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Junio de 2005

Lo mismo que antes

Esta semana recibí, como es costumbre para mí desde hace seis años, una nueva edición de la revista El Malpensante, y con ella un librito más -el número trece- de una colección de poesía que edita la Universidad Externado de Colombia. En este caso se trata de una antología de León De Greiff. Yo tengo que reconocer que en poesía soy un completo ignorante, no me sirvió ni siquiera tener a Martica ocho años a mi lado para que la poesía pudiera gustarme (Marta es poeta, dentro de mi ignorancia me parece que es buena, además que es gran lectora de prosa y de la consabida poesía). Por esa razón no suelo leer con fruición los libritos que me llegan con El Malpensante, sin embargo el de León De Greiff si me lo leí; será quizás porque De Greiff me parece un grande, con todo y mi ignorancia; o tal vez porque lo siento cercano a lo que yo hago, pues a principios del siglo XX publicó en Medellín un fanzine llamado Panida, junto con un puñado de jóvenes más, entre los que se encontraba el gran caricaturista Ricardo Rendón. Panida murió pronto (creo que no alcanzó ni la media docena de ediciones) pero dejó una huella que, en palabras de una historiadora local, marcó la primera generación de jóvenes, digamos, con cierto papel dentro de la sociedad de Medellín, por lo menos ejerciendo opinión (con todo y lo que eso significaba a principios del siglo XX, es decir, escándalos, borracheras y una que otra locura juvenil típica de la época, que ahora nos parecería una bobada). Bueno, el caso es que el librito de la antología tiene un primer poema titulado Villa de la Candelaria (1914) y dice así:

Vano el motivo desta prosa: nada... Cosas de todo el día. Sucesos banales. Gente necia, local y chata y roma. Gran tráfico en el marco de la plaza. Chismes. Catolicismo. Y una total inopia en los cerebros... Cual si todo se afincara en la riquezas, en menjurjes bursátiles y en un mayor volumen de la panza.

Los puritos me disculparan la forma en que pongo el poema pero este programa no me deja ponerlo renglón por renglón porque los hace dobles. Por mi condición de historiador yo no debería decir esto pero es evidente de que nada cambia, es la misma mierda cien años después en la Villa de la Candelaria (que es Medellín): un pueblo de gente mojigata, conservadora, rezandera, estrechos de mente, chauvinistas y dirigidos, exclusivamente, hacia el camino del lucro económico.

Más pesimista que nunca, Truchafrita.

junio 30 de 2005

Para bajar y ver

En aquellos tiempos todos los desiertos estaban llenos de anacoretas (Anatole France). Con esta cita inicia El Anacoreta (1976), un film español de Juan Estelrich y protagonizado por Fernando Fernán Gómez. Hacía rato estaba buscando y tratando de bajar esta película hasta que por fin la encontré -pues ya salió en DVD en España- y ayer me la vi en la madrugada. Puede parecer una casualidad que vea esta película precisamente después de haber hablado de los anacoretas la semana pasada pero nada de eso, la bajé fue justo por que a mí el ostracismo me encanta, aunque sea de poco carácter para practicarlo de manera más firme.

Es evidente que un hombre puede vivir encerrado en un cuarto de, digamos, 36 metros cuadrados y por mucho tiempo, así lo hace Fernando -interpretado por el mismo Fernando Fernán Gómez- que lleva once años metido en el baño (uno bastante grande) de su casa, allí recibe amigos, con quienes juega a las cartas; a su asistente, que le maneja sus asuntos financieros; a la criada, que lo atiende con las comidas y el vestir; a su esposa, que nunca entenderá porque se metió en el baño desde hace once años y a Anabel (Martiné Ando), una mujerzota a quien tendremos la oportunidad ver, en el film, desnuda (¡Y qué buena estaba!). Fernando tiene contacto con el mundo a través de estas personas y por medio de unos mensajes que manda por el escusado, además de que mantiene copias perfectamente organizadas de todos sus mensajes. Pero lo verdaderamente interesante del film es que Fernando tiene un dominio perfecto sobre su vida, todas las personas que giran a su alrededor tienen problemas, lloran, sufren, y él como si nada, a lo suyo, a mandar mensajes, a leer, a jugar cartas o a comer, ese es precisamente el premio al anacoreta: el control total de su vida, porque está claro que los problemas empiezan cuando se cruza la puerta que da a la calle. Lo más sorprendente es el parsimonioso comportamiento de Fernando frente a la directa seducción que Anabel intenta ejercer sobre él, esta mujer le declara su admiración, su amor, se desviste (¡Dejando ver lo rica que estaba!), lo abraza, lo toca, lo besa y Fernando como si nada, a lo suyo, a mandar mensajes, a leer, a jugar cartas o a comer. Bueno, y no voy a contar más, porque está visto que contar una película es tan aburrido como escucharla de quien la cuenta, lo mejor siempre será verla, así que consigan este film, es bueno, divertido, tiene el encanto de Anabel y una impecable, como casi siempre, actuación de Fernando Fernán Gómez, monumento del cine español junto con Alfredo Landa o sino que me corrijan los españoles. Definitivamente películas como El Anacoreta, piezas sencillas pero bien hechas, hacen que renueve mis votos de fidelidad con el cine.

