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Julio de 2007

Joyas del cómic

Supe del trabajo de Jim Woodring por primera vez, hace ya algunos años, cuando leí La revolución de los cómics (Reinventing Comics), de Scott McCloud. En el maravilloso libro de teoría, lenguaje, negocio y otros muchos items más sobre los cómics, McCloud habla de la obra de Woodring como fuera de serie, a mí el asunto me quedó sonando mucho y bajé varias revistas de Jim Woodring, en especial Frank, y comprobé lo que afirmaba Scott McCloud con respecto a este singular creador de historietas. A mí siempre me ha parecido mucho más relevante, apreciable y práctico el papel que el digital, así que gracias a Jose (una vez más por ofrecer su servicio de tarjeta de crédito) pedí por amazon el libro recopilatorio The Frank Book (Fantagraphics Books, 2004), de Jim Woodring, y aunque la mayoría de los cómics, aparecidos en estas casi 400 páginas de antología, ya me los había leído los disfruté como si fuera la primera vez. Es que es lo que el mismo McCloud afirma en la solapa de The Frank Book, algo así como que uno puede leer a Frank, y releerlo y releerlo y releerlo y uno no se cansa de encontrar más y más cosas, más y más maravillas.

Las historietas de Frank son, casi por completo, silentes. Jim Woodring no usa bocadillos en sus historietas y ya de entrada esto es un logro bastante significativo, pero si a eso le sumamos el hecho de que es una historieta inmersa en un mundo alucinante, de una fantasía única e indescriptible (tienes que verlo y leerlo, no es fácil de describir), además de que la estética y el lenguaje de Woodring, en Frank, es de gran maestro (sobre todo sus trabajos en blanco y negro, con un pincel que enloquece por lo meticuloso y acertado. Aunque para nada despreciable, todo lo contrario, sus trabajos en color que refuerzan mucho la carga fantasiosa del cómic mismo) entonces tonto el que quiera más porque ya se lo están dando todo.

Lo mejor, entonces, es que si a vos te gustan los cómics y tenés la posibilidad de comprar algunas buenas piezas como esta, además de tener un amigo o familiar con tarjeta de crédito, pues hazte a The Frank Book para que veas a lo que pueden llegar las historietas más allá de los aburridos supertontos y del verborreíco manga (bueno, con unas excepciones, muy pocas en el caso de los superhéroes...). Quizás lo único malo que tienen estos libros, porque en casi nada fallan ya que la edición es también impecable (en este caso con tapa dura y forrada en tela), es que uno se los lee en un momentico, con casi cuatrocientas páginas yo me lo acabé en unas dos horitas... Pero bueno, lo delicioso del asunto es que aquí se aplica lo que precisamente dice McCloud, así que en unas semanas volveré a releer a Frank como si fuera la primera vez.

Para terminar dos cosas: la primera es que desde hace mucho tiempo me importa un carajo que las obtusas librerías colombianas no traigan estas bellezas porque para eso está amazon y los amigos con tarjeta de crédito (aunque qué falla por los que no conocen y podrían tener la posibilidad de ver estos cómics en las librerías...); la segunda es que los dejo con un pedacito de la introducción a The Frank Book, hecha por Francis Ford Coppola, que resume un poco lo que para muchos contiene el extraordinario trabajo de Jim Woodring:

The ancient myths and folk tales of all cultures which have been preserved for so many centuries have meaning for us today because the fantastic elements in them are rooted in inmmutable reality. The Frank stories belong to this class of literature.

Chaíto.

30 de julio de 2007

Fiesta-Lanzamiento del libro de ROBOT. ¡En Bogotá!

La fiesta está programada para el viernes 31 de agosto en el bar Socorro pero antes, el mismo día, tendremos un conversatorio y una exposición retrospectiva con todas la gacetilla de Robot, en la galería El Bodegón. La fiesta en el bar tiene un costo, pero el conversatorio y la exposición son completamente gratis, así que ya sea lo uno o lo otro (u ojalá los dos juntos) por allá se les espera a los amigos, a los conocidos y a los lectores de la capital. Bueno, para más información sobre el asunto pueden visitar ahora mismo el web blog de robot.

Hasta pronto.

