



Mayo de 2011
Querido Diario:
En la madrugada, como a las 3:00 o 4:00 am, me desperté de golpe, agitado y con algo de miedo, se trataba de una pesadilla. Es extraño, desde hace unos meses para acá estoy teniendo pesadillas con más frecuencia, creo que entre dos o tres a la semana. Imagino que debe tratarse de trastornos del sueño originados por lo mal que duermo el fin de semana que, en los últimos dos meses, los he usado para beber (y no me enorgullezco de eso), aunque también pienso que se puede tratar de las grandes cantidades de agua que ingiero en el día (todo el día estoy con sed, es una locura), porque cuando despierto de una pesadilla tengo que ir al baño inmediatamente.
Pero, después de todo, aunque parezca muy maluco tener dos o tres pesadillas a la semana yo siempre trato de revertir todo a mi favor. Así que desde hace un tiempo tengo al lado de mi cama una libreta y un lápiz para ir escribiendo algunas cosas de las pesadillas que me gustan –de hecho hace unos años cuando no tenía pesadillas las deseaba, porque muchas son los sueños más impactantes y absurdos que uno pueda tener. Que le de a uno miedo, unos segundos después de despertar es normal, pero que le parezcan maravillosamente abstractas, y atractivamente absurdas, en la mañana sólo sucede con algunas buenas pesadillas–, de esa forma, y desde hace una par de semanas he podido recopilar cuatro buenas historias para hacer en cómic. No sé si cuando haga las historietas, basadas en algunas pesadillas, las recopile en un número especial de Cuadernos Gran Jefe sobre relatos del absurdo, o simplemente las reúna en una edición sobre diario de sueños, el caso es que de todas maneras las historias recopiladas me parecen buenas, creo que las voy a pasar al cómic y, lo mejor, es que a pesar de las pesadillas y de que me despierte agitado y con miedo, tres de siete noches en la semana, por lo menos me consuela el hecho de que esos sobresaltos me van a servir después en ideas de historietas (mejor dicho, ahora hasta dormido estoy trabajando en los cómics).
Hasta pronto.
31 de mayo de 2011
Querido Diario:
Sí, ya sé, soy un viejo con cascara de tipo treinteañero. Un viejo con resabios y manías que nadie aguanta. Por eso mismo me levanto (a las 9:00 am), así como así y pongo a Nina Simone a todo volumen. Bueno, vivo solo, que se quejen los vecinos.
Chau.
PD: salto de Nina a Nancy Sinatra. Yo, que he hecho meritos, por qué no tengo una nena así como Nancy (en realidad sí la tenía, pero la dejé ir por puro idiota). Escuchá esto de Bang, bang, y quedá loco como yo.
28 de mayo de 2011
Querido Diario:
Hoy en la mañana estaba, como casi siempre, dibujando. Estaba, exactamente, haciendo la mano de un personaje, cuando vi que no me cabían los cinco dedos en aquella minúscula mano tuve un momento de duda: o borraba lo que había hecho, que ya de por sí es muy maluco borrar porque hay que rehacer las cosas, o simplemente dejaba la mano con cuatro dedos (un pulgar y el resto de tres dedos). Mientras analizaba las opciones recordé una vez en casa de Juana Newman y Ernan Cirianni (la bella pareja de colegas que gentilmente me acogieron en Buenos Aires hace un poco más de dos años), cuando Ernán me preguntó –luego de una amigable discusión de la pareja que no escuché, aunque me la imagino, porque estaba en una caminata por las calles porteñas– si yo hacía mis personajes con cinco o cuatro dedos, yo inmediatamente le respondí: "con cinco dedos, por supuesto, como en la realidad". Ernán bajó la cabeza y Juana le dijo algo como: "si ves, te dije que las hace con cinco dedos". Era evidente que Ernán había perdido en la disputa e imaginé la discusión sobre cómo él estaba haciendo sus personajes con cuatro dedos mientras su amigo, yo, que venía de la lejana Colombia podía hacerlos con cinco dedos, acercándome así más a la realidad. Todo eso imaginé cuando Ernán bajo la cabeza, evidencia de haber perdido una discusión y la, más clara aún, respuesta de Juana. Yo dejé el asunto hasta ahí, pero después de unas horas (porque yo soy muy lento) me pregunté cómo podían estar alegando por semejante idiotez, traté de entender que al fin y al cabo se trataba de una discusión entre dos esposos que tenían una mismo oficio: dibujantes, y por tal razón era lógico que los asuntos del oficio les competieran a los dos, como cuando un par de médicos discuten acerca de una cirugía, o dos ingenieros, así sean esposos, disertan acerca de un puente o cualquier construcción civil. A pesar de entender eso, de todas maneras se me hacía muy gracioso el tema de discusión, y más gracioso aún imaginarme cómo había transcurrido tal disputa.
Mi respuesta a Ernán fue tajante, se trata de recrear un poco la realidad, así mis personajes sean caricaturescos y estén, por ese lado, alejados de la figura humana real (eso sin contar los animales antropomorfos que suelo hacer). Así que mis "muñequitos" no tenía por qué ser de cuatro dedos si los seres humanos tenemos cinco en cada mano. De todo eso me acordé cuando tuve mi duda, está mañana, sobre si dejar la mano de cuatro o borrar y agregarle los cinco dedos. Una vez tomada la decisión no tuve duda: había que borrar y volver a rehacer la mano y, la verdad, no me quedó nada mal.
