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Mayo de 2008

Querido Diario:

Contravía es, quizás, el único programa periodístico serio de la televisión colombiana, periodismo investigativo y directamente desde la fuentes (bueno, ahí también se entrevista a los ministros, a los generales, a los secretarios y a todos esos que detentan el poder, supuestamente, prestado por nosotros). El programa se transmite los martes a las 11:00 pm por el Canal Uno, pero si no tienes televisor, o si vives fuera de Colombia, pues ya tiene su sitio web y ahí mismo están los programas de la temporada (y de temporadas anteriores) para enterarse de la otra Colombia, la de las masacres, los magnicidios, la miseria, la corrupción, el desplazamiento, la guerra, en fin, de esas cosas de las que otros "periodistas" en televisión no pueden o no quieren hablar.

Chau.

28 de mayo de 2008

Hijo de puta para saludar

Basta de mariconadas, que este fin de semana, al igual que el resto de la vida es para gozar. Y para empezar a hacer lo que más nos gusta -es decir, para disfrutar, para pasarla bomba- pues que mejor inicio que darle un toque musical a toda esta roña que es la vida: si señores, y hermosas damas también, aquí os presento a Marlo y a su primo Claudio en Hijo de Puta, un tema para gozar. Hace como un año lo escuché por primera vez y ayer, hablando con mi mona, nos acordamos una vez más del tema y me dije a mí mismo: "porque no ponerlo en tu miserable diario para que, quien no lo ha escuchando, se lo goce". Así que dale un click y ahí está.

Chimpandolfo: ¿Qué querés decir con eso?
Truchafrita: Pues nada, que les des al click al link que dice "Hijo de Puta" y escuchés un tema musical, subido en youtube, que seguro te va a gustar.

Hasta pronto.

PD: bueno, si no te gusto "Hijo de Puta" quizás te va a encantar este rap de El Payaso, titulado Vivo con tu madre. ¿Tampoco te gustó, entonces que putas estás haciendo aquí?

23 de mayo de 2008

Una nueva edición de Cuadernos Gran Jefe

Bueno, aquí como siempre es diciendo y haciendo. Por eso presento la más reciente edición de Cuadernos Gran Jefe, 24 páginas de puro cómic y diversión, al doble del tamaño de las ediciones anteriores de los fanzines de Cuadernos Gran Jefe y en una muy bonita y lograda edición. ¿Más modestía? Por qué, si de verdad salió muy bien. Eso mismo lo puede comprobar usted yendo, inicialmente, a la Librería Palinuro (Cra. 42 No. 54-58), en Medellín (Colombia), y comprando esta edición especial titulada: Conversaciones. Porque si lo que quieres es cómics pues aquí hay una oferta (ojalá hubiera más, pero estoy convencido de que muy pronto tendremos más y, quizás, mejores autores editando en papel en Colombia). Si no vives en Medellín y quieres tener este fanzine, o toda la colección de la Editorial Robot, me puedes escribir y hablamos sobre el asunto, si es posible hacerte un envío. Y para la gente de Bogotá, les cuento que en unos veinte días este nuevo fanzine y las últimas novedades de la Editorial Robot estarán en su lugar habitual de venta (además creo que se va a abrir otro local de venta en la capital, ya les contaré con tiempo).

Chao.

PD: ah, si quieres ver un poco mejor cómo quedó este nuevo fanzine entra aquí.

21 de mayo de 2008

Querido Diario:

Ayer estuve en el municipio de Yarumal dictando una clase de Historia de Colombia del siglo XX. El viaje hacia Yarumal, desde Medellín, tarda unas dos horas y 45 minutos aproximadamente, ese viaje se hace en unos buses de tamaño mediano, que aquí llamamos colectivos. El problema es que, por alguna extraña razón, a mí siempre me toca pasar maluco en esos buses, por diferentes razones: por una rara coincidencia o una increíble mala suerte siempre me toca un puesto detrás de alguien que reclina su silla. Los asientos de estos buses son reclinables hasta unos 60 grados, para quedar más cómodos durante el viaje, lo que pasa es que la gente que viaja en estos colectivos rara vez inclina sus asientos y a mí, por de malas, siempre me toca el que lo hace, dejándome las piernas encorvadas porque el asiento reclinado quita espacio a la persona que está en el puesto de atrás. Y no sólo eso, en todo el viaje de ida, en el puesto detrás mío un señor trataba de acomodar una caja entre sus piernas, mientras yo pensaba "por qué no hizo que le guardaran esa maldita caja en la maletera del colectivo", y sufría constantes panzazos en la espalda. Intenté reclamar por el atropello del pasajero detrás mío pero desistí, en estos casos, pienso, es mejor aguantar abusos que reclamar, las quejas suelen tener peores repercusiones y más cuando se está viajando casi tres horas con una persona disgustada a tu espalda, así que me comí toda mi rabia y llegué a Yarumal encorvado como un tres, justo como murió la pobre viejecita de Rafael Pombo (bueno, yo no morí, casi pero no. Y tampoco tengo las cosas de la pobre viejecita de Pombo, porque si las tuviera pues hubiera viajado en jet hasta Yarumal). Y eso que a las punzadas de la espalda, por el pasajero de atrás, y la incomodidad de las piernas por el pasajero de adelante hay que sumarle que a éste último también le dio por meter una caja en el piso y quedé sin espacio para poner mis pies.

Cada vez que me subo a estos buses pienso, "¿con quién me va a tocar esta vez?". La semana pasada me tocó -o debería decir nos toco a todo el bus- un borracho que gritó la mitad del viaje de Yarumal hasta Medellín, la mitad porque no aguantamos más y el ayudante del conductor del bus decidió entregarlo a la policía de carreteras, no sin antes de que el borracho hiciera un bochornoso show, negándose a la retención (que dizque porque lo esperaba su mamá en casa para celebrar el día de las madres, a lo que varios pasajeros pensamos, y algunos dijeron, en el bus: "si va para donde la familia para qué se pone a beber". Qué chupe por borracho cansón, ahí seguramente lo dejaron dos o tres horas mientras se le pasaba la perra). Lo peor es que, mientras sacaban al borracho del bus, tenía yo a una señora al lado mío alegándome que porque era un atropello sacar a ese borracho así, que el ayudante del conductor era un atrevido, la señora se encontraba verdaderamente indignada por algo que era lógico: el borracho molesta medio viaje, el borracho hay que sacarlo del bus. Y la señora empeñada en que el borracho no había hecho nada, esa señora viajaba en ese bus pero, definitivamente, estaba en la Luna. Lo más maluco es que la señora me alegaba a mí, un alegato acompañado de una suerte de epítetos y vulgaridades que no repetiré aquí, a lo que yo pensaba: "¿por qué señor, por qué me alega a mí?", y luego el desespero me hacía pensar: "¡cállese, cállese ya señora vulgar!", y luego recurría a algo de calma para no hacer más grave la cosa: "no le vas a contestar una sola palabra", y así lo hice, contestarle algo equivaldría a invitar a la señora a que discutiera sola todo el resto del viaje, así que opté por hacerme el sordo, la señora alegaba, me preguntaba cosas y yo en la Luna (justo como ella misma cuando el borracho estaba molestando en el bus), media hora más en que alegó sola y por fin se calló la urraca, por fin pude descansar un poco, por fin a dormir lo que queda del viaje.