26 de julio de 2007

Querido Diario:

Hoy he renovado el cómic de la semana, se trata de una historieta más de el detective Muñoz, uno de los pocos hombre honestos que pertenecen a nuestras fuerzas policivas. En esta ocasión el detective Muñoz se encontrará con el despiadado Nárcula y se enterará, una vez más, de lo difícil que es atrapar un narcotraficante en este país.

Chao, espero que disfrutes de esta pequeña historieta.

21 de julio de 2007

El pesente no es lo máximo

[...] la modernidad, una era que se considera superior a todas las épocas anteriores, desde la Edad de Piedra hasta la Edad Media, esa arraigada ceguera, que depende de una cierta idea del progreso, va de la mano con la convicción de que el presente es la cumbre de la evolución humana hasta hoy. Implícita o explícitamente, la modernidad considera que nuestros antepasados son más tontos que ella misma. Esa concepción no deja nada que desear en términos de estrechez de miras, y no tan sólo delata una conciencia histórica reducida a la contemporaneidad sino que, desde el punto de vista de la evolución, resulta insensata. En últimas, no es un secreto que las bases esenciales para la supervivencia del Homo sapiens, desde la agricultura, la ganadería hasta las matemáticas y la escritura, fueron inventadas hace miles de años.

Hans Magnus Enzensberger, En el laberinto de la inteligencia. Una guía para idiotas. En: revista El Malpensante, número 79 (junio 16 - julio 31 de 2007), Bogotá, pág. 35.

19 de julio de 2007

Una para Los Recochan Boys

Ayer hablaba con Marco y, entre las vainas que conversamos, llegamos al tema de lo bueno que es ver programas de televisión en donde los actores o, en este caso los humoristas, no se toman en serio nada. Cuando el programa es toda una recocha (esta palabra, sorprendentemente, sí es castiza pero, según el diccionario de la Real Academia Española, es un adjetivo que significa "bien cocido". Sin embargo, hay un significado un poco más parecido a lo que quiero referirme cuando hablo de recocha, en la palabra recochineo: "burla o ironía molestas que acompañan a algo que se hace o dice". Bueno, tampoco es exactamente lo que quiero decir pero se parece), es decir, toda una fiesta, una burla, una parodia desprevenida, el asunto se goza mucho cuando uno es espectador y, no sobra decir, se goza más cuando los actores también parecen divertirse mucho. A la televisión colombiana se le acabó esto casi por completo, estamos inmersos en unos canales privados que nos lanzan realities, telenovelas y noticieros como si no hubiera más que producir y todo con una completa falta de realidad colombiana (incluso en los noticieros). Además son aburridos, repetidos, poco arriesgados. Los programas de la actual televisión colombiana, en especial los canales privados, van directo al estomago del consumidor, así que se acabó la autenticidad en su parrilla, ya todo es vender el marica celular, el auto último modelo, la puta en vestido de baño o en interiores, etc. Y los canales regionales o más locales son aburridos programas de sofá, en donde se traen invitados por turnos a quienes se les entrevistan con el total desconocimiento del tema, por parte del entrevistador. Programas sobre cocina, solo para hombres o solo para mujeres, de música (la escena del rock local y nacional, repiten eso como loros los presentadores de programas de "rock", pobres podridos), programas para adolescentes, para los padres o para las amas de casa, etc., es lo que pulula en canales regionales y locales, y todos con el mismo y triste sofá, en donde cada quien echa su patético discurso sobre lo que sabe y el entrevistador no tiene ni puta idea (bueno, yo también he ido a esos malditos programas y he dado mi patético discurso y cada vez me doy más cuenta que los presentadores de la televisión, local y regional, son una montón de pelmazos que, como diría un español, te cagas).