Ya sé, se trata de un tema anodino y hasta estúpido, pero es mi oficio, soy dibujante de cómics y esa es mi preocupación. Si fuera médico estaría pensando en cirugías, enfermedades y otras cosas más importantes, pero me da mucha pereza ser médico, no me gusta, además ya estoy muy viejo para cambiar de oficio (Bueno, eso sí, también soy historiador así que si querés saber qué opinión tengo sobre algunos asuntos de la política colombiana, o de su historia, aquí mismo, en este diario, hay un montón de entradas al respecto).
Ah, qué delicia de discusiones las de Juana Y Ernán Cirianni, ya quisiéramos muchos discutir por cosas así.
Hasta pronto.
PD: Ah, a propósito de la entrada del 19 de mayo de 2011, titulada Aburrilandia, quiero dejar consignado aquí que los tragos sí sirvieron para saltarme de ese momento de tedio. Tengo que ser muy cuidadoso con el tratamiento y seguirlo al pie de la letra, por eso hoy en la noche también saldré a tomarme unos rones.
27 de mayo de 2011
Querido Diario:
Es una locura la Internet. A este humilde sitio ha entrado gente de Kiev (bella ciudad rusa que, muy seguramente, nunca visitaré); de Rekiavik, capital de Islandia; también desde Finlandia; incluso de Beiging (que ya no es para nada extraño que los chinos usen Internet) y aún desde Teherán. Es una locura Internet. ¿Quién desde Irán entrará a ver este sitio web? ¿Cayó aquí por mera casualidad o está enterado de las historietas? ¿Será un colombiano, en la diáspora, que entra a esta página web sólo por nostalgia?
Escribo esto porque hoy, hace apenas unas horas alguien entró desde Budapest, Hungría, bajo el servicio de Hungarian Telecom. Qué bella debe ser Budapest, ahora mismo deben estar en primavera, o entrando en esa estación, mientras aquí, en Colombia, todo es verano, el ardiente verano del hijueputa infierno (como dice mi gran amigo Wil, ya viene Satán. Pero sólo a Colombia).
Gracias por visitar estas páginas, amigos de todo el mundo (en especial los lectores de Argentina, Estados Unidos, España y Perú que, después de mis compatriotas, son los que más siguen estos Cuadernos Gran Jefe).
21 de mayo de 2011
Aburrilandia
Esa es la palabra clave por estos días, es decir pura roña, una aburrición tan grande que no sólo la tengo sino que estoy en el país mismo de lo aburrido (o sea, aburrilandia, así la palabra no exista en el castellano es la mejor forma de explicar lo mucho muy aburrido que estoy). Una serie de circunstancias han golpeado mi miserable vida, en estos últimos días. Lo más maluco es que ni siquiera dibujar me saca del todo de esta nación del tedio, así que he disminuido ostensiblemente mi cuota de dibujo en la últimas, digamos, tres semanas. Creo que me queda muy bien ese estribillo del punk clásico local que dice: ya ni con drogas, ni con alcohol, ya no consigo ninguna reacción..., o ese otro que afirma: no te desanimes, matate, matate mi amigo, matate...
Debería dejar los temas musicales aquí por si, en algún momento, alguien quiere practicar lo que dicen las canciones de punk local. Pero de la pura aburrición no voy a poner los links de esas canciones (además, no sé si están en la Internet y si sí están pues me da mucha pereza buscar los links), más bien voy a dejar estos temas que hacía mucho tiempo no escuchaba y que hoy, justamente, al despertarme quise escuchar y me volvieron a gustar: se trata de este tema sobre la tristeza y este otra maravilla sobre el siglo XX, ambos de Hidrogenesse. Yo sé que no sirven para nada, en este asunto de hacerle el quite al tedio, pero por lo menos no incitan a no dejar de beber (porque ya no se consigue ninguna reacción) y, mucho menos, a matarse por mano propia.
A propósito de beber, creo que es verdad que ya no consigo estar mucho mejor si bebo alcohol, pero creo que por lo menos hace que me olvide por unas horas de este tedio y me de visa, por un ratico, al país de la falsa felicidad. Eso es precisamente lo que necesito en este mismísimo momento y por eso voy a dejar un punto final, un poquito más adelante, y me iré a tomar unos tragos, a ver si por lo menos no me quedo mirando el techo, como me ha pasado en estos últimos días.
Adiú, me voy a beber.
19 de mayo de 2011
Querido Diario:
Hace algunos años atrás conocí la obra teórica de Scott McCloud, acerca del mundo de las historietas: Understanding Comics, Reinventing Comics y Making Comics; esta serie de libros me han ayudado mucho en mi trabajo y siempre que tengo la oportunidad de hacerlo recomiendo su lectura a creadores, editores y lectores de historietas. Hace unos meses decidí escribir, para la Revista de la Universidad de Antioquia, una pequeña reseña acerca de este monumental trabajo de McCloud y ahora la dejo aquí, en esta web, para que vos la leás y, quizás, si aún no has leído estos valiosos libros te animés a hacerlo.
4 de mayo de 2011