Lo del borracho fue la semana pasada. Ayer, viniéndome de Yarumal, me monté en el colectivo y el maldito ya estaba lleno, bueno, faltaba un puesto: el del bobo. El puesto del bobo es ese que queda en la parte de atrás, en el sillón largo y, más específicamente, en toda la mitad. Yo no me iba a quedar parado casi tres horas de viaje, así que me dije: "perdí mi puesto por llegar tarde, me toco el puesto del bobo", y me metí, entre dos campesinos fornidos, como pude, en el puesto del medio o en el que yo llamo el puesto del bobo. Lo único bueno que tiene el puesto del bobo es que por estar en toda la parte de atrás del bus nadie detrás mío puede molestarme, y por estar justo en la mitad, de frente al corredor donde el pasajero ingresa a los puestos, pues nadie al frente mío va a reclinar ninguna silla. Lo maluco es que tienes poca libertad de movimiento porque dos señores grandes te tienen aprisionado en toda la mitad (eso sonó muy gay, pero es que el puesto del bobo te hace sentir, a veces, así. Y digo a veces, porque cuando te aprisionan dos niñas lindas pues el puesto del bobo se convierte en el trono del rey, pero a mí nunca me a pasado eso). Yo siempre tengo mi puesto en el colectivo de Yarumal, se trata de la tercera silla, de adelante hacia atrás del bus, a la derecha si vamos de Medellín a Yarumal y a la izquierda si vamos de Yarumal a Medellín, siempre al lado de la ventanilla. Por qué tanta sicorrigidez, porque yo, con ciertas cosas soy así, además porque en el caso especifico del viaje a Yarumal, y a casi todo los municipios del norte de Antioquia, se pasa por unos precipicios que a mí me parecen hermosos, justamente antes de llegar al alto de Matasanos y más antes del municipio de Don Matías, los precipicios me gustan mucho y la disposición, de derecha en ida y de izquierda en la venida, es precisamente para disfrutar de las alturas (y eso que yo sufro de vértigo, pero es como un miedito sabrosón. De niño cuando subía hacía una finca de un tío, que queda a unos cien metros antes del alto de Matasanos, si me asustaban mucho los precipicios, pero ahora me gusta verlos, estar ahí a lado para sentir esa sensación de miedo y valor. Bueno, yo soy un tipo que goza con cosas sencillas, no tengo que tirarme en un paracaídas para sentirme al "extremo").

El puesto del bobo duró poco, afortunadamente los campesinos que hacían mi movilidad casi imposible se bajaron luego de media hora de viaje y me quedé yo con casi toda la silla larga de atrás del colectivo (solo se quedó una persona más al lado derecho del bus, el lado malo porque el bueno, de venida, es el izquierdo). Así que me dije a mi mismo (yo siempre me estoy diciendo cosas a mí mismo, espero que la demás gente también lo haga, ya sabes, para no pensar que estoy volviéndome loco): "este se convirtió del puesto del bobo, al puesto de vivo", y estiré las piernas y me dormí hasta que la placidez dejó de durar. Una hora pude dormir tranquilo en el bus hasta que se sentaron a mi lado unas señoras y un señor ahí, a contarse chistes malos, a comer frituras y a no dejar dormir, o por lo menos a no dejar descansar en el colectivo que me traía de vuelta a Medellín. Entre chistes malos, mascadas de papitas fritas, de gritos y risas de las señoras (por que el señor como que les estaba metiendo mano, en fin...), fuimos llegando a Medellín y yo fui llegando a la conclusión de que soy muy de malas viajando en bus. Alguien dirá que si la paso tan mal por qué no me compro un carro y yo responderé que sencillamente no tengo dinero para tanto y, además, no me gustan los carros, así que seguiré chupándome toda la desconsideración de mis vecinos, los que me toquen cuando sea pasajero de bus intermunicipal.

18 de mayo 2008

PD: bueno, el pasajero molestón no es un caso especifico del bus, o del viaje Yarumal a Medellín, hace unos años me tocó un borracho muy cansón en un vuelo de Miami a Medellín, ahí sí fue imposible parar para entregárselo a la policía de carreteras, pero esa es otra historia.

Mis fanzines en Argentina

Hoy se van para Argentina Tomás y Joni, se van para asistir al Primer Festival Internacional de Historietas: Viñetas Sueltas, en Buenos Aires (Argentina). Entre sus fanzines y sus bocetos se llevan algunos ejemplares de la colección de la Editorial Robot (para vender por allá). Desde aquí mis mejores deseos, buen viaje, agradable estadía y feliz regreso para Tomás y Joni.

Esperemos entonces que si vos vivís o viajás a Buenos Aires (Argentina), por los días de Viñetas Sueltas (entre el 20 y 24 de mayo), te podás hacer a uno o varios de los fanzines que se llevaron para allá mis colegas.

Adiú.

15 de mayo de 2007

La exposición en la Universidad de Antioquia

Bueno, voy a poner unas fotos de la exposición, de cómics e ilustraciones, en la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia, para quienes no tienen la oportunidad de ir. Para quienes sí pueden ir les recuerdo que la exposición va a estar hasta el 24 de mayo.

Parte del material de esta exposición ya había sido exhibido en la Galería 10-36 (en octubre del año pasado). Sin embargo, hay una obras nuevas que no estaban en la exposición inmediatamente anterior.

