


Agosto de 2009
Querido Diario:
Estoy muy contento porque todo ha salido muy bien antes de la publicación de la edición número siete de Cuadernos Gran Jefe. Pero, más allá de eso, el motivo de mi felicidad es que esta semana fui beneficiado, por una convocatoria de la Alcaldía de Medellín, para recibir un dinero y poder editar las dos siguientes ediciones de Cuadernos Gran Jefe.
La convocatoria era para publicaciones periódicas culturales y artísticas, y mi popuesta fue una de las escogidas, razón por la cual me siento muy contento. Así que para estas dos ediciones que siguen el asunto será más fácil, porque el dinero ya está ahí. Como contaba en días pasados la edición número siete, que es una continuación de días de escuela saldrá, si todo sale bien, durante la Fiesta del Libro de Medellín (a mediados del mes de septiembre, o sea en menos de un mes). Y la edición número ocho: Chimpandolfo Silente saldrá a finales de noviembre. Ambas ediciones tendrás cuatro páginas más que las ediciones inmediatamente anteriores (y conservarán el mismo precio).
Estoy terminando la edición siete de Cuadernos Gran Jefe después de mucho esfuerzo, sin embargo este nuevo estimulo, por parte de la Alcaldía de Medellín, llega en el momento justo para darme un nuevo aliento. Una vez más mi trabajo ha rendido frutos, estoy convencido que con el trabajo y la constancia se pueden alcanzar algunas buenas cosas (así toque esperar un poco más y trabajar doble, pero creo que finalmente llega la caballería al rescate).
Hasta pronto.
22 de agosto de 2009
Querido Diario:
Mañana viernes parto para la ciudad de Manizales a dar una charla sobre el cómic undergroud y, sobre todo, el cómic independiente norteamericano. He sido invitado por los organizadores de la IX Muestra de Cómic de Pereira, que ahora abre su público a las tres ciudades del eje cafetero (Pereira, Manizales y Armenia).
La charla la daré en la Universidad Nacional, sede Manizales, este viernes 14 de agosto a las 2:00 pm. Así que muy rico si va bastante gente para que la pasemos bien bueno. Además, voy a llevar algunos ejemplares de mis publicaciones por si vos vas a ir y querés comprar un fanzine, una revista o uno de los últimos ejemplares que me quedan del libro de Robot.
Nos vemos en Manizales entonces.
13 de agosto de 2009
Querido Diario:
Me he pasado un buen rato dibujando cómics para la próxima edición de la revista Cuadernos Gran Jefe, por eso algunas ausencias, un tanto prolongadas, en este diario. Bueno, aún no he terminado de dibujar todo lo que me falta pero ya estoy a punto de terminar, puedo contarles por el momento que esta edición, la número siete, tendrá cuatro páginas más (así que la revista saldrá entonces de 32 páginas) y conservará el formato de las tres ediciones inmediatamente anteriores. También puedo contarles que, si todo sale bien, la revista podrá estar lista a mediados de septiembre, es decir en poco más de un mes, y que aprovecharé el espacio de la Fiesta del Libro de Medellín (que es así como se le conoce a la Feria del Libro, aquí en mi ciudad) para hacer la presentación de este nuevo número.
Puedo incluso aventurarme a contarte que la edición número ocho, es decir la que saldrá después de esta que, si todo sale bien, presentaré en la Fiesta del Libro, saldrá a su vez en el mes de noviembre. Incluso, de esta edición número ocho ya he empezado a dibujar unos cómics (incluida la portada, que quedó de rechupete, y que ya verás a su debido tiempo). Así las cosas, y si todo sale bien, este año terminara con ocho ediciones, y dos ediciones especiales, de la revista Cuadernos Gran Jefe y tres de las más recientes ediciones habrán salido en este 2009. Por eso es que he dicho que estoy ocupado, por eso he dejado unos días de escribir en el diario, aunque siempre vuelvo, como vuelvo también o, mejor, casi no me despego de dibujar cómics.
Hasta pronto.
PD: ¿Cómo? ¿No conoces la revista Cuadernos Gran Jefe? Pues entonces es la hora de conseguirla para conocer y leer muchos más cómics de lo que se han publicado aquí.
11 de agosto de 2009
La era de las dictaduras "democráticas"
Todo este asunto de crispación entre Colombia y sus países vecinos no da más que grima. Una profunda tristeza que le hace pensar a uno hasta donde hemos dejado que nos gobiernen un puñado de pelmazos aquí y allá.
