Agosto de 2006

Querido Diario:

Hoy, como ayer, dibujé hasta la madrugada. Bueno, hoy menos que ayer porque al final (como a las 3:00 am) me quedé viendo, una vez más, Chasing Amy (Dir: Kevin Smith, 1997). A mí las películas de Kevin Smith me gustan, por lo menos sus tres primeras obras que gozan de una cierta euforia adolescente sin ser las típicas comedias ligeras, con una inocencia cinematográfica que alcanza momentos de adultez. Clerks (1994) es una deliciosa conversación acerca de nada en una tienda de abarrotes, lo mismo sucede con Mallrats (1995) , pero en un centro comercial (con la participación especial de el señor Stan Lee), y en Chasing Amy si bien se ve un Smith más adulto y reposado aún se nota su aliento juvenil. Por supuesto las tres cintas tienen como elemento de trasfondo el cómic, o la cultura popular. En Clerks hay una deliciosa, y al mismo tiempo superflua, teoría acerca de los contratistas de la "estrella de la muerte" (de Star Wars); en Mallrats el encuentro con Stan Lee y otras conversaciones, en particular de la figura de Batman, crean el background necesario; y en Chasing Amy se trata de personajes que son dibujantes de cómics.

Chasing Amy es la misma película que le valió a Ben Affleck una serie de chistes, con referencia al lesbianismo, cuando fue invitado a un show de Saturday Nigth Live, un capitulo que imagino tú no viste pero que yo sí vi porque a mí si me gusta SNL (vale la pena decir que en Chasing Amy el señor Affleck hace una de sus pocas buenas interpretaciones, sin ser una maravilla por supuesto). El film gira alrededor de una relación amorosa que parece no concretarse y en el trasfondo, como ya lo dije antes, vemos un poco de la industria del cómic norteamericano. Bueno, todas estas cogondeces para transcribir un aparte de Chasing Amy, se trata de un conversatorio de cómics hecho por minorías en donde está hablando Hooper X, un dibujante negro y gay que se las hace pasar de "gran negro", de "super Malcom X", para lograr vender más de sus historietas (porque, ¿qué cómics puede vender un negro y además gay?).

Hooper X: Por años, en esta industria siempre que un personaje Afro-Americano, héroe o villano era presentado, normalmente, por artistas y escritores blancos, eran personajes graciosos con nombres racistas que los discriminaban como negros. Ahora, mi libro White Haitian' Coon no tiene ninguna de esas mierdas. El nombre del héroe es Maleekwa, descendiente de una tribu negra que estableció la primera sociedad en el planeta, mientras ustedes europeos hijos de puta todavía se escondían en cuevas, y se cagaban del susto todos aterrorizados del sol. Él representa un fuerte modelo que los jóvenes lectores negros puedan imitar, porque estoy aquí para decirles: las gallinas vendrán a casa, para enviarlos a todos ustedes al gallinero El hombre negro no jugara más al estúpido en cómics y sci-fi fantástica. Lo mantendremos real, y vamos a conseguir respeto por cualquier medio.

Holden (interpretado por Affleck): ¡Oh, vamos! ¡Eso es un montón de mierda! Lando Calrissian era un tipo negro, sabías. El tenía que volar el Halcón Milenio.

Hooper X: ¡Que se cague el puto Lando Calrissian!, ¡Tío Tom negro! Siempre algún chico blanco tiene que invocar la bendita trilogía. Esas películas son sobre como los hombres blancos mantienen a sus hermanos abajo incluso en una galaxia muy, muy lejana. Vean esta mierda. Tienen un chico granjero, Luke Skywalker el ideal nazi: rubio, ojos azules y después tienen a Darth Vader. El hermano más negro de toda la galaxia, Un tipo nubio. Entonces, Vader, el es un hermano espiritual, saben. Con la fuerza y toda esa mierda buena. Pero este granjero, Skywalker, obtiene un sable de luz, y el chico decide que va a controlar el puto universo. Junta todo un clan de blancos unidos. Y van a hacer mierda la comunidad de Vader, la estrella de la muerte. Ahora, ¿Cómo mierda llaman a eso? ¡Racismo! Ellos van a destruir el elemento negro para hacer la galaxia "segura" para la gente blanca. ¡Y los Jedis son la más insultante elite! Porque el gran orgullo negro de Vader es pisoteado cuando se quita la máscara para revelar una débil, corteza, de hombre blanco. ¡Intentan decir que dentro, en el fondo todos quieren ser blancos!

