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Marzo de 2005

Querido Diario:

Ayer miércoles, tomándome unas cervezas en el parque de El Periodista (un sitio habitual para estar con los amigos en medio de unos tragos) me encontré con Pedro, un amigo policía que a esas horas se encuentra fuera de servicio. Hablando, entre otras cosas, Pedro me contó los métodos por los cuales se puede inmovilizar o matar a una persona, aprendidos en su entrenamiento en la Policía Nacional.

Los golpes de inmovilización: uno se hace a la altura de la nariz con un puñetazo (al estilo upper-cut, según la terminología pugilística), este golpe es tan efectivo como los otros pero hay demarramamiento de sangre, cosa que puede ser poco "estética"; más abajo en la garganta, en la manzana de Adán, se aplica un golpe con la mano que puede noquear momentáneamente al contrario; lo mismo sucede con un golpe de puño a la altura de la boca del estomago y, finalmente, el clásico golpe a los testículos (esa pegada sí se puede hacer con lo que a uno más le apetezca). Los últimos tres golpes pueden causar la muerte si son demasiado fuertes, el de la manzana de Adán y el de la boca del estomago por asfixia y el de los testículos por "puro y físico dolor en las entrañas más profundas del macho", digo yo. Ese golpe de desmayo en la nuca, con el mango o la cacha de una arma de fuego, no es más que un artilugio de película, según el mismo Pedro, al igual que lo son las explosiones de autos o el esquivar fantásticamente la balas (para este último caso recuerde films como Rambo, Scarfase, Matrix y un sinnúmero de películas más)

Por ahí dicen que uno cada día aprende algo nuevo. No es por dármelas pero yo diariamente aprendo muchas cosas, pero pocas veces aprende uno tanto en tan poco. Aquí finalizo agradeciendo a Pedro su desinteresado empeño en hacer que este, su servidor, se instruya con cosas tan interesantes (aunque no creo que sea capaz de aplicarlas pues no soy capaz ni de golpear y/o matar una mosca).

marzo 31 de 2005

Querido Diario:

Me he tardado en escribir un poco porque la semana pasada fue bastante agitada. Se podría decir que ha sido la Semana Santa más movida que he tenido por lo menos en los últimos cinco años, pues yo suelo pasármela en casa, haciendo pereza, durante esa sucesión casi eterna de días festivos... Bueno, el caso es que fue agitada porque vinieron importantes personas a visitar a los loquitos que hacen ROBOT cómics en Medellín (es decir, Joni, Tebo, Marco, Ramírez, Wil y yo). El primero en llegar a la ciudad fue Diego Guerra, procedente de Bogotá, que estaba prometiendo venir desde hacía un buen tiempo, su asunto principal era ajustar unas turcas para lo que será la producción de su largometraje animado Dos ángeles caídos (si quieres saber más acerca de este proyecto visita El Komunista Loko), resolver unos asuntos con dos de sus animadores: Joni y Tebo y de paso ver como estaba la movida con ROBOT.

Con la llegada de Diego obviamente tuvimos que disponer de un comité de bienvenida que lo acompañó en las noches a beber, mientras Joni lo sacaba en el día a los lugares “turísticos” de Medellín. Yo ya había conocido a Diego en Bogotá, en noviembre del 2004, pero tan sólo nos habíamos visto una tarde y bebimos poco, así que en esta oportunidad hablamos un poco más y bebimos una buena cantidad de licor al mismo tiempo de que me convencía, cada vez más, de que Diego es un bacán, además de que sabe mucho de cómics y, obviamente, de animación. El grupo aumentó con la llegada de Arturo Higa Taira y su novia, procedentes de Lima (Perú). Arturo edita, bajo el sello Álbum del universo bakterial, unos excelentes libros de poesía. Por medio de un contacto, que estableció con Joni, pudimos conocerlo a él, a su novia y a sus cuidadas ediciones que combinan la poesía con un diseño de calidad, todo soportado en un material de lujo. Con Arturo he ampliado un poco más la visión que tengo de Lima -además de la que tenía cuando Koki, amigo de los hermanos Renso y Amadeo Gonzáles del fanzine de cómics limeño Carboncito, nos visitó en Medellín hace como dos meses-, una ciudad que posee una movida más vital, más fuerte y dinámica de eso que llaman underground.

