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Mayo de 2010

Qué orgulloso me siento de haber nacido en mi patria

Una vez más el vulgo es el vulgo, el populacho ha pelado el cobre de nuevo porque eso mismo es: populacho. Muchos creían que las cosas iban a cambiar pero el asunto seguirá igual o peor: Santos ganó la primera vuelta y se perfila como el próximo presidente de Colombia.

Otros ocho años más de corrupción, de sangre, de pobreza, de cinismo, de sinvergüenzas, de caras duras. Y son ocho años, y no cuatro, porque este señor se va a hacer reelegir, porque el vulgo es el vulgo y Juan Manuel Santos va a provechar esa gabela para sonsacar más. Así que a chupar por pendejos, por colombianos. Mejor dicho, como dice el bambuco de Rafael Godoy:

A mí déme un aguardiente, un aguardiente de caña,
de las cañas de mis valles y el anís de mis montañas.
No me dé trago extranjero que es caro y no sabe a bueno,
porque yo quiero siempre lo de mi tierra primero.

¡Ay! qué orgulloso me siento de haber nacido en mi pueblo.

Adiú.

PD: hombre, ayer sábado se murió Dennis Hopper, hoy veré de nuevo Easy Rider para recordarlo y para soñar con un mundo mejor (aunque al final haya que despertar... Como en la película).

30 de mayo de 2010

Querido Diario:

Justo cuando dejé de viajar, o sea desde la semana pasada, me cayó un montón de trabajo. Yo que pensaba que iba a descansar por un tiempo y no fue así porque tengo unas historietas e ilustraciones por encargo. Sólo esta semana he dibujado, hasta el momento, nueve páginas de un cómic que me encargaron (nueve páginas es una verdadera proeza para mí, porque soy muy lento y además porque hay que tener en cuenta que las historietas las dibujo en lápiz, luego las entinto y, por último, les doy un tratamiento en digital).

Entonces el descanso será luego, de todas maneras he trabajado durante años para que me paguen por dibujar cómics, en estos últimos dos años me han pagado bien por hacerlos y no voy a rechazar una oferta de trabajo para hacer lo que más me gusta en la vida.

Nos vemos luego, tengo que seguir dibujando.

28 de mayo de 2010

Mi último viaje

A Caucasia, por lo menos hasta el momento, como conté el jueves pasado. Por esa razón, porque quizás tarde mucho en volver tomé unas fotos, para el recuerdo, del viaje en avión que hice varias veces desde mi muy querida Medellín hasta Caucasia, aquí van unas imágenes:

El pasado viernes amaneció muy nublado y frío en Medellín, yo creí que iban a retrasar el vuelo pero viajamos puntualmente.

Saliendo del Valle de Aburrá y durante varios minutos el cielo se veía muy nublado, aunque el viaje fue sereno, sin ningún contratiempo (de hecho nunca hubo ningún contratiempo en todos los vuelos hacia municipios de Antioquia, a excepción de un acontecimiento con el cual hice un cómic).

Aunque en este caso, y contrario a muchas veces anteriores, por la ventanilla se podía ver algo además de la nubosidad.

Y esta última foto, de mi último viaje a Caucasia es precisamente llegando al municipio en cuestión, la amplia llanura que forman las tierras alrededor del cauce del río Cauca contrastan mucho con el quebrado relieve que veían minutos antes en la ventanilla de la avioneta. Ese día en Caucasia también estaba haciendo frío (bueno, el relativo frío que puede hacer en una tierra caliente) un verdadero descanso si se piensa que hay que trabajar ocho horas en un clima cálido.

Esas son las imágenes, yo sé que no son las mejores fotos del mundo (de hecho son unas fotos todas borrosas y oscuras, pero en parte era por la nubosidad), pero lo que quería era que quedara por lo menos algo más allá del recuerdo mental de mi último viaje a tierras del Bajo Cauca, de mi último viaje en avioneta (espero que, en ambos casos, se vuelva a repetir y que no sea un "último", sino un "hasta el momento").

Nos veremos luego.

26 de mayo de 2010

Querido Diario:

Mañana viernes, en la mañana, viajaré por enésima y última vez al municipio de Caucasia. Pero no sólo será mi último viaje a Caucasia sino el último de una serie de viajes que me han llevado, a lo largo de cinco años, por varias regiones del departamento de Antioquia, primero dictando un curso dentro de un diplomado patrocinado por la gobernación del departamento y la Universidad de Antioquia y luego como profesor dentro del programa de Comunicación Social de la misma universidad. Son cinco años de viajes a Urabá, al suroeste, al oriente y al norte antioqueño, al Bajo Cauca y al Magdalena Medio, cinco años de viajar en bus y en avión. Pues bien mañana es mi último viaje en avioneta como profesor, toco madera y espero que no se vaya a caer el aparato justo mi último viaje.