PD: ah, el film termina con esta cita: Vendrán tiempos en que todos los retretes estarán llenos de anacoretas (Fernando Tobajas). ¡Y olé!

junio 25 de 2005

Querido Diario:

Paso a paso voy encontrando más espacios de distribución de los fanzines de ROBOT, en este caso he encontrado un tercer sitio, en Medellín. Se trata de la Librería Al Pie de la Letra (Cll. 49C No. 64C-42), en el lado occidental de la ciudad (cerca de la calle Colombia y del complejo de Suramericana). El vienes pasado estuve en esta librería, invitado por mi jefe, en la presentación de un libro -luego les hablaré de mi lado más serio trabajando en una editorial que publica libros de filosofía, historia, sociología y otros platos de diferente digestión-, el caso es que ya medio ebrio aproveché el impulso y le hablé a una de las dueñas de mis fanzines y de si había posibilidad de dejarlos en consignación, pues ella dijo que sí y una semana después le llevo la colección, con cajita vistosa y todo, para que los venda en su librería. Ahí están, yo cumplo con dibujar, publicar y distribuir, ahora es usted quien debe comprarlos (además porque son muy baratos, pues el más caro vale $2.000, es decir, menos de un dólar) para que esto siga su curso, porque está visto que si uno publica y no le compran entonces apague y vamonos.

PD: hacía rato que estaba esperando volver a hablar de este tema para agradecerle a Marta por haber sido la primera que me colaboró con la distribución al hablar con la gente de la Librería Palinuro. Ya ves Martica que si te agradezco (yo tengo que agradecerle tanto a esta niña, sobretodo porque me aguantó ocho años).

junio 24 de 2005

Querido Diario:

Definitivamente la Internet es una maravilla -no lo digo yo, lo dice Scott McCloud-, pues le permite a uno decir un montón de cagondeces sin ninguna censura, en ocasiones de manera gratis y, además, permite que uno pueda contactarse con gente que está haciendo lo mismo que uno alrededor del planeta. Ya te había contado de mi pequeño contacto con James Kochalka, que hace lo mismo que yo pero mejor, ahora la cosa se ve por el lado de México. Resulta que un coleguilla, llamado Francisco Hurtado, me escribió para felicitarme por mi página (cosa que hacen varios lectores, a quienes les agradezco enormemente) y, de paso, invitarme a visitar su sitio web. Su página en la Internet se llama Rey Patán y, básicamente, hace lo mismo que yo: dibujar cómics con una carga autobiografía, lo mejor de todo es que es aún un jovencito (por lo menos más que yo) cosa que me da mucha envidia porque a mí se me están quemando los últimos cartuchos de la juventud -bueno, según la opinión de algunos de mis amigos, porque treinta años aún es estar muy joven-. Espero que una recomendación mía haga efecto en tus manos y des un click para disfrutar de la página de mi colega mexicano Francisco Hurtado.

junio 23 de 2005

Querido Diario:

Una vez más Black Metal salva la patria. Debido a que he estado un poco "fuera del mundo real" no he podido trabajar mucho en el cómic, así que por segunda vez mi gran colega Black Metal me ha facilitado otra de Las cotidianas aventuras de Estorboide, que estará en los coímics de mis amiguetes. Ah, y su tira anterior estará aquí.