Basta de ladridos. Estaba contando entonces que hablaba con Marco ayer y por el tema este de lo buenos que son los programas humorísticos desprevenidos y recordamos a Los Recochan Boys (bueno, casi siempre recordamos a Los Recochan Boys cuando hablamos de televisión), un grupo musical que se armó en El Show de Jimmy, un programa musical de la televisión colombiana, de la década de los setenta y ochenta, conformado por cuatro juergueros de alta estirpe: Jimmy Salcedo, Hernando "el culebro" Casanova, un bigotudo y un negro a quienes no les he podido encontrar el nombre (qué importa, si lo que interesa es qué tan divertidos eran), estos cuatro hacían scketches humorísticos en El Show de Jimmy entre los que se encontraban chistes, como esta muestra y esta otra, parodias musicales, pequeños cortos de humor (producidos por Mero Recochan Boys. Ah, cómo olvidar esa parodia de Metro Goldwyn Meyer) y puestas musicales de la banda. Ah, vale la pena también ver esta parodia musical con los integrantes del grupo vallenato Binomio de Oro, a mí el vallenato no me gusta ni poquito pero puedo decir que esto es lo que más se acerca a lo que a mí me podría gustar de esa música. Ahora, dirás tú "qué chistes tan malos, qué parodias tan bobas, eso no hace reír", y yo te voy a contestar que te equivocas porque lo que hace reír en Los Recochan Boys no es el chiste en sí sino el gesto, lo que los gringos llaman el feeling, y el de estos tipos está puesto al máximo porque saben recochan (molestar, pasarla bien, gozarla, estar bien cocidos...) y además por detrás se le ve que eran unos bebedores, juergueros y amigos del perico (o la merca, como llaman a la coca en otra parte), se le ve por encima que los primeros en gozar del asunto son ellos y eso lo hace más autentico y gracioso, por lo menos así lo veo yo. De esa misma autenticidad que la televisión nacional y local colombiana perdió hace rato por estar detrás del culo del actor de moda, de la modelo con más tetas, de la gaseosa que más vende y de faja reductora que mejor deja el estomago (antes flácido y sin brillo).

A reír un rato entonces.

PD1: ah, otro chiste flojo pero divertidísimo; otro más de Los Recohan Boys, con la actuación especial del Fernando Gonzáles Pacheco (verdadero ídolo de la TV nacional); otra parodia musical más y la cortinilla de entrada de El Show de Jimmy, cantada por el mismo Jimmy Salcedo (qué tiempos aquellos, qué buena TV). Bah, no pude encontrar la parodia de Tarzán (Farsán en este caso) hecha magistralmente por el grande Hernando “el culebro” Casanova (imagino que Ándres, quien es el que ha subido estos videos a You Tube, la debe tener. Esperemos que tenga la deferencia de subirla para disfrutar también de Farsán).

PD2: olvidaba decir que Jimmy Salcedo murió como a principios de los noventa y Hernando "el culebro" Casanova partío a juerguiar con Jimmy, en el bar del cielo, hace como cuatro años. Lo del consumo de merca lo digo porque a leguas se ve y porque "el culebro" lo confesó en una entrevista de televisión, hace como diez años.

PD3: mirá lo que dice Don Guillermo Pollicarpio III sobre Hernando "el culebro" Casanova, en la edición número dos de Robot.

17 de julio de 2007

Truchafrita tiene muchos fanzines

Y si los quieres comprar pues aquí hay más información. Y si no te interesan, ¿qué estás haciendo aquí? Pasa de largo y gracias por nada.

15 de julio de 2007

Querido Diario:

Pasemos ahora a temas más divertidos y edificantes, basta de poner puntos sobre las íes en la política colombiana y vamonos a develar verdaderos asuntos como el que expone nuestro escribiente Álvaro Vélez en un artículo más de su autoría, titulado Las niñas no entran. Esperemos que el sexo femenino no arremeta contra mi humanidad, o la del señor Vélez, y esperemos también que nada extraordinario ocurra, en cuestiones políticas en este país (o en el mundo, porque también sirven algunas...), para no tener que rabiar tanto en este pequeño espacio, este punto diminuto dentro del universo de Internet.

Buen fin de semana para ti. Una recomendación para Lolo: procura ir por la sombra, no queremos que con este calor se te vaya a freír el huevo que llevas en el bolsillo.

PD1: sabes, no me asustan los viernes 13 ni nada de esas cagondeces.

