Febrero de 2007

Querido Diario:

Mira este nuevo cómic que trata sobre una historia que me contó mi monita hace unos meses y que, después de tanto insistirme, yo finalmente dibujé a mí manera (la monita me dice que así no era como ella quería el cómic... Bueno, finalmente creo que le gustó). Esta historieta salió en la edición número 42 de la gacetilla de ROBOT, así que para quienes no pueden disfrutar del impreso aquí esta un pedacito en digital.

Chao.

28 de febrero de 2007

Querido Diario:

He tenido unos días de mucha pereza que, creo, es hora de frenar porque se avecinan (y ya tengo en las puertas mismas) un montón de trabajo: dibujar, diseñar, estudiar y preparar clases, esta vaina nunca termina, ¿y la plata? Ay, señor, la plata...

Por lo pronto les aviso (a quienes viven en Medellín y sus alrededores) que mañana viernes verá la luz la edición número 42 de la gacetilla de todos ROBOT. Señores, ROBOT no se acaba nunca y esta edición trae gratas sorpresas para todos porque contamos con la colaboración, por primera vez, de Andrezzinho, dibujante de la capital que ha tenido la deferencia de ilustrar para esta edición. Pero no sólo podrán encontrar a Andrezzinho porque también, por segunda, o tercera, o cuarta vez (no recuerdo bien) en vuestra gacetilla dibuja el inclasificable Inu Waters, quien nos deleita con una tira de su autoría, además de un cómic de Joni B (viejo conocido y de la casa de ROBOT) y otra historieta más de quien les habla (claro que sí Lolo, de Truchafrita). Como si fuera poco esta edición tiene un componente adicional, igual o más destacado: la participación de Diego Guerra, quien además de dibujar y escribir para esta edición tuvo la delicadeza de diseñar y diagramar (desde Bogotá y gracias a la tecnología de la Internet enviado hasta Medellín) esta edición número 42 de ROBOT la misma que, como les digo y si todo sale bien, saldrá mañana viernes. A todos ellos muchas gracias. Algunos que se van de la gacetilla (porque ellos mismos quisieron...) pero otros que llegan para enriquecer la doble página de esta publicación mensual y gratuita con cuatro años de existencia (qué falla, parece que seguimos siendo los únicos que publicamos cómics con regularidad en este país, pero qué importa ahí seguimos).

Ahora, para quienes no viven en Medellín y quieren disfrutar un poco de las mieles de esta humilde pero constante publicación les anuncio que pronto ROBOT estará en la Internet, no me acosen mucho que tengo mucho trabajo (después del periodo de pereza que estoy terminando), pero desde ya me comprometo a que pronto tendrán sus ediciones en la web para que las lean y las disfruten.

Chaolín.

PD: para quienes esperaban los textos de Periquito Azacán y el Dr. Calamar en esta edición no desfallezcan que pronto, quizás en la próxima edición, estos personajes nos deleitarán con nuevas ocurrencias.

22 de febrero de 2007

Querido Diario:

Mira la nueva tira que puse en el cómic de la semana. Ya sé que no es tan buena como otras, lo que pasa es que estoy ocupado haciendo otros cómics para publicar en revistas y fanzines (que luego tú me vas a comprar, ¿cierto?).

Chao.

20 de febrero de 2007

Querido Diario:

Ayer me tomé el día para leer El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince. Debo reconocer que esperaba una novela más o menos común en donde el protagonista, en primera persona, narraba las experiencias de su vida y la intima relación con su padre, pero me encontré aún más con un relato conmovedor envuelto en una radiografía colombiana de las últimas cinco décadas. Ya te he dicho muchas veces, en este diario, que no suelo leer libros de moda, mi distanciamiento frente a todo lo que se haga en gavilla, en montón y en masa, que en la mayoría de los casos suele ser sin ninguna conciencia de hecho, no pudieron frenar mi curiosidad ante la más reciente de las novelas de Faciolince. Pero así y todo, leyendo un libro de moda (aunque para ser más justos, porque el libro es bueno y porque para el escritor, en últimas, es mejor que se vendan y se lean más sus libros, digamos que se trata más bien de una novela oportuna), me ha gustado mucho El olvido que seremos. La figura del padre (Héctor Abad Gómez), su enorme labor en pro de una sociedad más justa e igualitaria, la intima relación con su familia y su asesinato ocurrido en 1987, da enormes luces para comprender el teatro desastroso, y macabro, que este pedazo de tierra que llamamos Colombia. Pero sobre todo la novela de Faciolince es, como el mismo lo afirma, la única forma de vengarse de los que asesinaron a su padre (y a muchos otros, y que aún hoy y mañana seguirán asesinando en este país): contar su historia para que el olvido tarde un poco más en devorárselo todo, el recuerdo de un humanista entregado a la sociedad y esa misma sociedad, ciega, desagradecida, puta, que lo asesina porque simplemente aquí es imposible convivir con conceptos como la justicia y la democracia, tan necesarios para poder construir un verdadero país.

No más por mí parte, dejemos que sea el mismo Héctor Abad Gómez quien, citado por su hijo, nos cuente sobre algunos asuntos (lo mejor sería leerse toda la novela, pero voy a transcribir unas citas aquí). Para mí, en particular, siento ya que tengo un deber como ciudadano y colombiano de leer los artículos de Abad Gómez:

La rebeldía yo no la quiero perder. Nunca he sido un arrodillado sino ante mis rosas y no me he ensuciado las manos sino con la tierra de mi jardín (en la última entrevista que la hicieron a Héctor Abad Gómez, a finales de agosto de 1987) (Pág. 201).

Una sociedad humana que aspira a ser justa tiene que suministrar las mismas oportunidades de ambiente físico, cultural y social a todos sus componentes. Si no lo hace, estará creando desigualdades artificiales. Son muy distintos los ambientes físicos, culturales y sociales en que nacen, por ejemplo, los niños de los ricos y los niños de los pobres en Colombia. Los primeros nacen en las casa limpias, con buenos servicios, con biblioteca, con recreación y música. Los segundos nacen en tugurios, o en casas sin servicios higiénicos, en barrios sin juegos ni escuelas, ni servicios médicos. Los unos van a consultorios particulares, los otros a hacinados centros de salud. Los primeros a escuelas excelentes. Los segundos a escuelas miserables. ¿Se les está dando así, entonces, las mismas oportunidades? Todo lo contrario. Desde el momento de nacer se los está situando en condiciones desiguales e injustas. Aun antes de nacer, en relación con la comida que consumen sus madres, ya empiezan su vida intrauterina en condiciones de inferioridad. (Pág. 216-217).

Aunque parezca paradójico -pero esto ha sido históricamente así- son algunos de los que la vida ha puesto en condiciones aceptables, los que han tenido que despertar a los oprimidos y explotados para que reaccionen y trabajen por cambiar las condiciones de injusticia que los afectan desfavorablemente. Así se han producido cambios de importancia en las condiciones de vida de los habitantes de muchos países y estamos ciertamente viviendo una etapa histórica en la cual en todos ellos hay grupos de personas -éticamente superiores- que no aceptan una cosa natural que estas situaciones de desigualdad y de injusticia perduren, su lucha contra "lo establecido" es una lucha dura y peligrosa. Tiene que afrontar consecuencias, aun en contra de su tranquilidad y de sus mismas posibilidades, en contra de alcanzar el llamado "exito" en la sociedad establecida.
Pero hay una fuera interior que los impele a trabajar a favor de los que necesitan su ayuda. Para muchos esa fuerza se constituye en la razón de su vida. Esa lucha le da significado a su vida. Se justifica vivir si el mundo es un poco mejor, cuando uno muera, como resultado de su trabajo y esfuerzo. Vivir simplemente para gozar es una legitima ambición animal. Pero para el ser humano, para el Homo Sapiens, es contentarse con muy poco. Para distinguirnos de los demás animales, para justificar nuestro paso por la tierra, hay que ambicionar metas superiores al solo goce de la vida
(Pág. 218).

Todas las citas de: Héctor Abad Faciolince. El olvido que seremos. Editorial Planeta, 2006.