Bueno, quizás sea sólo un receso de uno o dos años, mientras abren nuevas cohortes del programa de Comunicación Social en otras sedes regionales de la Universidad de Antioquia, espero que sí porque como es un trabajo que tenía desde hacía cinco años al terminarse dejará un hueco significativo en mis finanzas futuras, espero que no, que como dicen por ahí esta puerta que se cierra signifique que también se abren otras, sobre todo por el bien de mi bolsillo... Pero por otro lado es bueno descansar un poco de tanto viaje, de quedarme un poco más en casa y adelantar nuevos proyectos (en especial que tienen que ver con dibujar historietas y, quizás, si hay tiempo hacer un cortico animado que tengo embolatado hace años), tener un poco más de tiempo para trabajar en mis cosas ya que lo que se avecina son metas mucho más ambiciosas, como la maldita novela gráfica de la que aún no paso del guión (bueno, vienen dos ediciones más de Cuadernos Gran Jefe para este años y eso ya es bastante trabajo).

Me alisto entonces a emprender mi último viaje como profesor en la regiones del departamento (en la sede de la Universidad, en Medellín, aún seguiré con mis clases, por fortuna), esperando que se trate de un descanso momentáneo y que sepa aprovechar dicho sabático para hacer más y mejores historietas.

Hasta lueguito.

PD1: Un saludo afectuoso a mis alumnos, de Medellín y de las regiones del departamento, creo que algunos leen esto. A estos últimos los extrañare, así como extrañaré también esas regiones que desconocía antes de trabajar en regionalización.

PD2: Estoy mamado de las encuestas sobre la intención de voto para las presidenciales. Para mí tanta encuesta no significa nada, yo ya tengo mi candidato desde hace rato, lo malo es que mucha gente vota por el que va ganando, o los que van punteando, en la encuestas. La gente le vota al que tiene más posibilidades de ganar, como en las carreras de caballos, es absurdo… Pero no se puede esperar mucho del vulgo, es como pedirle peras al olmo.

20 de mayo de 2010

Querido Diario:

Yo siempre suelo leer dos o tres libros a la vez, quizás sea una costumbre común para muchos pues siempre es mejor ir saltando a gusto entre dos o tres temas diferentes que quedarse con un sólo libro durante días. Es por eso que para leer un libro me demoro entre veinte días y un mes, porque lo que realmente termino de leer no es un libro sino tres.

Por estos días estoy leyendo una novela de Alba Lucia Ángel titulada Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón, un relato personal enmarcado en un contexto de la historia del país: el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán (el 9 de abril de 1948). También estoy leyendo Ensayos de historia política de Colombia, siglos XIX y XX, del historiador norteamericano David Bushnell, para mí Bushnell es un viejo conocido (claro, yo soy historiador) y este libro, que recopila ensayos escritos para diferentes publicaciones desde la década de 1950, no me ha decepcionado: la personalidad del general Santander y sus seguidores, la prensa de la Gran Colombia, el caso de la dictadura de Bolívar durante el último suspiro de la Gran Colombia y del mismísimo Libertador, e incluso un ensayo sobre las repercusiones en Colombia de la Guerra Civil Española son algunos de los asuntos que trata Bushnell. Este libro lo estoy leyendo, sobre todo, para ilustrarme un poco más sobre la historia patria, sobre los próceres (en este caso del general Santander y de Bolívar) y sobre los primeros años de la era republicana en Colombia, después de la Independencia, porque necesito documentarme mucho más para abordar temas de la Independencia para la edición de Cuadernos Gran Jefe que preparo a propósito del bicentenario.