13 de julio de 2007

Adiós al compañero primo

Bueno, se murió ayer esta momia de la política colombiana, el doctor pollo o el compañero primo, como lo llamaba el extraordinario periodista Lucas Caballero Calderón (compañero, porque estudiaron juntos en el Gimnasio Moderno de Bogotá; primo porque el doctor pollo se casó con Cecilia Caballero, prima de Lucas). Si, se murió el expresidente Alfonso López Michelsen y los noticieritos estos de televisión se pelean entre sí para llamar a este granuja dizque estadista (ja, los estadistas en Colombia, durante toda su historia, no pasan de cuatro), gran hombre de la patria (no pues, prohombre el ladroncito este) y revolucionario (esa sí que me da risa). Lo llaman revolucionario porque por allá a mitad del siglo XX se inventó un movimiento llamado MRL (creo que sus siglas significan Movimiento Revolucionario Liberal) de corte dizque revolucionario, en aquel entonces era un niño bien tratando de sacudirse el peso de la elites gobernantes, en la cual había nacido. El MRL fue un trampolín para López Michelsen, para ascender y hacerse ver en la política colombiana más allá de la típica figura de delfín, el movimiento no tuvo nada de revolucionario, no era más que la misma loba con piel de corderito y más allá de que acogió en su seno a militantes del Partido Comunista, cuando éste fue ilegalizado durante el gobierno do Rojas Pinilla y del Frente Nacional, nada hay de innovador en el movimiento del doctor pollo (además, qué de innovador y revolucionario podía haber también en el Partido Comunista Colombiano. Aparténse del dogmatismo, adoradores de Stalin y Mao, y miren a ver si la historia sí los absolvió. A Stalin y a Mao me temo que no... ). Así que buen viaje señor López Michelsen, lastima que no se pueda llevar a su camada también, sobre todo a Felipito López Caballero, su hijito querido, ese ladroncito de cuello blanco que hizo escuela en la década de los setenta cuanto tú, mi pollo, eras presidente, y luego Felipín se fue al Banco de la República, por allá en los ochenta, a meterle mano sucia al dinero de los colombianitos pendejos, los mismos que ahora lloran la partida de una figura importantísima de la política colombiana (eso no lo dudo, lo que pasa es que mirar la historia de la política colombiana es como asomarse a la historia de una mafia...). ¿Entonces qué? ¿Hacemos una marcha también por el presi López Michelsen? Hágale, de una, masturbemos las masas una vez más, que la gente salga con pañuelos blancos, olvidemos su gobierno represivo de los setenta, y salgamos a las calles, todos al unísono cantemos: ¡Satanás libéralo ya!

Adiú

PD1: bueno, tampoco se la quitemos toda. Aunque no es culpa de él, el señor López Michelsen si tuvo algo bueno en su vida: ser el hijo de Alfonso López Pumarejo, uno de los verdaderos estadistas de este país y de los poquiticos presidentes buenos que hemos tenido en la historia de Locombia.

PD2: ya ves que, en gran parte, la culpa la tiene el acontecer colombiano. Yo no quería hablar, durante un buen tiempo, de política colombiana aquí, pero como no hacerlo si el compañero primo me da esta oportunidad única (porque uno se muere sólo una vez).

12 de julio de 2007

Joyas del cómic

Gracias a una gentil oferta que me hizo Pablo Guerra, desde el país del norte, he podido hacerme a la edición 17 de The ACME Novelty Library, del grande Chris Ware, y poder continuar la historia de Rusty Brown (iniciada en la edición 16 de The ACME Novelty Library). Bueno, aún no he terminado de leer esta nueva edición porque apenas la recibí ayer en la tarde -además porque esta belleza de cómic merece una lectura lenta, para saborear cada una de las viñetas, de los maravilloso trazos de Ware-, pero puedo decir, por el momento y con seguridad, y sin que tenga dudas de que me defraude, que estoy tocando, hojeando y leyendo una verdadera pieza de arte (o una joya del cómic, como precisamente se titula esta entrada), que es lo que distingue todas las ediciones de The ACME: una edición de lujo, en esta ocasión se trata de un libro de tapa dura y forrado en un cuero sintético (la edición 16 venía con un lomo en tela), un trabajo editorial impecable (¿Perfecto? ¿Lo puedo decir? ¿Sí? Ah, pues no hay problema: perfecto) y adentro la estética meticulosa y preciosista de Ware (a que te gustan las cosas bonitas), un lenguaje y un manejo impecable de las técnicas narrativas propias de la historieta y, como si fuera poco y para darse contra las paredes, la historia de Rusty Brown que está de rechupete.

Se advierte en un adesivo de la contraportada: Please do not buy this issue if you are not fully aware of these ramifications. Típico de los cómics de Ware, con múltiples caminos, en donde se advierte que no entre por esta puerta si no ha cruzado las demás antes. ¿Estrategia de ventas? No lo sé y ni me importa, teniendo en las manos esta belleza, porque Chris Ware no me deja de sorprender. Cuando sea grande quiero ser como él (por lo menos dibujar bien, editar de esa manera tan impecable no lo sé, a menos que alguien me quiera editar de lujo y en tapa dura. Conservo la esperanza... Ya llegarán…).

