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Marzo de 2010

Una más de Berlanga

Estoy aislado, impermeabilizado,
Estoy cerrado al mundo que me ha traicionado
Ya no quiero sufrir más.

Todos mis amigos son postizos o ya no
Cuando media vuelta doy dicen que soy lo peor…

Parte de la letra de la canción Impermeabilizado, del disco Impermeable (Elefant Records, 2001) del finado Carlos Berlanga. A veces es inevitable sentirse así...

Adiú.

PD: QEPD mi querido Carlos Berlanga.

29 de marzo de 2010

Una democracia de pacotilla

El pasado domingo, como menos de la mitad de la población colombiana, salí a votar y, como aún un porcentaje menor de los electores, lo hice a conciencia (en eso que llaman voto de opinión). Yo siempre he votado, desde la primera vez que pude hacerlo hace como dieciséis años atrás, y siempre me he sentido decepcionado, no por quien he votado pues casi siempre pierdo, sino porque cada vez veo que nuestra llamada democracia es cada vez peor.

A mí me parece muy pendejo el que no vota, muchos de esos que no lo hacen aducen que hay mucha corrupción, que mucha maquinaria politiquera, mucho clientelismo, pero no saben que cada vez hay más porque esos que debería votar a conciencia y no lo hacen permiten, con su ausencia, que todos esos vicios electorales se enquisten cada vez más en una cultura política minada por la corrupción, como la colombiana. Pero bueno, no se le puede obligar a nadie a que vote (ni más faltaba) y mucho menos que se interese por la política de su país. A mí si me interesa mucho el ambiente político de mi país, no sólo porque yo vivo aquí (y no en EEUU, o en Europa o en cualquier otra parte), ni tampoco porque sea un historiador y docente universitario que dicta clases que tiene que ver con la historia y la política de este país, sino sobre todo porque me considero un ciudadano colombiano, y como tal votar para mí es un deber y, ante todo, un derecho que no voy a dejar pasar así como así.

Me considero un ciudadano y no un súbdito, aunque vivo en un país donde la gran mayoría de la población no ejerce su ciudadanía, en un país en donde la modernidad no existe, en donde los valores de la colonia o del siglo XIX republicano aún sobreviven, y más aún, forman la médula del proyecto-nación de este país de quinta.

Como buen ciudadano antes de votar me informo. Es más, ni siquiera antes de votar, no me informo necesariamente para votar, me informo sobre la situación política, social y económica de mi país porque es mi deber como ciudadano: leo prensa todos los días (ahora con Internet ya no hay excusa para leer los dos más grandes periódicos nacionales), veo los grandes debates de las cámaras (la alta y la baja) por televisión, para enterarme de que es lo que hacen los senadores y representantes que, al final, son quienes me representan a mí y a toda la sociedad colombiana (por algo los pusimos ahí), leo además las más importantes revistas de circulación nacional (ya el gobierno y el grupo Planeta nos quito la revista Cambio y el grueso de la sociedad no dijo un culo...), veo noticias en televisión y nada de eso me parece aburrido, estoy atento, tengo criterio, nadie me puede meter los dedos en la boca, no como cuento, no soy güevón (quizás me equivoque en mis elecciones pero hay mucho trecho entre cometer un error y ser un güevón, porque errores los cometemos todos, pero güevones no somos todos). Sí, votar es un derecho, pero para ejercerlo a cabalidad es un deber de todo ciudadano informarse bien. Que no tengo por quien votar, vote en blanco; que todos los políticos me parecen una mierda, vote en blanco o anule el voto, pero vote (yo he votado muchas veces en blanco, sobre todo en elecciones para presidente. Cuando no voto en blanco pierdo, nunca le he votado a un candidato a presidente que gane). Porque soy juicioso con mi deber y mi derecho, a la hora de votar, es que me putea tanto que en este pueblico llamado Colombia sus nativos sigan votando por un montón de mierdas.

Yo no soy de ningún partido político, simpatizo más con unos que con otros, acepto que a alguien le guste el Partido de la U o el Partido Conservador por los que creo que nunca votaré (de derecha ya tenemos suficiente en este país), pero esa es la democracia: el dialogo y confrontación permanente de la ideas, dentro de un ambiente de respeto por el pensamiento del otro, así es como me gustaría que fuera Colombia, pero la democracia en este país no existe y si la hay es de pacotilla porque aquí no se dialoga, ni se discute, ni se confronta nada, aquí se compra, se coacciona, se exilia o se mata al que no esté de acuerdo conmigo. Eso es justamente lo que me putea, no que existan los partidos políticos de derecha, o de centro, o de izquierda, entre más partidos políticos y cada vez más fortalecidos en sus programas e ideologías mejor, sino que existan un montón de asociaciones que dicen llamarse partidos políticos para coaccionar o comprar votos.

