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Julio de 2010

Yo elijo

Ser quien me de la regalada gana, entonces elijo ser un ciudadano neoyorquino, así sea de quinta. No tengo papeles, no soy colombiano, quiero volver a Nueva York (después de doce años) y sentir que no soy nadie...

31 de julio de 2010

Uno más que se nos va

No tenía ni idea y hoy apenas me vine a enterar que Harvey Pekar, autor y protagonista de la historieta American Splendor, murió el pasado 12 de julio. Qué descanse en paz.

21 de julio de 2010

Ay, qué orgulloso me siento...

200 años del grito de independencia de Colombia y me siento feliz, orgulloso de mi patria. Puedo terminar de ver la telenovela y salir a ver el espectáculo de pólvora, precedido del un discurso veintejuliero del presidente electo Juan Manuel Santos, qué delicia, qué felicidad, volver a mi casa, justo cuando empieza un capitulo más de otra telenovela, con el pecho henchido de nación.

Desde que se les ocurrió hacer esos conciertos, en todo el territorio nacional, y en algunas ciudades del mundo (43 ciudades, en esta celebración del Bicentenario), ya todo es felicidad, a punta de Andrés Cepeda, Juanes, Palo de Agua, Shakira, Guayacán Orquesta y muchos más artistas vamos a salir de los males de nuestra patria, qué felicidad, qué orgulloso me siento de haber nacido en mi patria.

Hoy mismo salgo (ya salgo, me faltan patas para hacerlo) al concierto que tienen preparado en mi ciudad, a juntarme con la masa y, en medio del calor humano, sentir el corazón más tricolor que nunca. Agradecerle a mi presidente (el mejor en toda la historia de nuestra patria) por haber trabajado tanto por Colombia, por haber traído a Andrés Cepeda al concierto en Medellín, por haberme regalado una visera y un globo (de Sura de Seguros, de Comcel o de Bancolombia) en el concierto de la fiesta nacional.

Qué independencia, qué libertad para hacer lo que yo quiera porque una vez termine el concierto, después de gritar "viva Colombia", de llorar de emoción por mi patria, volveré a mi casa a seguir emocionándome con una telenovela más: la miniserie "Operación Jaque", y luego a ver en National Geographic el especial de 200 años de la independencia de Colombia, en donde las telenovelas "Café" y "Betty la fea", junto con el triunfo de la Selección Colombia en la Copa América y el campeonato del Atlético Nacional en la Copa Libertadores, son unos de los hechos más importantes en dos siglos de historia republicana, qué emoción, ahí no hay parangón. Cuál Republica Liberal, cual reforma constitucional de 1910, cuál constitución de 1991, cuál Masacre de las Bananeras, cuál Santander, cual Urdaneta, Mosquera y Melo, cuál chicha, cuál cultura popular, cuál nación.

Aquí lo que hay decir tres veces es "trabajar", y como mil veces "patria", en una letanía sin sentido, hasta el hastió, hasta ponernos morados porque ya no podemos respirar, hasta morir sin aire pero henchidos de orgullo patrio (y si es posible en olor de santidad, porque los buenos somos más).

Entonces, una vez más como dice la canción y para celebrar doscientos años de patria, cantamos todos al unísono, después del himno nacional:

A mi déme un aguardiente, un aguardiente de caña, de las cañas de mis valles y el anís de mis montañas. No me de trago extranjero que es caro y no sabe a bueno, porque yo quiero siempre lo de mi tierra primero. Ay, qué orgulloso me siento de haber nacido en mi pueblo...

Adiú.

20 de julio de 2010

¿Gracias de qué?

Dentro de un par de horas, al frente del centro administrativo de la ciudad, se le rendirá un homenaje de agradecimiento al que ha sido el único presidente de Colombia que ha gobernado durante ocho años seguidos. Muy seguramente la afluencia de público será multitudinaria, habrán vivas y loas al mandatario, que en veinte días deja su cargo.