Chaíto.

PD: mientras perfecciono mis dibujos y espero a un editor con más corazón que estomago te invito a que mirés el cómic de esta semana. Se trata de una pequeña historieta incluida en la cuarta entrega del fanzine Cuadernos Gran Jefe, que en este caso estará dedicado, en gran parte, a historias sobre mi difunto padre. No sobra entonces contarles que, como casi todas las historietas que publico en mis fanzines, está también abandonará, en una semana, este sitio web para afincarse definitivamente en la cuarta edición del fanzine de mi corazón, cuando este salga a la luz (imagino que en menos de dos meses, es que he estado algo ocupado por el trabajo).

11 de julio de 2007

Querido Diario:

Cambiemos de tercio porque este banderillero de la política y la actualidad colombiana ya está cansado, y además se vuelve un poco molesto con tanta chachara del mismo tema. Cambiemos para disfrutar de las verónicas y paseíllos del toreo principal, el que más gusta en este diario: el cómic.

Bueno, aunque el símil no es el más apropiado, no sólo porque la tauromaquia ni me va ni me viene sino porque a muchos les puede parecer un exceso de rodeo cuando debería empezar el tema así, escueto, de manera directa, sí me parece un inicio diferente para hablar un poco de una publicación de cómics que me llegó desde la ciudad de Armenia, la semana pasada. Se trata de la revista Larva, en su tercera edición (junio de 2007), editada por un colectivo de la Universidad del Quindío y que, una vez apreciada en su conjunto resulta bastante atractiva por varios motivos: el primero por su buena factura de edición pues, si me pongo a comparar, a la edad en que yo publicaba mis primeros fanzines (de eso hace ya cerca de diez años, es decir, cuando contaba con un poco más de veinte años) lo hacía en fotocopia y con una factura bastante regular, por no decir pésima -bueno, hay que justificarse diciendo que yo editaba, y aún edito, mis fanzines por mi propia cuenta, mientras que el colectivo Larva cuenta con el apoyo de una Universidad, pero esto no es desafortunado sino que es todo lo contrario, es muy bueno porque así la publicación se centra en los aspectos editoriales más que en el engorroso asunto del dinero, de la financiación-. El interior cuenta con seis historietas, de las cuales las que más me han gustado son una titulada Ludivine, de Melánie Perticoz, y otra titulada Odio, de Maucho, aunque las demás también me parece que están bien para una publicación naciente (bueno, como es lógico en estos asuntos, creo que falta pulir un poco más la línea de algunos dibujantes al igual que sus historias pero esto depende únicamente del tiempo, del trabajo constante porque nadie nace aprendido. Mírame nada más a mí, más de diez años en el negocio y aún me falta mucho por aprender). El hecho de que Larva sea una revista patrocinada por la Universidad del Quindío le da un atractivo también especial: es gratis y así ya pueden tener, en primera instancia, un público más receptivo, aunque jamás hay que descuidar los contenidos. Lo único que no me atrae mucho de la publicación es su tamaño. Larva está hecha en formato de carta (21,5 por 28 cms) y creo que es un formato demasiado grande para exponer cómics que aún no tienen una estética bien definida y atractiva (digamos que esa apreciación es la más subjetiva de todas porque ya estoy muy acostumbrado a los formatos pequeños. Me hubiera gustado más ver Larva en media carta, así sale más barato o, mejor, se le pueden añadir más páginas a la misma por el mismo precio, pero ya te digo que son maricadas mías).

Pienso que este tipo de publicaciones como Larva le dan un tono diferente al mundo fanzinero colombiano. Todo fanzine editado en el país -en este caso especifico de fanzines de cómics- es, para esta casa, motivo de alegría y de esperanza, pero siempre habrá que tener en cuenta el factor tiempo. La constancia es lo único que vence la apatía y hace verdaderos creadores en historieta. Así que espero que Larva tenga una larga vida y que no pase como con los cientos de fanzines que se han editado en Colombia que, en su abrumadora mayoría, son sol de un día. Esperemos entonces que sus creadores tengan en cuenta este asunto de la creación como algo serio y constante para el beneficio del cómic nacional (si es que esa mierda existe) y el beneficio de ellos mismos como dibujantes. ¡Larga vida a Larva y olé!