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Y ya que estamos en estas déjame sacar un librito que tengo por aquí de Alberto Aguirre (gran amigo de Héctor Abad Gómez) para citarte unas líneas de su columna Cuadro, escrita entre 1981 y 1983 en el periódico El Mundo y recopiladas en el libro Cuadro. Una selección. (Editorial Letras, 1984):

Se está volviendo Colombia muy pequeña. Reside cada vez más en reductos más ínfimos y se acorrala en cubículos minúsculos. Es como si la piel de la patria se estuviera encogiendo. Hay un aire de mezquindad, imperan las pequeñas voces y son ínfimas las emociones. Lo único desmesurado es el afán de lucro y la brutal exhibición de las riquezas. Desmesura y despliegue que dan la medida de la pequeñez espiritual. Es que el valor he perdido su sustancia ética para convertirse en vulgar suma de monedas.
[…] El Estado, llamado teóricamente a ordenar la vida social, es un mero gendarme de los poderosos, para despejarles el terreno de todo peligro. Lo único potente hoy en Colombia, desde el Estado, es la represión: el gobierno es tibio para lo opulentos y feroz para los humildes.
Y los partidos políticos que serían los medidores entre el Estado y la sociedad civil, se han reducido a una mera maquinaria burocrática. Perdiendo el hálito. Son un sarmiento seco de esa inmensa sequía que es Colombia. Y la religión es rito. Y la casta intelectual ha dimitido de su función crítica para refugiarse en el nirvana místico o en el estólido lago de las íntimas emociones.
[…] Altos para el lucro y el crimen, pequeños, ínfimos, mezquinos para el espíritu. Este es el país que nos han construido. Otro habrá que construirse
(de su columna del 25 de junio de 1980).

En una sociedad en la que el poder económico aventaja al poder político, la democracia es una farsa y la justicia una ilusión (de su columna del 1 de febrero de 1982).

¿Cierto Carlitos que qué importa que esto lo haya escrito Aguirre hace ya más de veinticinco años? Es la misma vaina, algunas caras nuevas pero la misma mierda de ahorita…

Chao.

PD: ahora sí, cambiando de tema, ¿qué es lo que está de moda hoy?

18 de febrero de 2007

Querido Diario:

Quiero candidatizar a Jim Woodring como el tipo más zafado de la historia del cómic. El humano más rayado que ha pisado el sagrado suelo de la historieta y la ilustración. ¿Links? Para qué carajos voy a dar enlaces de Woodring aquí, tan sólo es necesario escribir su nombre y apellido en ese cubo de cuatro dimensiones (la proyección del mismo en tres dimensiones) llamado google y ya está, ahí está el Woodring que sorprende, encanta y enloquece.

Nos vemos en la sala de espera.

PD: siempre quise hacer un enlace a google, por fin lo hice (ya sabés, esos enlaces innecesarios que, imagino, ya todo el mundo sabe. Lo innecesario, a veces, hace falta).

17 de febrero de 2007

Nota recordatoria:

Poner las fotos del paseo de olla, que hice el fin de semana, al municipio de Bello, junto con las foticos de la fiesta súper electrónica en la que disfruté con mis mejores amigos y amigas (porque yo tengo muchos amigos) y los dos dibujos que hice ayer a la carrera, con un lapicero de color rojo, en un cuaderno de hojas cuadriculadas en mi flickr, para que todos mis amigos y amigas (porque yo tengo muchos amigos) me digan: "Qué lindo". "Preciosos truchis". "Espectacular, eres un gran artista". "La pasamos bomba en el picnic que hicimos en Bello [en realidad era un paseo de olla pero suena más chic decir pic-nic]". "¿Qué técnica es truchis? [preguntan por los dibujos hechos en lapicero de color]. Es lapicero de color, ¿te gusta? Te lo regalo [respondo yo]". "Se ven preciosos en el pic-nic [comentario a una foto mía, y de otro gamín más, en el paseo de olla]". "Estuvo súper rebien la fiesta mínimal del fin de semana, nos vemos este viernes en el próximo toque [es decir, otra fiesta electrónica, más de lo mismo, más de nada]".

