmente parezcan salir del corazón. No lo sé, así lo veo yo). Sin embargo, entre la paja siempre se podrá encontrar algo de trigo y aunque no me gusta como la gente ha convertido ese espacio que podría ser más útil en un basural de nada (en su gran mayoría, ya te cuento que veo algunas cosas buenas ahí), de vez en cuando me paseo por ahí para ver que hay de bueno (sí, ya lo sé, no me gusta pero a veces visito algunas galerías. Ah, quién entiende al ser humano…). Entre esas cosas buenas que tienen algunos en flicker existen galerías como la de Fantagraphics Books, una bonita y juiciosa editorial de libros de cómics norteamericana.

Paseándome hoy por la galería flicker de Fantagraphics Books me encontré con unas fotos de la Convención de Cómics de San Diego, que es quizás el más grande evento de cómics en los Estados Unidos, y en el flicker de Fantagraphics Books me topé con fotos como estas:

Ah, qué envidia. Allá sí y aquí no. Cómo me gustaría estar allá para comprar todos esos libritos, para ver de lejos a Art Spigelman y pedirle autógrafos a los hermanos Hernández… Ah, qué maravilla ir a un sitio donde los cómics son mirados con respeto y aprecio (en especial estos de Fantagraphics Books, de autores independientes norteamericanos). Dime lo que quieras pero se me pone la piel de gallina con ver estas fotos de la Convención, con ver los libritos en ese inmenso estante, tan bien editados y esperando que alguien pase sus portadas para leer y disfrutar de un mundo de historietas variopintas, en contenidos y estéticas (ya quisiera hojearlos y comprarlos…). Con galerías en flicker como la de Fantagraphics Books vale un huevo toda la verborrea que se desperdicia con la gran mayoría de oligofrénicos que se felicitan a si mismos porque toman una fotico o hacen un dibujito una vez por mes (ya te digo, llámame como quieras pero no soy muy amigo de los elogios al peo). Vaya, y qué sorpresa, en el flicker de Fantagraphics Books apenas si alguien hace un comentario. ¿Habrá algo que comentar ahí? Casi nada, pienso yo, lo dejan a uno sin palabras de lo buenos que son.

Tu amigo de siempre, Truchafrita.

PD1: tienes razón, yo también hablo mucha mierda aquí.

PD2: ya que estamos en esto de los cómics pasate por el blog de Andrezzinho para que veas estas historietas tan buenas.

3 de agosoto de 2007