De la dictadura del Partido del PRI en México, de las dictaduras militares en el cono sur de America Latina, hemos pasado a una especie de dictaduras "constitucionales", un extraño engendro que se han ido inventado algunos de los gobernantes de los países andinos y de Centro América: cambios en la carta magna a partir de los resultados del neo populismo que permite, a su vez, adelantar referendos de cara al pueblo como si estas republíquetas contaran con el nivel superior del Estado de Opinión. Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y casi, casi, Honduras conforman lo que ya es una era más de vergüenza en nuestras democracias de papel.
Porque tampoco podemos hablar de evolución o involución de las "democracias". En el caso colombiano, que es el que me atañe como ciudadano de este país, si que es bien diciente el estado casi imperturbable de un régimen que se dice democrático pero que en la práctica parece más bien una dictadura o una monarquía. El proceso de Independencia en Colombia es truncó, nunca ha habido una independencia real en el territorio colombiano (y podría aventurarme además, con el respeto que me merecen los habitantes de Latinoamérica, a decir que ningún país del subcontinente ha logrado tal emancipación). Las luchas de Simón Bolívar, Santander y demás próceres de la "Independencia" es la lucha por lograr la administración política, económica y social de las elites más allá de lo que les permitía España. La "Independencia" de Colombia no es tal porque el negro, el indio, el mestizo pobre siguieron, y siguen sin ser emancipados, nuestros próceres aunque no lo parezca, gracias a casi doscientos años de "Historia Nacional", no son más que un grupo de la elite colonial que decidió dejarse de la metrópoli española para gobernar ellos, y sólo ellos, el destino de una nación que decían haber liberado para toda la sociedad.
Desde ahí parte el malentendido. El siglo XIX en Colombia plagado por guerras civiles, contiendas políticas entre caudillos y una escandalosa inestabilidad social y económica dieron al traste con el proyecto de construcción de una nación y con la oportunidad de Colombia de entrar en la tan cacareada modernidad. Entramos al siglo XX tan mal, o peor aún, como habíamos empezado el camino republicano (de igual forma entramos en el siglo XXI). Veinte años de Hegemonía Conservadora (1910-1930) son el resultado de la puesta en orden del periodo político inmediatamente anterior: La Regeneración (sí, en cabeza de Rafael Núñez, casi un dictador de finales del siglo XIX en Colombia, que privilegió la represión con la estupida creencia de que con ella alcanzaría el orden y luego la libertad. Ah, qué parecido es Rafael Núñez, su desastroso proceder político, con el régimen político actual del país). El intento por modernizar el país durante la Republica Liberal (1930-1946), después de la Hegemonía Conservadora, se fue al traste gracias a personajes tan siniestros como el expresidente conservador Laureano Gómez (otro que se parece tanto a Uribitas...). Y de ahí a una dictadura de militar, con golpe de Estado propiciado por los mismos de siempre: las elites económicas, las elites políticas tradicionales y la Iglesia Católica, para pasar luego a una dictadura de Partido, el Frente Nacional, que fue casi desmontado gracias a la constitución de 1991 pero que dejó todos los vicios habidos y por haber en cuanto a la corrupción política: maquinarias, cacicazgos, manzanillos, compra de votos, prebendas políticas, padrinazgos, etc.
Después de la creación de la constitución de 1991, que intentó darle un nuevo rumbo a la política de corrupción de este país, Colombia no pudo tomar una nuevo aire. El narcotráfico había invadido desde décadas atrás todos los estamentos de la vida social, económica y política del país. El conflicto armado en Colombia, que parte de las Violencia Bipartidista de mitad del siglo XX, transmutó en las guerrillas de los Llanos en la década de 1950 y 1960, y de ahí a las guerrillas marxistas de las décadas de los setenta y ochenta. Pero en los noventa el narcotráfico ya había permeado incluso el conflicto armado, aparecieron carteles de la droga, que fueron quienes le dieron impulso a los grupos de autodefensa que operaban en el país desde la década de 1970 para convertirlos finalmente en el paramilitarismo; la guerrilla, antes de ideología marxista, terminó corrompiéndose hasta convertirse en ese engendro asesino que es hoy; las autoridades militares y policiales que eran brazos operativos de la corrupción política de cien años en el país de las dictaduras "democráticas" terminaron también rindiendo pleitesía al narcotráfico, muchos militares y policías se aliaron (y todavía lo hacen) con paramilitares disque para acabar con las guerrillas, toda la podredumbre a la vista de los dirigentes políticos, los mismos que aún nos gobiernan y que nunca han hecho nada por quienes representan. En medio de todo el mierdero la población civil, si es que de eso queda aún en Colombia.
