

Julio de 2005
Querido Dairio:
El pasado martes vi Charlie and the Chocolate Factory y me gustó. No puedo decir que me encantó porque la película tiene ciertos, digamos, desaciertos con los que no quedé muy contento. Pero vamos por lo primero, es decir, lo que me gustó: yo no esperaba que Tim Burton fuera a hacer una obra idéntica a la que hizo Mel Stuart con Willy Wonka and the Chocolate Factory, no sólo porque no tendría ningún sentido sino también porque ya se sabe lo que hace Burton cuando quiere poner una obra al día -como en el caso de Sleepy Hollow y la muy desafortunada Planet of the Apes-, así que si esperan los mismos Oompa Loompa de la obra del 1971 se equivocaron de tiempo, eso es parte de lo bueno del film: la puesta al día, o sea que Burton incorpora elementos nuevos, a una historia basada en el libro de Roald Dahl y que ha tenido su punto más alto en la adaptación cinematografica de Mel Stuart. Cosas como las coreografías y las canciones de los Oompa Loompa son bien logradas en la obra de Burton, al igual que el tratamiento estético de casi todo el film (cosa que Tim Burton sabe hacer casi a la perfección). Bueno, podría decir que es una película que divierte y en ocasiones sorprende así que está bien. Pero cuando existe un punto de comparación -con la ya mencionada Willy Wonka and the Chocolate Factory-, las cosas no pueden ser del todo afortunadas para el último film de Burton. Yo diría que es muy superior el film de Mel Stuart por varias razones: para mí aún tiene mucho más significado los efectos especiales "hechos a mano" y con el corazón que lo elaborados con la ayuda de un computador, así que quedo mejor con los trapos, el látex y los líquidos de colores del film de Stuart que con los píxeles de Burton; el film de Burton está más orientado a los niños -aunque los adultos también podemos disfrutar de su película-, cosa que parece suceder al contrario con la película de Stuart, en Charlie and the Chocolate Factory vemos un trasfondo moralizante, una especie de enseñanza con artilugios elementales como si se tratara de que "los niños lo entiendan" (cosa extraña en Tim Burton), mientras que el film de Stuart las cosas no son tan sencillas de ver, hay un tono más irónico que en el sermón que intenta dar Burton. En Charlie and the Chocolate Factory, estamos asistiendo a constantes flashback que Willy Wonka tiene de su pasado, de su infancia y todo para darle un tono de moraleja a la historia: la familia es lo más importante, la amistad, bla, bla, bla. Yo no sé si el libro de Roald Dahl tenga ese tono que le dio Burton, porque no lo he leído -aunque a mi se me antoja que la última adaptación fílmica es más fiel al libro que la primera-, pero si es así yo prefiero lo que hizo Mel Stuart.
Pero hay algo que no me cuadró para nada en el film de Burton, le busqué todos los lados y no me llegó, esperé pacientemente y nunca lo vi. Nunca me funcionó Willy Wonka. Esta es mi mayor desilusión con el film de Burton (y eso que digo que de todas formas me gustó): ver un Willy Wonka con una apariencia andrógena o medio maricón, a decir la verdad a mí el Willy Wonka de Burton se me parece mucho a Michael Jackson y no se me salió esa comparación en toda la película. Un verdadero descalabro, sobretodo cuando pienso en el Willy Wonka interpretado por Gene Wilder, un hombre serio, desconcertante, cínico, irónico, punzante, pero con un gran corazón; cómo olvidar los comentarios siempre atinados y lúcidos del Willy Wonka de Mel Sturat: "el suspenso es terrible, espero que dure", cuando el niño alemán estaba atorado en el tubo de succión; "a través del desierto está la tierra prometida", esto se lo dice a la señora alemana cuando se la lleva un Oompa Loompa para que vaya por su hijo, que acaba de ser succionado por un tubo; o perlas como esta: "¿Dónde se cría el buen gusto, en el alma o en los sesos?". Tres pequeños ejemplos de todo el repertorio de frases del señor Wonka en el film de Stuart que en la película de Burton desaparecen para dar paso a un escuálido, mariquetas y hasta ridículo, a ratos, Willy Wonka. Otro aspecto de este mismo punto, y esto va crear ciertos resquemores, es que el Wonka de Tim Burton es interpretado por Johnny Depp, un actor que siempre me a parecido exagerado, sobreactuado. Cuando uno ve obras como Piratas del Caribe, Miedo y asco en Las Vegas, Don Juan DeMarco y hasta Sleepy Hollow, además de algunas otras, se da cuenta que Johnny Depp es un sobreactuado, exagera, gesticula, vocaliza demasiado; esta bien, en las películas que he mencionado sus personajes están al límite, pueden tener una cuota de esa sobreactuación que Depp siempre hace pero con Willy Wonka no lo supo hacer, sencillamente porque no era una caracterización para él, lo pausado, lo meditativo, lo irónico, casi nunca le queda bien a Johnny Depp (en cambio, lo exagerado a veces si le cala, como en Ed Wood, y en otras ocasiones no hablar mucho le funciona mejor, como en El muchacho manos de tijera).