junio 20 de 2005

Querido Diario:

Con razón estaban pasando The Graduate el domingo en Films & Arts, pues resulta que Anne Bancroft, quien interpreta a la muy madura pero deliciosa Mrs. Robinson en la película de Mike Nichols, murió el 6 de junio. Qué idiota soy, apenas me vengo a enterar ayer porque mi amigo Oswaldo Osorio -reconocido crítico de cine- me lo contó. A mí, a decir verdad, poco me conmueve que la gente se muera, es una cosa tan natural como la vida (aunque algunos piensen lo contrario), además lo que queda es la obra, pero debo admitir que al enterarme de la muerte de esta señora mi corazón dio un pequeño salto. Paz en su tumba señora Robinson.

PD: Anne Bancroft era la esposa de Mel Brooks, qué falla, lo que nos ha hecho disfrutar de la vida este hombre.

junio 17 de 2005

Querido Diario:

Desde el domingo hasta hoy he permanecido en casa, no he tenido que salir para nada, soy el nuevo anacoreta. Contrario a lo que pensarían algunos, no he hecho mucho en estos días de enclaustramiento, todo lo contrario me la he pasado rascándome la barriga, trazando una que otra línea de dibujo, escuchando música y viendo tv. Tampoco, cosa extraordinaria, he fumado estos cinco días. Quizás la necesidad del cigarro se deba a un estado de constante ansiedad, cosa que no tengo cuando permanezco por unos días en casa. Bueno, no todo en la vida puede ser felicidad porque hoy sí tendré que salir, además de hacer mil vueltas (las que no hice, al inicio de la semana), también tengo que cumplir con unos trabajitos y, finalmente, asistir a Cinema Zombie que, en palabras de algunos conocedores, es el mejor cine club de la ciudad. ¿Te había contado antes de Cinema Zombie? No lo recuerdo, el caso es que es un cine club que pasa películas de serie b, trash, gore, cult movies, etc. Hoy van a pasar Furia de Titanes (Clash of the Titans), esa en donde Perseo busca la cabeza de Medusa para derrotar a Kraken, todito con las animaciones stop motion de Ray Harryhausen. Eso no me lo puedo perder y menos en pantalla gigante (aunque sea en video).

Bueno, chao y que vivan los nuevos anacoretas (pronto practicaré mi ostracismo con más ahínco y tesón).

junio 16 de 2005

Querido Diario:

The Graduate, así de sencillo. Junto con El ladrón de bicicletas y Easy Rider, una de mis películas más favoritas (porque tengo muchas más películas que son favoritas). El caso es que llego borracho, el domingo de madrugrada, prendo el televisor, pongo Films & Arts y ahí está The Graduate. Se suponía que iba a dormir, se supone que tengo copia de esa película, pero igual me la veo y experimento, una vez más, el amanecer...

junio 13 de 2005

Querido Diario:

A veces se hacen amigos por correo electrónico. Bueno, digamos que no amigos, amigos pero si gente que le escribe a uno y por ahí se va entablando una relación. Con Black Metal la relación ha sido de intereses, obviamente con el cómic. Black Metal es un muchacho que, según él, no sabe dibujar y por eso hace sus cómics con las herramientas de un programa de diseño de PC, esta semana me regaló una de sus historietas titulada Las cotidianas aventuras de Estorboide, que parece que es una serie. Yo ni corto ni perezoso le pedí permiso para colgarla en este sitio y Black Metal, muy amablemente, me cedió la tira de cómic. Ahí está, es divertida y parece que vienen muchas más.

junio 11 de 2005

Querido Diario:

Una vez más vamos por partes, porque lo que se hizo ayer tiene muchas explicaciones:

Empecemos por lo primero, como tiene que ser, por el lado del cómic: yo he desarrollado un trabajo que sugiere un control, un control desde lo creativo, obviamente porque nadie impone sobre mí lo que debo o no publicar, esto me ha tomado unos años (diez en total) en los que he batallado conmigo mismo a cerca de lo que yo quiero poner en un cómic. Superado ese escollo me encuentro con la publicación, estoy empezando a convencer a mi operario de litografía a que haga lo que yo quiero y apenas lo estoy logrando, el último fanzine, por ejemplo, ha salido como yo quiero en términos de creación y de impresión. Cuando uno logra decir lo que quiere y, además, sale bien impreso el último obstáculo es la distribución. Punto a parte a este asunto, porque la distribución es un aspecto que nadie ha tocado en cuanto a la publicación de cómics, aquí en Colombia.

