Visite el diario en el mes de:






Mayo de 2005

Querido Diario:

Ayer jueves tuve una deliciosa combinación de casualidades y triunfos pírricos:

¿Ya conté acerca de mi gran logro con el Certificado Judicial del DAS? ¿Sí? Ah, bueno, entonces ya no voy a molestar más con eso.

Decidí ver Taxi Driver, por enesima vez, ayer al mediodía. Tengo unas películas que veo de vez en cuando para levantarme el animo, como esa de Scorsese, al igual que Easy Rider, Doctor Strangelove, The Graduate, The Bad Lieutenant, entre otras (últimamente me funciona mucho American Splendor), cosa curiosa es que casi todas tienen un carácter negativo, sus personajes son depresivos, perdedores, sicópatas, perturbados o, simplemente, retorcidos. Pero lo realmente curioso fue que, viendo Taxi Driver ayer, me di cuenta que el día en que Travis le ofrece a Betsy salir a tomarse un café -y que ella finalmente accede para una cita a la 4:00 pm- es 26 de mayo, justo ayer mismo cuando hacía un muy buen rato que no me repetía esa película.

Triunfo pírrico también fue que ayer completé cien cómics de James Kochalka, bajados por mí de su sitio web. En realidad tengo más de cien cómics de él, gracias a que mi amigo Marco me había pasado varios antes, pero yo he bajado exactamente cien. Lo curioso es que mi cómic número cien, de Kochalka, es precisamente acerca de su cumpleaños, sucedido ayer 26 de mayo.

Una última cosa: ayer, buscando unas imágenes del cannabis en Internet, para una serie semidocumental en animatic que estoy montando, y que por el momento se titula Marihuana droga maldita, encontré una curiosa página en donde le miden a uno cuanta plata se gasta al año, a los dos años y a los cinco años en consumo de cigarrillos. Es muy fácil, uno entra los datos de cuantos cigarros consume a diario, cuanto le vale el paquete de cigarrillos de su marca preferida y cuantos pitillos tiene el paquete y, automáticamente, sale el gasto (¡Mierda! Iba a poner la página aquí para que la visitaran pero ahora no la encuentro. Prometo darla después, cuando encuentre la dirección). Coincidencial porque ayer, justamente, hablaba de mi condición de fumador usando una excelente justificación de Faulkner y preciso sale (sin buscarlo, lo juro) una condicionante de peso, el dinero, para dejar de fumar (aunque mi marca de cigarrillos es bien barata).

Coincidencias, el destino, conjunción de astros, pura sugestión, maricadas mías, decida usted lo que quiera, el caso es que para mí ayer fue un día de triunfos pírricos y casualidades.

mayo 27 de 2005

Querido Diario:

Últimamente he estado fumando mucho, por lo menos más de lo que habitualmente solía fumar, cosa de la cual no me ufano sino que, todo lo contrario, me preocupa un pelín. Pero como uno para los vicios siempre encuentra disculpas aquí va una maravillosa justificación acerca del asunto, cortesía de William Faulkner en un cuento titulado Humo:

Stevens se puso a hablar una vez más del hábito de fumar: de cómo la gente no disfruta realmente del tabaco hasta que comienza a creer que le hace daño, y cómo los no fumadores pierden una de las experiencias más gratas de la vida para un hombre sensible: el conocimiento de estar sucumbiendo a un vicio que sólo lo puede dañar a él.

Brillante, no hay más palabras que describan esta cita. Bueno, seguiré fumando y jactándome de mi condición de fumador. De todas formas ustedes, lo no fumadores, reirán al último cuando yo muera, dentro de diez años, de cáncer de pulmón.

·····

Otra cosa: Ja, ja, ja, jaaaa... Ha, ha, ja, ja, ja, jaaaa... Ya tengo el Certificado Judicial del DAS. Me lo dieron hoy por la mañana, es una libretica sin hojas por dentro que se supone que dice que yo no tengo problemas con la justicia, yo ya sabía eso pero necesitan ese papel que lo compruebe...

mayo 26 de 2005

Una más humilde propuesta

Ya sabes que mi concepción acerca del hombre es más próxima a lo que pensaban los malditos del siglo XIX -en especial con Isidore Ducasse, o el Conde de Lautréamont, en su libro Los cantos de Maldoror-, que con cualquier otra opinión. Esa visión del hombre como una criatura miserable, rastrera, aborrecible y hasta asqueante, es en la que yo más creo (aunque debo admitir que el hombre, en ocasiones, es bueno). Por eso hoy, pensando y viendo varias cosas: un programa de televisión en donde hablaban del embarazo en adolescentes, una nota periodística que trataba sobre una señora que vendió su bebe por Internet y, sumado a esto, recordando el ensayo de Jonathan Swift titulado Una humilde propuesta, pues pensé también en lanzar una más humilde propuesta para acabar con la sobrepoblación gracias al alto índice de nacimientos en Colombia.

