

Marzo de 2006
Querido Diario:
Hace rato te he estado diciendo que estoy como una locomotora, que ya casi no tengo tiempo para vagar y juerguiar (y poco también para dibujar, aunque yo a esto siempre le saco un ratico), pero no importa desde que Truchas Corporation avance, en bombas de fuego, hacia el dominio total del universo y haga que su presidente único y vitalicio (es decir yo) se colme de dinero, dadivas de toda especie y bendiciones (lo último de parte del agradecido populacho) todo está bien. Es que mañana viajo nuevamente a el municipio de Andes, pero no a presentar una película (que sí lo haré la próxima semana) sino dentro del plan de regionalización de la Universidad de Antioquia, nos veremos las caretas entonces el sábado, si me dan ganas de decirte algo, o el domingo ya más relajado.
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Otra cosa: prometí hablarte de tres nuevos fanzines: Clombian Trash (edición número diez, marzo de 2006), minifanzine del prolífico Inu Waters que me llega desde Bogotá y, como es ya costumbre en sus publicaciones, éste sorprende desde su portada (delicioso torso desnudo de fémina, mostrando deliciosos teteros, del tamaño justo y necesario). Colombian Trash cuenta, en esta edición, con seis colaboraciones dentro de las cuales tan sólo distingo una especie de gato loco de [el señor juanito], dos deliciosos cómics (uno parece de autoría o fiel influencia de José Campo, de Cali, sobretodo por esa pulga gigante que chupa el cuello de una nena y que recuerda un zancudo gigante muerto a machetazos por un celador, en un perdido mini fanzine ochentero de José Campo); una sección didáctica con "Haz Chacos. Round 2. Fight!!!" que, como indica su título es un tutorial para hacer unos chacos (presentado por el grande Bruce Lee), es muy educativo; curiosidades como el juego Beat ´em and eat ´em, de Atari 2006; Yogi Takahashi en Pozzetto y un sangrienta y mala película dirigida por Drogadicto Drogodousky y, como si fuera poco, gran afiche central de The Ramones. Mejor dicho Colombian Trash es una gozadera.
Otro fanzine nuevo es Zombie que, según sus autores, "pretende ser el punto de partida de un proyecto de dimensiones colosales" (vaya, vaya, como Truchas Corporation, es decir ya me salió rival, aunque podemos crear un oligopolio). Entiendo que se trata sobre todo de una línea de ropa llamada Zombie pero esta gente, sí entiendo bien, está metida también con la onda fanzinera (por este mismo fanzine) y tiene serias relaciones con los grupos Tamal, Mugre, Los Compadres Recerdos, Agrikúltor, Chite, Dinais y Dick my fuck you (todos grupos de mediocre trayectoria y talento desbordante que hacen música divertida y experimental, esto según ellos mismo). Tambien habría que contar que este fanzine también tiene estrecha relación con el cine club Zinema Zombie (Bogotá). Zombie es también divertido y, muy por la onda de Colombian Trash, juega con chistes gráficos, referencias y homenajes a la cultura popular y algo de cómic por supuesto, como la historieta Coco Nito en donde vemos al archiconocido personaje, Condorito, en una situación apremiante pero con un final, digamos, feliz (es quizás el más obvio ¡Plop! del cóndor, pero eso no le quita lo divertido a esta historieta en cuestion). Una entrevista a los locos que hacen todas esas bandas que mencioné anteriormente, afiche central del gran Carlos "El Gordo" Benjumea, publicidad política pagada, o regalada, promocionando al expresidente Barco para las próximas elecciones (Movimiento Zombie de Colombia) y finaliza con un cómic loquito de un muñeco que muere en la viñeta final.
Revolver es una publicación de Carlos García, un poco diferente a los dos mini fanzines anteriormente mencionados, que vale la pena comentar no sólo porque Carlos García tuvo la deferencia de pedirme una humilde opinión sino porque a mí estas vainas me gustan y si contribuyo un poquito a que se conozcan más pues mejor. Algunos de los cómics presentados en Revolver me recuerdan también a Campo pero sus historietas están a mitad de camino del un estilo diríamos "criollo" y el cómic de superhéroes (sí, el de los gringos, que casi todo es basura, por lo menos eso me parece a mí). Ah, Revolver también juega con el manga en combinación con el estilo "criollo". De las cuatro historietas la que más me llamó la atención fue "La Última", del mismo Carlos García y también me pareció chistoso el argumento de "Todo salió según lo planeado" (argumento de Boris Rojo). Yo creo que Revolver está bien aunque le falta mucho, Carlos me dice que planea editar un segundo número y yo estoy encantado de que lo haga porque de eso se trata esto, de no quedarse con un sola y única edición (además el fanzine se depura es, precisamente, con la constante publicación). No me gustan mucho las géneros y grafismos trabajados en Revolver pues pienso que es hora de dejarle la mediocridad de los superhéroes y la aburrida dinámica del manga a los gringos y a los japoneses respectivamente, pues es mejor hacer cómics con dibujitos e historias más colombianos o latinoamericanos, ¿y cómo se hace eso? Yo no sé, por eso sigo dibujando, si lo supiera todo sería un tipo muy aburridor y yo la verdad es que soy un encanto. Bueno, pero todo esto, al fin y al cabo, es un pensamiento que parte de la subjetividad, así que si a Carlos García le gusta lo que hace pues bien pero que siga publicando.