Las elecciones de ayer no fueron, lastimosamente, una excepción. Los dos grandes partidos triunfadores en la jornada electoral de ayer son lo que más candidatos a las corporaciones tenían bajo sospecha de alianzas con grupos al margen de la ley (sobre todo paramilitares y narcotraficantes) y, sin embargo, el gran poder electoral fue para ellos (y para muchos de esos candidatos cuestionados). Ahora bien, el Partido de Integración Nacional (llamado PIN), un grupo político formado desde la cárcel La Picota de Bogotá por exsenadores, condenados por nexos con paramilitares, obtuvo ocho escaños (!) al Senado de esta republíqueta bananera. Lógicamente se esperan más capturas y condenas en el próximo Senado que inicia debates a partir del 20 de julio (apuesto una botella de ron a que se llevan a la cárcel un buen número de esos senadores antes de que se acabe su periodo legislativo de cuatro años).

¿Quién votó por ellos? El pueblo miserable. Entre más hambreada, miserable e ignorante sea un población más fácil de meterle los dedos en la boca. El político corrupto sabe eso y por eso lleva cajas de billetes a cambiar por votos. Ya no es tan efectivo amenazar con matar si votan por tan representante o tal senador, es más fácil comprar a $20.000 el voto o a $50.000 por el combo voto: Senado y Cámara. Y yo a chillar en mi casa por los resultados de ayer porque soy de los pocos pendejos que aún creen que la corrupción y la politiquería se empiezan a acabar con acciones reales, una de esas es votar a conciencia (como casi siempre, y como soy un tipo muy raro, lo que yo hago lo hacemos muy poquitos en Locombia).

Exagero con lo anterior, porque así y todo se salvan algunas cosas. Ayer ganó el senador por el que yo voté: Jorge Robledo que es sin ninguna duda el mejor senador que tiene este país, o sino déle usted un repaso a sus excelentes debates contra las políticas de mierda, de casi ocho años, de Uribitas, sobre todo en el asunto del agro (Robledo es un estudioso concienzudo del problema del agro en Colombia, uno de los asuntos fundamentales para entender el conflicto armado, y sobre todo el conflicto social, en Colombia). Sólo con el debate que le dio al Ministro de Agricultura, en el intento de moción de censura que fracaso en el Senado, sobre el escándalo de Agro Ingreso Seguro tenía para que se llevara mi voto (Agro Robo Seguro le dice la gente a ese plan del gobierno que le regaló plata a los terratenientes palmiultores, y otras pelambres de similar estilo, de este condenado y triste país). Bueno, el señor Jorge Robledo ganó y estoy contento por eso porque este senador va a seguir defendiendo los intereses de los ciudadanos.

Sin embargo, esos miserables y necesitados de este país venden su voto a gente como Andrés Felipe Arias. Qué fácil de engañar es la masa ignara colombiana, digamos que seguramente venden el voto porque necesitan comer y eso lo entiendo hasta cierta manera, lo que no logro comprender es que mucha gente vote por ese hijueputa de forma voluntaria. La consulta interna del Partido Conservador no tenía para mí ningún interés (yo no voto por ese partido, o por lo menos no lo he hecho hasta el momento), más aún cuando lo dos grandes contendores de dicha consulta son dos personajes despreciables de la política colombiana: una señora que viene desde el gobierno de Balisario Betancur (1982-1986) ocupando puestos, calentando sillas de ministerios y embajadas desde que yo era un culicagado de cara sucia, esta señora no ha tenido vergüenza para recibirle puestos a liberales, conservadores y, en su último voltearepismo (o en castellano, traición), a Uribitas y en esos puesto no ha hecho un culo, sólo mamar de la teta del Estado durante casi tres décadas, ahora la muy cínica quiere que votemos por ella, ¡ni mierda! (pero hay gente que voto por ella...), esa señora, ya todos adivinaron, se llama Noemí Sanín. El otro hijueputa si no tiene nombre (en realidad si tiene, pero no debería tener), es la mata del cinismo, yo nunca había visto en la política colombiana alguien tan caradura y sinvergüenza y eso es mucho decir porque en la política de este país hay hasta para llenar un circulo extra en el infierno. Andrés Felipe Arias, que es como se llama el tipo este, y es muy joven además (qué tristeza, el hombrecito tiene tan sólo 36 y ya tiene todas, pero todas, las mañas de la corrupción. Mejor dicho Ricardo III es un príncipe benévolo al lado de este maquiavélico ser) ya tiene en su haber tres grandes escándalos: Carimagua, Agro Ingreso Seguro y la financiación de su campaña a la candidatura presidencial, no voy a extenderme en esto porque cada colombiano debería saber sobre esos tres escándalos, además porque ya esto va muy largo y aún me faltan muchas cosas más (si es de otro país y ha llegado hasta aquí pues mis respetos porque esta entrada es de puro interés nacional a menos que le guste mi horrorosa prosa y mi pésima sintaxis), sólo voy a agregar que a Andrés Felipe Arias además de llamarlo Uibito, porque es la copia fiel del otro corrupto que tenemos por presidente, ahora lo llaman también Ratarias...