Ya te lo he dicho muchas veces, querido diario, entre otras cosas por eso que te digo me he ganado muchos insultos que escriben a mi email (porque este diario no tiene comentarios habilitados, ja): el pueblo colombiano es asnal, ignorante, falto de conciencia política y social (creo que ni siquiera saben qué significa eso...), en un estado de conciencia premoderna. Pero no sólo eso, el pueblo colombiano además es masoquista, pero también sádico y envidioso. Creo que por eso es que se puede el hecho de que le rindan homenaje a un hombre tan siniestro como Álvaro Uribe Vélez.

¿Qué le agradecen? No haber acabado con las FARC, después de que dijo cuando era candidato que lo haría en seis meses (otros dicen que dijo que lo haría en 18 meses, igual da porque van ocho años y los criminales de las FARC aún ahí...), o quizás hay que agradecerle que arrinconó a la guerrilla a las fronteras con Venezuela y Ecuador y que gracias a eso tenemos el conflicto internacional más grave desde la guerra contra el Perú (1932). Algunos aducen que redujo el secuestro, que mejoró la seguridad, y es verdad, pero aumentaron los desplazados internos (cerca de cuatro millones), y esto ha promovido en los últimos dos años el resurgimiento de la violencia en las urbes, acompañado de un incremento constante del desempleo (el más alto de Latinoamérica), entonces al final ¿cuál seguridad? Si no hay qué comer, si no se puede salir a una calle en un barrio popular a mí que me importa si los ricos (que son bien poquitos) ahora pueden ir a su finca de veraneo, porque ya no los secuestra la guerrilla.

Porque la gran mayoría de los que van a ir a agradecerle al señor presidente (para algunos dizque el mejor de toda la historia de Colombia, qué ignorancia por dios...) son gentes de las clases bajas, de los desempleados, de algunos desplazados, de la carne de cañón en el campo y las ciudades, de seguro irán al evento por su propia voluntad, o simplemente porque les van a regalar un almuerzo y una gaseosa (razón tienen, si yo tuviera hambre haría lo mismo). Porque hay que agradecerle al señor presidente que haya acabado con las horas de trabajo extras (la noche laboral en Colombia empieza a las 10:00 pm gracias a su excelencia. ¡Gracias Presidente!), por incentivar la subcontratación y el subempleo, favoreciendo al gran empresariado nacional y extranjero dizque para fomentar el empleo (y este pelotudo no se dio cuenta, o no se quiso dar cuenta, que el empleo lo que hizo fue disminuir). Las gentecitas que agradecerán hoy a Uribe en Medellín parece que no tienen ni idea de que el gasto militar en Colombia es el más grande de la región, mientras que para la educación, la investigación en ciencia y tecnología y para la salud es ridículo. Una salud y un sistema de pensiones entregada a empresas privadas que hacen del dinero de los contribuyentes carteras de inversión para su propio beneficio, gracias señor Presidente.

Hay que darle gracias a Uribe por su intento descarado de acabar con uno de los tres poderes que hacen que esto, más mal que bien, se llame república. El ataque constante a las Corte Suprema de Justicia, por parte del Ejecutivo no tiene parangón en la historia de este país, y todo porque los jueces adelantan procesos contra políticos que hicieron peligrosas relaciones con el paramilitarismo (la gran mayoría, casi todos, de esos políticos pertenecen a la coalición del gobierno), entonces gracias Uribe porque por su forma de proceder contra la Corte avala indirectamente el pacto entre la política y el paramilitarismo que en este país es sinónimo de sangre, de motosierras, de masacres. Gracias Uribe por extraditar a los jefes máximos del paramilitarismo a los EEUU, con eso le cerró usted las puertas a la verdad, a conocer los verdaderos crimines y a los criminales de escritorio que avalaron tanto desplazamiento, tantas muertes, tantos genocidios, tantos magnicidios, tantas masacres, crímenes de lesa humanidad canjeados en EEUU por penas de narcotráfico, nooooo, muchas gracias qué chimba de favor Uribetas.