Así que yo dejé de lado mi trabajo (con el que me gano la vida) y está página por unos días y salí con mis amigotes de ROBOT, con el bueno de Diego Guerra y con nuestro amigo Arturo y su simpática novia. Claro, ya nos habíamos visto con Juan Pablo Marín, viejo conocido y amigo de la casa que también venía de Bogotá, así que la cosa estuvo bastante movida…

Por estos amigos que encuentra uno en el camino, con personas que se interesan por la auto publicación, por la edición de calidad o, en definitiva, por estar creando de manera independiente (sin que nadie tenga que venir a salvarlo a uno del "anonimato"), es que es bueno seguir haciendo lo que hago. ¿Y qué hago yo? Pues dibujar cómics y auto publicarme, por si no te habías dado cuenta. Y que sigan viniendo que en Medellín, aunque es una ciudad de medio pelo, ROBOT los recibirá con los brazos abiertos. ¿Nos tomamos otra cervecita o mejor un ron?

marzo 29 de 2004

Querido Diario:

En la mayoría de los casos, cuando alguien es entrevistado -por lo general, un "artista" de turno- saca de las habituales frases de cajón una que siempre me ha parecido absurda, esa de que "nunca me he arrepentido de nada" y agrega: "si volviera a nacer haría exactamente lo mismo". Mentira, si uno volviera a nacer cambiaría muchas cosas de su vida (bueno, si fuera conciente de esas cosas, porque está claro que si no lo estuviera tropezaría en la misma piedra igual que en la experiencia anterior). Yo sí me arrepiento de muchas cosas, he cometido demasiados errores, me he metido en absurdos entuertos, me han engañado y he engañado… Claro que me arrepiento de muchas cosas, claro que me avergüenzo de mi mismo cuando recuerdo ciertos episodios de mi vida que, si tuviera la oportunidad de cambiarlos, los cambiaría.

marzo 23 de 2005

Querido Diario:

Si algo aprecio del cristianismo es el espíritu de las comunidades paleocristianas. Por estos días, como es costumbre, la TV, la prensa y la radio nacional e internacional nos bombardea con películas, documentales, reportajes, notas y artículos acerca de la vida de Jesús de Nazaret -ese mismo a quien Sade llamó granuja, impostor, bellaco, sinvergüenza... No me pregunten a mí, Sade lo llama así y de otras maneras más-, su pasión y muerte y toda la vida y cultura alrededor de la Palestina antigua y del Imperio Romano. A mí el tema me gusta, para qué lo voy a negar, tengo formación de historiador y la historia antigua me gusta mucho, en especial el desarrollo del Imperio Romano. Bueno, te decía que si algo me gusta del cristianismo es el espíritu de las primeras comunidades paleocristianas porque fue allí donde verdaderamente se vio eso de la comunidad. Un grupo de gente que cree en un señor que fue crucificado, como otros miles de miserables más durante el Imperio Romano, en el culo del mundo (Palestina antigua), que dice ser el Mesías al igual que otros cientos de "falsos profetas" y hace milagros que, según el mismo Sade, "avergonzarían al peor prestidigitador de nuestros días", además que se ve que predican su palabra y hasta se hacen matar por él... Bueno, las cosas no eran fáciles para las comunidades paleocristianas pero lo interesante es que este tipo de sociedades tienen un cierto aire romántico como en el caso de muchas sectas o grupillos de gente, digamos, subterránea (los masones, por ejemplo): ritos en catacumbas, tradición de boca en boca hasta el último confín del Imperio Romano, una suerte de invención de simbología comenzando por aquel pescadito que se encuentra aún entre la tradición icnográfica cristiana y, sobretodo, el apasionamiento (algunos lo llaman fe) por una creencia que, valga la pena decirlo, no tiene nada de original pero que parecía servir de mucho en aquellos tiempos en que la maquinaria civil, política y militar de Roma era aplastante (ah, como me gusta Roma).

Creo que por eso me gustan las comunidades paleocristianas; creo también que algo del caldo que predicaban tiene que ver con ese aprecio, quizás no tanto porque lo predicaran pues ya he dicho antes que no era muy original ni nuevo, sino porque se hacían matar por ese ideal. Su fe los unía de una manera extraordinaria y al mismo tiempo les daba un poder para soportar cualquier yugo, látigo o león de provincia romana... Bueno, querido diario, creo que hasta aquí mi profunda reflexión de Semana Santa. No puedo negar este tema, fui criado en la tradición cristiana aunque ahora sea un ateo sin redención.

Una pregunta final de dudosa respuesta: ¿Resucitará Jesucristo este próximo domingo?