Como decía mi intención ha sido siempre tener el control total de todo: creación, impresión y distribución, pero este último aspecto requiere otras destrezas que apenas estoy aprendiendo. Entre los aspectos a tener en cuenta para lograr una distribución de cómics, en Colombia, he logrado distinguir algunos: es necesario, aunque no indispensable, contar con una colección, por eso me he demorado tanto en ampliar la distribución de los fanzines de ROBOT, porque quiero contar con una colección de mínimo quince títulos, esto funciona mucho más a la hora de dejar toda una colección de fanzines en consignación en una librería que un solo, único y perdido fanzine (este aspecto parecen no entenderlo mis colegas de ROBOT, pero para mí está clarísimo que una colección es más fácil de ofrecer que un solo fanzine), además es necesaria la colección sencillamente porque aquí no existen tiendas especializadas en cómics (¡Ni una sola en Medellín, señores del extranjero! Es que aquí estamos en pleno subdesarrollo) y la única forma de que se vean unos fanzines, en medio de muchas estanterías de libros, es con una colección; un problema que es necesario solucionar -aunque, como diríamos en el argot de los historiadores, es de larga duración- es la mentalidad del librero, al marchante de libros no le interesa vender fanzines de cómics, primero porque no tiene ni idea de que es eso y segundo porque no le deja muchas utilidades ya que un fanzine vale lo que un pasaje de bus, o sea casi nada (sobre este punto me discutía un señor, dueño de un centro de copiado, en el que quería dejar un lote de fanzines, que me decía que la facturación le valía más de lo que podía ganar con el porcentaje de fanzines vendidos), aquí vuelve y juega el aspecto de la colección pues cuando el librero ve que se trata de varios títulos esto da a entender una constancia en la edición y, por supuesto, seriedad con el asunto, así que le es más difícil negarse a dejar los fanzines por consignación; muchos lugares de venta amplían la posibilidad de que los fanzines se vendan mejor (esto lo sabe hasta un oligofrénico), pero es necesario que en la librería la colección de fanzines se vean, insistir al librero para que ponga los fanzines en un lugar visible es un verdadero problema, los espacios de estantería en una librería tienen una estratificación y, obviamente, los mejores lugares, los más visibles, son para los libros que tienen más posibilidades de ser vendidos -y que tienen un valor monetario bastante apreciable-, en este punto recuerdo a Scott McCloud cuando habla, en su libro Reinventing Comics, acerca del costo del espacio por estantería en una tienda de cómics, aquí es más complicado porque, como decía más arriba, no hay tiendas de cómics, claro que este punto puede solucionarse ofreciendo una propia estantería, yo he diseñado un pequeño cajón de madera (bonito y vistoso) en el que se pueden acomodar los fanzines, mide tan sólo 30 x 25 centímetros así que es fácil de ubicar en el mostrador o al lado de la caja registradora (este es un punto en el que se debe insistir pues es necesario que el producto se vea); es indispensable un papeleo en regla (parece que ya no hay nada que hacer, así que le toca a uno, si quiere distribución, someterse a las normas del establecimiento), esto porque el librero es un zorro ya que a costa de quitárselo a uno de encima empieza a preguntar por facturaciones, por regímenes (simplificado y yo no sé que más), por el IVA y otras vainas más que, valga la pena decirlo, en muchas ocasiones no son necesarios, en este punto estoy casi en blanco, pero es importante empezar a averiguar a que se refieren con todo ese tecnicismo (aunque, valga la pena comentarlo, no todos reclaman el papeleo, en ocasiones la consignación se hace con un solo registro de los ejemplares que se dejan de entrada, el típico y ya no tan valorado trato de palabra). En definitiva, y como dice Scott McCloud, lo mejor sería que uno se encargara tan solo de dibujar, la edición y la distribución tendría que ser por parte de un editor y un distribuidor curtidos en el asunto, pero como en este campo –el del cómic señores, estoy hablando de cómics- todo está por hacerse en Locombia entonces toca quitarle tiempo al dibujo e invertirlo en ir al taller, empacar fanzines, ir a librerías, bajar la cabeza ante el todo poderoso librero y aceptar lo porcentajes que ellos se llevan por ventas. Bueno, sin llorar, si toca hacerlo pues se hace. Por el momento la cosa ha estado lenta por varios motivos: uno, que ya explicaba, es porque quiero que la colección se amplíe; otro por lo de las reglamentaciones y el papeleo y, por último, porque yo soy muy planificador y no me gusta ir desbocado, me gusta pensar, analizar bien la situación antes de dar un paso (por lo menos en estos asuntos).