Pero sobre todo recordar hacer primero el flickr, ponerme un nombre raro (como Truchafrita), comentar cosas bonitas y nunca criticar lo que a leguas es bobo o feo y así podré tener muchos amigos (porque, la verdad es que no tengo muchos amigos) y pertenecer a otra de las tantas sociedades del mutuo elogio que nacen y se acaban con la misma facilidad e ímpetu de siempre.

Adiu.

PD: viajar pronto a Nueva York o a Europa (o siquiera a Capurganá, Cartagena o Santa Marta) para elevar el estatus de mi flickr con fotos de lugares glamorosos y/o exóticos.

15 de febrero de 2007

En los albores de un lector

Todos los días, el repartidor de periódicos dejaba en mi casa dos diarios: El Tiempo y El País. Después de que mi padre los leía, yo ansiosamente los tomaba para llevármelos a mi habitación y leer con total privacidad las historietas. Al principio me gustaban sólo algunas: Dick Tracy, Tarzán, Benitín y Eneas y Educando a papá. Luego fueron todas, incluyendo los dominicales. Los domingos eran días felices por los cómics en color. Después vinieron los comics books, es decir, las revistas de cómics, que por los años cincuenta eran la distracción preferida de los que éramos niños por aquel entonces. LO mayores no veían con muy buenos ojos que los niños leyeran esta clase de revistas, que consideraban perniciosas y poco educativas. Se decía que atrofiaban el cerebro e inducían al vicio y al delito. No sabían lo que les esperaba con la televisión. Pero mi padre era un espíritu librepensador, que creía -con muy buen criterio- que las historietas eran una forma muy atractiva de estimular la lectura, como un paso inicial para libros más serios. En consecuencia, me permitía leer todos los cómics que quisiera y me compraba además muchas revistas de historietas que él también leía.

Felipe Ossa. Leer para vivir. Memorias de un librero. Editorial Planeta, 2006. pp.33-34.

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Otra cosa: o mejor más de lo mismo, pues se trata de un nuevo cómic de la semana. Este cómic estará aquí durante una semana porque después se va para las páginas de la futura edición, número cuatro, del fanzine impreso de Cuadernos Gran Jefe (a propósito, ¿todavía estás leyendo mis cómics gratis y aún no me has comprado ni un solo fanzine?).

Chaolín.

13 de febrero de 2007

Querido Diario:

Hace algunos meses Álvaro Vélez le hizo una entrevista a Elkin Obregón, el creador de la historieta Los invasores, para una columna que escribe en la Revista Universidad de Antioquia. Obregón lo recibió en su casa y tuvieron agradable una charla de una hora en donde el autor le contó sobre su historieta y los años en que publicaba estos cómics, y algunas caricaturas e ilustraciones, en diarios como El Colombiano y El Mundo. De esa entrevista quedó esa pequeña columna que ahora publico aquí para que le des una mirada.

Chaolín.