Amen.

marzo 22 de 2005

Querido Diario:

Ya sabes que tengo varios vicios (bueno, es mucho más sospechoso el ser humano que no los tenga). De todos ellos dos son los más evidentes: el tabaco y el zapping, de el tabaco hablaré después cuando tenga mejores argumentos (por ejemplo de Faulkner, que tiene una justificación muy atinada en su cuento Humo), mientras tanto me referiré en esta ocasión al zapping, a propósito de el cómic que publico esta semana. Zapping, para quienes aún no lo sepan, es cambiar los canales de TV de manera neurótica. Yo he desarrollado una velocidad que creo es buena: dos segundos por canal, si las cosas no me convencen y, a lo sumo, cinco segundos si el tema parece interesarme. No sé, creo que el vicio proviene, además del mando a distancia, de la tonta necesidad de verlo todo al mismo tiempo; quizás algunos estén en contra de esto pero el zapping permite saber cual es el estado general de una programación de, digamos, treinta o cuarenta canales, poder seguir cuatro o cinco programas a la vez y estimular la retina con una secuencia, para algunos caótica, de imágenes dispares pero que el cerebro selecciona, compara y analiza a la vez (bueno, eso creo yo). Todo esto es sólo, como ya te habrás podido dar cuenta, una justificación para mantener un vicio que, por lo general, no hace daño a nadie, pero cuando el vicio se convierte en un obstáculo para las actividades comunes de la persona o cuando afecta a otras personas, el vicio comienza a ser un problema. Por el momento mi zapping aún no crea conflicto con mis actividades, pues lo practico en mis ratos de ocio; pero con quien si he tenido unos pequeñitos problemas es con mi novia cuando viene a ver una película a mi casa ya que terminamos viendo la película a altas horas de la madrugada, después de mi dosis de zapping.

Hasta aquí por el momento, si quiere ver mi problema con el vicio de zapping vea el cómic de esta semana y si se lo pierde ya sabe que esta historieta saldrá publicada en el fanzine número tres de Cuadernos Gran Jefe (bueno, primero tendrá que ver la luz la segunda edición que ya está lista esperando un billete para poder ser editada).

marzo 16 de 2005

Querido Diario:

No entiendo la política colombiana (bueno, a decir verdad ¿quién entiende la política?), es que hay un punto que me molesta de sobremanera y es este montón de momias que se niegan a dejar de existir en el teatro político nacional, ya de por si bastante malogrado por esta gente sucia que dice llamarse políticos. La peor cara de estas momias son los expresidentes, un grupo de señores que no tienen absolutamente ninguna autoridad para opinar sobre el gobierno o las políticas de éste (de paso digo de una vez que a mí el actual gobierno colombiano me parece, como todos, una mierda). Bueno, vamos por partes y les explico como un presidente colombiano se hace expresidente:

En su gobierno un presidente colombiano cede ante todas las presiones que impone el grupo económico, o de socios, que le pagó la campaña electoral (esto también juega para senadores y representantes); favorece los canales de comunicación del grupo económico que lo favoreció, les da concesiones tributarias, los premia con leyes que les permita mejorar su cobertura. Cuando el presidente acaba su gobierno todo el mundo lo odia (lógico, si mató y comió del muerto), entonces decide pasar un temporadita fuera del país, por ejemplo nuestros dos últimos ilustres y excelentísimos expresidentes se refugiaron un ratico en España; cuando creen que a todo el mundo ya se le olvidó su mandato (pero no a todos) vuelven como fieras a entrar en el teatro político nacional, critican, pontifican, dan instrucciones y hasta ordenan acerca de los designios de la nación sin darse cuenta que su mandato ya se acabó y, lo que es peor, todo el mundo (o casi todo) les presta atención. ¡Por favor! ¿Qué autoridad moral tienen un señor que estuvo dirigiendo un país y que lo dejó más cagado que como estaba? Los expresidentes lo único que tienen que hacer después de su "viajecito de limpieza y desmemorización" es encerrarse en sus lujosas mansiones y disfrutar de su jugoso sueldo vitalicio. Señor Pastrana, Samper, Gaviria, Turbay, López (creo que este viejo aún no se muerto) no molesten más, su reinado ya se acabó. Ah, es que el poder es un vicio muy cochino, es que es muy difícil salir de él.