Vale la pena tener en cuenta también la discusión que tienen Branky y Hooper X acerca del supuesto homosexualismo de Archie, pero eso más que transcribirlo aquí me sirve para hacer un cómic gozón en estos días.

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Otra cosa: ¿Por qué dices que soy un tipo muy duro Clara? Este diario es tan sólo una fachada, una tapadera para esconder a un hombre profundamente sensible, tierno y simpático. Si algún día te das la oportunidad de conocerme lo sabrás Clarita (¿Te puedo llamar Clarita?).

Chao.

PD: voy a tratar de bajar Jay and Silent Bob Strike Back (2001), que aún no la he visto y Clerks II (2006), que acaba de salir, a ver que tal me parecen porque después de Chasing Amy no he visto aún nada que me atraiga demasiado del señor Smith (con una única excepción en Dogma, que tampoco fue para descabellarse).

30 de agosto de 2006

Un nuevo artículo

El siempre bajo perfil Álvaro Vélez, reciente colaborador de estos Cuadernos Gran Jefe, nos regala un nuevo artículo, en este caso acerca de Joe Sacco periodista y dibujante de cómics. Así que avanti, que la lectura es la madre de todos los vicios (como dicen por ahí), a leer esta corta columna que nos trae el señor Vélez (quien, a pesar de su enorme modestia, se empieza a autonombrar ya como crítico de cómics, profesión por demás inexistente en este muladar) para seguir señalando, como ya empieza a ser costumbre en este sitio web, por donde es que discurre el verdadero camino que nos conduce hacia las obras autenticas e indiscutiblemente relevantes.

Chao.

26 de agosto de 2006

Querido Diario:

Inicia este fin de semana con dos novedades: por un lado la edición número 37 de la gacetilla de cómics ROBOT, así que si vives en Medellín vas a poder obtener a partir de hoy la gacetilla completamente gratis, como es costumbre desde hace más de tres años y sin pagar un duro, como le gusta a todo el mundo. ROBOT, como siempre, estará en algunos locales del centro, en El Poblado y, la próxima semana, en algunas universidades, para que la lean, la disfruten y la atesoren. La otra novedad, y para quienes no tienen la posibilidad de obtener la gacetilla ROBOT, es un nuevo cómic en este sitio web. Después de casi un mes sin renovar el cómic de la semana me hice a un espacio y terminé esta pequeña pieza, un aparte del cuento El Jorobadito de Roberto Arlt (ya que últimamente estoy tan amañado con Arlt) y que es precisamente el cómic que sale en la más reciente edición de ROBOT.

Bueno, chao. Delicioso fin de semana y deliciosas lecturas para todos.

25 de agosto de 2006

Joyas del cómic

En términos de cómics Chris Ware es uno de esos tipos en quien yo quisiera convertirme. Bueno, mejor digamos que más que convertirme en él lo envidio de sobre manera, no solo porque el tipo es un excelente dibujante sino que además tiene la posibilidad de publicar sus cómics en verdaderas piezas de arte, como esta publicación de The Acme Comic Novelty Library (en su edición número 16):

El libro lo compré por medio de la Internet (muchas gracias a vos Jose) y es una verdadera joya (como toda la serie de The Acme Comic Novelty Library): edición de lujo con tapa dura, que incluye lomo en tela, impresión impecable y una historia que sorprende por un dibujo limpio y coloreado con la paleta de los dioses (los dioses de la historieta, que son muchos aunque aún no les hemos terminado de construir su panteón), y como si esto fuera poco la historia no deja nada que desear. A esto es a lo que me refiero cuando hablo de cómics, de esto hablo cuando me refiero a una publicación, lastima que los editores colombianos sean tan miopes y tan tacaños (bueno, digamos que con respecto a esto último tienen en buena parte razón porque quién, en esta trampa llamada Colombia, se va a interesar por comprar cómics).