Bueno, chao.
29 de marzo de 2006
Querido Diario:
Volví sano y salvo de Puerto Triunfo (aún invicto, es que a los pobres no los secuestra la guerrilla y por parecer pudiente los paramilitares no se "enamoran" de uno), qué va no me tocó un sólo rollo de la guerra civil colombiana, es más nunca me a tocado y sin embargo, aunque la guerra no me toque directamente, como te parece que sí me interesa (y aunque no lo creas también me interesa el destino de Colombia). Tampoco hizo tanto calor, el infierno que imaginaba en Puerto Triunfo estuvo entibiado por noches de lluvia, días aplacados por las nubes y mañanas "frescas" (frescas entre comillas porque levantarse a las 7:00 am y caminar por las calles, en medio de la lluvia, como si se tratara de un día cualquiera en Medellín a las 2:00 pm, por el calor, no es que sea muy fresco que digamos). Puerto Triunfo es un caserío, de un par de calles (una La Principal y la otra es La Avenida) y un pequeño malecón que pretende duplicar sus dimensiones con la ayuda de un dinero que sabe el putas de donde va a salir. En fin, un pueblo al fin y al cabo, que lo hace tan igual a todos los rincones del mundo porque ahí vive gente. Esa es, en definitiva, mi visión del los lugares a los que viajo: la gente tiene las mismas expectativas en todas partes, y eso no está mal sino todo lo contrario pues se trata de seres humanos, vale un huevo si viven en Nueva Delhi o en Puerto Triunfo, así coman cosas diferentes, así vistan con otros trapos o bailen otros aíres musicales, serán los mismos seres humanos de carne y hueso (que puedo hacer, seco y simple, así soy yo en ocasiones). Bueno, Puerto Triunfo tienen cosas que la hacen igual a todas partes, como la gente, y diferente también a otras partes como la misma gente (¡Vaya paradoja! ¿Qué te parece esa Lolo?), como niñas que están saliendo de colegio, con ganas de hacer muchas cosas y con las ilusiones a flor de piel, como Natalia y Eliana; con personajes que sueñan con empresas bonitas como fundar una revista, una estación radial y una canal de televisión, como en el caso de Claudio Asprilla, venido de Quibdó, estudiado en dos neveras (Rionegro y La Ceja, municipios de clima frió por, obviamente, su ubicación geográfica) y ahora profesor en Puerto Triunfo y los muchachos del colegio Pablo VI, que se comportan y viven como cualquier otro colegial en el mundo.
Un único hotel (Santa María. Ojo, hay que reservar habitación porque puede que no encuentres vacantes los fines de semana), atendido por un pareja de homosexuales que en las tardes ven películas porno (¿Porno gay? No lo sé, no me fijé bien cuando fui a pedir las llaves de la habitación), con una relación clara en lo que se refiere a las tareas laborales: uno administra el hotel y el otro lleva las riendas del restaurante. Una única habitación con aire acondicionado (en este caso para el señor profesor que viene de Medellín, o sea yo) que en horas de la madrugada hay que apagar porque resulta que, en definitiva, no hacía tanto calor como me había imaginado. Y yo ahí, en la mejor habitación del hotel Santa María, madrugando para ir a conversar con los muchachos de cómo creo yo que se debe hacer una publicación, viendo sus caras que reflejan, al mismo tiempo, una mezcla de ganas de hacer muchas cosas y de la pereza típica adolescente, y yo preguntándome si de verdad vale la pena estar ahí, si de verdad les estoy sirviendo de algo o simplemente soy un profesor más que viene a dar una cosa más. El sábado en la noche, sentados en las gradas de la cancha de micro fútbol en el parque principal del pueblo, Natalia me pregunta: "¿Profe, por qué uno, después de estas clases que dan ustedes, empieza a interesarse por las cosas pequeñas?", y yo le respondo: "Debe ser porque en esas cosas sencillas es donde está lo que verdaderamente importa de la vida". Ya no más, vale un comino que no hayan aprendido nada en los tres días que estuve en Puerto Triunfo si de verdad he contribuido a que esa niña se haya formado esa idea de la importancia de las cosas.
Bueno, chao. Saludos a Puerto Triunfo, con el río Magdalena a sus espaldas (espero que le vuelvan a dar la cara), con su Iglesia casi vacía de feligreses y su párroco despotricando de la magia negra en el sermón, con sus dos calles bien limpias y sus gaseosas y cervezas casi nunca bien frías.
¡He vuelto a Medellín, carajo!