Como sabes soy un defensor del aborto, creo firmemente que los progenitores (en especial la madre) tienen todo el derecho de elegir el traer o no una boca más a este mundo. La concepción, en nuestras condiciones tercermundistas, es un acto de absoluta irresponsabilidad, pero las trabas morales de nuestra sociedad -gracias a la Iglesia Católica- impiden que se pueda considerar esta opción como un camino válido (bueno, desde punto de vista legal y, digamos también, desde lo aséptico). Por esta razón mi más humilde propuesta que, digámoslo de una vez, no es tan original es la de hacer de la concepción en Colombia una industria y a los bebes un producto exportable. Podríamos vender los bebes colombianos a las estériles parejas europeas, norteamericanas y australianas, que ahora sufren por un papeleo interminable para conseguir un niño tercermundista. Podríamos facilitarles un bebe sin tanto papeleo y, eso sí, vendiéndolos a precios asequibles para una pareja promedio del primer mundo (digamos que unos 20.000 euros por bebe estaría bien). Se tiene que admitir que mi propuesta es mucho más humana que la de Swift, quien pretendía vender a los bebes irlandeses como carne para los pudientes; en mi caso no se trata de canibalismo (aunque la propuesta del pastor irlandés no es tan mala después de todo). Con mi propuesta ganamos todos, ganan los del primer mundo porque obtienen una felicidad a corto plazo, es decir, las parejas se realizan en la crianza de un bebe y a largo plazo con el aumento de su raquítica y anciana población, además de una benéfica diversificación étnica que podrá hacer del europeo, el norteamericano y el australiano un ser humano más completo. Ganamos nosotros, en Colombia, porque el mercado de bebes, regulado por el Estado, redundaría en importantes divisas, en capital, tan necesario para nuestra paupérrima nación, al mismo tiempo que nos quitaríamos de encima el molesto problema de la sobrepoblación, que en unos cuantos años será aún más terrible de lo que es ahora.

Si mi más humilde propuesta fuera acogida por la población civil, por la amplia población armada, por las instituciones y el gobierno (no metamos a la Iglesia Católica que nos daña el negocio), se podría incluso incentivar la creación de pequeñas y medianas industrias que fabriquen bebes con las mejores condiciones de calidad. Yo, incluso, montaría una pequeña empresa productora de bebes, contratando unas veinte empleadas, en principio, que fueran excelentes prospectos para bebes fuertes y rozagantes. Cabría la posibilidad también de que fuera yo el que inseminase de manera natural a las empleadas, lo que nos daría una ganancia de 400.000 euros cada nueve o diez meses (¡Y eso que estoy hablando de una muy pequeña empresa!). Gozaríamos de una calidad de vida sin precedentes en la historia de la humanidad. Podríamos incluso dejar un pequeño excedente de fábrica, de alta calidad, ganando un control estricto de la población y mejorando, día a día, la raza humana que se afincaría en nuestra nación.

Bueno, ahí les queda mi más humilde propuesta. Reitero que sería mejor el aborto, por lo que ya les conté de que me encuentro más afín con la visión del ser humano como piltrafa sin redención, pero como las condiciones morales no lo permiten aún en nuestro país, entonces por qué no ganar todos de un mal que hasta ahora es inevitable. Deberíamos hacerlo pronto antes de que todos esos niños pobres, que están naciendo ahora mismo, se conviertan en hamponcitos sueltos por nuestras ciudades, o de que otros países del tercer mundo nos roben la idea.

mayo 24 de 2005

Querido Diario:

Esta semana he estado casi todos los días en casa, un aspecto que me agrada mucho porque en la casita suelo hacer muchas cosas. Esta semana además me he dedicado casi de lleno al bricolaje ya que tengo varios trabajos encargados. La carpintería a diferencia de la escritura, y en igual medida al dibujo, permite escuchar música y divagar en pensamientos. Mientras se realiza la labor manual, la mente se va a otros lados mientras el cuerpo trabaja la madera -quizás sea por esto que puede ser usado como terapia-. Cuando estoy trabajando en el bricolaje suelo pensar mucho en mi infancia. Es que de hace unos cinco años para acá los recuerdos de mi infancia han llegado como un libro abierto, cosa en la que no pensaba durante la primera mitad de mis veintes -y mucho menos en mi adolescencia cuando uno es idiota y lo quiere olvidar todo-.