Así que tú a seguir leyendo Soho, Gatopardo, Semana y Cambio 16, a seguir metiendote en chismes de cocina con el periodico El Colombiano y El Tiempo, que yo me quedo con mis amigos Kochalka, Burns, Clowes, Ware y un buen puñado más de excelentes creadores.

Chao y qué viva el cómic y olé.

PD1: por fin tengo tiempo para dibujar unos cómics que tenía pendientes y estoy que me muero de la dicha.

PD2: ¿Alguien tiene revistas de RAW para vender? Sí, las que Art Spiegelman empezó a editar a principios de los ochenta. Si hay alguien tan idiota como para venderlas yo se las compro pero ya.

PD3: ayer vi a un negrito, que sale en Telemedellín, en el bar Berlín. El negrito está cagao, el bar Berlín también. Cuando tenga más ganas que ahora hablaré de uno y del otro con más espacio.

24 de agosto de 2006

Querido Diario:

En lugar de seguir ese oligofrénico alboroto de la revista Soho vs el pueblo fundamentalista católico y romano (la primera alegando dizque libertad de expresión y los otros hablando dizque de valores y respeto. Cuál de los dos más alejados de la realidad), visité el sitio web de la revista en cuestión y me puse a ver las nenas que dizque salen muy chimbitas en tal publicación, porque yo esa revista no la compro, no soy tan pendejo de gastarle plata a una publicación tan maluca (así digan algunos que los artículos son muy buenos, cosa que dudo enormemente). Qué fotos tan bobas, tomadas a unas nenas igualmente bobazas de la TV colombiana. Por ahí una que otra muestra los teteros pero de ahí no pasan y entonces, mientras no logro empalmarme, con tan ridículas poses y tan somnolientas fotos (de fofas modelos, ya lo dije antes), termino visitando otro sitio web donde sí hay lo que busco para hacerme una pajita ya que después de tanto alboroto es mejor terminar bien lo que mal se empezó.

Todavía hay gente, en la Internet, que le sigue el juego a los medios de comunicación masivos. Ah, qué triste ver como muerden el anzuelo de la manera más barata y simple, totalmente ignorantes de que a quien favorece tan pequeño alboroto es a los mismos medios de comunicación, esos mismos mediocres, timoratos y de media tinta como la revista Soho. ¿Quieren un verdadero escándalo? Por lo menos pongan a las viejas empelota (empelota, no desnudas, es decir cero fotos con desnudos "artísticos" que no dejan ver nada).

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Otra cosa: después de la entrada de ayer en este diario alguien me escribió (no voy a decir quien) y me dijo que yo era un resentido. Ah, que mal me conoces amiguito que escribes notas en mi email. No sabes que yo soy uno de los tipos más felices del villorrio: me río en casi todo momento, me levanto a la hora que quiero, trabajo en lo que da la gana, tengo plata y estoy con una bonita nena. Además dibujo cómics, me los publico yo mismo y soy muy mono.

Chao.

PD1: creo que estoy recuperando la mala leche que me hacía falta hace rato, cosa que me alegra.

PD2: que pongan viejas empelota en la revista Soho pues (ah, y las suben a su sitio web porque yo esa revista no la compro ni la compraré).

23 de agosto de 2006

¡Qué viva la locura!