27 de marzo de 2006
Nace un nuevo emporio
Pues resulta que mañana viajo a Puerto Triunfo en pleno Magdalena Medio (¿Recuerdas Lolo, cuando el Magdalena Medio era casi una república guerrillera?), y disfrutaré de un calor sofocante y de un rico pescado frito. Allá voy como profesor de un plan de regionalización de la Universidad de Antioquia y me quedaré hasta el domingo, compartiré con algunos muchachos mis experiencias en el mundo editorial y les daré pautas acerca del diseño y la diagramación de impresos. ¿Qué pensaban? ¿Qué me iba a quedar editando fanzines de cómics toda la vida, esperando a que no los comprara nadie? Pues resulta que mi experiencia es valiosa para la academia y mientras me uno a la oficialidad, al establishment, veo hacia atrás con tristeza y desgano porque parece que nadie aprendió de nuestra experiencia, que los pequeños hitos dejados por un grupo de nosotros en eso que llaman contracultura no será recogido por nadie (espero equivocarme). Pero tampoco exagero mucho porque ya sabés que yo a mis fanzines no los dejo y mucho menos al cómic, antes todo lo contrario pues espero hacer un billete para editar mejor las pequeñas obras de Cuadernos Gran Jefe y el resto de la Editorial ROBOT (digamos, por el momento, que estoy pensando en editar portadas en dos tintas y mejorar la calidad del papel).
A propósito de este nuevo empleo, y de los muchos otros que desempeño, pensé en capitalizar tanta sabiduría y tan heterogéneo desempeño -en diferentes rangos artísticos y académicos- en la fundación de una empresa que, ayer en la tarde, decidí constituir. La nueva empresa que nació ayer en Colombia, propiedad de este tu servidor, se llama Truchas Corporation (así en inglés para atacar directamente el mercado anglosajón), comandado por mí, vuestro líder artístico y académico (además de otras cualidades innatas en un líder como yo: carismático, emprendedor y recio ante las adversidades del mundo corporativo moderno). Bajo el nombre de Truchas Corporation emprenderé una labor de difusión de las artes menores, como el cómic y la carpintería, la educación en oficios miserables, como el diseño y la diagramación, además que impartiré conocimientos inútiles para nuestra sociedad, como la Historia de Colombia. Como toda organización respetable Truchas Corporation tiene su misión y su visión.
Misión: fomentar, en una sociedad sorda, ciega y muda, esa cosa rara llamada historieta, enseñar a las gentes con qué se come eso. Además se incentivará la investigación en disciplinas tan dispares como la Historia y la carpintería.
Visión: en el 2025 Truchas Corporation dominará no sólo Colombia y el mundo sino todo el universo. Será la multinacional con más poder y hará del ser humano un esclavo al servicio de la historieta y la carpintería (la carpintería para hacer cajas de madera en las cuales se guarden los fanzines de cómics). Adorarán a su lider máximo, es decir yo, y le tributarán con dinero y especie.
Señoras y señores (y finalmente querido diario, que es a quien va dirigida toda esta confesión corporativa), ha nacido un nuevo emporio. Recibiré hojas de vida a partir del lunes, después de mi llegada de Puerto Triunfo.
Ya entenderán entonces porque no hago cómics hace rato -de esto ya me disculpé hace unos días pero vuelvo y lo repito-. Me disculpo por los emails que he dejado de contestar pero prometo, a mi venida y sentado en mi cómodo sillón de la presidencia de la corporación, responder a todos los amigos y conocidos que se han tomado la molestia de escribirle a éste que, hace apenas unos días era un simple ciudadano (porque ya soy el jefe, el putas de Aguadas, ja) y me disculpo, en especial, con Diego porque las mesas aún no están listas. A mi llegada hablaré del fanzine Colombian Trash (edición número diez) propiedad de Inu Waters, del fanzine Zombie y de Revolver (gracias a Carlos García por tener en cuenta mi opinión), todos de la ciudad de Bogotá y que hacen que quiera borrar lo que escribí más arriba ("veo hacia atrás con tristeza y desgano porque parece que nadie aprendió de nuestra experiencia...". Auto citarse es de muy mala educación pero para un presidente de una gran corporación todo está permitido).
Chao, deséame suerte en el Magdalena Medio.
PD: está bien, está bien, te regalo este nuevo cómic, pero sólo porque me caés bien.
22 de marzo de 2006
Medellín en los noventa
En 1990 habíamos visto Rodrigo D No Futuro, de Víctor Gaviria, y aunque para casi todos la película revelaba, simplemente y a secas, la violencia que se cocinaba a fuego cruzado en los barrios de Medellín, para otros pocos fue también la revelación -o la confirmación, mejor- de que existía una pequeña pero ruidosa revolución: la de la escena musical underground, contracultural, juvenil, metalera, rockera y punkera que se daba por esos años en la ciudad. Se sucedían los demos, los fanzines, los ensayos en cualquier garaje o en lo que pareciera tal, el recelo por Kraken y Ekhimosis que representaban un rock blando y casi oficial. Muchos de mis compañeros de generación dieron su cuerpo en esta batalla. Ya que ninguno de ellos es Juanes, corren el albur de ser juzgados por la historia como perdedores, o simplemente ignorados. ¡Peor para la historia!