En definitiva lo que dije al principio: Charlie and the Chocolate Factory me gustó pero no me encantó. Es bien sabido que hacer un remake de una película de culto, como la de Mel Sturat, es un trabajo colosal y yo diría que Burton sale a flote, difícilmente pero sale. Yo adoro Willy Wonka and the Chocolate Factory desde la primera vez que la vi, hace como veinte años, pero como yo no soy fanático de nada, no le guardo ningún culto loco a nada, no me desquicio con las cosas que me gustan, tampoco me molesta y me siento ofendido porque Tim Burton, un director que me gusta mucho, haya "profanado" un film de mis amores. Nada de eso, el hombre lo intento, falló por unos lados pero en otros le atinó. Y como siempre es usted, amigo lector, el que tiene que ir a ver el film y hacerse su propia opinión.
Con uno de los textos más largos de este diario, se despide su amigo de siempre Truchafrita.
PD: ¿Qué pasó, en el film de Tim Burton, con la extraña y sorprendente secuencia que hizo Mel Stuart cuando el barco está en el túnel?
29 de julio de 2005
De lo más fácil
Sí, no hay ningún misterio, tan sólo se trata de hacer cómics y autopublicarse. Todo el mundo dice tener la última palabra en estas cuestiones pero lo único que vale -por lo menos para mí- es que haya trabajo (publicado) que mostrar, lo de más es pura mierda (ah, y abajo susceptibilidades que no me refiero a nadie en particular pero sí a todos en general).
28 de julio de 2005
Querido Diario:
Si los proyectos que tiene uno y otra gente, en Colombia, en torno al cómic se llevaran a cabo la situación sería un poco más favorable para nosotros los autores y editores y, obviamente, para los lectores. A propósito de eso, hace un par de semanas me escribía una niña, llamada María Edith, preguntándome acerca de nuestra experiencia editorial con ROBOT y sus fanzines, su intención eran conocer un poco acerca de nuestros aciertos y desaciertos en cuanto a la publicación y distribución de cómics ya que ella, junto con unos amigos, pretende fundar una editorial de cómics, en Cali, llamada Magama Editores. Como yo no soy un amarrado, no tengo secretos profesionales, y lo que me interesa es dar a conocer mi poca experiencia en estos asuntos, para ver si el cómic por fin despega en este país, le escribí a María detallándole algunos asuntos de nuestro querido intento con ROBOT y hoy decido también compartirlos con quien lea esto y le interese.
María, nuestra intención con la Editorial ROBOT es la misma que ustedes tienen aunque creo que son metas a largo plazo (sobretodo esa de hacer del cómic una industria). Por el momento tenemos diez títulos en "minifanzines" y sabemos muy bien que en estas cuestiones (editar cómics y distribuirlos) el proceso es muy lento y lleno de obstáculos y altibajos, de todas maneras eso no ha sido impedimento para emprender una idea que pensamos puede calar dentro de un público que reconoce en el cómic un medio de expresión, o arte, valedero.