Este año de 2010 además de celebrar el bicentenario de la Independencia, también se celebra el centenario de la reforma constitucional de 1910 (durante el gobierno de Carlos E. Restrepo), que dió un giro importante al país, además de los 80 años del inicio de la República Liberal, el periodo político más importante de Colombia (por lo menos desde mi punto de vista), un momento único de modernización mental y material del país, un intento trunco de convertir a los colombianos en verdaderos ciudadanos (ya te digo que el intento se truncó y aún estamos en una etapa premoderna, pero por lo menos nos dejó importantes enseñanzas y uno de los mejores presidentes de Colombia: Alfonso López Pumarejo). También se celebra, este año en Colombia, el centenario del nacimiento del escritor Eduardo Caballero Calderón, así que aprovechando las efemérides y en vista de que ya me habían contado lo bueno que era su libro Memorias Infantiles pues me di a la tarea de leerlo, aún no lo he terminado, pero me ha gustado mucho. Se trata de lo que promete el titulo, son historias del escritor durante su periodo de infancia (1916-1924), ahí aparece la Bogotá de principios de siglo XX y las grandes personalidades políticas y culturales de la capital de Colombia de hace cien años. La familia del niño Caballero Calderón pertenece a la clase madia alta capitalina y por eso es lógico que se codee con figuras representativas de la nación en esa época. El abuelo de Caballero Calderón fue un general liberal en las guerras civiles del siglo XIX (por lo menos la de 1875), de ahí he extraído un pedacito del libro para que, quizás, te animés vos también a leerlo:

De las guerras civiles, que fueron la gran escuela de los colombianos durante el siglo XIX, papá contaba cosas extraordinarias:
–Los “Mochuelos” y los “Alcanfores”, en 1875, guerreaban y se combatían de día en los cerros vecinos de Bogotá y de noche se encontraban en el mismo baile…
–¿Y no se mataban? ¡Qué idiotas!
–¡Qué nobles!, decía papá, fulminándome con una mirada que me quemaba la frente y las mejillas.
–El general Camargo, al “pronunciarse” contra el gobierno, en lugar de apoderarse del parque de municiones de la guarnición de Tunja que estaba bajo su mando, huyó a formar una guerrilla con la cual regreso a tomárselo.
–Ya nos contaste esa historia papá…
–Pero no recuerdo haberles contado que en los llanos del Tolima el general Ospina le mando razón al general Herrera de que cerrara el paraguas rojo que había enarbolado para guarnecerse del sol.
–¿Por qué era rojo y no negro, papá?
–El general tenía dolor de muela y no quiso cerrar el paraguas aún a riesgo de que la artillería enemiga le diezmara su estado mayor.
–¿Y por qué era rojo el paraguas? Nunca nos has querido explicar eso.
–En un lugar de las montañas de Santander sobre el río Chicamocha una fuerza liberal al mando de papá dominaba el camino desde la alta peña. Por tener agotados los pertrechos, sus hombres arrojaban grandes piedras monte abajo, sobre el ejercito enemigo que trataba de franquear el paso y despejar el camino. El general Ospina izó bandera blanca para parlamentar:
–¿Por qué no roja, papá? ¿Quiero decir la bandera roja y el paraguas negro?
–Y el oficial de ordenes que subió a encontrarse con el que papá había despachado peña abajo, le dijo: “Mi general Ospina le manda decir a mi general Caballero que echen bala; que a piedra no sea tan…”, y aquí venía una palabrota de cuartel.
–¿Y esa palabra se puede decir?
–No, te prohíbo que la repitas.
–¿Y por qué el oficial sí la podía decir?

(Eduardo Caballero Calderón. Memorias Infantiles. Editorial Bedout, Medellín, 1964. págs 102, 103).

Hasta luego.

PD: Yo tuve un bisabuelo que luchó en la Guerra de los Mil Días (la más cruenta de todas las guerras civiles de Colombia, que terminó en 1903), creo que era un oficial pero para mi decepción era del bando de los conservadores (me hubiera gustado mil veces más que fuera liberal). De todas formas sé muy poco sobre el caso, pero me he propuesto averiguar más sobre el asunto y, quizás, si obtengo buenos datos haga una historieta sobre el caso particular y el general (sobre mi bisabuelo y sobre la Guerra de los Mil Días), claro que esto me llevaría mucho tiempo pero por ahí hay otra veta que explorar (esto de dibujar cómics y de encontrar temas para dibujarlos no acaba nunca, qué delicia)

15 de mayo de 2010

Querido Diario:

Si tuviera una relación intima con mi país (Colombia), este sería el tema que le dedicaría.

9 de mayo de 2010

Herencias

Según datos de la Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (MESEP), adscrita al Departamento de Planeación Nacional (DPN) y al Departamento Nacional de Estadísticas (Dane), en 2009 la pobreza en Colombia fue de 45,5% (20,5 millones de habitantes) y el nivel de miseria en la población fue de un 16%. Según la MESEP hay una disminución de la pobreza del 0,5% con respecto al año 2008. Eso quiere decir, de una forma más coloquial, que uno de cada dos colombianos es pobre...