Esto es de Pedro Adrián Zuluaga. "Crónica de buenos malandros. Medellín en los noventa". En: Revista Universidad de Antioquia. Número 283 (enero-marzo de 2006). Medellín, Colombia.
17 de marzo de 2006
El camino del samurai
El camino del samurai se encuentra en la muerte. Se debe meditar a diario sobre la muerte, inevitable. Cada día, con el cuerpo y la mente en paz, se debe pensar en ser despedazado por flechas, rifles, lanzas y espadas. En ser arrastrado por una oleada, en ser arrojado al corazón del fuego, en ser partido por un rayo, en ser sacudido por un terremoto, en caer desde acantilados, en la muerte por enfermedad o por cometer seppuku al morir tu maestro. Y cada día, sin excepción, uno debe considerarse muerto. Esta es la esencia del camino del samurai.
Esto es de Ghost Dog: The Way of Samurai (1999), del aún invicto Jim Jarmusch. Me la repetí el viernes en la noche, como antesala a su película por estrenar Broken Flowers (2005), que espero ver esta semana que viene, y confirmé una vez más que es una de mis películas favoritas -junto con El ladrón de bicicletas (1948) de Vittorio de Sica, Easy Rider (1969) de Dennis Hopper, El Graduado (1967) de Mike Nichols, Doctor Strangelove (1963) de Stanley Kubrick, The King of Comedy (1983) de Scorsese, Manhattan (1979) de Woody Allen y algunas más (tengo otras favoritas pero qué pereza ponerlas todas)-.
Un último texto extraído de Ghost Dog, que a su vez es también extraído por Jarmusch de Hagakure, el libro del samurai:
Dicen que el llamado "espíritu de una época" es algo a lo que no se puede regresar. Que ese espíritu desaparezca progresivamente, se debe a que el mundo se acaba. Por este motivo, aunque uno quisiera devolver al mundo al espíritu de hace cien años o más, es imposible. Por lo tanto, es importante sacar lo mejor de cada generación.
12 de marzo de 2006
Su sicorrigido amigo "El Puma", una fiesta que esperamos no sea una más y Woody Allen
Resulta que Adriana, otra de las buenas amigas que me quedaron de mis días como estudiante universitario, está en el Festival de Cine de Cartagena y no vuelve hasta este fin de semana a Medellín, y yo me estoy volviendo loco.
Ayer comentaba que me podías llamar señor profesor o gran güevón, según como prefieras, pero también puedo proponerte que, por estos días, puedes decirme "El Puma" (sí, como José Luís Rodríguez, el cantante venezolano) porque tengo un pelero espantoso y Adriana es quien me motila pero, maldita sea mi suerte, ahorita está en Cartagena viendo cine y yo aquí que me arranco los pelos con las manos. "Ah, pues vaya a una peluquería", dirás tú y yo te respondo que no, que yo sólo me dejo cortar el pelo de Adriana (como ha sido desde hace como seis años). Ella sabe cual es mi corte, el mismo que llevo desde hace como seis años cuando decidí bajarme del bus de los "peludos", ella me entiende mejor que cualquier peluquero. Adriana, vuelve pronto por favor, que estoy muy feo y ya no me gusta ni mirarme al espejo.
Así que, mientras tanto, dejaré que te burles de mi gritándome desde el otro lado de la calle "¡Hey, Puma!", que yo me reiré de vos cuando vuelva a ser bello y feliz.
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Otra cosa: cuando era niño mi mamá me decía que con llorar no iba a lograr nada, pero más sabe la tradición que mi mamá, porque tiene más experiencia (por aquello también de que "más sabe el Diablo por viejo que por sabio"), pues resulta que "el que no llora no mama" sí funciona. Tanto insitir, en este diario y en algunas conversaciones con amigos, para que pusieran al menos una vez algo de música bonita en las fiestas, que ya se tornaron aburridoras del todo (yo ya no estoy llendo a nada de eso, se volvió una moda desde hace mucho rato y la moda se repite hasta el absurdo) que les tocó, a los de Bogotá, venir a amenizarnos con algo de lo que allá en la capital ya debe ser cansón para muchos (pero para nosotros, en la provincia, aún no). Resulta que se viene Fan Fatal y el maravilloso, gozón y nunca antes visto, en Medellín, grupo Tamal a hacernos una fiestica de otras músicas (a ver si suena algo viejito o algo nuevo pero al fin y al cabo algo un poco diferente). Ahí les pongo la información de la fiesta y de como se definen ellos mismos:
FAN FATAL y TAMAL
¡¡¡EN MEDELLIN!!!