Por lo que veo ustedes han iniciado con una división de funciones que para nosotros aún no son claras, cosa que nos ha acarreado, como te decía anteriormente, algunas dificultades. En términos empresariales y administrativos somos unos novatos, cosa que tendremos que corregir con prontitud. Pero en lo que se refiere al trabajo específicamente editorial las cosas han marchado bastante mejor. Creo que en este último aspecto lo importante es tener en cuenta tres asuntos primordiales: criterio editorial, que se publica y que no y cuál es la línea que se quiere publicar; criterio de formato, los tamaños y el material, nosotros por ejemplo publicamos en formatos muy pequeños (minifanzines) que nos permite ofrecer fanzines a un costo muy bajo (de $1.000 a $2.000) y si tenemos en cuenta que nuestro criterio editorial es bueno (digo yo) entonces la cosa está mejor; el tercer asunto es la constancia que nosotros la hemos tenido con la hoja de ROBOT (no sé si usted la conoce), que se distribuye gratis, cada mes, y contribuye a la divulgación del trabajo editorial en fanzines, algo así como un catálogo pero que no es necesariamente eso pues es coleccionable ya que contiene cómics y otras cositas que el lector disfruta (o parece disfrutar según lo que nos cuentan), con la hoja de ROBOT llevamos casi dos años y medio sin interrupciones de publicación (estamos en la edición número 27). Soy un convencido de que la constancia es el asunto primordial.
En definitiva nuestro proceso ha sido más alentador que descorazonador, creo que hemos ganado mucho más de lo que hemos podido perder y, como le decía al principio, este asunto de crear una editorial de cómics, aquí en Colombia, acarrea una serie de obstáculos, de lo cuales creo que el más difícil es el de la mentalidad del potencial comprador, ya que éste cree que se trata (como ha pasado siempre en nuestro medio) de lecturas infantiles o para "desadaptados". Como la cuestión no es llorar sino buscar soluciones creo que, en nuestro caso, la hoja gratuita y mensual de ROBOT a sido un buen medio para empezar a crear una nueva conciencia en torno a las historietas (además de que funge también, como le decía, de catálogo de los títulos que van saliendo). Nuestra primera intención es que la Editorial se mueva como una máquina que se pague sola. Editando un fanzine al mes (de diferentes autores y diferentes temáticas, teniendo en cuenta nuestro criterio editorial) y que este fanzine sea pagado por la venta de los otros que están siendo distribuidos. Por el momento no pensamos en ganancias para los autores ni mucho menos para nosotros (nosotros mismos somos los autores así que la cosa se puede aceptar por un buen tiempo), tan sólo que no tengamos que invertir nuestro poco capital en editar fanzines. Paso a paso: una máquina que se mueve sola, se paga sus propias publicaciones sin necesidad de invertir, con una fanzine saliendo cada mes, manteniendo la hoja-catálogo de ROBOT y, obviamente, el criterio editorial, el criterio de formato y la constancia, siempre la constancia. Esa es nuestra intención por el momento, luego si eso funciona el paso a dar será recibir ganancias monetarias de eso.
Nota: en otro correo, y atendiendo a varias preguntas más precisas, le comenté acerca de asuntos más específicos. Ese correo lo colgaré aquí en unos días.
27 de julio de 2005
Querido Diario:
Esta semana se inicia, en Medellín, la Feria de las Flores, un evento de la ciudad en el cual jamás me he sentido participe. Nunca me he sentido parte de la Feria de las Flores porque lo que ahí presentan no tiene nada que ver conmigo: no me gustan las trovas, es un sonsonete repetitivo y cansón, así que no asistiré al Festival Internacional de la Trova (creo que así se llama); no me interesan los caballos, no me gusta alquilar un caballo para montarme en él, no me gusta montar a caballo y mucho menos llenar media ciudad de cagajón, por eso no iré a la cabalgata, además para beber y emborracharse no hay que estar montado encima de una bestia; no me interesan los silleteros, no quiero saber como hacen sus silletas (porque hace mucho rato sé como es), me aburriría como una ostra, en medio del tumulto, tratando de ver el desfile de silleteros, por eso no voy ni multado a Santa Elena a ver como el campesino hace su silleta de flores y mucho menos me asomo a esa baraúnda de gente que es el desfile de silleteros; no iré a ningún tablado porque no me gusta la música "tropical", no iré a los conciertos de rock porque aquí no hay buen rock para ver ni escuchar (exceptuando algunas pocas buenas bandas, como Los Sorners, pero que no estarán en la maravillosa Feria de las Flores); no iré a las exposiciones de flores