El caso es que Noemí Sanín y Ratarias están enfrascados aún en la consulta conservadora porque están muy parejos en el escrutinio final de votos y sólo sabremos quien se va para candidato presidencial del Partido Conservador al final de esta semana. No sobra decir que ambos precandidatos están pronunciándose acerca de los posibles fraudes en la elección, Ratarias salió ayer lunes a decir que había sido asaltado en su buena fe (¡Qué cinismo! Parece mentira pero es, desafortunadamente, verdad, el hijueputa este se la cree que él aún tiene buena fe...). En las elecciones yo no voté por la consulta del Partido Conservador, me sugirieron que votara por Noemí para tumbar a Ratarias, pero a mi Noemí tampoco me gusta, así que opté por no votarla (yo no voto por odios, yo no boto mi voto) y preferí votar por la consulta del Partido Verde, por Antanas Mockus.

Qué gran diferencia hay entre la consulta del Partido Conservador (casi toda llena de mierdas) a la consulta del Partido Verde con gente honesta, con verdaderos precandidatos ciudadanos, en una contienda donde primó el respeto, la confrontación de ideas, qué gran ejemplo nos han dejado Peñalosa, Garzón y Mockus, pero como aquí las perlas las tiramos a los cerdos de Antanas Mockus muy seguramente no quedará nada después de la primera vuelta a la presidencia... De todas formas voté por el precandidato y gané esta vez (aunque después vuelva, como siempre, a perder).

Antioquia, el departamento en el que nací y he vivido siempre es un bastión de la derecha colombiana, no tengo nada contra eso, así es la democracia, así me tocó y no puedo cambiar ese destino, lo que no entiendo es que en Antioquia en donde se dice que sus habitantes son tan inteligentes, tan avispados, tan vivos, la nulidad de votos haya sido tan alta. En realidad lo fue en toda Colombia y el asunto es preocupante. Alegan muchos que los tarjetones eran confusos y puede ser cierto pero, sobre todo, el problema es de desinformación. Y volvemos a lo mismo, si yo voy a votar por tal o cual senador pues me informo antes sobre su número, el logo de su partido político y no llego "ciego" al puesto de votación, es un deber mío informarme bien, pero parece que aquí el gran grueso de la población sigue tomándose el asunto de las elecciones a la ligera (bueno, por eso es que estamos así...). Con unos votos mal marcados, es decir nulos, que suman el 10% de toda la votación del país es muy difícil hablar de una verdadera democracia (por lo menos una electoral)

Bueno, ayer voté por enésima vez y de igual forma, como todas las veces anteriores, salí más triste que otra cosa. En las presidenciales también votaré para la primera vuelta (es muy probable que la segunda vuelta vote en blanco porque no quedará ningún candidato de mi preferencia, pero igual votaré). El hecho que vote siempre no quiere decir que crea en la democracia colombiana, pero es lo que hay... Es más, ni siquiera creo en la democracia pero en este mundo tan mediocre es lo menos peor que hay.

Hasta pronto.

PD: un prima me sugirió que votara por un candidato porque era su jefe, para que ella pudiera seguir trabajado, yo le dije que dejara el trabajo y denunciara al candidato por comprarle el voto con el puesto, no me hizo caso, yo tampoco (el candidato se llama Germán Darío Hoyos Giraldo y ha sido elegido al Senado de la República por el Partido de la U).