Adiú.

PD1: ah, en la revista Larva también salieron dos comiquitas mías de Dandi, las mismas que fueron publicadas originalmente en sendas ediciones de Cuadernos Gran Jefe.

PD2: ya viste las últimas ediciones de Robot en su web blog. ¿No? Ea pues a verlas soquetón.

9 de julio de 2007

Un hombre de principios

Peter es holandés pero el español lo aprendió al revés, por lo menos eso le dije yo la semana pasada en una velada amenizada por algo de alcohol. Empezó aprendiendo el idioma español desde la jerga antioqueña (o paisa, como se les conoce también a los nacidos en el departamento de Antioquia y en la ciudad de Medellín), el dialecto urbano de los jóvenes de Medellín. Entonces Peter dice parce (amigo), mijo (mi hijo), ¡eh ave maría! (explesión intraducible que puede significar varias cosas dependiendo del contexto, puede ser: qué maravilla, qué horror, etc) en vez de decirlo con las palabras castizas del idioma, en fin, ese no es el punto con Peter, sólo quería explicar una faceta del holandés para que entiendas lo chistoso que resulta este tipo hablando español entrecortado y sin saber ni siquiera de qué va lo que dice, o por lo menos eso se imagina uno porque en medio de la conversación, pasada ya por algunos alcoholes, Peter y yo hablamos como cinco minutos de la política colombiana y me decía "yo no entiendo la política de Colombia", y yo le respondí: "yo tampoco". Esa corta intervención de ambos fue interrumpida por otra opinión de Peter: "pero hay algo que entiendo menos dentro de su política", yo pregunté sobre el asunto y Peter continúo: "sí, ese ministro que ustedes tienen, ese, ese el del interior". "¿Qué pasa con él?" pregunté y Peter respondió: "no sé que hace ese señor ahí, es que parece del siglo XIX". "Ah sí, Carlos Holguín Sardi es un hombre de principios, pero de principios del siglo XX" (ejem, esta última intervención mía es una libertad poética que me doy gracias al poder de la ficción, es decir, este último comentario mío es inventado, pero a qué suena bien. ¿No?). Bueno, habrá que explicar más. Está bien un comentario final a modo de explicación para el incauto: Peter a pesar de que parezca tonto, como casi todos los extranjeros que vienen aquí a balbucear el idioma de Cervantes, no lo es (bueno, muchos otros extranjeros sí lo son...), no entiende nada de política colombiana pero distingue las mentes caducas y trasnochadas que permean casi todo el gabinete del actual gobierno. Está bien, está bien, eso ha pasado siempre, Holguines hemos tenido por millares en los gobiernos predecesores pero en este se ve más feito porque precisamente el gobierno de Uribe iba a gobernar dizque con meritocracia, sin corrupción, sin clientelismos, con sangre nueva de la política (¿Te acuerdas que el expresidente Julio César Turbay Ayala llamaba a esa sangre nueva de la política, por allá a principios de la década de los ochenta, dizque la clase emergente? ¿Te acuerdas quién era el máximo representante de esa clase emergente y apadrinado por el mismo Turbay? Claro que sí, el criminal de Santofimio Botero. Que no se te olviden pues estos detallitos para que no repitamos la misma mierda siempre en este país). Uirbe iba a gobernar con gente nueva, así con el verbo en esa conjugación lastimosa, de lo que se quería hacer y no se hizo, o mejor, de lo que se sabía que no iba a hacer así él dijera que no lo iba a hacer, engañó un rato y finalmente hizo lo de todos los gobiernos: clientelismo, manzanillos, viejos y trasnochados jerarcas de la política colombiana, vicios políticos de décadas y corrupción (ah, y una burocracia como Colombia pocas veces ha visto. ¡Qué cosa señores, como calientan puesto estos funcionarios del gobierno!).

Peter y yo seguimos bebiendo, el holandés, muy inteligente, cambió de tema y siguió hablando de otros asuntos con otras personas. Yo, que soy más bobo, seguí por los mismos caminos de la conversación con otros amiguetes y terminé muy aburrido porque esa noche no solucioné ningún problema de la política colombiana de hoy, de ayer, de anteayer y de siempre.