La exposición quedó muy bonita. Por lo menos a mí me gustó mucho, y me gustó más que hubiera sido en la Universidad de Antioquia, mi alma mater.

También hay una vitrina con parte de mi trabajo en publicaciones, los fanzines de Cuadernos Gran Jefe (incluyendo la nueva edición especial, titulada Conversaciones) y la colección de misterios de Mr Q., algunas ediciones de la gacetilla de robot, planchas originales en tinta y de unas piezas menores, como pines (aquí los llamamos botones, en otras partes les dicen chapas o prendedores) que, entre otras cosas, han gustado mucho y que pronto podrán adquirir (quienes quieran, quienes no quieran botones pues no, no se les puede rogar a nadie).

Y la gente, para la que está hecha la exposición, porque como dicen por ahí: "yo me valgo para el público". Bah, no es verdad (del todo), yo vivo por los cómics (pero si hay oportunidad de hacer un exposición por ahí, ni que fuera el más cascarrabias para decir que no. Bueno, siempre y cuando sea así de bonita como esta).

Y te dejo, para despedirme, con esta obra titulada Chimpandolfo en el planeta de los robot gigantes (parte de una serie), obra en exhibición en esta exposición, no sin antes agradecer a German Sierra, coordinador de la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia y, muy especialmente, a Elkin Restrepo, director de la Revista Universidad de Antioquia, por hacer posible que yo mostrara mis vainas en el alma mater. Ah, y claro que hay que agradecerte a ti, que siempre pasas por aquí y que, tengo la seguridad de que si puedes, vas a pasar también por la exposición.

Chau.

14 de mayo de 2007

Querido Diario:

Esta semana ha sido bastante intensa: dibujando muchos cómics, uno de esos para la revista Kinetoscopio; montando la exposición en la Universidad de Antioquia, que quedó muy bonita (ya tomaré algunas fotos para ponerlas aquí. Igual la exposición va a estar por unas dos o tres semanas más); preparando y dando clase en la Universidad de Antioquia (mañana mismo, en la madrugada, viajo a Yarumal, a dictar una clase toda la mañana y la tarde); hasta programa de televisión tuvimos Joni, Tomás y yo, sobre la gacetilla de robot (y ellos, Tomás y Joni, que se van para Argentina a dos importantes eventos de historietas en el cono sur, también se llevan un buen y nutrido paquete de mis fanzines, ya te hablaré de eso con tiempo). Así y todo me ha alcanzado para leer un poco, o mejor releer El Eternauta, de Héctor G. Oesterheld y Solano López, en papel (antes lo había leído en digital) ya que el crítico de cine Orlando Mora, a quien tengo el gusto de conocer, me trajo un ejemplar de Argentina (empiezo a relacionarse tanto con Argentina que tendré que ir este año por allá); incluso me alcanzó para tomarme unos tragos con Tomás, Malaleche, Joni y Ramírez el miércoles pasado y hablar, sobre todo, de cómics (qué rico es tener un interlocutor de cómics, un buen lector sobre todo). En fin, muchas cosas, una semana muy productiva y llena de aciertos (pocas veces pudo decir eso...).

Ahora, para terminar bien estos días y para iniciar mejor el fin de semana te voy a regalar este cómic que salió en la pasada edición (la número 56) de la gacetilla robot. Este cómic, como ya sabes, funge como el cómic de la semana.

Nos vemos pronto.

9 de mayo de 2008

Exposición de Truchafrita en la Universidad de Antioquia

Cómic e ilustraciones, eso es lo que van a ver quienes se acerquen a partir del próximo miércoles 7 de mayo, y durante dos semanas más, a la galería de la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia. Como siempre sólo se necesita tener dos pies y coordinarlos, uno delante del otro, para lograr hacer esa cosa tan común y corriente que se llama caminar, llegar hasta la exposición y disfrutar de la narración dibujada hecha por este servidor. En esta exposición no hay inauguración, ni presentación, ni nada parecido, se abre durante dos semanas y listo, ha disfrutar. Así que por allá nos vemos. Por favor, no me vayas a fallar que, a menos que no vivas en Medellín, no tienes excusa para no ir.

4 de mayo de 2008