Por eso me parece una mierda que repitan como loros mojados, los mismos de siempre, que aquí hay una democracia. Aquí no gobierna el pueblo, en Colombia gobiernan y han gobernado los hijos y los nietos de Simón Bolívar, de Santander y de los próceres que disque nos quitaron el yugo español (no lo quitaron para ponernos el de las elites del país). Y tampoco la hay en Venezuela, ni en Ecuador, ni en Nicaragua, poco hay de eso en Bolivia, por eso me parece también una reverenda estupidez ver como estos gobernantes que no representan sino sus propios intereses, y el los de sus más allegados, vengan a defender cada uno su feudo como si nosotros los ciudadanos les diéramos el aval. La permanencia en el poder de estos pelmazos que llamamos presidentes es totalmente ilegal (por lo menos la de nuestro amadísimo Uribitas), ellos mismos hicieron de las suyas para quedarse y para hacer parecer que su permanencia en el poder se viera como "democrática". Pero no ha sido fácil que nos hayamos dejado convencer, han sido, con en el caso de Colombia, casi 200 años de trabajo para hacernos creer que ellos nos representan, que ellos merecen todo nuestro respeto.
Chávez lanza arengas belicistas contra Colombia, Uribe responde a su vez; Correa, con justa razón, reclama por la dignidad de un pueblo agredido, pero no es capaz de hacer de manera diplomática y raya en sus reclamos con la locura. Tanta rabia entre unos y otros, tan gallos de pelea frente a las cámaras, tan prepotentes para cortar relaciones diplomáticas, para crear bloqueos económicos, para reclamar derechos de soberanía, para alegar que se combate el narcotráfico y la guerrilla, para defender o atacar (dependiendo de que gallito salga la verborrea) por las bases militares norteamericanas en Colombia, pero que gallinas, que nenazas para atender a la sociedades que dicen defender, que parquedad a la hora de hacer verdaderas políticas sociales, políticas de fomento a la productividad en el campo, a la educación, al empleo, a la vivienda, al desarrollo pacifico de los pueblos, al verdadero inicio de una democracia. En cambio, han polarizado las sociedades que dicen representar, si no me gusta Chávez soy un neoliberal, un amigo de Bush; si no estoy de acuerdo con Uribe soy un comunista y amigo de las putas FARC; si no me gusta Correa es porque me gustaría mamársela a un gringo. Y estas sociedades adormecidas durante dos siglos comen cuento, entre ellos mismos se tiran arengas: !Fascista! ¡Fariano! ¡Uribestia! ¡Chávestia! Y los de arriba tan felices, ahí se les va a quedar Chávez hasta que ponga la marrana, nosotros tenemos a nuestro propio dictador rumbo a un tercer mandato, el otrora comandante Daniel Ortega disfrutando de las mieles del poder (¿también vitalicio?) y Correa, si no se queda, busca un sustituto digno de sus intereses (ese es el plan b, aquí en Colombia Juan Manuel Santos y Andrés Arias hacen fila para la Casa de Nariño, cada uno llegará a su debido tiempo, qué fácil es tener paciencia cuando se sabe que se va a llegar...).
¿A quién le cuesta estas democracias de papel en América Latina? ¿Quién pone el hambre, la miseria, el sin techo y los muertos? Mientras este puñado de hijueputas, que tenemos por gobernantes, se disputan los pedazos de tierra que son de todos nosotros nos disponemos, nosotros mismos, a tomar un fusil para defenderlos (como por ejemplo, aquí en Colombia, en el “glorioso” Ejército Nacional).
A mí como si de diera igual, yo no pongo un dedo en el fuego por ninguno. Pero lo más triste de todo es que tampoco creo en que los habitantes de Latinoamérica sean capaces de sacudirse definitivamente estos cuervos que ya se nos comieron los ojos hace más de un siglo.
Volveré.
3 de agosto de 2009