Al principio no me veía como un niño, recordaba episodios de mi infancia y creía que eran de otra persona, el niño que recordaba no parecía ser yo. Eso hasta que empecé a recordar y recordar, a reírme, a avergonzarme, a conmoverme, a entristecerme y a reconciliarme conmigo mismo por lo que hice cuando era niño. Eso, creo, ya está siendo algo trabajado por mí en cómics, historietas autobiográficas que, en muchos casos, son recuerdos de mi infancia (ya lo verán cuando salga la segunda edición de Cuadernos Gran Jefe).

Bueno, el caso es que quería contarles un asunto que recordé ayer mientras trabajaba en carpintería. Estaba pensando en todo lo que he caminado en la ciudad, en las veces que me he quedado sin pasajes y subo a pie hasta mi casa; o cuando me gustaba bajar a la universidad a pie escuchando música, empacada en unos audífonos; o las veces que me iba caminando hasta la casa después de una rumba en el PUB o, peor aún, de Barnaby Jones, un par de bares que quedaban a hora y media y dos horas y media, respectivamente, de mi casa cuando decidía irme a pie. Pero esos eran los noventas, cuando uno con diez y ocho o veintiún años se creía el putas del universo y no importaba nada (bueno, aún sigo caminando mucho con la diferencia que a mis treinta soy una cucaracha rastrera). Pero recordando ayer caí en cuenta que mi primera gran caminata fue a los once años, después de salir del colegio a las 6:00 pm.

Eso fue en 1986, cuando estudiaba en el colegio técnico salesiano Pedro Justo Berrio. Ese día tocaba taller, es decir una jornada completa de 8:00 am a 6:00 pm en un taller de mecánica o de electricidad (yo luego elegí dibujo técnico y aquí me tienen dibujando "muñequitos"). Recuerdo que quería comprar un llaverito de San Juan Bosco y creí que tenía el dinero suficiente, una vez lo compré subí a la parada del bus (el colegio quedaba en pleno centro de Medellín, en la calle Pichincha con Tenerife) y ahí me di cuenta que no tenía para el pasaje. Asustado a más no poder intenté reorganizar mis ideas, me daba pena ir donde la señora que me vendió el llaverito y decirle que me devolviera la plata y más pena me daba pedirle, a la gente, un pasaje, así que opté por la lógica: caminar. Me llevó una hora llegar a la casa, desde el centro hasta la periferia (yo vivo en el noroccidente de la ciudad, en un sector llamado Robledo), una verdadera odisea. Cuando llegué nadie se dio cuenta -si se hubiera enterado mi papá o mi mamá la muenda sería segura- y yo me creía un héroe después de haber hecho semejante travesía. Desde ahí empecé a caminar y creo que aún no he parado (claro, con menos constancia que cuando tenía veinte años).

Quizás para muchos esto no sea la gran cosa, y lo sé, pero para mí sí lo fue. Lo más significativo del asunto es que lo había olvidado por completo y gracias a que ayer divagaba en mis pensamientos, cortando y pegando madera, recordé aquel día en que logré lo que ningún otro niño de mi edad -según pensaba yo en ese entonces- había hecho: caminar una hora hasta llegar a su casa. Ah, la infancia es tan inocente... Pero, en ese entonces, yo era el campeón.

mayo 20 de 2005

Querido Diario:

Un motivo para felicitarme a mí mismo es la publicación de un nuevo fanzine. Se trata de la segunda edición de los misterios de Mr Q, un fanzine sin ninguna otra pretensión que sacar una suave sonrisa a quien tiene la amabilidad de comprarlo y, sobretodo, de leerlo (luego podrá atesorarlo junto con toda la colección de la Editorial Robot, que ahora completa nueve títulos). Como editar fanzines es tan fácil, cosa que nadie comprende -o mejor, yo no comprendo por qué casi nadie edita cómics si son tan fáciles de publicar- yo seguiré en esta, para muchos, absurda idea ya que en algunas semanas saldrá a la luz la también segunda edición de Cuadernos Gran Jefe. Así que este fanzine de Mr Q es como un abrebocas al otro que promete ser más carnudo (como decimos aquí en Medellín cuando algo tiene un poco más para dar).