y de pájaros en el Jardín Botánico porque sencillamente no me interesa ver matas y animales, es más sólo he ido como tres veces al Jardín Botánico, y no precisamente a ver platas, y ni una sola vez al zoológico. No estaré feliz, no gritaré que viva Medellín y su Feria de las Flores, no diré que los paisas somos una verraquera, que estamos llenos de mujeres lindas y gente pujante, porque este evento no es mío, tampoco es para mí, no tiene nada que ver conmigo, ni con mis gustos, ni con mis sueños, ni con lo que me gusta y disgusta de Medellín. Es una fiesta totalmente ajena a mi forma de ser. Y eso que yo no acabé de llegar, yo nací en Medellín, vivo desde hace treinta años acá y de esta ciudad creo que no voy a salir, lo que pasa es que los que organizan fiestas de pueblo, como ésta, nunca entenderán acerca de la diversidad, nunca se darán cuenta que aquí hay un montón de gente que tiene diferentes gustos y que es imposible congregarlos a todos en torno a un caballo, un sombrero, un carriel y una silleta, eso no tiene nada que ver conmigo. "Ah, pero vas a beber", dirán ustedes y yo contestaré que sí, pero no dentro del "marco" de la Feria de las Flores. Además qué tiene extraordinario eso si con feria o sin feria yo bebo, picho y mato.
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Otra cosa: la semana pasada, el en momento crucial de un trabajo que estaba haciendo, es decir, una hora antes de entregar el trabajo y en medio del afán recibí una suerte de sermón, por parte de una niña que estaba conmigo, acerca de "cómo era posible que yo trabajando y no tuviera celular, que yo cómo hacía entonces". Lo chistoso del asunto, o debería decir mejor lo absurdo, era que esa niña sí tenía celular pero se le habían acabado los minutos y que, después de darme su sermón, le preguntó a un muchacho de al lado si tenía celular y él, obviamente, sí tenía pero también sin minutos. ¡Ja! Valiente gracia. Estuve a punto de decirle que yo no solamente sí tenía minutos sino que tenía horas, días y hasta todo el tiempo del mundo, pero que celular si no tenía, pero me abrumó lo absurdo del momento.
26 de julio de 2005
Querido Diario:
Dos semanas de mucho trabajo explican mi ausencia en este cuaderno íntimo. Como ya te había contado el trabajo de los animatics me mantiene ocupado desde hace veinte días y la semana pasada estuve montando un video de un reconocido fotógrafo de la ciudad, para un evento de la alcaldía de Medellín. Bueno, ahora que tengo más tiempo y que poco a poco vuelvo a la deliciosa rutina, que me permite escribir algunas cosas y dibujar cómics, estaré nuevamente pendiente de este diario y de el cómic de la semana que, como se habrán podido dar cuenta, no ha sido renovado desde hace quince días. Así que mil disculpas por las demoras pues el trabajo me tenía algo alejado, además me disculpo también con los amigos que me han escrito en el correo electrónico y a quienes no les he contestado espero hacerlo lo más pronto posible, al igual que prometo renovar en breve tiempo el cómic que, se supone, ofrezco cada semana.
25 de julio de 2005
Una nueva bofetada por parte del cine
Será que me estoy volviendo un blandengue. Eso me decía el pasado viernes después de salir de ver Vida acuática, una película que me gustó mucho. Es que desde hace unas semanas para acá he visto unas peliculitas que me han gustado y que, al mismo tiempo, me han dejado una cierta duda en cuanto a dónde quedó mi recia crítica hacia el cine en general. La primera fue Batman Begins (Dir: Christopher Nolan, 2005) a la que entré con cierto desencanto (de hecho entro a cine con esa actitud casi siempre que voy a ver una película de comic exploitation), pero debo admitir que esta "precuela", de lo que en su momento hizo muy bien Tim Burton y que luego Joel Schumacher se encargó de borrar con el codo (o mejor, con el culo), me gustó en casi todos sus aspectos: una historia oscura y hasta mística, un excelente casting (en especial Michael Caine), un vestuario al mejor estilo de las más logradas series del Batman en cómic -y eso que no me gustan mucho los superheroes-, y efectos especiales en su punto, al mismo tiempo que la dirección de arte no se quebró la cabeza tratando de llevar la, digamos, "paleta de colores" del cómic al cine, como sí lo hizo Schumacher y lo único que logró fue una estridente fiesta de colorinches. De lo poco que no me gustó de Batman Begins fue ese carro-loco-hammer que fue el batimovil (aunque debo admitir que es bastante verosímil) y me decepcionó un poco El Espantapájaros, uno de mis villanos favoritos, junto con el Dr. Octopus, en mis años de adolescente cuando perdía el tiempo leyendo superhéroes de DC y Marvel.