La calidad de una ciudad se mide por el nivel cultural de sus gentes (entendiendo esto como el estado de educación que poseen sus habitantes); por la capacidad de asistir a nuevos inmigrantes, de atenderlos en términos de servicios básicos como vivienda, agua, luz eléctrica, alcantarillado; por la costumbre de conservar un patrimonio mueble e inmueble, sabiendo que es éste memoria y soporte de la misma ciudad material e inmaterial; por la capacidad de ofrecer servicios médicos, de educación, de entretenimiento; por la movilidad de extranjeros, entendiéndose esto como lo cosmopolita que puede ser esa ciudad. Ya sabemos que la insignificante Medellín carece de cada una de estas características, que le vamos a hacer pues la "capital de la montaña", como insisten en llamarle algunos, no es más que un pueblito equivocadamente orgulloso de un pequeño pasado seudo glorioso, de victorias pirricas que la abrumadora realidad tercer mundista ha acabado por sepultar (claro, algunos insisten en que Medellín es "el mejor vividero del mundo", desconociendo todo lo que le hace falta a este terruño para ser lo que de verdad debería ser, si es que insistimos en llamarle ciudad). Pero un momento, qué no cunda el pánico, que no todo está perdido porque Medellín sí tiene algo que la hace, por lo menos un pelín, una urbe civilizada.

Antes de delatar este gran suceso, o diría mejor, este increíble personaje de Medellín, voy a decirle a quien a leído hasta aquí y que piensa que Truchafrita odia a Medellín, por todo lo anteriormente dicho, que se equivoca rotundamente. Primero, yo no odio a nadie, no gasto energías en escupir a nada ni a nadie. Mi labor, en este caso particular y en otros muchos casos que he señalado aquí es precisamente ese: señalar, indicar el camino correcto por el que debe caminar nuestra patria chica (como en el caso de Medellín), nuestra nación (como en el caso de Colombia) y nuestra civilización (claro que sí, al ser humano me refiero), para que avancemos juntos hacia el camino del bien y del progreso, para que todos disfrutemos del Shangrilá, del valle donde brota la leche y la miel, del paraíso en la tierra. Ya ves que, en ocasiones, mi altura me lleva a señalar, a creerme el más, más, el sabio de la tribu, y si eso no te gusta entonces podés cerrar este diario ya. Y segundo, porque hay una segunda razón por la que yo no odio a Medellín, es por que vivo aquí querido lector y si a mí Medellín me importara un carajo, si no me gustara Medellín, si odiara esta ciudad ¿no crees que ya me hubiera largado hace rato de este pastizal?

Bueno, ahora sí el tema de esta entrada:

El señor que ven en la foto está loco de remate (aquí no puede haber términos medios). El viejo se camina por el Parque Bolívar vestido de mujer (con tacones y todo, dependiendo de la ocasión), con un gallo en la cabeza (en la foto no aparece con el gallo en la cabeza porque, en ese momento, lucía un bello gorro) y con un perrito que ha pintado con los mismos colores con que él mismo se ha pintado la barba (nótese también que el gallo está pitado, pero tranquilidad en las filas de la Asociación Protectora de Animales que la anilina no hace daño ni al gallo ni al can). Este viejo sabroso, ya lo dije, se camina el Parque Bolívar. Pavoneándose va el viejo de aquí para allá mostrando el fruto de su chifladura. Como todo buen loco no le hace daño a nadie, todo lo contrario pues la gente se detiene a verlo, algunos ríen y otros se asustan pero es un delicioso alto en la tediosa rutina. Un loco como este hace que Medellín sea un poquito más ciudad, podría hablar de vainas como la tolerancia, la diversidad pero me ahorro esas cagondeces y digamos que simplemente para que haya ciudad se necesita que algunos de sus habitantes estén algo corridos de la teja. Claro, todos estamos corridos de la teja por la mole de cemento, por el maldito reloj, por cómo conseguir dinero, pero nadie está dispuesto a reconocerlo, por eso necesitamos gente verdaderamente tocada, como este señor, para que exteriorice todas nuestras demencias y podamos seguir por la ruta del bien y del progreso.

Aclaración acerca de la foto: es necesario hacerla porque la foto no la tomé yo (a mí me la enviaron por email), por eso oculto los ojos y la boca de la niña que aparece al lado del chifladingas (porque no la conozco). Aunque dejo al niño del lado derecho para mostrar otro aspecto de nuestra querida Medellín: un gamín respirando pegamento en una bolsa, en una conocida modalidad llamada "sube y baja". ¡Qué viva la locura carajo!