¡Por fin! Después de haber enviado en millones de ocasiones los cibervolantes de fiestas realizadas en la tierra de la changua y la amojabana, llega a Arepalandia la fiesta FAN FATAL acompañada del sabrosísimo grupo TAMAL . Para los que no estén enterados de que va, es más o menos esto:
FANFATAL: se titula así un trabajo de Alaska y Dinarama, también es el nombre de su club de Fans, es la fiesta que se hace cada mes en algún bar del universo donde los ponediscos se creen estrellas de rock pero nunca diyeis, donde los Fans llevan discos quemados con compilados de sus temas favoritos, donde escucharás a Belle and Sebastian con la nalga en el piso para luego saltar por todas partes con Laibach o The Faint y rematar con Shampoo o Happy Mondays, donde podrás estrenar tus zapatillas (por fin) con Disco 2000 y besar al que quieras con Objetivo Birmania, donde te puedes bailar el tema de La Mujer Maravilla o cantar gritado el de Banner y Flappy, donde la gente superelegante pierde el decoro bailando Lambada, Punk Medallo o con lo útimo del indie pop en tu idioma, donde hay videos que nunca esperaste ver. Es la fiesta que parece un Winamp en shuffle pero con mixer.
Ellos dicen que ponen esto en sus fiestas y que en esa vaina va esta gente y pasa esto, así que como en la fiesta hay que pagar pues exijamos que lo pongan, que vayan y que pase (o sino que nos devuelvan la plata):
De Alaska a Fangoria, Adicta, Nuevos Ricos, Pulp, Suede, The Postal Service, Arcade Fire, Morrissey, Burro Mocho, Bowie, Sonic Youth, La Casa Azul, La Terremoto de Alcorcón, Laibach, Perez Prado, Macnamara, Miranda!, Manic Street Preachers, Sabrina, My Bloody Valentine, Stereolab, Rafaella Carrá, Ladytron, Dr Alban, John Spencer, Komeda, Yazoo, Entre Rios, Astrud, Melt Banana, A.R.E. Weapons, Black Box Recorder, Wilfrido Vargas, Señor Coconut, Flans. Videoclips, niñas lindas, niños lindos, alcohol, lentejuelas, converse, burbujas, mal comportamiento y másssssss.
Ahora la banda:
TAMAL: en un principio sólo queríamos ser una banda de compuraeggetón más, pero con el correr de los años descubrimos que nuestros genes boricuas simplemente no se manifestaban. Con valentía y disciplina, abandonamos nuestra amada computadora y decidimos convertirnos en una banda de organeta. Luego de aprender a utilizar estos intricados dispositivos vino un momento en que fue necesario exprimirles trópico. Este tedioso proceso duró 4 años. Luego de los cuales les podemos brindar a nuestra creciente fanaticada, algunos de las mezclas más candentes de la temporada: (darkorralero, powermapale, technovallenato y otra serie de alegres melodías para el gusto más exigente). Deguste usted de estas delicias, atrévase a avasallarse ante la maravilla portentosa del sonido del futuro.
El día, el lugar y la cuota, que si pasa lo que prometen no es tan cara (igual se a pagado lo mismo, en el mismo lugar por cosas muy malucas):
DOMINGO (con lunes festivo) 19 DE MARZO. 9:14 P.M. $10 MIL (todo amigo paga). ANTIGUA LIBRERÍA CONTINENTAL (La Playa con Palacé, Medellín-Colombia)
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Otra cosa es esta frase de Woddy Allen, magister en frases célebres: "Siempre digo que lo único que se interpone en mi camino hacia la grandeza soy yo mismo".
Bueno, chao.
9 de marzo de 2006
Ahora me llamarás señor profesor
Hace ya algunos años, cuando me gradué en la Universidad de Antioquia, salí hastiado y asqueado de la academia, estaba muy decepcionado con la carrera que había elegido estudiar (sí, ya sabes, Historia) y con los procedimientos de estudio de la Universidad. Juré no volver nunca a la Universidad de Antioquia, a excepción de mis esporádicas visitas a la biblioteca y a las reuniones de la Revista de la Universidad de Antioquia. Con los años, la experiencia y ese desafortunado aplacamiento que uno tienen cuando se hace más viejo, terminé por convertir toda esa rabia en simple resignación y, finalmente, en indiferencia. Hace un par de meses Marta (a quien debo agradecer muchas cosas buenas de mi vida) me ofreció reemplazarla en una pequeña cátedra que ella dictaba en la Universidad confiada de que yo podría cumplir un desempeño respetable en ella, yo acepté y aquí me tienes de profesor. Hoy dicté mi primera clase en un curso llamado Historia de la Radio, dos temas que trabajé en mi tesis de grado, que tendré durante un seminario y por tanto es de carácter intensivo; también voy a dar Historia de Colombia, que inicio este lunes y, vaya que me he tenido que comer mis palabras, viajaré a remotas tierras que nunca pensé visitar por ser un acérrimo defensor de la ciudad y un enfermo contradictor de lo parezca rural: Urabá, allí daré otro curso más en algunos fines de semana (mi distancia con lo que no tiene que ver con lo urbano no es para nada un ataque a ninguna región en particular, así que espero que comprendan mi aversión).