Toda esta introducción para anunciarles que hay un nuevo punto de venta. Se trata de CMYK, que queda a dos cuadras, al sur, del parque de El Poblado (Cra. 43C No. 7D-33). También se distribuirá ROBOT de manera gratuita. Así que para la gente del sur que quiera comprar nuestros fanzines de cómics, o simplemente llevarse un ejemplar de ROBOT, ya no tiene que ir hasta el centro de Medellín. Aquí agradezco a Tatiana Gómez por su interés y por hacer que el androide de papel y sus fanzines se distribuyan mejor. Ah, y la próxima semana voy a buscar otra librería más para ampliar la oferta y así tener, por el momento, tres puntos de venta.

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Otra cosa para no aburrirlos tanto con lo mismo: por primera vez me siento como Ramón De España. Hace muchos años, por allá a principios de los noventa, leí un libro que se titulaba En la cresta de la ola en el que Ramón De España hablaba de todo el movimiento musical de vanguardia de finales de los setenta y principios de los ochenta -había, por ejemplo, un capítulo dedicado a John Fox de Ultravox-, un libro delicioso de leer y toda una revelación para mí en esos años. En su último capítulo, titulado Si yo tuviera una banda, Ramón De España retrata una loca escapada por bares en Barcelona (creo que era allá), andando de copas con un par de desconocidos y locos de atar, una pareja con la que, según De España, formó una "banda" esa noche de copas y noche loca. Borracho y cansado Ramón De España logra escabullirse de la parejita y llega a su casa en donde es despertado, después de un rato, por su "banda" para seguir juergueando durante el resto de la noche. En fin, una delicia de historia, lo que pasa es que yo la cuento muy mal. El caso es que ayer me pasó algo similar, mi "banda" estaba loca también, y aunque no bebimos fuimos a comer...

Tres profesores de Filosofía de la Universidad de Antioquia y yo. Si yo soy freak (aunque no lo creo) estos lo eran al 100%: extrañas paradas en librerías, enamoramientos repentinos por libros, pensamientos idos (quizás deshilvanando algún concepto de Kant o Spinoza), chascarrillos comprensibles en medio de un mar de otros muy encriptados... Pero en definitiva una delicia de encuentro, me reí mucho (en particular con el profesor más viejo de todos, no voy a dar nombres, que era bien divertido a la hora de sacar sus ocurrencias). No sé por qué, en medio de esa caminada hacia el lugar donde íbamos a comer, me acordé del capítulo de Ramón De España, quizás por el tosco caminado de los profesores (parecían pero no estaban borrachos) o por la candidez con que comentaban todo lo que veían mientras yo, detrás de ellos creía que estaban más locos que una cabra (pero que delicia estar así, los envidio).

Luego los profesores se fueron a ver una película y yo me despedí de ellos. Me fui a tomarme unos tragos y a esperar un concierto de punk. Buen final el de anoche, hacía mucho tiempo no iba a un concierto de punk-rock y la cosa estuvo buena: tocaron primero Los Sorners, la banda del hermano de Max Moskú, estuvo bien el toque y, sobretodo, divertida (un plus que siempre será bienvenido en una banda de punk, o de lo que sea), "no se vayan, no se vayan" le decía el vocalista, de Los Sorners, a la gente que parecía que salía del local, mientras iba cantando la letra oficial de sus canciones, muy divertido. Luego tocó PRP, una banda con covers de The Clash que, durante el toque, pudimos darnos cuenta que no solamente era un tributo al grupo de Joe Strummer sino que también le hacían a temas de Ramones y Dead Kennedys (pero me gustaron más Los Sorners porque hicieron un tributo a ellos mismos con sus propios temas). Bueno, se acabó el concierto, salgo, hablo un rato con Marco, José [Neuma] y Max Moskú, y para la casita a dormir (a dormir después de un ataque de tos que me duró como una hora ya estando en la cama, ay cómo sufro).