Chao.

PD1: esta entrada está dedicada al movimiento gótico de Medellín, un montón de disfrazados faltos de locura.

PD2: después de esta entrada el viejo loco será descubierto (si es que ya no lo ha sido) por los canalcitos de televisión locales y será, como todo lo que hacen, transmitido hasta el hartazgo, hasta que nos cansemos de su locura y busquemos algo nuevo y, nuevamente, auténtico (imagino que como sucedió con Dani, el transexual que representaba telenovelas, con muñecas, en el mismo Parque Bolívar).

PD3: después de esta entrada he recordado una entrada más, que prometí por allá en el mes de enero, acerca del "rock" en Medellín. Voy a tratar de tener en cuenta esa promesa, porque aún no la he cumplido, y voy a esperar a llenarme de bastante bilis porque ese tema tiene que ser escrito así, con desazón, con amargura, con enojo, con irritación, con un pesimismo de locos. Espero poder cumplir pronto con la bilis necesaria para escribir esa entrada que va a dejar a más de uno odiándome (aunque, insisto, yo no odie a nadie).

22 de agosto de 2006

Un nuevo fanzine

Siempre será grato recibir un nuevo fanzine de cómics aunque se trate, un vez más, de obras editadas por nuestra casa ROBOT cómics. ¿Suena esto a reproche? Claro que sí, pero como ya estoy cansado de andar diciendo, cientos de veces, que qué bueno que otra gente publique cómics, y fanzines en general, ya no lo voy a repetir más porque parece que somos los únicos -bueno, los únicos no, por ahí hay gente conocida y desconocida que sigue dándole al asunto, con cierta constancia, como mi queridísimo Inu Waters y su Colombian Trash, desde la ciudad de Bogotá-. Basta ya de lloriqueos entonces porque es motivo de felicidad, como empecé diciendo, recibir un nuevo fanzine. En este caso se trata de un personaje de leyenda que desde la década de los noventa vive en la mente de su creador y de algunos lectores que hemos tenido la fortuna de seguirlo en esporádicas publicaciones. Por fin Wil se puso manos a la obra y dibujó y editó una nueva historieta de Gatho bajo el inconfundible sello de calidad de ROBOT cómics. Claro, dirás tú, es el mismo Gatho que hace una década incursionó en publicaciones como Agente Naranja, el mismo que tuvo una serie animada en Teleantioquia (ominoso canal local que pocas veces hace buenos intentos, como otrora con Gatho) y yo te lo confirmaré, ya que tienes toda la razón. Pues bien ahí lo tienes vivito y coleando, en un fanzine exclusivo y que, según palabras de Wil, tendrá una continuación muy pronto. Así que mientras esperamos la llegada de una segunda edición te cuento que este fanzine estará en los puntos de venta, en Medellín, la próxima semana, junto con toda la colección de fanzines de ROBOT cómics, que ya suman 14 títulos (bueno, parece que algunos títulos ya se agotaron, habrá que ver como van las malas ventas y luego te aviso que fanzines ya no podrás conseguir nunca).

Chao y, una vez más, qué vivan los cómics. Y a ver cuando es que vas a mover el culo para editar tu fanzine soquete (o por lo menos para comprarnos los que te estamos ofreciendo, mamón).

PD1: la cosa sigue porque pronto veremos un nuevo relato ilustrado escrito por Periquito Azacán, la cuarta edición de Cuadernos Gran Jefe, de la que tanto he cacareado en este espacio, y un cuarto numero también de los misterios de MR. Q.

PD2: ¿Qué yo dejo muy mal parada a mucha gente aquí, como el caso particular de hoy con Teleantioquia? Pues sí, mi querido Esteban Giraldo, lo que pasa es que, por lo general los malos que yo acuso aquí no leen esto, entonces vale un huevo que lo leas vos que, imagino, sos de los buenos (porque recuerda que los buenos somos mas...).