Y los pobres ahí, llenando plazas, vitoreando un mamamrracho que desconfiguró (lo poquito que quedaba) la política colombiana en ocho años. Es uno (o quizás el que más) de los gobiernos más corruptos de nuestra historia, aquí van unas perlas para que le agradezcan dentro de dos horas a Uribe: el gran monto de subsidios de Agro Ingreso Seguro, un plan para proteger a pequeños y medianos productores agrícolas contra el huracán del TLC con EEUU, fueron entregados a grandes latifundistas y magnates del agro colombiano (incluso se les infiltraron algunos narcotraficantes...); el escándalo de la parapolítica, nunca antes tantos congresistas había sido llevados a juicio (el 30% del Senado y un porcentaje parecido en la Cámara de Representantes) y ya muchos de ellos están condenados por los vínculos con paramilitares (entre ellos un primo del excelentísimo presidente de la república, a quien hoy agradecemos por su ingente gestión); las chuzadas del DAS, un eufemismo más para denominar lo que fue una descarada persecución, por parte de órganos policivos del Estado, a miembros de la oposición, a magistrados, periodistas, investigadores, organizaciones de derechos humanos y ong´s y, al parecer, todo estaba coordinado desde la Casa de Nariño; y el mismo Nariño se debió retorcer en su tumba cuando por la puerta del sótano de la casa presidencial entró alias Job, un lugarteniente del narcotráfico y el paramilitarismo dizque para conversar con altos cargos del gobierno en la casa que le prestamos los colombianos, por ocho años, para que gobernara este señor al que hoy todo el mundo le va a agradecer en Medellín.

Hijo de tigre sale pintado y los escándalos de corrupción pasaron por los delfines que se hicieron a un negocio redondo. Antes de que se hiciera público los hijos del presidente, Tomás y Jerónimo, obtuvieron unas tierras en Cundinamarca por precios irrisorios y una vez, en esa misma zona, cuando se supo públicamente que se iba a construir una zona franca los hijitos del mandatario, de la noche a la mañana, se volvieron millonarios (las tierras valían ya 3.000 millones de pesos), qué visión, qué empresarios, y luego el señor presidente todo indignado (porque él es dizque todo frentero) dijo que iba a mostrar su declaración de renta y las de sus hijos para que no lo calumniaran más, aún estamos esperando que muestres la declaración de renta Uribe, la estamos esperando desde hace más de un año, ¿o será que la vas a mostrar hoy en el acto que te aclama, como gesto de agradecimiento reciproco?

Habrá que agradecerle entonces por dejar la infraestructura vial del país intacta, o mejor, sin logros que nos atrasaron por lo menos unos diez años con respecto a las redes de carreteras de los países de la región. Los puertos fluviales en ruina, los aeropuertos a medio remodelar, gracias señor presidente por poner a Andrés Uriel Gallego como Ministro de Transporte el más inepto dentro de toda la ineptitud de su gabinete. Una política de minas y energía de corrupción, gracias señor Uribe por regalarle nuestro subsuelo a las compañías extranjeras de explotación, gracias por dejar a Colombia como la Antioquia del siglo XIX: dependiendo de la minería para un desarrollo que nunca llegará (qué herencia la que le va a dejar a Santos).

Uno de los actos más tristes de este Estado (encubierto por este gobierno), que me hace dar vergüenza de ser colombiano, de sentirme colombiano, son los llamados falsos positivos, un eufemismo más para lo que son simples crímenes de Estado. Unos muchachos pobres, de varias regiones de país, eran engañados con falsas promesas de trabajo en otras regiones, trasladados a esas regiones eran acribillados, vestidos de guerrilleros y pasados por "positivos" en combate contra el Ejército. No fue uno, ni dos casos, hasta el momento parece que hay contabilizados cerca de 2.000 en un proceso que es vergonzosamente sistemático, alentado por las recompensas (en descanso, en ascensos) que daba el plan del seguridad democrática del presidente Uribe a los miembros del glorioso Ejército Nacional. Hoy el caso de los falsos positivos se encuentra en una completa impunidad. Juan Manuel Santos, quien era el Ministro de Defensa cuando explotó el escándalo de los falsos positivos, ni siquiera tuvo la vergüenza de renunciar al cargo y hace unos meses el pueblo colombiano le agradeció eligiéndolo como nuevo presidente de Colombia (inicia cargo el 7 de agosto).