Y me despido como Carlitox: bueno, chao

PD: acabo de hablar con mis sobrinitos por teléfono y me han dejado de muy buen humor. Ser tío es mil veces mejor que ser papá.

10 de junio de 2005

Querido Diario:

Por ahí andan diciendo que el cómic no tiene futuro en Colombia (ni en el mundo, ni en el universo). Pues a mí esos y otros comentarios del mismo estilo me tienen sin cuidado, es más me importa un reverendo culo que el cómic tenga o no futuro (en Colombia o la Vía Láctea), ese problema se lo dejo a los irresolutos, a los que se la pasan hablando y hablando (¡Y qué siquiera lo hicieran bien!). Yo me preocupo por lo mío: dibujar y publicar cómics. Dibujar historietas porque es lo único por lo que le encuentro sentido a existir y publicarlos por lo que ya dije en la entrada inmediatamente anterior de este diario, pero que si te da pereza leer te lo resumo: porque los cómics que no se publican no existen.

Bueno, acabo de publicar la segunda edición de Cuadernos Gran Jefe, ahí lo pueden ver junto con los demás fanzines. Yo soy un tipo que ejecuto, no me la paso diciendo durante dos, tres, cuatro o más años que voy a sacar una revista, un fanzine, que voy a hacer tal o cual cosa. Así que con esa misma condición salí del taller de litografía (donde me imprimen los fanzines), ayer viernes, como el tipo más feliz del mundo, el fanzine salió justo como quería que saliera: bien. "Por fin, salió y bien bonito", me decía a mí mismo mientras reía solo, silbaba y canturreaba por la calle. Imagino a los transeúntes creyendo que ese tipo, o sea yo, había enloquecido y puede que sea cierto, estaba loco de felicidad, estaba orgulloso de mí mismo porque una vez más hago lo que se me da la gana: publicar mis cómics (y lo he hecho desde hace diez años cuando saqué mi primer fanzine en fotocopias, luego edité cuatro números de El Necio en una impresora de burbuja HP, después pase por una impresora láser de Xerox y ahora estoy en la litografía). Es que no hay palabras que describan la satisfacción de un trabajo creativo que uno mismo ha hecho y que, además, sale bien impreso. Definitivamente esta segunda edición de Cuadernos Gran Jefe es mi fanzine más logrado, hasta el momento.

Desde esta segunda edición voy a ser constante con Cuadernos Gran Jefe, lo voy a editar cada tres meses. Lo único que realmente frenaría eso sería no tener plata para mandarlo a imprimir (como sucedió con esta segunda edición que tuvo que esperar tres meses para poder llevarlo a la litografía) pero ese problema, espero y toco madera, no lo tendré durante un buen tiempo.

A partir de la próxima semana este fanzine estará también, junto con toda la colección de ROBOT, en la Librería Palinuro (Cra. 42 No. 54-58), así que quienes quieran adquirirlo podrán ir allá (Ya saben que los que no viven en Medellín me pueden escribir y vemos como se hace el envío).

Definitivamente un feliz inicio de fin de semana. No saben lo que se pierden los que todavía están esperando a alguien que les publique (y probablemente nunca llegará), a esos les digo adiós perdedores y a los que creen que el cómic no tiene futuro (en Colombia y en el Sistema Solar) les digo que tienen toda la razón.

Adiós, me voy a flotar.

Junio 4 de 2005

Querido Diario:

Si antes el problema era por plata ahora es por tiempo (¡Ay, cómo sufro!). Mi intención era ir hoy a Bogotá, hasta el martes o miércoles, para asistir a una pequeña convención de cómics, se trata de un evento que se inicia mañana 3 de junio con exposición de cómics, muestra y venta de fanzines, charlas, foros, etc. (por lo menos así lo anuncian los organizadores). Pues yo quería ir a mostrar algo de lo que hacemos aquí con ROBOT y sus fanzines pero no va a poder ser porque tengo mucho trabajo y si me vuelo entonces la otra semana me crucifican todos los clientes -que de por sí ya deben estar algo irritados con mis demoras que, valga la pena decirlo, no son habituales, tan sólo son de estos últimos días-.