17 de agosto de 2006

Un sencillo crédito

Tampoco es para enojarse, pero qué bonito sería que la gente del Vespa Club Medellín le ponga el crédito a mí ilustración ya que, imagino, la sacaron de aquí. Ya es suficiente con regalar las cosas para que encima no tengan la deferencia de ponerle un crédito. Ah, y qué vivan los mods y las vespas (aunque aún no tenga platica para comprarme una).

Chao pescao.

PD: recordar repetirme, en estos días, Quadrophenia (Dir: Franc Roddam, 1979).

16 de agosto de 2006

Cosas que pasan

El jueves, antes de irme para Andes, una nena me detuvo en la calle y me dijo que tenía el pelo muy bonito, "ah, muchas gracias", alcancé a decirle yo y continúe, más triunfador que nunca, mi marcha hacia el municipio de Andes.

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El viernes en la tarde, y ya en casa, me preparaba un huevo revuelto con salchichas y me salió un huevo con la yema doble, "ah, qué bien", me dije a mí mismo y vertí la salchichas cortadas en la sartén.

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El sábado en la tarde, ensayando con la banda y viendo que la cosa progresaba me dije a mí mismo: "ah, qué bueno, ya casi tenemos cuatro temas listos y quizás a fin de año, cuando tengamos cinco temas, podamos tener el ep listo", mientras seguía tocando el bajo.

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El domingo en la tarde, en casa, la monita me besó la comisura de los ojos y me dije a mí mismo: "ah, qué bien se siente", y seguimos viendo El Anacoreta, de Juan Estelrich (1976).

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Ayer lunes me llamó un señor para que le hiciera unos dibujos de caballos para un libro que está preparando y yo pensé: "ah, qué raro, yo no sé dibujar caballos", y se lo dije al señor pero él me dijo que podíamos intentarlo a ver que tal salían y yo volví a pensar: "bueno, intentemos" y le dije que habláramos esta semana para ver como eran las ilustraciones que había que hacer.

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Hoy, trazando una distribución de viñetas, para un cómic que estoy haciendo, me di cuenta que las dos reglas que uso desde hace ya mucho tiempo tienen diferentes medidas en milímetros. Mientras la regla naranja me da una medida de 180 mms. la regla verde me da 181 mms. "qué cosa tan extraña, a cuál le creo", me dije a mí mismo, pero luego pensé "ah, qué va, trabajemos con la verde que es con la que más me acomodo". Y heme aquí tratando de empezar un nuevo cómic después de revisar trabajos de estudiantes que tenía para calificar, sabiendo que tengo mil cosas más para hacer, entre cómics, carátulas, ilustraciones, preparar una exposición, hacer un fanzine y otras vainas más. Y mientras esto sucede, mientras hago una pausa para escribirte esto, pienso "ah, qué cosas las que me pasan y que ocupado estoy".

15 de agosto de 2006

Querido Diario:

Una vez más, como lo he hecho durante un año largo, viajo al municipio de Andes a presentar una película, esta vez será esa maravilla de Clint Eastwood titulada Río Místico (Mystic River, 2003) ¿No te gusta esa película? Peor para ti, aunque ten en cuenta que a Andes no vas a ir a repetírtela (no sabes de que te pierdes soquete).

Como puedes ver el trabajo y los innumerables viajes me han separado momentáneamente de mis quehaceres de vago profesional que antaño me permitían hacer planchas y planchas de cómics sin medir tiempo ni dinero, pero ahora con trabajo, algo de dinero (no mucho, tampoco creas que nado en vil metal), más obligaciones y, obviamente, menos tiempo libre mis ratos para la creación de historietas han estado sumamente recortados. Le debo un cómic a Diego, otro más a Kinetoscopio, unos tantos más a este sitio web y a la cuarta edición de Cuadernos Gran Jefe titulada Canciones para un día melancólico (que debe estar lista en un mes para inaugurar mi primera exposición individual y sobre la cual hablaré tendidamente en su momento). Así que paciencia con Truchafrita, espérenlo (si pueden) un poquitico más que él, en la mayoría de los casos, no decepciona, lo que pasa es una cosa que ustedes ya saben: es imposible partirse en dos para cumplir con tantas tareas (pero que las hago, las hago, y si tienes más trabajo pago para mí con el mayor de los gustos lo hago).