Los que viven en Medellín pueden buscar éste y otros fanzines en la Librería Palinuro (Cra. 42 No. 54-58), los que no quieran ir hasta allá y conozcan a este humilde servidor me lo pueden comprar directamente, ya que es muy barato y yo siempre cargo mis fanzines en la maleta. Lo que vivan en otra parte de Colombia o en el exterior pueden contactar conmigo a ver como hacemos para el envío (entre más se pida más barato). Y a los que no compran fanzines, porque no les gustan los cómics o porque son unos miserables, qué mierda están haciendo en este diario. ¡Así que a esos últimos a ver televisión, a escuchar a Juanes, Shakira y otras cacas más, a trabajar en la oficina, a no leerse un puto libro, a tener una vida mediocre y sin ningún atractivo y a ser como millones más que se creen muy originales!

PD: A veces me dan tanta rabia.

mayo 17 de 2005

Querido Diario:

¡Por fin! ¡Por fin me contestaron en el DAS! Después de llamar desde las 7:30 am, a los tres teléfonos que me dieron, después de pasar veinte días de frustración por no lograr hacer esa maldita cita, para que me dieran el Certificado Judicial (creí que era de "conducta" pero es "judicial"), me contestaron. Como digo, desde las 7:30 am estuve llamando ayer miércoles -único día de la semana para llamar por mi número de cédula- y me vinieron a contestar a las 5:30 pm (!). Pero eso ya no importa, ya me contestaron.

Agradezco a mis patrocinadores, a mi familia, a los que rezaron por mí, a los que me dieron consejo vía Internet y personalmente. Este triunfo no solamente es mío es de todos ustedes. Ya sé que falta ir -porque tan sólo me dieron la cita, que será dentro de quince días- pero ya no me importa hacer una fila de ocho horas en la unidad del DAS, porque ya sé que el Certificado Judicial será mío, y solamente mío (¡Ja, ja, ja!).

mayo 12 de 2005

Querido Diario:

Bueno, parece que algunas tareas poco dignas para mí me han impedido renovar el cómic de la semana, pero como yo soy un tipo afortunado (hoy estoy de buen humor) un buen amigo me ha permitido usar su extraordinaria historieta. Se trata de elseñorjuanito, monstruo del cómic local -bueno, hacía rato que no le daba a la historieta pero parece que ha vuelto como el hijo pródigo-. Aquí va el permiso que me mandó, vía correo electrónico, cuando le pedí colgar su cómic en mi página:

¡Pero claro! Para mi sería un orgullo. Te cuento más del asunto: Bestiadoméstica es una miniserie de siete cómics, que saldrán con un intervalo de un mes a partir de esta semana, serán impresos en formato media carta y repartidos gratuitamente por toda la ciudad [Bogotá], y fue patrocinado por "mi ricostilla" Natalia Upegui. Obviamente la versión internauta se repartirá al mismo tiempo que salga la impresa. De lo que va el cómic es algo que tendrán que ir descubriendo. ¡Y bienvenido el cómic, cuan hijo pródigo!

Espero que mis amigos no se enojen por poner sus correos aquí. De cualquier forma, enojado o no, la historieta de elseñorjuanito estará en el cómic de la semana, reemplazándome a mí que, por estar embolatado, no podré cumplir en estos días. Así, de paso, inauguro una nueva mini sección de cómics que no son míos. De esta forma, si usted es dibujante y cree que me pueden gustar los cómics que usted hace, pues mande a ver si los colgamos en Cuadernos Gran Jefe.

.....