PD: Me disculpo por el lector que no vive en Colombia, pero creo que si es de Latinoamérica entenderá mejor mi posición. Además en mi caso estoy de acuerdo con lo que dice Fernando Vallejo: "para mí Colombia es el centro del mundo".

marzo 14 de 2005

Querido Diario:

Las cerezas es un programa de, digamos, variedades que pasan por televisión española internacional. Es medianamente bueno, con entrevistas, un poco de humor político y algo de música en vivo. Yo suelo verlo muy poco pero ayer lunes anunciaron una entrevista a Fernando Sánchez Dragó y la verdad es que lo tuve presente todo el día. Para quienes tenemos la fortuna de poseer en nuestra televisión por cable tve internacional y vemos sus programas con cierta regularidad (de las 9:00 o 10:00 pm en adelante) nos damos cuenta que los espacios culturales sobrepasan con lujo de detalles cualquier intento de esos en nuestro "pedazo de mierda" que llamamos televisión nacional (televisión colombiana), pero dos sobretodo tienen un verdadero sello de calidad: La mandrágora y Negro sobre blanco. El primero es un magazín cultural como ninguno, con reportajes sobre pintura, teatro, literatura, cine, música y (¡vaya rareza!) cómic; el segundo es un programa de entrevistas a escritores españoles y de todo el mundo (verdaderas entrevistas que dejarían boquiabierto a cualquier periodista colombianito). Negro sobre blanco es conducido por Fernando Sánchez Dragó un ególatra, librepensador, viejo hippie, rebelde, guerrero, viajero y peregrino, sabio, aventajado aprendiz de chaman...

Ambos programas salieron de circulación por el canal hace como cinco meses, yo creí que se trataba del cambio de estación pues en ese entonces entraba el invierno en España (habrá que preguntar a las directivas de tve, aunque creo que esto sólo me preocupa a mí y unos dos o tres más), y yo me quedé esperándolos cada lunes y martes. Por eso estuve atento hoy a la entrevista que le hicieron a Fernando Sánchez Dragó, a ver que decía el hombre. En esta ocasión el ególatra hablo hasta por los codos, pero eso sólo se lo soporto a quien sabe y es capaz de decir lo que sabe así que fue un verdadero placer escuchar a este viejo hippie después de tanto tiempo sin escuchar sus palabras, que van desde su aprecio por la vida y la muerte (en igual medida) hasta su reverencia y sapiencia nada edificante sobre el tantrismo, pasando por sus quejas hacía la Iglesia Católica y su reveladoras vivencias personales, sin contar su altísima erudición poco valorada en estos tiempos mediocres.

De Negro sobre blanco, recuerdo la entrevista más sui generis que he visto en televisión en donde Sánchez Dragó le preguntaba al escritor español Leopoldo María Panero desde el mismísimo hospital siquiátrico, recluido por su alto nivel de locura (y los consecuentes "accidentes" que salieron de hacer un programa así); el día en que hizo un programa para que lo entrevistaran a él mismo y donde no podía objetar las opiniones que otros escritores daban sobre él; el programa sobre el encuentro entre Oriente y Occidente, días después del ataque de los estadounidenses a Irak; el doble programa con Alejandro Jodorowski, quien hizo una demostración de su sico-magia... En definitiva Negro sobre blanco era mi mejor hora de televisión en toda la semana. Lo poco que tengo que renegar de Sánchez Dragó es que es hippie (aunque no de los vendidos o por lo menos eso parece), que aborrece el tabaco y que una vez entrevistó a Paulo Coello...

De Sánchez Dragó he leído tan sólo un libro: El camino del corazón (ojo, este título parece de seudo literatura o libros de autoayuda y edificantes pero muy lejos de esa basura), de ahí una perlita: "También he tenido la suerte de comprobar que, a veces, los seres humanos ayudan a sus semejantes". A este señor lo comparo con locos-cuerdos como Alejandro Jodorowsky, señores lúcidos como Antonio Caballero, rabiosos incorregibles como Fernando Vallejo, conservadores, en el mejor sentido del término, como Robert Crumb o señaladores de lo trivial pero sublime como Jim Jarmusch.

Querido diario, no quiero extenderme más pero dejó una última pepita de oro de El camino del corazón: "[...] la democracia ni me gusta ni me disgusta. Sólo digo que no es lo nuestro, que no reza con nosotros, que aquí no pinta nada [...] ¿Conoces alguna forma de colonialismo peor que la tentativa de exportar a la fuerza o con halagos, qué más da, los usos y costumbres de cualquier país a otro que los tiene diferentes? [...] Que cada pueblo busque y encuentre la solución a sus problemas dentro de su propia alma y entre sus propias raíces. Los budistas, los hinduistas, los taoístas, los confucianos y los musulmanes no se sienten más libres ni tampoco más felices depositando una papeleta en una urna, sino acatando voluntariamente las decisiones de las personas que tiene autoridad moral".

marzo 8 de 2005

Querido Diario:

Uno se pasa la vida tratando de definirse, ya sea por sus gustos, por los amigos, por lo que suele o deja de hacer, por los vicios a los que se esclaviza y por los que jamás caerá rendido. Es cierto que uno, a lo largo de su vida, conserva una suerte de huella, como una serie de comportamientos que lo definen y, al mismo tiempo, cambia constantemente dependiendo de los ambientes y situaciones que la vida le va poniendo a uno a lo largo del camino, pero queda esa huella, un distintivo con el cual uno construye su personalidad. Pues bien, todo este intento seudo filosófico acerca de "¿Quién soy yo?" viene a cuento porque hallé, de manera súbita (como una epifanía), una manera simple e ilustrativa para definirme a mí mismo. El hallazgo surgió el sábado de madrugada mientras me encontraba, medio borracho en un parque, bebiendo con mis amigos.