Así que ahí me tienes de profesor, de cátedra pero al fin y al cabo profesor universitario. Mi hoja de vida recibirá con gran entusiasmo este gran salto de estatus (aunque la paga es más bien regular pero yo prometí no llorar aquí por un buen tiempo), pues antes de ser profesor era simplemente, si tú lo prefieres así, un gran güevón. Como dije anteriormente, me he tenido que comer mis palabras, pero qué carajos si yo no soy irreductible además uno no se puede negar a educar a las nuevas generaciones de profesionales (eso sería un crimen). En estos días he estado recordando con más regularidad -porque antes lo hacía de vez en cuando, durante los diez años desde que lo escuché por primera vez- las palabras que me dijo mi padre cuando decidí cambiar la Ingeniería Civil (en la Universidad Nacional), en la cual llevaba ya media carrera, por la Historia: "usted se quiere morir de hambre como yo". Y no sólo él fue profesor, mi abuelo paterno también (los hermanos de mi padre no "se murieron de hambre", porque les fue un poquito mejor con sus cátedras). Qué te puedo decir papá, creo que es culpa tuya. El problema de ver al padre como un súper hombre me a llevado a seguir sus pasos y de todas maneras él, al final, no se murió de hambre sino de un cáncer de pulmón, del mismo que moriré yo porque, qué mala cosa, también heredé el vicio de fumar.
Así que ahora, cuando me veas por la calle me llamarás señor profesor, aunque si lo prefieres puede seguirme diciendo, en la cara o a mis espaldas, ahí va ese gran güevón.
Chao.
PD1: bueno, tampoco es para hacer tanto aspaviento, pues yo ya había dictado clase en otra universidad.
PD2: ya podrás imaginar entonces porque no he tenido cabeza para hacer cómics por estos días, preparar clase parece fácil pero si te crees que la cosa es así serás un mal profesor (bueno, tampoco creo que yo sea una maravilla, además eso no lo debo decir yo sino mis educandos). Pero que no cunda el pánico que el cómic es mi vida y aún no estoy dispuesto a morir.
8 de marzo de 2006
I·CLAVDIVS
El fin de semana me la pasé viendo Yo Claudio, todos y cada uno de sus capítulos. Yo Claudio es una de la mejores telenovelas que me he visto (bueno, repetido porque ya me la había visto varias veces). Una deliciosa cadena de crímenes alimentados por la corrupción a causa de la ambición de poder (claro que sí, el poder máximo, el trono del imperio romano).
En el capítulo seis, Pisón y su esposa son acusados de la muerte de Germánico (padre de Caligula). Una vez que Pisón pierde la oportunidad de acusar al emperador Tiberio y a la madre de éste, la temible Livia, Pisón se encuentra en un dilema: morir por su propia mano o atenerse al juicio del Senado y a una inminente sentencia de muerte que le quitaría el privilegio de nobleza a sus hijos, los dejará en la total deshonra y en la inopia (su último as, una carta de Livia, sin sello del emperador, que revela que el plan de asesinar a Germánico es urdido por Tiberio y su madre, no ha funcionado de nada). Ante la inminente muerte y el abandono de su sus protegidos (el emperador y su madre), Pisón dice a su esposa: Todo el mundo está contra mí, cuando sólo he cumplido con mi deber. Ya no existe el agradecimiento. No. Ni el honor. Al infierno Roma, se acabó para mí.
Los mejores capítulos de la serie son, definitivamente, el nueve y el diez, los del ascenso y caída de Caligula (interpretado por John Hurt en sus años mozos). A la muerte del emperador Tiberio, Roma caerá en la extravagancia gracias a Caligula, quien se creerá el mismo Zeus encarnado. Después de unos días en estado de coma, el loco emperador afirma haber sufrido una transformación, ahora es el mismísimo Zeus. Obviamente hay que seguirle la corriente porque la gladius está a centímetros de cada garganta, esto lo comprende muy bien Claudio (tío de Caligula) quien tendrá que lidiar con las locuras del dios encarnado durante su reinado. Justamente después de salir de su estado de coma y de su metamorfosis Caligula manda a llamar a Claudio a su habitación, de ahí este dialogo:
Claudio: Ave, César. Qué gozo verte con vida y oír de nuevo tu voz. Espero que ya estés mejor.
Caligula: Yo jamás he estado enfermo.
Claudio: ¿De verdad?
Caligula: No. Estaba sufriendo una metamorfosis.
Claudio: ¿Y ha sido doloroso?
Caligula: Como un parto en el que la madre se diera a luz a sí misma.
Claudio: Sí, ha debido ser muy doloroso. ¿Puedo preguntarte cuál es el carácter de ese glorioso cambio que se ha producido en ti?
Caligula: ¿No salta a la vista? -Aquí Caligula, empuñando la gladius, talla la garganta de Claudio-.