Tomo aire mientras al hermano del Ministro del Interior y de Justicia le adelantan un juicio por sus nexos con el narcotráfico, y el Ministro ahí, atornillado al puesto. Este gobierno no conoció de ética, de vergüenza: Andrés Felipe Arias arremete contra una excandidata a la presidencia y dice que lo "asaltan en su buena fe" cuando le dijeron ladrón en la cara, pero tiene una caradura para no reconocer los escándalos de los subsidios del agro y el caso de las tierras de Carimagua (que debía entregar a desplazados por la violencia, según una orden de la Corte Suprema, y se las entregó a un empresario palmicultor), cuando era Ministro de Agricultura.

Una vez más gracias presidente por comprar congresistas para que usted se quedara otros cuatro años más en el gobierno, en eso que se conoció como el escándalo de la Yidispolitica. Gracias también por dejarnos en vilo a millones de colombianos, durante meses, con una supuesta e inconstitucional segunda reelección. Por cerca de un año todos los temas importantes (salud, empleo, vivienda...) pasaron a un quinto plano (quinto porque igual estaban en cuarto plano antes de que el tema de la segunda reelección reemplazara toda la agenda nacional). Gracias por acabar de cagarse, esta semana, en las relaciones con Hugo Chávez (no me gusta ni Uribetas ni Chavetaz pero la pelea de este par de megalómanos ha hecho tanto daño a colombianos y venezolanos). Gracias, señor presidente, por ubicar a sus opositores en el comunismo, como aliados de la guerrilla y el terrorismo, gracias por polarizar la sociedad como nunca lo logró ese otro siniestro de la política de mitad del siglo XX en Colombia: Laureano Gómez. Gracias por reducir lo poco de democracia que tenemos en este país al alentar el odio por el pensamiento diferente, gracias por profundizar más la brecha entre ricos y pobres (uno de cada dos colombianos viven en la pobreza), gracias por el plan de limosnas del Estado (Familias en Acción) que deja al grueso de la población colombiana no sólo en la pobreza material sino, y más grave aún, en la pobreza mental. Gracias por acabar con la confianza y la esperanza de millones de colombianos (la mía no, porque yo nunca voté por usted y desde el principio, desde su gobierno en Antioquia, cuando yo era estudiante universitario nunca le creí su discurso) aunque muchos de esos millones aún no haya visto nada y sigan agradeciéndole. Gracias por dejar a Colombia intacta, en una sociedad premoderna, sin ciudadanos, sin deberes y derechos, sin respeto, con una violencia y una corrupción que nos ahoga más que nunca.

No quiero seguir, seguro hay muchas cosas más por las cuales le agradecerán al señor Uribe (por su seguridad, por su corazón grande, por no se qué más, creo que dice la propaganda de televisión que invita a la movilización hoy a las 2:00 pm, al frente del edificio de la alcaldía de Medellín y de la gobernación de Antioquia). Seguro escuchará muchos vítores y muchos vivas a su favor, qué afortunado es usted de ser presidente en este país porque en otro lo hubieran destituido al año, o le hubiera tocado renunciado a los tres años, o no hubiera conseguido la reelección a los cuatro, o se hubiera tenido que volar en un helicóptero desde la terraza de la casa de gobierno, o le hubieran hecho un golpe de Estado, o lo hubieran declarado loco, o le hubieran cortado la cabeza... Qué suerte señor Álvaro Uribe Vélez, yo también lo felicito por su caradura y le agradezco que por lo menos tuvo la deferencia de decir hasta aquí me trajo el tren porque si de algo estoy feliz es que usted en veinte días se va de la presidencia, y espero que no joda más, ya robo suficiente.

Hasta nunca.

PD: ya vienen ocho años pero de Juan Manuel Santos...

16 de julio de 2010

Tiempos difíciles

Parece que la vida equilibra las cargas, cuando estás bien por un asunto, cuando las cosas parecen resultar por un lado, por otros puntos la carga parece estar desatándose. Así dicen algunos que es la vida...