Chaolín.

PD: ah, casi siempre lo olvido. ¿Ya viste el cómic de la semana?

6 de julio de 2007

Un significado vacío

Una mañana, de un día, de uno de los años de mediados de la década de los ochenta, me levanté con el firme propósito de hacer una paloma. Ese día no tenía que ir a la escuela, se había declarado día cívico y toda Colombia se levantaba en una sola voz: la paz. Yo dibujé, sobre una tabla de unos 20 por 30 cms., una gran paloma de la paz, pinté el fondo con el amarillo, azul y rojo de la bandera nacional y luego procedí a pegarle pedacitos de algodón a mi paloma, para que me quedara bien bonita y casi de verdad. Un niño de ocho años, por su inexperiencia manual, aún no puede hacer objetos de optima factura pero te juro que esa paloma me quedó hermosa. Mi mamá me felicitó por lo bonita que me había quedado y procedimos a pegar el cuadro en el balcón de la casa, esa era mi contribución a la paz de Colombia en una jornada programada por el gobierno colombiano (bajo la presidencia de Belisario Betancur), el mismo que exhortaba a la gente a salir a las calles a pintar palomas, símbolo de la paz, en respuesta a los violentos para que cesarán la guerra. En ese entonces yo era el futuro de Colombia, yo era uno de los niños por los cuales la gente y el gobierno de turno pedían la paz: "para nuestros hijos, que son el futuro de Colombia", imagino que diría la gente. Pero más de veinte años después yo ya no soy el futuro del país, soy el desastrozo presente, las palomas no sirvieron de nada, el bonito cuadro se lo llevaron los años y sólo me quedó su recuerdo mentiroso: el de mi primera obra maestra. La guerra se recrudeció, entraron nuevos actores armados al conflicto, Colombia se empobreció más y la gente se hizo más y más bruta, más y más conducida. ¿Y la paz? Esa palabra empezó para mí a perder su significado, es para mí una palabra hueca, sin sentido. De tanto repetirla, de tanto pedirla esa palabra, para mí, quedó sin significado y si aún significara algo, para mí, envuelve más que tres letras. La misma palabra hueca que pregonanan como loros las gentes de hoy, en manifestaciones en calles y plazas de esta trampa llamada Colombia.

La paz en Colombia, para mí, significa un montón de cosas que voy a tratar de explicar en un párrafo: la paz no es una manifestación multitudinaria, desde las jornadas de Jorge Eliecer Gaitán (a finales de la década de 1940) hasta la de hoy 5 de julio de 2007, el pueblo "ha manifestado su repudio contra los violentos y los abusadores", pero los violentos en Colombia son muchos. Parafraseando a Antonio Caballero, no solamente es un frente, son muchos: la inoperancia, la corrupción y la masturbación de masas a la que nos tienen sometidos los gobiernos de turno desde que este pueblo es nación; la guerrilla mutada en múltiples especies, desde los bandoleros de la violencia bipartidista de mitad de siglo XX hasta la narcoguerrilla secuestradora y asesina de hoy, pasando por la guerrilla de los Llanos de la década de los cincuenta y sesenta y la guerrilla de izquierda de los setenta y ochenta; los paramilitares que empezaron defendiendo sus feudos contra la guerrilla a finales de la década de los ochenta hasta los comandos asesinos y masacradores de la actualidad; el narcotráfico que, desde la década de los setenta, salpicó todos los estamentos de la vida colombiana y convirtió este país en una caos en donde la ley es el billete. Así, políticos corruptos, guerrilla, paramilitares y narcotráfico comandan este país en una sola sinfonía de caos, en un concierto para delinquir en donde cada quien toca su melodía ayudado por instrumentos dispares, en donde el pueblo es el espectador y al mismo tiempo es quien pone las victimas, un pueblo estupido, ignorante, olvidadizo, cositero y, a veces, hasta fundamentalista y, por qué no, también violento. La paz entonces significa para mí acabar con todas esas cabezas, empezando por la de la ignorancia, la estupidez y esa memoria de pollo que tiene la sociedad civil en Colombia (¿Sociedad civil? Ja. ¿Tendrá conciencia social, conciencia política el pueblo colombiano? Dejame dudarlo un poco...).