11 de febrero de 2007

Tras el gran librero

Cuando empecé a dibujar en serio, cuando me di cuenta que lo que realmente quería hacer era dibujar cómics, es decir, hace como trece años (cuando contaba con la tierna edad de diecinueve años), me di a la tarea de leer cuanto libro sobre teoría y lenguaje de cómic había a mi alcance, revisé la biblioteca de la Universidad de Antioquia, la de la Biblioteca Pública Piloto, las de las dos cajas de compensación: Comfama y Comfenalco, la de un Universidad Pontificia Bolivariana y la de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín), buscando autores que me enseñaran, que me dieran pistas, luces, sobre algo que yo apenas había tocado, rozado en las someras lecturas de historietas de la infancia, para empezar este viaje por el asunto de saber dibujar, saber que decir y como decirlo en historieta. Entre esas lecturas, entre Barbieri con su lenguaje del cómic, Jesús Blasco y su tratado sobre como dibujar perfectamente, el peruano Juan Acevedo y su teoría sobre cómic tan sencilla que, según él, hasta un ama de casa podía dibujar historietas, entre Gubern, Javier Coma y Oscar Massotta y sus compendios que daban la impresión (y hasta Oscar Massotta tituló uno de sus libros así) de que el cómic era el arte del siglo XX, entre Umberto Eco y sus apocalípticos e integrados, hasta Daniel Samper dedicándole un capitulo a Mafalda, en una de sus tantas recopilaciones en libro de sus otrora conocidas columnas "Reloj", pasando por varios diccionarios de cómic, por la recopilación de Annie Baron-Carvais y su intento por recopilar la historieta mundial en un librito de bolsillo editado por el Fondo de Cultura Económica (México, 1985), revisando la historia del tebeo en España y a Will Eisner con sendos libros sobre la narración gráfica, me encontré con dos libros escritos por un colombiano que hacía recopilaciones sobre cómics de los que yo ya sabía (Tintín, Educando a papá, Olafo, Dick Tracy, Tarzán y un largo etcetera de clásicos). Los héroes de papel se titula uno de esos libros escritos por Felipe Ossa -un tercer librito, El mundo de la historieta, editado en 1978 por Plaza y Janés, me lo encontré años después en la Librería Palinuro)-. Me sorprendí mucho al ver que, de toda la teoría de cómic que había leído hasta el momento, en tan solo en un par de títulos figuraba un colombiano escribiendo sobre historietas. “¿Tan escasa es la vaina en Colombia? Les voy a dar, en unos años, de que hablar de cómics a los teóricos colombianos cuando sepa dibujar", me dije a mí mismo cuando me cansé de buscar y no encontrar que más leer sobre el tema (luego, después de muchos años, llegó a mis manos Scott McClaud con sus sorprendentes libros sobre teoría, lenguaje y miles de vainas más sobre el cómic: Understanding Comics, Reinventig Comics y Making Cómics).

Le perdí la pista a Felipe Ossa, o más bien dejé de interesarme por leer tanta teoría y pasé a la acción (a dibujar y autopublicar cómics). Años después, trabajando en la editorial Hombre Nuevo y en la actual La Carreta Editores supe que César Hurtado, mi jefe en dichas editoriales, conocía a Felipe (a decir verdad ya sabía, hacía algunos años, que el señor Ossa era gerente de la Librería Nacional y yo estaba interesado en saber que posibilidad había de poner mis fanzines en la extensa red de sucursales de su librería que cubría, de manera bastante significativa, las grandes ciudades de Locombia) y quise saber, por parte de César, si tendría posibilidades de tener una charla con él sobre cómics y que posibilidad había también para distribuir mis fanzines en la librería, dado que el gerente quería y sabía de historietas. El asunto se fue alargando hasta la semana pasada que me llegó un email contándome de un homenaje que Hombre Nuevo Editores le quería hacer a Felipe Ossa, en la Biblioteca Pública Piloto, a propósito de su libro autobiográfico Leer para vivir (Planeta, 2006).

Nunca he hecho ni haré lobby. Mi intención de ir al homenaje que se le rendía a Felipe Ossa era regalarle unos ejemplares de mis fanzines, porque sabía hace muchos años el aprecio que este señor le tiene a las historietas. Después de una agradable charla dada por Felipe Ossa sobre el asunto de ser librero, llena de apreciables enseñanzas sobre el oficio (no soy librero pero sí quiero ser editor, y en la charla hubo mucho para tener en cuenta y aprender sobre este otro oficio), dudé en regalarle mi insignificante y barato material hasta que con algo de valor me acerqué al señor y "Don Felipe, yo sé que a usted le gustan los cómics, miré le regalo estos fanzines", le dije yo con pena. "Ah, ¿Los hace usted? Me faltó hablar de cómics", atinó a decir el señor y luego concluyó: "Qué bueno, los voy a leer con cuidado y luego le escribo y le digo que tal me parecen". Desaparecí pronto de la escena. Luego, en un improvisado coctel me acerque, una vez más, para que me dedicara su libro autobiográfico que justo había comprado, "ah, es usted el de los cómics, con mucho gusto. ¿Cómo se llama usted?", amablemente me dijo y escribió esta dedicatoria para mí: "Para Álvaro. Por su amor a los cómics. Felipe" (mientras la escribía me dijo: "Ojalá sea usted un futuro Pratt", cosa que valoré demasiado alta para mis modestas intenciones). Si supieras Felipe cuanto me gustan los cómics, si supieras que tan feliz y libre, y realizado me siento cuando dibujo. Quizás usted sí sabe cuanto me gustan... Quizás usted sea uno de los pocos que sí sepa cuanto me gusta hacer estas maricadas que tan sólo usted y yo, y unos tres o cuatro más en este país valoramos realmente (dibujarlos y/o leerlos, qué importa si leídos o dibujados son igual de deliciosos).