Claudio: ¿Te has convertido en un dios? ¡Dios mio! ¿Déjame adorarte! ¿Pero cómo he podido estar tan ciego?
Caligula: Sigo con mi disfraz de mortal, por eso no lo veías.
Claudio: Debí haberlo visto al instante. Tu cara resplandece, aun a la luz del día, como una lámpara.
Caligula: ¿Si? Alcánzame ese espejo.
Claudio se apresura a entregarle un espejo y Caligula continúa: Es resplandeciente.
Claudio: Podría leer a tu luz.
Caligula: Siempre supe que esto ocurriría. Siempre supe que era divino. Y ahora que lo pienso sufoqué un motín en el ejército de mi padre y salvé a Roma. Aquello fue un prodigio.
Claudio: Es como las historias que cuentan de Hércules niño. O cuando estranguló a las serpientes en la cuna.
Caligula: Exacto. Y Mercurio siendo niño robó unos bueyes. Pero yo a lo diez años ya había matado a mi padre. Tu no sabías eso, ¿verdad?
Claudio: No. Divinidad.
Caligula: Ni siquiera Júpiter hizo una cosa así. Él sólo derrocó al suyo.
Claudio: Si me permites que te lo pregunte ¿por qué hiciste aquello?
Caligula: Porque se interponía en mi camino. El camino de un joven dios. Intentó disciplinarme, así que lo maté de miedo en Antioquía.
Claudio: ¿Fuiste tú quién hizo todo aquello? ¡Es increíble!
Caligula: No, no. Para un dios es muy fácil. Y no solamente maté a mi padre natural, también maté a mi padre adoptivo Tiberio. Júpiter no llegó a hacer tanto.
Claudio: No, jamás he leído que hiciera algo así.
Caligula: Y tu eres un hombre que ha leído mucho. Y mientras Júpiter sólo se acostó con una de seis hermanas yo me he acostado con las tres. Mis hermanas se han acostado con un dios. Martina me dijo que con un dios estaba permitido.
Claudio: ¿Tu conociste bien a Martina? -Martina fue quien, supuestamente, envenenó a Germánico, padre de Caligula, en Antioquía, por orden de Pisón y éste a su vez ordenado por el emperador Tiberio y su madre Livia-.
Caligula: Sí, sí, muy bien, una mujer muy sabia. Cuando mis padres se fueron a Egipto la visitaba a diario y me enseñó la historia de los dioses, especialmente de los griegos. Me dijo que me parecía más a Zeus que a Júpiter. De Júpiter decía que era una pálida copia romana de Zeus. Zeus, se casó con su hermana ¿no?
Claudio: Sí.
Caligula: ¿Cómo se llamaba?
Claudio: Hera.
Caligula: Hera, eso es. Y ella quedó embarazada de él.
Claudio: No, esa fue Metis. Y temiendo que el niño fuera más poderos que él y gobernara los cielos lo saco del vientre de la madre y se lo tragó entero y Atenea brotó de su cabeza.
Caligula: Sí, era algo así. Yo nunca he creído en esas historias, pero ahora veo que son ciertas. Bueno, ¿comprendes ahora porque siempre he sido divino? Drusila también es divina, lo anunciaré al mismo tiempo que anuncie mi divinidad -Drusila es la hermana de Caligula, quien tendrá un hijo con éste. Caligula literalmente hará lo que Zeus, se comerá a su hijo del vientre de su hermana (por que él es Zeus, o Júpiter que es casi lo mismo).
Claudio: ¡Esta ha sido la hora más gloriosa de toda mi vida! Permíteme que me retire a ofrecerte un sacrificio enseguida. El divino aire que exhalas es demasiado fuerte para mí. Me desmayo, divinidad.
Caligula: Ve en paz. Había pensado matarte, pero he cambiado de opinión. Envíame a Drusila.
Claudio se despide del dios con múltiples venias y va a encontrarse con Drusila y Herodes Agripa, rey de los judíos, amigo de infancia de Claudio y muy cercano a la familia imperial.
Claudio se dirige a Drusila: Quiere verte. Se ha convertido en un dios. Tu también eres diosa. Nosotros no -dirigiéndose a Herodes-.
Herodes: ¿Un dios? ¿Cuál?
Claudio, con risa nerviosa, responde: Cree que es Zeus.
Herodes: Eso es malo para los mortales.
Claudio: Tal vez no. Cuando decida anunciar su divinidad todos creerán que está loco y lo encerrarán. Volverá la República. Mi amigo, esto tal vez es lo mejor que podría habernos pasado.
El destino es cruel, después de la muerte de Caligula, a manos de sus oficiales, la guardia imperial nombra a Claudio como emperador, el más ferviente defensor de la Republica se ha convertido en lo que nadie había pensado (ni siquiera el mismo), en emperador de Roma.
Chao, es más que suficiente por hoy. Estoy algo cansado por transcribir. Tal vez vaya a los baños a encontrarme con mis amigos Claudio y Herodes.