Bueno, resignación y paciencia (me decía Kalimán). Otro día será. Claro que ROBOT sí va ha estar presente por allá porque voy a mandar un pequeño paquete a Constanza Espitia, así que quienes asistan a la convención de cómics en Bogotá búsquenla a ella (creo que los va a vender, pero no sé muy bien). De todas formas Constanza, si se te ocurre leer este diario, mandá también cosas de allá para acá, ya sabés a manera de canje.

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Otra cosa: ayer conversaba con Marco, en una de esas enésimas y deliciosas charlas entre nosotros sobre el cómic, autores, creaciones y la publicación aquí en Colombia, tratando de solucionar el precario estado de la historieta local y nacional (además de un problema aún más grave que es la raquítica circulación de fanzines, de cualquier tema, en Medellín y Colombia). Algunas conclusiones de tan importante conversación: es necesario que el cómic se publique para que exista, si es en Internet y al mismo tiempo impreso mucho mejor; que es necesario que la gente genere su propia opinión, eso es el fanzine y no tiene que ser sólo de comic, también adolescemos de fanzines de música, de arte, de cine, de lo que cada uno quiera; que es necesario romper el estigma del formato pequeño en impresión, en sí el mini fanzine es un formato tan válido como el de la gran revista (a color y con todas sus otras maravillas); que es importantísima la constancia a la hora de publicar, es un punto fundamental después de la publicación, un fanzine que llega al número uno y se queda ahí no hace nada; por favor, saquémonoslo de la cabeza ya: publicar fanzines no es inmadurez (yo espero seguir publicando hasta el día de mi muerte). En definitiva, es fundamental una conciencia de la cultura desde y para la gente. Parece que se nos olvidó que la cultura la hacemos nosotros mismos, no un corbatudo de la TV, la radio, la prensa, las disqueras o las grandes corporaciones editoriales, estos señores empresarios se ríen de nosotros cada vez que sacan uno de sus "artistas" de turno, venden millones de discos, o de libros, a costa nuestra y un par de meses después nos hacen la misma con un nuevo "artista" de turno.

¿Cuándo vas a mover el culo? A ver si empezamos otra vez a crear por nosotros mismos, apaga el televisor, escribe algo que quieras decir, dibuja, haz música, poesía, consigue una fotocopiadora, una litografía o quema un disco con tu propia música, regálalo o véndelo. ¡Voilá, estás produciendo, ya eres un creador!

PD: a veces no es necesario apagar el televisor, en ocasiones es una buena fuente de inspiración...

Junio 2 de 2005

Querido Diario:

He tenido mucho trabajo, estoy un poco de mal genio, qué más puedo decir... Pero ya he renovado el cómic de la semana, es un pequeño adelanto de ese fanzine que hace unas semanas prometí para hacer este año, llamado Canciones para un día melancólico. Así que espero que les guste esta probada de algo que será mucho mejor.

.....

Otra cosa: contrario a mis expectativas los fanzines de la Editorial ROBOT, en consignación en la Librería Palinuro (Cra. 42 No. 54-58), se han vendido. Bueno, tampoco se han vendido todos pero algo se ha logrado, cosa en la que no creía mucho. Agradezco y felicito a quienes se han hecho con tan significativo material y exhorto a quienes aún quieren todo regalado que es hora de colaborar con Truchafrita y sus amigos. Con este resultado he estado pensando seriamente en ampliar la oferta de los fanzines en otras librerías y ahora que tengo los papeles en regla -como el RUT (Registro Único Tributario), que me lo pedían por ahí en una librería a la que fui a finales del año pasado- pues con mayor razón iré la próxima semana a ver si me reciben un pequeño stock de fanzines. Joni, tranquilo que aún no he cobrado lo que se ha vendido en la librería, pero tampoco te pongás muy contento que esa platica aguanta, si mucho, para los pasajes de bus.

Hasta pronto, tengo que seguir trabajando...

PD: creo que Joni no lee este diario, pero que importa. Ah, y gracias a Diego Guerra, una vez más, por multiplicar la voz. Y sí, sí hay cómics en Colombia.

Junio 1 de 2005