Ahora, de madrugada, empiezo a leer el libro autobiográfico de Felipe Ossa, quizás no sea tan bueno como me lo espero (quizás Felipe piense lo mismo cuando empiece a leer mis fanzines), pero que importa eso ya porque por fin cumplí un deseo que años atrás incube: saludar y regalarle mis cómics a Felipe Ossa, como también lo quise hacer con Will Eisner, como también lo quiero hacer con James Kochalka, Scott McCloud, Daniel Clowes, Robert Crumb, los hermanos Hernández, Charles Burns, Adrian Tomine, Marti, Max, Umberto Eco y muchos, muchos más que admiro y que siento que ellos sí se sentarían un rato a perder un poco de su tiempo leyendo comiquitas de un tipejo como yo.

Chao.

PD: ¿Qué si mis fanzines estarán en todas las sucursales del país de la Librería Nacional? No lo sé, o más bien no lo creo por el momento, no mientras no sea un éxito de ventas, pero ¿importa eso acaso en estos momentos? (¿O realmente ha importado eso en algún momento?).

·····

Nota en la tarde: por fin está lloviendo de nuevo en Medellín. Veo la lluvia caer a través de la ventana de mi habitación.

8 de febrero de 2007

Roma es la humanidad

Los anales de los emperadores muestran la imagen intensa y diversa de la naturaleza humana que buscaríamos en vano entre los caracteres confusos y dudosos de la historia moderna. En la conducta de estos monarcas, podemos distinguir las más destacas líneas del vicio y la virtud, la perfección más exaltada y la degeneración más miserable de nuestra especie. La edad de oro de Trajano y de los Antoninos había estado precedida por una edad de hierro. Resulta casi superfluo citar a los indignos sucesores de Augusto. Sus vicios sin parangón y el espléndido teatro en el que actuaron los han salvado del olvido. El oscuro e implacable Tiberio, el furioso Calígula, el débil Claudio, el disoluto y cruel Nerón, el bestial Vitelio y el timorato e inhumano Domiciano quedan condenados a la infamia permanente.

Edward Gibbon. Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano. Random House Mondadori, Barcelona, 2003. pp. 102-103.

6 de febrero de 2007

Querido Diario:

El pasado sábado se murió el cineasta colombiano Carlos Mayolo de un paro cardiaco. Yo me quedé esperando otra película de este señor pero el perico (la coca) no lo dejó hacer más vainas, qué falla. Bueno, de todas maneras nos quedamos con sus largometrajes Carne de tu carne (1983) y La mansión de Araucaima (de 1986, en un género que él mismo llamó gótico tropical) y su fabuloso cortometraje Agarrando pueblo (1977. codirigido con Luís Ospina), además de otros cortos y producciones audiovisuales.

Goodbye mayolín

5 de febrero de 2007

He vuelto. Ves que bien, ves que bien he vuelto, que suelto oooohh

Inicio con un título sacado de un estribillo de He vuelto, una canción de Astrud, para decir precisamente eso: he vuelto (y mira que suelto). Mi ausencia se debe a varios cambios ocurridos en mi vida, aunque para ser más especifico a un solo cambio que ha ocasionado varios más: hombre, pues que me he cambiado de residencia.