16 de marzo de 2010

Querido Diario:

Mira este pequeño artículo de la obra Hemingway, del maravilloso dibujante noruego Jason, que a mí me gusta mucho. Ah, aquí también podés ver más artículos sobre obras en historieta, que escribo cada tanto en una columna de la Revista Universidad de Antioquia.

9 de marzo de 2010

Querido Diario:

Una entrada con varias cosas para iniciar este mes de marzo:

Lo primero, es que este mes se cumplen cinco años de esta versión de Cuadernos Gran Jefe, cinco años recopilados en cómics, dibujos y vivencias que, al ser seguidos en esta página web, te puedes dar cuenta querido lector de la evolución estética y de contenidos, al igual que el mejoramiento desde el punto de vista material de las ediciones impresas de la Editorial Robot. Son cinco años de compartir muchas cosas, además de hacer un pequeño registro, a modo de diario, de asuntos que me pasan o de circunstancias en las que me gusta dejar una opinión. Para todos los que me han acompañado hasta este momento, y a los que me han acompañado también en algún momento, no tengo más que agradecimientos y una promesa: seguir dibujando muchos cómics y escribiendo sandeces de vez en cuando en este diario. Sé que muchos quisieran que esto fuera un blog, o mejor aún, una entrada de Facebook –me lo han comentado muchas veces a viva voz y por email–, pero la verdad es que a mí Facebook me da un poco de pereza. No voy a negar que he intentado un par de veces abrir una cuenta en la red social pero me da física flojera mantener contacto por ahí (además porque ya tengo esa página web, y el web blog de Robot), Twitter me parece una pendejada y Myspace nunca me a gustado por su entorno tan feo. Así que espero que así no tenga Facebook y no esté de moda (creo que nunca lo he estado ni lo estaré, afortunadamente) me sigas acompañando en esta humilde morada, que también es tu casa (no sé, quizás con el tiempo pueda acercarme sin tanta aburrición a Facebook y a las redes sociales virtuales, quizás en ese momento vean cositas mías por ahí, mientras tanto qué rico que sigas visitando esto).

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La apuesta de la botella de ron, que conté en una entrada del mes pasado, la perdí. Uribe Vélez no será nunca más candidato a la presidencia de Colombia, cosa que me llena de una inmensa alegría porque por fin, y por medio del fallo de la Corte Constitucional, nos vamos a deshacer de este encantador de serpientes y corrupto profesional (por lo menos en la presidencia…). Aunque las cosas no pintan tan bien porque, como contaba también en la entrada del mes pasado, lo más probable es que Juan Manuel Santos quede de presidente y éste es igual o peor que Uribe. Amanecerá y veremos, por el momento tengo que pagar una botella de ron a Pascual que, según lo acordado, nos tomaremos juntos (o también en compañía de algunos amigos, Pascual decide eso porque yo sólo pongo la plata y mi garganta).

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Mis amigos de la Revista Larva me enviaron, hace algunas semanas, la nueva edición de su revista (la número nueve). La revista me gustó mucho, esta edición viene con una portada a color hecha por Joni que quedó de rechupete, muchos cómics de variados pelambres (me gustó mucho el trabajo de Agustín Paillet, que he seguido en su blog Velvet Comics), además esta edición incluye una reseña acerca de mi trilogía Días de Escuela-Medellín en Cuatro Actos, que me pareció muy acertada. Un abrazo a mis colegas de Larva en Armenia, deseándoles además que continúen así, mejorando la revista en cada edición (ah, también que me esperen un poquito para pasarles mi cómic, para la edición número diez, es que tengo mucho trabajo).

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Pues sí, mucho trabajo, en la Universidad, con los viajes a la regiones del departamento de Antioquia y dibujando. Parece que saldrá un proyecto muy bueno sobre el Bicentenarios de la Independencia, voy a cruzar los dedos para que se concreten finalmente algunos detalles que faltan, revisando el guión de mi primera novela gráfica y dibujando también la edición número diez de Cuadernos Gran Jefe, titulada Más Conversaciones (ya sólo me faltan catorce páginas de un total de treinta y seis que va a tener la revista, estoy que corono esa edición que, imagino, saldrá en esta primera mitad del año).

Bueno, es todo por el momento, hoy viernes saldré a tomarme unos tragos y mañana a volver a sentarme a trabajar porque tengo un laboro de 16 horas al día… Por lo menos me gusta mucho lo que hago: diseñar, dar clases y dibujar.

Hasta pronto.

5 de marzo de 2010