Aquí va mi definición de quien soy yo: soy un cuadrado con las puntas redondeadas. Es decir, soy un tipo que se comporta según ciertas reglas pero no soy ni demasiado cuadrado o conservador, como para no embriagarme y drogarme una madrugada de sábado, y al mismo tiempo no soy del todo circular, como para enloquecerme del todo un sábado, un viernes o algún otro día que me de por la "diversión". Soy un tipo ni muy conservador ni muy loco (en el sentido de "me importa un culo si bebo, picho y mato porque mañana no me importa"). Sé que me divierte beber y meter pero también sé que no me agrada hacerlo durante mucho tiempo, digamos que un día a la semana está bien, dos días no sería mucho problema, pero tres días o más ya no me agrada porque me gusta el equilibrio, disfrutar con los placeres del vicio y luego tener un justo periodo de sobriedad para que mi cuerpo funcione a la hora de dibujar, escribir y pensar... Siempre que me tomo un trago o hago una línea pienso en como me voy a despertar al otro día, quizás para muchos esto parezca un comportamiento bastante radical, hasta maníaco, pero es que yo por mi condición de estar a medio camino entre la mesura y la impudicia, es decir un cuadrado con las puntas redondeadas, pues pienso en lo bueno que lo estoy pasando y en lo que al otro día me va a afectar tanta droga legal e ilegal (por eso mismo casi nunca bebo si al otro día tengo que hacer algo inaplazable).

Un comentario final venido desde la esquina más sórdida de mi personalidad: Qué pereza estar tan serio. Debe ser que es lunes de madrugada. ¿Vamos a beber, pichar y matar?

marzo 7 de 2005

Querido Diario:

Los pobres también tienen con que disfrutar de algunos placeres. De eso me he dado cuenta hoy (hombre, apenas me he dado cuenta...) cuando mi amigo Diego Guerra (hay que visitar su excelente página) me aconsejo unos redireccionadores que quitaban la molesta ventana lateral del geocities. El caso es que visité los sitios de free web que Diego me sugirió pero no fui capaz de entrar Cuadernos Gran Jefe ahí así que, picado por la gana de quitar ese abuso del geocities, conseguí redireccionar la página gracias a furtopia que me ofrece todo sin pagar un peso y mi página web quedó sin la molesta ventana por la cual, hace dos días, lloriqueaba sin consuelo. Gracias Dieguito y gracias furtopia, han solucionado mi problema. ¡Qué viva la vida y qué vivan los pobres que son capaces de disfrutar!

Creo que aquí pongo punto final (eso espero) a mis problemas técnicos con la web. Espero también que, cuando tenga plata, pueda comprar un sitio web propio.

marzo 4 de 2005

Querido Diario:

Yo sé que es una cagada tener una web en geocities, pero que le vamos a hacer si es un sitio gratis. Lo más perro del sitio es esta ventana que se abre a la derecha y ensucia cualquier intento de hacer una página medio bonita, pero que le vamos a hacer si es un marica sitio gratis. Lo que pasa es que el pobre siempre sufre, pero al menos de algo no me puedo quejar y es que gratis sí es y como tal hay que soportar algunos inconvenientes; ya quisiera yo comer jamón serrano, beber champaña, comprar todos los libros, música, películas y cómics que me gustan, viajar por todo el mundo y disfrutar de los mejores hoteles y spa, pero mientras no tenga plata no podré disfrutar de todas esos placeres materiales y seguiré hospedando el sitio de Cuadernos Gran Jefe en geocities.

marzo 2 de 2005

Querido Diario:

Por fin he cambiado el sitio web que lo tenía descuidado desde hacía más de un año. Me he comprometido a hacer un cómic semanal para el sitio (como lo hace con más fecuencia James Kochalka en www.americanelf.com). Bueno, supongo que si me pongo esta tarea pronto podré ofrecer dos o tres cómics semanales pero primero habrá que ver si soy capaz de cumplir con este primer cometido.

marzo 1 de 2005