Chao pescao.

PD2: ayer me vi la película coreana Oldboy (Dir: Chan-wook Park, 2003), me gustó pero no me despelucó.

PD1: recordar repetirme El Anacoreta, de Juan Estelrich (1976), para estos días en que me es imposible permanecer en casa más de tres días seguidos.

10 de agosto de 2006

Hablemos del clima y algo más de Arlt

El fin de semana pasado mis obligaciones laborales me hicieron aterrizar en la ciudad de Santa Fe de Antioquia, señora y madre de la colonización antioqueña. La ciudad (y no pueblo) de Santa Fe es una muy bonita villa colonial que conserva gran parte de los rasgos arquitectónicos del legado español, todo muy bello, un fin de semana para trabajar dictando un curso en la sede de la Universidad de Antioquia y viendo como el turismo depredador de sombrerudos, ganaderos, finqueros, neonarcos y otras calañas visitaban una vez más la ciudad madre y como ésta se disponía a recibirlos (aunque hay que decir también que no hubo tanta afluencia de turismo porque la gran mayoría del populacho finquero, ganadero, sombrerudo, neonarco y de otras pelambres, estaba disfrutando de esa completa roña llama Feria de las Flores, en Medellín). Todo muy bien pero como te parece que en la ciudad señora hace un calor de miedo. Bueno, de miedo no pero para gente como yo mal acostumbrada al mejor clima del mundo (el de Medellín, que gracias al Todopoderoso es de lo poquito bueno que nos a dejado en este pueblito) ese calorcito que, para otros, es aguantable para mí es insoportable. Así que me la pasé el fin de semana tratando de medir mi genio y soportando, pañuelo en mano derecha y botella de agua en mano izquierda, las inclemencias del vaho abrasador de la Santa Fe de Antioquia de mitad de año. Y digo mitad de año porque yo voy mucho a Santa Fe pero en diciembre, por el Festival de Cine y Video, y el clima aunque muy caluroso es soportable (bueno, hay que decir que es aguantable porque uno también bebe alcohol a sus anchas, cosa que no hice el fin de semana porque, obviamente, estaba trabajando y yo irresponsable si no soy). Lo bueno del viaje a Santa Fe, aunque me aburrí un poco y tuve que trabajar, fue volver a Medellín y sentir que lo que hacía un par de días aquí como calor ahora es tan solo una grata y tranquila salida del sol. Qué tan mal acostumbrados nos tienes, mi querida Medellín.

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[...] Ellas, la madre y la hija, me atraían a sus preocupaciones mezquinas, a su vida sórdida, sin ideales, una existencia gris, la verdadera noria de nuestro lenguaje popular, en el que la personalidad a medida que pasan los días se va desintegrando bajo el peso de las obligaciones económicas, que tienen la virtud de convertir a un hombre en uno de esos autómatas con cuello postizo, a quienes la mujer y la suegra retan a cada instante porque no trajo más dinero o porque no llegó a tiempo.

Hace tiempo que he comprendido que no he nacido para semejante esclavitud. Admito que es más probable que mi destino me lleve a dormir junto a los rieles de un ferrocarril, en medio del campo verde, que acarretillar un cochecito con toldo de hule, donde duerme un muñeco que al decir de la gente "debe enorgullecerme como padre".

Yo no he podido concebir jamás ese orgullo, y sí experimento un sentimiento de vergüenza y de lastima cuando un buen señor se entusiasma frente a mí con el pretexto de que su esposa lo ha hecho "padre de familia". Hasta muchas veces he dicho que esa gente que así procede son simuladores de alegría o unos perfectos estupidos. Porque en vez de felicitarnos del nacimiento de una criatura debíamos llorar de haber provocado la aparición en este mundo de un mísero y débil cuerpo humano, que a través de los años sufrirá incontables horas de dolor y escasísimos minutos de alegría.

El Jorobadito - Roberto Arlt

9 de agosto 2006

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