Ahí tienen pelotudos, métanse esa Seguridad Democrática, del presidente Uribe y su combo, por donde más les quepa (y eso que se trata de cifras oficiales, a años luz de la calle, de eso que llaman el país real). En eso sí punteamos en América Latina, y pensar que José Obdulio Gaviria ex asesor de la presidencia y ex mamador de la teta del Convenio Andrés Bello decía, hace algunos años, que Uribe se perfilaba como un líder en Latinoamérica, ja qué risueña.

Esta vez un triste adiós, pero volveré.

PD1: me imagino que dentro de los miserables también contarán a las elites políticas y a la banca (a esa última que ayudamos hace diez años con cosas como el cuatro por mil y que aún no dejan de mamar de esa teta que es nuestra).

PD2: Don Andrés Bello se debe estar revolcando en su tumba...

7 de mayo de 2010

Un nuevo presidente

Eso es lo que tendremos a partir del 7 de agosto en Colombia. Para eso habrá que esperar si uno de los nueve candidatos gana en la primera vuelta, el próximo 30 de mayo, o si finalmente tendremos una segunda vuelta en donde los dos primeros candidatos, de las elecciones del 30 de mayo, se enfrenten el 20 de junio con la meta de sentarse en el solio de Bolívar.

Ahora, todo parece indicar (como registran las encuestas hasta hoy) que ninguno de los candidatos ganará en primera vuelta, y que lo más seguro (otra vez según las encuestas, que son indicativas pero no infalibles) es que el candidato por el Partido de la U, Juan Manuel Santos, y el candidato por el Partido Verde, Antanas Mockus, serán quienes entren en la recta final por el más alto puesto del ejecutivo en este loco país en el que me toco nacer.

Así las cosas, otra vez la elección se la disputará la derecha en Colombia, como lo ha hecho durante muchas décadas (a excepción de las elecciones de 2006, en donde quedó de segunda la izquierda con Carlos Gaviria y que ganó Uribe), así que para mí el asunto, por ese lado no tiene nada de particular. Quizás lo que si es un poco más singular es que en este caso estén punteando dos candidatos uribistas, uno acérrimo como Juan Manuel Santos, y otro moderado como Antanas Mockus, este último ha tenido un repunte extraordinario desde que Sergio Fajardo adhirió a su campaña.

Todo eso quiere decir que para los próximos cuatro, u ocho, años tendremos más de lo mismo, aunque dependiendo de cual de estos dos candidatos quede como presidente habrá ciertos matices que hoy hacen la diferencia entre las dos campañas: si queda Juan Manuel Santos (y si hay un Dios que no lo quiera, que deje de darnos la espalda y que por lo menos haga presencia para que la maquinaria política no funcione por lo menos en este caso) entonces tendremos más de las políticas de Uribe: favorecimiento a los sectores más privilegiados en detrimento de las clases más necesitadas; entrega del país al capital extranjero sin ninguna, o casi ninguna, contraprestación; combatir el conflicto armado y el conflicto social con más guerra, con más miedo, con más terrorismo de Estado; seguir haciéndose el de la vista gorda frente a la corrupción, y hasta alentarla a niveles nunca antes vistos (como justamente ha sucedido en el gobierno de Uribe) y, finalmente, mentir: con cinismo, con caradura, sin vergüenza, decir todo lo contrario a lo que se piensa, actuar contradiciendo lo que se dice pero a favor de lo que se piensa, demagogia del más alto nivel y, lo que es más triste, sin despeinarse, sin ruborizarse. En esto ultimo, sin demeritar los otros asuntos, es que Juan Manuel Santos es un genio, es el maestro del cinismo, de la doble cara, de la desfachatez y hasta de la deslealtad, de la traición. Si Uribe fue malo en su presidencia, Juan Manuel Santos será peor, porque si algo tiene Álvaro Uribe de bueno es que es un tipo leal a sus causas y a sus allegados (así sean corruptos, y así sus causas sean descaradas, pero fiel y leal al fin y al cabo...), esta pequeña cualidad Santos no la posee por eso pienso que un gobierno de este señor es hundirse más en el fango en que nos ha dejado dizque el mejor presidente de Colombia en toda su historia (qué ignorancia, ni siquiera conocen la historia de esta triste nación).