Otra película que me gustó mucho más, y que vi hace un par de semanas, fue Machuca (2004). Este es el tipo de películas que le gusta a todo el mundo menos al purito, o al que cree serlo, y que piensa que como le gusta a todos a él no le puede gustar, porque se cree un lego en cine (aunque, obviamente, la mayoría de las cosas que le gusta a la mayoría de la gente son una basura). Machuca es una película chilena, dirigida por Andrés Wood, y que tiene como argumento central la amistad entre dos niños de diferente extracción económica, dentro del contexto del gobierno de la Unión Popular, es decir, bajo la presidencia de Salvador Allende. Bueno, ya sabrán ustedes entonces que asistiremos, en este film, al drama político que suscitó el primer, y único hasta el momento, intento de democracia socialista (o como la quieran llamar) en Latinoamérica. Aquí me podría extender y hablar un poco acerca de esa gran perdida, en experiencia política, que constituyó la caída del gobierno de Allende, gracias a los hijueputas de siempre que, en aquella época, eran el lado más oscuro del gobierno de los EEUU, los sectores más pudientes y explotadores de la elite chilena y las aberraciones que nunca faltan, como el Frente Nacionalista Patria y Libertad y esa mierdecilla llamada Augusto Pinochet -además el que quiera más de esto se puede ver el excelente documental La batalla de Chile (Dir: Patricio Guzmán, 1977)-. Pero para qué hablar de eso si la película tiene toda esa vaina y mucho más, y aún más especial: una historia de un niño que, en medio de todas esas cagadas, pasa por un buen puñado de primeras experiencias. Reí, lloré, me asusté, gocé como loco viendo esta peliculita, como debería ser cuando uno va a cine. Mientras veía Machuca, dos niños con sus pequeños mundos en medio de un caos político general, recordé una frase acertadísima que alguien dijo una vez por ahí (creo que fue Héctor Abad Faciolince): la patria son los recuerdos y los amigos de la infancia.
A diferencia de Machuca, Vida acuática (2005) es una película que gusta a muy pocos. Un argumento fácil: un científico marino (cualquier parecido con Jacques Cousteau es pura coincidencia) se embarca, con un grupo de expedicionarios, tras la búsqueda una especie llamada el "tiburón jaguar". Fácil argumento pero cargado de situaciones cómicas, dramáticas, absurdas... Esta película es inclasificable, al mismo tiempo que lo es su ritmo de narración (no apta para espectadores crispeteros o exclusivamente hollywoodenses), una música incidental casi que sin parangón, como en el caso de la secuencia del secuestro de los piratas marinos, una banda sonora hecha a base de versiones en guitarra interpretadas por Pelé dos Santos (un personaje del film) y bonitos efectos especiales elaborados por un señor, ya bien conocido, llamado Henry Selick. ¿Está muy enredado este comentario acerca de Vida acuática? ¿Sí? Pues es que no se trata de que yo la cuente sino de que usted la vaya a ver y saque sus propias conclusiones, porque para eso puede pensar y tener su propio criterio, ¿o no? Para finalizar mis flores a Vida acuática concluyo con dos aspectos, el primero es su excepcional casting: Bill Murray, Anjelica Huston, Jeff Goldblum y Willem Dafoe, esto como lo más conocido pero también con otra serie de actores que siempre están de "bajo perfil" en maravillosas películas como ésta; el segundo es el director: Wes Anderson. ¿Habrá que explicar que quiere decir eso? Ah, otro día porque ya he escrito mucho y ustedes se pueden aburrir.
Bueno, después de todo creo que no soy tan blandengue. De lo que sí estoy seguro es que el cine se encarga, cada tanto, de darme una bofetada cuando expreso, a viva voz, mi desencanto por él.