Digamos que ha sido bastante traumático este cambio de residencia pues es la primera vez que me mudo de casa en toda mi mongólica existencia. Así que la mudanza que te anuncié hace más de un año por fin se dio. Dejé la vieja y adorada casa de barrio (y de infancia) por un pequeño apartamento en un sector, digamos, más bonito. Pequeño apartamento pues he cambiado la mitad del espacio que tenía en mi antiguo cuarto por una ventana con vista a la calle, claro tal cambio a traído una suerte de inconvenientes con los que no contaba: el ruido de los autos y buses en las mañanas y tardes (bueno, tampoco es que me moleste tanto ese ruido en especifico), y el maldito sol de enero que se impuso casi todos los días del mes en Medellín y que ha hecho que mis días de mudanza y arreglos, en el nuevo apartamento, sean algo pasados por el incomodo sudor.

Varios arreglos en el apartamento: que el baño, que la cocina, que el timbre no funciona bien, que la conexión a Internet (apenas ayer instalaron la red y llevaba quince días sin Internet, ocho días en la vieja casa y ocho días aquí. El ser humano moderno, como yo, es un completo inútil sin esas intangibles cosas), que hay que pensar mucho para meter un montón de papeles, libros, música, cama, escritorio, computador y otros mercachifes, chucherías, cachivaches y chimes varios, en un espacio reducido a la mitad, pero la solución se da con unas manos que se ponen a la obra: reconstruir el closet, hacer módulos de madera para guardar las chucherías y baratijas, pintar y reformar el viejo escritorio para que quede a la altura del nuevo apartamento (nuevo pero chiquito, el apartamento), salir de cosas, de muchas cosas (boté ropa, papeles, música en cassettes y aún tengo dos cajas más para ubicar). Entenderás pues porque he estado ausente durante dos semanas largas, porque no te he vuelto a escribir (además habría que sumarle al asunto del traslado de residencia el hecho de que estaba terminando semestre en la Universidad de Antioquia y tenía montones de trabajos por revisar, de dos cursos que doy allá, además de que seguí trabajando en unos encargos de ilustración y cómics, sumado al montaje de la edición número 41 de ROBOT, que ya está por ahí en las calles). Como ves tengo excusas, aunque si no las tuviera qué te importa a vos si dejo quince días sin escribirte querido Diario.

Este año va a ver a Truchafrita hasta en la sopa, así que al que no le gusten mis cómics y viva en Medellín se jodió porque ya tenemos programado una impresionante exhibición de ediciones de ROBOT, en formato gigante, dentro de la muestra del Encuentro de Arte Internacional MDE07, que es un intento del Museo de Antioquia por revivir las bienales de arte de Medellín, tengo otra exposición individual que, si no me fallan los cálculos, estará montada durante todo el mes de abril, estoy preparando un evento de cómic en COMFENALCO, además se viene una muy bonita portada para la primera edición de este año de la Revista de la Universidad de Antioquia junto con el primer cómic de una serie de cuatro historietas de Sci-Fi que se van a publicar durante todo el año en esa misma revista, también el consabido y conocido, por algunos, cómic de la revista Kinetoscopio y, obviamente, las ediciones mensuales de la ya habitual gacetilla de cómics ROBOT. Esas vainas por el momento, cosas que estaré anunciando con más pompa, alarde y extensión mientras se va acercando el tiempo de cada una (¿Modestia? Se quedó en la vieja casa, o sino para qué me ha quebrado la espalda durante trece años dibujando cómics. ¡Por fin me están haciendo caso carajo!). Demalitas el que no gusta de mí y de las cosas que yo hago.

Bueno, eso es todo por el momento. Miro por mi gran ventana que da a la calle, subo la persina y veo el cielo, disfruto de una sube brisa de madrugada y termino, como empecé, una vez más con Astrud: He vuelto. Ves que bien, ves que bien he vuelto, qué suerte tengo y tienes tú también.

Chaolín

PD1: las vueltas no se acaban, hoy viernes viajo a Caucasia, tierra caliente a más no poder, a dar unas clases por allá como parte de mi contrato con la Universidad de Antioquia (el primer viaje de una serie más de viajes a las regiones del departamento de Antioquia). Vuelvo el domingo así que espero que nos veamos las caretas las próxima semana.

PD2: casi siempre estoy a punto de olvidarlo. El cómic de la semana, que estaba sin renovarse hacía más de un mes por fin se cambió, mirá esta nueva historieta que te regalo solo a ti.

2 de febrero de 2007

 

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