Otra cosa: Ayer martes volví a ver a Fernando Sánchez Dragó en tve, nuevamente en el programa de Las Cerezas. Si quiere saber más sobre mi aprecio por Dragó puede leer una entrada, de este mismo diario, en el mes de marzo, porque no quiero sonar monotemático (aunque a decir verdad lo soy, sobretodo cuando estoy ebrio).

mayo 11 de 2005

Querido Diraio:

En esta ocasión también hay varias cositas que quiero contar, así que sin más preámbulos vamos por partes:

1. Bueno, parece que las vueltas para el certificado del DAS, del que hablaba hace unos días, se complican pues ya no puedo llamar todos los días sino sólo el miércoles (por mi número de cédula) para que me den la cita el jueves. De todas formas, y si se tiene en cuenta que la llamada no la responden a ninguna hora de ningún día, no me van a contestar. Ya intentaré este próximo miércoles. Tampoco sirve ir la unidad del DAS y pedir la cita directamente pues fui el jueves pasado y me dijeron que tenía que hacer la puta llamada. ¿A quién le importa esto? Supongo que a nadie, pero tengo que sacar de adentro toda mi frustración por no haber podido hacer aún ese maldito trámite.

2. El anterior asunto es malo, este es bueno (empatados por el momento). Fui el jueves pasado a casa de un amigo que traía algunos fanzines de cómic de la Feria del Libro de Bogotá y, aunque no los tenía todos como me había dicho antes, pude ver gran parte de ellos. Me gustaron mucho, alcancé a ojear (no los leí) Cara de perro, Colombia trash, Cuatro jinetes y Lunatika, este último fue para mí una grata sorpresa pues Contanza Espitia se encuentra entre las que hacen el fanzine (y ella es amiga mía). Los que si pude leer y releer fueron Jefe O´hara y Teléfono4, gracias a que sus autores muy amablemente nos los enviaron (a los de ROBOT, pero como un fanzine no se puede partir en seis entonces me lo llevo yo. ¡Ja!) y hasta autografiados. Jefe O´hara es un cómic con bastantes buenos momentos, es ingenioso y divertido. Telefono4 está, como dice Diego Guerra, "bien dibujado, bien diseñado, bien escrito y bien impreso". Qué más se puede pedir.

3. Si uno se quiere reír viendo animaciones entonces su sitio web es LocoARTS, una pagina argentina en donde se pueden ver las chifladas animaciones de Alejo y Valentina, hechas por Alejandro Szykula. Animación chunga pero full de retorcida y absurda. A mí el personaje que más me gusta de estas animaciones es el enano de pelo verde llamado Carlitox ("hola, vengo a flotar"). A ver cual te gusta a vos, entrá a la página y disfrutá de Alejo y Valentina.

4. Es domingo en la madrugada, tengo sueño así que me despido con la última: hoy, a diferencia de estos últimos días, no tendré que salir a la calle, ni hacer trámites, ni encontrarme con nadie, ni ir a cine, etc. Me quedaré en casa todito el día, feliz y dibujando. Ah, y escuchando un disco maravilloso que recomiendo a todos los que les guste la música: Kings of Convenience y su trabajo Riot on an Empty Street (2004). Bueno, como el disco apenas dura como una hora entonces también pondré Aviador Dro, Miranda, Belle & Sebastian y Suede, entre otras muchas cosas. Ah, es que mi casa es el mejor bar del mundo, toda la música que ponen me gusta.

mayo 8 de 2005

Querido Diario:

La ignorancia es atrevida, hace unos días escribía que aquí nadie hace fanzines y mucho menos de cómic. Grata sorpresa cuando abro el diario de Diego Guerra y me entero de que sí, parece que la gente en Colombia volvió a editar fanzines. Se trata de la pasada Feria del Libro de Bogotá -a la que no asistí porque no tengo un puto peso- que en esta edición y en el pabellón de "humor y caricatura" además del consabido humor, caricatura, diseño y plastilina, había nuevamente gente editando fanzines de contracultura y (¡Qué sorpresa!) de cómic. Diego sabe más sobre cada uno de los fanzines, es hora de visitar su sitio web y enterarse de diez publicaciones que adquirió allá en la Feria.

Yo fui a la Feria del Libro de Bogotá hace dos años, me ubiqué en un pequeño stand donde ofrecía parte de ROBOT y algunos fanzines que había editado en ese entonces. Fue profundamente descorazonador encontrar que, a excepción de ROBOT y mis otros fanzines, solamente había un fanzine más, en medio de caricaturistas, muñecos, cartas de colección, plastilina y juegos de rol (que, entre otras cosas, no entiendo por qué los asocian con el cómic si no tienen nada que ver). Este año quería volver pero mi precariedad económica no me lo permitió.