Antanas Mockus es sin lugar a dudas mejor que Santos, y quizás sea mejor que Uribe, pero eso no es suficiente porque una presidencia a la altura del betún, como la dejó Uribe es superable por muchos. Mockus parece haber recogido muy bien dos intereses coyunturales de este pueblo miserable y un poco ignorante: combatir a la FARC (que de hecho hay que combatirlos) y acabar con la corrupción (que Uribe la dejó en cifras astronómicas). Puede ser que Mockus sí combata la corrupción, o por lo menos que no la acolite, ya tenemos dos buenos antecedentes del hoy candidato del Partido Verde cuando fue alcalde, en dos ocasiones, de Bogotá en donde cumplió a cabalidad lo que son banderas de su actual campaña: educación y, sobre todo, cero corrupción ("los dineros públicos son sagrados", dice el candidato). El asunto con Mockus es que una cosa que debería ser de lógica para cualquier campaña (quizás para la de Santos no, en lo que se refiere a la corrupción): combatir el terrorismo y, sobre todo, la honestidad, se ha convertido en sui generis, en una fruta extraña en campaña, piensa uno entonces cómo está de pisoteada la política en este país que cuando un candidato dice que no va a robar entonces muchos electores dan su brazo a torcer por él.

Está bien lo del combate al terrorismo y la lucha contra la corrupción, ¿y lo demás qué? (el asunto social, empezar a frenar el conflicto social que vive Colombia actualmente y que, a fin de cuentas, es uno de los motores del conflicto armado). Ahí es cuando el candidato Mockus empieza a generarme dudas. Antanas Mockus es un fiel admirador y seguidor de muchas de las políticas de Uribe y eso, para mí, le quita mucho peso a su propuesta básica de honestidad. Obviamente Mockus no es Uribe, pero no hay que olvidar que la gente literalmente se enloqueció cuando el hoy presidente en plena campaña electoral, hace ocho años, hablaba del mismo discurso básico de combate a las FARC y combate a lo que el mismo Uribe llamaba politiquería y corrupción, ocho años después la corrupción está más montada que nunca y aún hay mucha gente que todavía enloquece con Uribe...

A todas estas Mockus es un digno continuador de la obra de Uribe, sus política, a parte de lo obvio que es la honestidad y la lucha contra el terrorismo (e insisto, es lo obvio porque eso es lo que deberíamos saber todos los electores: que es lo primero que vamos a exigirle a cualquiera de los candidatos cuando quede elegido), no son más que las directrices que la derecha ha impuesto en Colombia a lo largo de más de sesenta años. Es verdad que, de todas formas, Mockus es un candidato de lo que podríamos llamar de centro derecha, que daría un matiz diferente a ese gobierno de mierda que hemos soportado con Uribe y cientos de veces mejor que un posible gobierno de Juan Manuel Santos (Virgen María, si existes y así seas virgen o no -eso no lo quita ni le pone a una mujer-, sálvanos de un gobierno de Santos) pero, para mí, hay mejores candidatos por quien votar.

Yo voté por Mockus en la consulta del Partido Verde, pero no creo que vaya a votar por él para presidente. Parece un contrasentido pero no lo es, porque para mí Mockus ha enriquecido mucho el debate electoral, quizás más que lo que hubiera podido hacerlo Luis Eduardo Garzón o Enrique Peñalosa, por eso voté por él para que fuera candidato presidencial por el Partido Verde, pero para que yo vote por Mockus para presidente hay un trecho largo, esa distancia la mide el hecho de que Juan Manuel Santos esté o no cerca de sentarse en el solio de Bolívar y eso según las encuestas, de estas últimas semanas, indican que no va a suceder. Así, yo votaré una vez más y como siempre por el candidato que quiero y no el que me imponen las encuestas, el miedo, los bajos intereses particulares, o una "ola", o un "tsunami", o no sé que otra campaña publicitaria. Y creo que eso es lo que deberías hacer vos también votar por el que vos querás (así sea Juan Manuel Santos) sin ataduras de coimas, de mordidas, de mercados, de tamales, de cervezas, de puestos o palancas, empezá a votar como se debe, a conciencia que, aunque no es infalible y uno muchas veces se equivoca, por lo menos no está atada a un plato de lentejas a una migaja del político de turno cuando lo que está en juego es toda una nación.

Me salió bonito eso último, sin embargo quiero terminar con algo más: como siempre me ha sucedido en elecciónes presidenciales mi candidato (que no diré quien es, como nunca lo he hecho) perderá, pero quizás no todo esté perdido porque a pesar de mis dudas por Mockus, y a pesar de que no votaré por él, después de que gane quiero y espero que tenga un buen gobierno para fortuna de él y el beneficio de todos los que vivimos en Locombia.

Hasta pronto.

PD: Si queda Juan Manuel Santos ahí si no hay nada que hacer...

4 de mayo de 2010