Visite el diario en el mes de:








Diciembre de 2011

Querido Diario:

Un año de mierda fue este que pronto terminará. Y lo fue porque no pude rendir lo suficiente como lo vengo haciendo desde hace ya varios años. Me enfurece que en muchos casos no sea bien disciplinado para hacer mi trabajo, para dibujar, escribir y leer con más ahínco (debería tener un cilicio para castigarme por eso... Cada vez parece que estoy más cerca del Opus Dei por entradas basura como esta, más que por querer creer en una farsa).

Está bien, está bien, sí seguí con la gacetilla de robot, que este mes alcanza la edición número 100; también va moviéndose El señor de los insectos, mi primer cómic largo; pero un libro de historietas cortas –casi todas inéditas–, que tenía programado para fin de este año, no salió y apenas llevo la mitad dibujado (creo que saldrá a finales del próximo año...); además la edición diez de Cuadernos Gran Jefe, que tenía programada para mitad del 2011, sólo saldrá para el primer semestre del próximo. Es decir, a parte de robot, no publiqué nada en papel este año, y eso está mal. Mal porque el maldito cómic es, sobre todo, en papel (por lo menos para mí). La historieta digital se lee y se olvida, mientras que la que está publicada en papel, se leer y se atesora (además se cobra, aunque muy pocos la compren).

El maldito primer semestre me la pasé bebiendo, problemas personales me impulsaron a la botella (soy un debiluchas) y en el segundo semestre, cuando puse todo para recuperar lo perdido, aparecieron un montón de trabajos que no pude rechazar porque yo también tengo que comer. No se puede devolver uno a enmendar las cosas, pero sí me da una rabia darme cuenta que pierdo tiempo en estupideces cuando mi verdadero trabajo, mi oficio, es clavarme en un escritorio, día y noche, a dibujar (que lo hago bien o mal no es mi puñetero problema, eso que lo decidan otros).

Ese es el balance de un año que aún no termina y que fue un maldito sabático. Este diciembre, como siempre, me la pasaré bebiendo y pasando resacas así que de nada servirá este lloriqueo. Bueno, quizás sí sirva para algo: para acordarme de qué putas iba a hacer el año pasado, cuando sea 2013, y que finalmente no hice ni la mitad de lo que me había propuesto.

En el 2012 quiero terminar, por lo menos, la edición diez de Cuadernos Gran Jefe, aunque me gustaría editar también la revista número once, que ya tiene cómics listos (un peo sacar revistas de cómic en un país que se pega a modas inexistentes: por ejemplo, ahora ya no importan las revistas de cómics porque nunca han existido ni importado y, además, porque ahora el tope del tope es publicar "novela gráfica". Maricas). El librito compacto de historietas cortas (no, no es una novela gráfica), que nadie comprará, que llevo a la mitad y que tendrá entre 60 y 70 páginas. Eso, eso sólo pido para el próximo año: un poco más de disciplina.

Hasta pronto.

PD: aún no termina este año, voy a hacer todo lo posible para organizar mejor mi tiempo a ver si sigo teniendo al cómic como un oficio de verdad.

7 de diciembre de 2011