Cuando mejor estoy en términos laborales, cuando mejor me está lleno, la carga se desata por otro lado de mi vida. Ahora, parece que me espera un periodo de soledad, quizás yo mismo lo quise así, pero hasta el momento no me está gustando nada... Y lo peor es que creo que ya no me dan chance para recuperar lo perdido.

Espero estar mejor para la próxima.

PD: esta semana una amiga me estaba cortando el pelo y descubrió que ya tenía algunas canas... El tiempo no perdona, espero que sean un poco indulgentes estos que se acercan porque ya anuncian que son difíciles.

11 de julio de 2010

Más conversaciones

Así es como se titula la nueva edición de Cuadernos Gran Jefe, y esa es la imagen de su carátula. Ahora, esta edición número nueve saldrá en unos meses (dos o tres, dependiendo del trabajo que tenga por estos días), pero la nombro, y te regalo esta imagen de portada, porque de todas formas ya es toda una realidad. Esta semana la Alcaldía de Medellín volvió a premiarme con un estimulo (en la convocatoria de revistas culturales y artísticas) para poder editar este nuevo número, yo de todas formas iba a publicarla pero ya que participé en la convocatoria, y salí favorecido, no voy a desaprovechar ese dinero para sacar esta nueva edición. Como último dato, por el momento, te adelanto que esta edición saldrá de 40 páginas (ocho páginas más que la edición anterior de Chimpandolfo Silente), y lo mejor es que conservará el mismo precio de la ediciones anteriores (6000 miserables pesos colombianos).

Si querés saber más de esta edición pues en unos meses la podrás ver en papel, y si quierés saber más de las ediciones anteriores, y dónde adquirirlas, pues entrá aquí.

Hasta pronto.

PD: estaba viendo un programa de televisión todo especulativo (en eso se convirtió The History Channel, que lástima...) acerca del apocalipsis predicho por Isaac Newton. Según el científico inglés, el inicio del armagedón será en el año 2060... Qué rabia, yo para ese entonces ya llevaré varias décadas muerto y me perderé el espectáculo.

9 de julio de 2010

Una semana más detrás de un balón

Así es, todavía tenemos hasta el domingo para disfrutar del Mundial de Fútbol, y digo disfrutar porque por fin empezaron a verse buenos partidos. Desde los cuartos de final, esos cuatro partidos repartidos entre el pasado viernes y el sábado nos permitieron ver enfrentamientos bien interesantes, por ejemplo la garra de Uruguay para ganarle a Ghana (que desperdició una oportunidad en bandeja de plata); la descomposición de Brasil después del primer gol de Holanda (qué descuadernada, los enloqueció Robben) y la altura de Paraguay ante España, así haya perdido finalmente. Me decepcionó Argentina y, obviamente, Brasil, esperaba más (pero como dicen por ahí, así es el fútbol).

Un asunto más para desconfiar de los analistas deportivos fue la euforia que exhalaron antes de disputarse los juegos de cuartos. Que el fútbol suramericano era mejor que el europeo, que el ascenso de los del sur era apabullante, todo porque había cuatro equipos suramericanos, de ocho, en cuartos. Y ahora sólo queda uno de Suramérica, Uruguay, y tres de Europa, entonces viene los golpes de pecho, las disculpas, pero casi ninguno reconoce que se equivocó, así son los analistas deportivos, años y años mamando de los medios de comunicación, viajando de aquí para allá, memorizando cifras y fechas, lanzando pronósticos a diestra y siniestra y, al final, no saben un culo. Por eso yo no les creo nada (igual que a la mayoría de los políticos).

Bueno, queda Uruguay, aunque yo soy hincha del buen futbol, de los buenos partidos más que de equipos o selecciones (qué rico, me digo una vez más, que Colombia no pasó al Mundial y poder disfrutarlo sin la acostumbrada decepción de la selección nacional). Así que como dije antes del Mundial espero ver mejores partidos por lo menos de aquí en adelante (aunque, como dije también, los de cuartos estuvieron bien).

Adíú.

PD: espero también ir en cuatro años al Mundial en Brasil, ojalá tenga dinero porque creo que se demorará mucho en volver a estar tan cerca de estas tierras (bueno, sino pues otra vez por televisión).

5 de julio de 2010