Felizmente arrepentido, tu amigo de siempre, Truchafrita.
julio 19 de 2005
Querido Diario:
Animatic es una animación con un movimiento muy limitado pues en vez de realizarlo con una secuencia de dibujos de, digamos, veinticuatro cuadros por segundo, se reduce al un tercio o un cuarto de esa velocidad (y aun muchos menos que eso). La falta de movimientos, o de dinámica, en el animatic se resuelve con un montaje novedoso o con la ayuda del audio que pueden llevar la narración cuando la animación no es suficiente, haciendo que ésta no sea aburrida al espectador. A eso me he dedicado estos últimos quince días, a hacer un animatic de veinte minutos para una serie, no se trata de una creación personal sino de un trabajo para el cual fui contratado -te acuerdas de los papeleos que tenía que hacer en el DAS y en la Procuraduría, pues eran para este trabajo-. Convertir una serie de programas de radio, llamados Historias de la ciencia, en animatics. La serie es de carácter pedagógico, hasta yo mismo aprendo haciéndolos. Por eso mismo he estado un poco alejado de este espacio estos últimos días. Pero todos tranquilos que yo aquí al frente como siempre.
Precisamente dos semanas trabajando en este animatic de encargo y decidí retomar, el pasado fin de semana, uno que estaba haciendo por mi cuenta, titulado No estaba muerto. Me dije a mí mismo "ya que estás trabajando en uno que te pagan, por qué no le hacés en el tiempo libre al tuyo", y sí, le volví a trabajar después de no hacerle nada durante dos meses, hice una secuencia y unos fondos, y decidí colgar uno de esos fondos en la sección de links, junto con otro que ya había hecho. De esta forma, colgando en este sitio web algunas cosas que voy adelantando de mi tercer animatic (el tercero después de La noche antes del cómic, que se vio por ahí en un festival de cine el año pasado y el de Danza en la Luna, uno que no sé si mostraré por ahí porque es muy viejo y ya no me gusta mucho) se van a ir enterando del desarrollo de No estaba muerto y, quizás, los que vivan en Medellín o Colombia lo vean por ahí en algunos meses, en algún evento audiovisual.
Bueno, chao. Tengo que trabajarle al segundo animatic que tengo por encargo.
julio 13 de 2005
Querido Diario:
Recuerda que siempre ahí un cómic que te espera cada semana, y el de esta vez está bien jocoso. Ah, cómo me divierto con los cómics.
Ahora ustedes me dirán: chao pescao.
julio 8 de 2005
Querido Diario:
Hace unos días veía en televisión nacional un debate acerca del TLC (Tratado de Libre Comercio) que nuestra querida Colombia está negociando con los EEUU. En este caso estaban hablando de la defensa de la televisión. Decía uno de los analistas, invitado al debate, que Colombia tenía que defender su televisión porque era pieza fundamental de la identidad nacional, que no podía ser posible que los norteamericanos, al negociar con Colombia el TLC, fueran a imponer criterios a nuestra televisión y quedar, finalmente con una serie de "enlatados" de factura estadounidense en nuestra querida y gran TV Nacional. Qué lastima, me decía a mí mismo mientras veía el debate, que en nuestra gran nación, con dos costas en dos océanos, con una diversidad de flora y fauna, con gente linda, con campeones de boxeo, grandes ciclistas, virreinas de la belleza universal, con buena droga para consumir y exportar, con Juan Pablo Montoya, Shakira, Juanes y el super presidente Álvaro Uribe Vélez, tuviera que apelar a la TV Nacional para crear o sostener (no sé cual de las dos) dizque una identidad nacional, qué pena que nuestra identidad esté en una serie de programas insulsos, en unos noticieros como de tres horas y en el resto de una parrilla de programación plagada de telenovelas pendejas y que no hacen más que repetir, como loros mojados, una trama que ya conocemos desde hace más de dos décadas (para mí, que soy mayorcito). Qué pena que esta gentecita del gobierno, el mismo que se lavará las manos cuando el TLC salga un fiasco, no reconozca formas de expresión más autenticas y significativas cuando van a buscar una "identidad" nacional. Ojalá y la parrilla de nuestra televisión se convierta en una serie de "enlatados" gringos porque ya estoy cansado de tanto programa y telenovela chambona.