Vea usted que curiosidad, mientras escribo esto recibo la llamada de un amigo que acaba de venir de Bogotá, me dice que tiene todos los fanzines que se vendieron en la Feria, además de algunos que me mandaron a mí (?), mañana iré a su casa y podré hacer un comentario de lo que alcance a ver (porque no son míos, sniff). De todas formas voy a contactar a los editores de estos nuevos fanzines porque la noticia me tiene muy feliz, ojalá y la cosa no se quede en ediciones de feria. Esperemos a ver que pasa, mientras tanto celebremos juntos una nueva oleada de contracultura, cortesía de los editores de fanzines de Bogotá y Cali. Así sí me dan ganas de volver a la Feria del Libro de Bogotá. Prometo que el próximo año volveré (¡Ja!).

mayo 4 de 2005

Querido Diario:

La semana pasada tuve que hacer cosas que jamás pensé que iba a hacer pues para mí, que he vivido casi invisible a los ojos del Estado, poco importa que un par de papeles hablen sobre mi estado jurídico y legal. Bueno, supongo que en algún momento tenía que iniciar un papeleo que me introdujera en los brazos de establishment. Ya sabes que soy muy llorón pero me parece absurdo -así esté haciendo el papeleo- tener que cumplir con unos trámites para demostrar que no soy un delincuente y, lo que es peor, que existo.

Todo empezó por un contrato, que firmaré en unos días, que me exige cumplir con unos requisitos que, si no fuera por las enormes filas de gente solicitando lo mismo, ya estaría trabajando. Son tres cosas nada más: la más fácil es un papel de Certificado de Antecedentes Disciplinarios dado por la Procuraduría General de la Nación, se trata de una hojita que dice que yo, número de cédula, no debo nada a esa gente (a la Procuraduría). Bueno, yo ya lo sabía pero necesitan el papel... Uno más díficil de sacar es el RUT (Registro Único Tributario) para que la DIAN me pueda sacar un porcentaje por lo que me gane, este papel no es para el contrato sino para reclamar una plata que ya me gané por otro trabajo; estuvo difícil de sacar porque tuve que esperar en una fila de tres horas durante una tarde de la semana pasada, cosa que solucioné gracias a un libro que llevé para leer en la fila (la gente me miraba lo más de raro...). El tercer papel es el que me tiene loco, estoy soñado con él y todo, se trata de un Certificado de Conducta del DAS (creo que el DAS es como la CIA, en Estado Unidos, pero más pobre que allá), me dieron unos teléfonos para que llamara por una cita pero no he podido comunicarme porque esos números están ocupados todo el puto día (he llamado desde las 6:00 am hasta las 6:00 pm y nada que contestan, empiezo a creer que estoy loco), lo peor es que ya me llamaron del lugar donde tengo que firmar el contrato y yo no tengo más que excusas... Espero que no le den el contrato a otro que ya tenga el Certificado de Conducta del DAS. Yo no tengo antecedentes penales, no he sufrido cárcel (¡Es más yo di clases en una cárcel!), no tengo cicatrices visibles y creo que tampoco tengo cara de ampón, yo no odio a la policía, trato de cumplir con la ley y acato la autoridad (el pueblo uniformado también es explotado). Entonces por qué no me creen que yo soy a lo bien, que soy bueno. ¿Por qué necesito un papel que lo demuestre?

Esta es la hora de ayudar a Truchafrita, para que él obtenga su trabajo y pueda seguir divirtiendo a todos y editando sus fanzines. Por eso te pido ayuda a ti amigo lector, escríbeme y cuéntame como diablos consigo el Certificado de Conducta del DAS. ¿Será que voy hasta la unidad del DAS? ¿Será que no me sacan porque no he pedido la cita? ¿Será que insisto más por los teléfonos? ¿Será que me hago arrestar y así me hacen el papeleo más rápido? ¡Ayúdame por favor!

PD: Los que no viven en Colombia mis felicitaciones, el papeleo aquí es muy maluco. Pero también puedes ayudar amigo extranjero, y más si eres religioso. Reza por mí para que me contesten el teléfono o no me boten de la unidad del DAS cuando vaya a pedir el papel sin haber pedido antes la cita.

mayo 3 de 2005