Una marcha multitudinaria es apenas un comienzo, pero Colombia la desmemoriada olvidará ese "hito" (que tampoco es hito porque manifestaciones multitudinarias las ha habido y las va a seguir habiendo: la marcha multitudinaria y nocturna programada por el líder liberal Jorge Eliecer Gaitan, en 1948; las marchas del movimiento estudiantil que fueron las que le dieron la estocada final a la dictadura de Rojas Pinilla, en el año de 1953; las jornadas de protesta y de paro cívico nacional en contra de los gobiernos represivos de Misael Pastrana Borrero, Alfonso López Michelsen y Julio César Turbay, durante toda la década de los setenta; las manifestaciones y las pintadas de palomas de la paz, durante el gobierno de Belisario Betancur; las marchas en contra de los violentos después de los magnicidios de los lideres políticos de la Unión Patriótica o del líder del nuevo liberalismo Luís Carlos Galán Sarmiento, en las décadas de los ochenta y los noventa; y las marchas de ahora: contra el narcotráfico en los noventa y contra el terrorismo, de estos últimos años). Hoy no se está haciendo historia, o mejor sí, se está repitiendo la misma mierda que repetimos desde hace un poco más de sesenta años: hoy marchamos, repudiamos, nos quejamos, mañana bebemos, nos enfiestamos y, pasado mañana, nos olvidamos y seguimos dejando que entre los políticos, la guerrilla, el paramilitarismo y el narcotráfico nos sigan sacando la leche. "por el futuro de Colombia", dicen madres y padres y yo les respondo: ¡Coman mierda! ¡Cuál futuro! Yo era el futuro de Colombia cuando tenía ocho años y pintaba palomas para la paz de Colombia, durante el gobierno de Belisario Betancur.

La responsabilidad es de todos: del pueblo por idiota, por dejar que los del conflicto coman y beban en nuestra mesa sin ser invitados; responsabilidad política del gobierno (y no sólo del actual) porque no es posible que haya gente secuestrada desde hace casi diez años, que haya gente aguantando hambre, que hayan "futuros de Colombia" pidiendo limosna en los semáforos y en los buses, que haya medio país de desplazados, mientras ellos manosean las cifras para que nosotros nos las traguemos, mientras siguen metiéndole más gasolina a las llamas de la guerra, mientras cuentan y se reparten el dinero que es nuestro, mientras dicen que nos representan sabiendo que sólo están por ellos mismos; responsabilidad de los hijueputas: guerrilla, paramilitares y narcotraficantes, que acabaron con la dignidad humana, gracias al contubernio tácito del gobierno y a expensas de nosotros: el pueblo bruto.

Ya te preguntarás vos: "¿Y si éste está tan aburrido en Colombia por qué no se va? ¡Qué se vaya y nos deje con este bello país que él dice que es una mierda!" Y no me voy (aunque a veces quisiera hacerlo) porque Colombia es mi madre, más aun es como una hermana con síndrome de down, se le quiere, se le ama, se le adora, pero en el fondo se sabe que no sirve para nada, no aporta mucho y no se le puede delegar nada porque su retraso mental no le ayuda. Además, por qué me voy a ir si este también es mi país y así como me hace rabiar también creo que algún día tendrá su redención y que se empieza es despertando y señalando, sin miedos, a todos los que han metido sus manos sucias en el caldo.

Ya ves por qué para mí la palabra paz es una palabra vacía. Ya ves por qué la marcha de hoy, para mí, es sólo sol de un día. Ya ves por qué yo no me voy de Colombia y, así no te parezca, yo quiero también a mi patria. Ya ves por qué a mí nada se me olvida. Ese es el primer indicio para dar un paso adelante: jamás olvidar, hacerle el quite al los sofismas distractores de los medios de comunicación, no tragar entero, dudar siempre de quienes dicen representarnos.

Hasta pronto.

PD: ¿Cómo seguir viviendo si tu padre, tu esposo, tu hijo o tu hija llevan secuestrados diez años? ¿Cómo seguir viviendo si a tu padre, o a tu esposo, o a tu hijo, después de cinco años de secuestro lo matan? Esa es una de las muchas razones por las cuales a veces digo: me cago en Colombia. Serenidad y paciencia en los corazones de los secuestrados y de sus familias, ustedes nunca podrán olvidar.

5 de julio de 2007