Aún de mal genio y muy pesimista, Truchafrita.
PD: pronto cambiará mi estado de animo y todo volverá a ser maravilloso.
julio 6 de 2005
Cuando a la gente le pintan monas y se las cree
Bueno, vamos a prender el televisor a ver que están presentando -me digo a mi mismo mientras busco ese canalcito donde solían programar videos musicales-. MTV se convirtió en un canal estupido, aún más idiota de lo que era antes, gracias a una serie de anodinos realities y otros platos de imposible digestión (como cámaras escondidas, extraños concursos en donde se premia al más cochino de los concursantes, etc). Pero hoy estoy viendo MTV porque quiero ver el circo de Live 8, unos conciertos que se inventaron dizque para hacer presión a los poderosos para que paren, o frenen, o acaben la pobreza en el mundo. Jua, jua, sí claro, mañana mismo Bush, Chirac, Balir y los otros más (los otros, al fin y al cabo son todos iguales) van a hacer que se igualen las cargas entre países ricos y pobres.
Campañas de tres pesos estas del Live 8, engaña bobos. ¿Por qué? Te preguntarás tú, incauto y siempre bienintencionado lector, y con mucho gusto te doy mi opinión: primero, los artísticas que "contribuyen" a ese concierto (y de paso a sentar una voz de protesta y al mismo tiempo de solidaridad con el mundo pobre y bla, bla, bla), van como siempre tras la promoción, o ellos mismos van para eso o son obligados por sus manejadores, además aunque no haya paga (creo que no la hay) el beneficio es doble: promoción en todo el mundo y el plus de que tus fans digan: ¡Wow, mi artista, mi ídiolo, sí que es bien bueno con la humanidad, es humanitario, tiene corazón! Así sí seguiré comprando sus discos; segundo, dos razones para ver que esto es una pantomima: en Live 8 están Shakira y U2 (y eso que sólo menciono dos); tercero, la solidaridad, ¿cuál solidaridad?, me pregunto yo, ¿el ser humano es acaso solidario?, quizás en casos muy particulares (si alguien cree que puede refutarme esta verdad de peso, antes de contestar, mire a su alrededor); cuarto, esta sí que es bien bonita: ahora como la pobreza material es tan difícil de salvar en el mundo a algunos se les ha ocurrido que el Live 8 no sólo es para la inopia material sino también espiritual, intelectual, no pues como si fuera más fácil lo último que lo primero, está visto que es más sencillo dar un pan para que se lo coman que un libro para que se lo lean (además, con hambre es muy difícil leer); quinto, los medios de comunicación masivos que promueven eventos como éste, sin tener la más mínima vergüenza en el asunto ya que son estos mismos medios los que se han encargado, en buena parte, de sembrar diferencias, creando estereotipos imposibles de alcanzar (visa, carro, gafas, perfume, vestido a la moda, todas cositas bien fashion promovidas por MTV), esto también va para patrocinadores y la mayoría de los "artistas" que participan de esta vaina, mejor dicho un espectáculo de cinismo, de esos que disfrutamos cada tanto; sexto y último, está si es tronadora: el pueblo jamás decide nada, los que creen que van al Live 8 porque van a cambiar el mundo se equivocaron (no de tiempo ni de espacio sino de clase y especie), que la democracia, que la globalización, que el problema es de todos, que si las gentes del mundo deciden, que el poder de la mayoría, que si protestan... Jua, jua, ¿cuándo a decidido el pueblo? ¿En Grecia Antigua, los ciudadanos romanos, la Revolución Francesa quizás? Dejémonos de maricadas, el Live 8 es un concierto más, es para ir a escuchar música (buena o mala, es usted el de los gustos), a emborracharse, a drogarse y a volver a casa, los pobres de África, los de Latinoamérica, los de Asia, qué pesar de ellos, el próximo año volveremos a protestar.
Atentamente su amigo Truchafrita, en una insoportable racha de pesimismo.
PD: uno de los conciertos se lleva a cabo en el Circo Máximo de Roma. ¡Ja, qué casualidad!
julio 2 de 2005