5 de marzo de 2006
Querido Diario:
Hoy parto, una vez más, hacia la tierra natal del poeta Gonzalo Arango -quien una vez dijo, en un momento de luminosidad: "el hombre que no crea está muerto" (obviamente ese verbo se refiere a crear y no a creer, aunque se podría aplicar también así)-. Parto, una vez más, hacia el municipio de Andes, a presentar una película latinoamericana. Así que nos veremos las caras el viernes o el fin de semana.
Por otro lado he estado pensando en las cosas que te he dicho en estos días, gracias a esas reflexiones, sumadas a los descargos que he recibido vía email, he optado por dejar de lado, al menos por un tiempo, el lloriqueo que se estaba haciendo habitual en este diario, así que espero ser un poco más jocoso (con la sal de la sátira y la ironía, porque yo soy, desgraciadamente para algunos y afortunadamente para otros, un tipo irremediablemente pesimista). Así que para evidenciar mi cambio de actitud ahí les regalo un dibujito que copié de un gran ilustrador, llamado Paul Flora, de una muy bonita serie que descubrí hace un par de semanas en esa buena revista que era (¿O es? No lo sé porque las ediciones que tengo son de las décadas del cincuenta y sesenta) Horizon, (Vol. II, No. 1, september, 1959, New York).
Chao.
PD1: espere una entrega acerca de lo contento que estoy con el TLC (y no es ironía, tengo una razón poderosa que en su momento explicaré).
PD2: ¡Mierda, me mordí la lengua!
2 de marzo de 2006
Querido Diario:
Hoy se cumple un año de la tercera etapa de este sitio web y de empezar a contarte mis cosas. Es la tercera etapa porque antes hubo dos montajes de página web, que vienen desde hace seis años (y que vos no tenías por qué saber ya que existís hace apenas un año). Estoy contento por este nuevo sitio y por tenerte aquí para contarte todito lo que me pasa (bueno, casi todo). Vos sí sabés que una de las razones por las cuales te inicié era porque siempre quise tener un diario, siempre los iniciaba en cuadernos de papel pero nunca pude pasar más allá de dos o tres semanas y que ahora, con la obligación de un respetable público que te sigue, he cumplido ya 56 semanas sin dejarte solito. Estoy contento porque eres un descargo para mí y además la gente se divierte con las ocurrencias que te cuento aquí, ya sabés que además de vos aquí también hay cómics, dibujos y una pequeña tienda de fanzines, además de mis recomendados y amigos de los links. Estoy muy satisfecho porque por vos he conocido gente que le ha gustado lo que yo hago y he podido leer las opiniones de otra gente que dice que soy muy malo, pero de eso se trata, de que lo que yo hago no se quede en un cajón guardado sino que pueda ser visto por otras personas y, de hecho, de eso se trata en buena parte la creación. Estoy conforme porque tengo una obligación contigo que me hace escribir constantemente (aunque con muy mala sintaxis, según mi amigo Jorgito) y eso ya es mucha ganancia para mí, además de lo que he descrito más arriba. Así que, como hoy es tu cumpleaños, voy a darte un gran abrazo y te voy a decir con más énfasis que nunca MUCHAS GRACIAS QUERIDO DIARIO.
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Otra cosa amiguito: ayer uno de mis hermanos y yo nos comimos un cono en "Helados el amiguito", a mí me gustó el nombre, a mi hermano no.
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Otra cosa más: un dialogo, ayer en la tarde, en la calles del centro de Medellín:
Truchafrita: mirá que montón de afiches de estos hijos de su gran puta (léase políticos), en todas partes.
Chimpandolfo: ¿Y?
Truchafrita: ¡Cómo qué "y"! ¿Te imaginás cuántos fanzines sobre música, literatura, poesía, cómics y otras artes podrían salir de todo ese papel?
Chimpandolfo: ¡Ah, vos si ya está muy cansón con el mismo cuento siempre! ¡Qué editar fanzines, que los cómics, que patatín, que patatán! ¡Ya parale un poquito a la cosa que la gente está más preocupada en que va a comer hoy!
Truchafrita: pero es que aquí no se trata de comida sino de un desperdicio de papel que podría ser mejor utilizado. Por el sólo hecho de gastar toneladas de papel en afiches mal diseñados, con una pésima paleta de colores, con ridículos logos y con un montón de caras de viejas y viejos feos que lo único que van a hacer en la Cámara y el Senado es robar, yo no voto por nadie.
Chimpandolfo: ¡Ah, ya cansón! ¡Me tenés seco con ese cuentico de siempre! Deje que lo políticos hagan lo que les de la regalada gana, que gasten el papel en afiches o en otras vainas y usted vote en blanco, en negro, anule el voto o regáleselo al que quiera que a mí esa vaina ni me va ni me viene. Otra cosita, deje de ser tan resentido y tan llorón.
Truchafrita: ...
1 de marzo de 2006

