



Marzo de 2011
Querido Diario:
Por ahí dicen que cuando uno sueña con que se le están cayendo lo dientes, y de hecho se le caen, es porque uno tiene muchos temores e inseguridades. Yo creo que estoy lleno de esos temores e inseguridades, porque casi todos los días sueño que se me caen los dientes, hoy, por ejemplo, soñé que perdía todos los dientes.
23 de marzo de 2011
Querido Diario:
Ayer vi El gran Vázquez (Óscar Aibar, 2010) y me gustó mucho. Se trata de una película que cuenta las aventuras, y desventuras, de uno de los dibujantes estrella de la editorial Bruguera, por allá en los años sesenta, cuando la editorial estaba en su época de oro. La vida de Vázquez daba para una película, como naturalmente se hizo: un excelente dibujante de cómics de humor, pero también un experto timador, un polígamo y un exconvicto (fue encarcelado por lo menos tres veces, dos de ellas por desfalcos y otra por bigamia). A Vázquez le vale un pito no tener dinero, igual no lo necesita porque sabe engañar a más de uno; y cuando lo necesita sólo tiene que ir a la editorial Bruguera mostrar su excelente trabajo y ya está, aunque el problema es más peludo porque Vázquez no siempre entrega su trabajo a tiempo, es más, parece que el trabajo lo persigue pero él es más rápido...
La película además nos introduce en el mundillo de los dibujantes, y del ambiente de trabajo en general, de la editorial Bruguera. Por ejemplo, en la película podemos ver un joven Francisco Ibañez, creador del inefable dúo Mortadelo y Filemón, haciendo sus primeros pinitos en Bruguera hasta alcanzar un sitio de privilegio (justo el que Vázquez poseía, pero que perdió por ir detrás de culos, dinero y entretenimiento fácil).
Hace unos meses leía El invierno del dibujante, un cómic muy bueno del español Paco Roca, que trata casi sobre la misma época (unos pocos años antes) y sobre el ambiente de la editorial Bruguera (incluso aparece Manuel Vázquez en un aparte del cómic). Si bien el cómic de Roca es trágico y la película de Aibar tiene un tono de comedia negra, ambas obras contribuyen a llenar las piezas faltantes de ese rompecabezas que es la época de oro del tebeo en Bruguera. Aunque debería decir que Los profesionales, el cómic de Carlos Giménez, se acerca más al ambiente de El gran Vázquez, porque es menos trágico, un poco más divertido y en donde los dibujantes de editorial española de tebeos más que sentirse oprimidos por la explotación, a la que están sometidos, tratan de sacarle el cuerpo a las dificultades de tener que trabajar para recibir la pasta. Claro, ya sé que Los profesionales es un cómic que se desarrolla alrededor de la editorial de Josep Toutain, y que sucede en una España un poco más diferente (la de finales de la década de 1960 y principios de 1970), pero el tono es más cercano al El gran Vázquez, que El invierno del dibujante a la película. De todas maneras, si tenés forma de conseguir las tres obras, o si te falta por leer o ver alguna, pues es el momento de hacerlo porque las tres son muy buenas.
Hasta pronto
PD: Ah, mirá a Manuel Vázquez el verdadero en este popurrí de intervenciones, en televisión, aquí. Y en este blog, parte de la obra del autor más brillante de Bruguera.
15 de marzo de 2011
Querido Diario:
Hoy soñé que estaba en China. En un extraño paraje rural visitaba a un campesino, y en su casa me encontré con Mao Tsetung. Yo iba también con otro extranjero, creo que se trataba de un europeo, pero me sorprendió más encontrar en la casa del campesino a Mao, así que gran parte del sueño conversé con él. No recuerdo que fue lo que hablamos pero noté que era un tipo muy amable, a pesar de que yo era consciente de lo hijueputa que había sido, pero nada, el personaje era todo carisma y mientras me hablaba yo sufría por no tener una cámara fotográfica para llevarme un recuerdo imborrable de mi conversación con Mao Tsetung. No encontré la cámara, se terminó la conversación, el europeo y yo subimos una colina cercana a la casa del campesino chino. En lo alto y a la distancia divisamos un enorme lago, y en un paraje donde el agua hacia un cañón, a pesar de la espuma, el vapor y la niebla, divisamos un hermoso salto.
Parecía una China de otros tiempos, quizás de mitad de siglo XX, además Mao estaba vivo, incluso el hijo de puta era todo amable, parecía un buen tipo. Fue sólo un sueño.
10 de marzo de 2011
Querido Diario:
Estaba viendo noticias en televisión, ahorita más temprano, y hablaron sobre unas marchas que hicieron varios grupos en defensa de género, a propósito de el Día Internacional de la Mujer. Entonces, en el reportaje sobre la manifestación de aquí en Medellín, que tuvo la particularidad de que algunas activistas no tenían nada sobre el pecho y mostraban a los transeuntes (y en este caso a mí, como televidente) sus senos, una de las mujeres que marchaba adujo que si los hombre podían salir sin camisa en algunos lugares ellas, las mujeres, también tenían derecho a hacerlo. Yo, obviamente, estoy totalmente de acuerdo con ese tipo de medidas (o como diría de otra forma, esa campaña sí me gusta materile, rile, ro). ¿Por qué las mujeres tiene que ir por ahí cubriendose los pechos cuando el hombre puede mostrarlos sin pudor en muchos lugares? "Eso hace parte de la igualdad que pedimos las mujeres", creo que fue algo así lo que dijo la manifestante, yo estoy en total acuerdo con ella. ¡Más igualdad para la mujer!
8 de marzo de 2011
Querido Diario:
Tengo el corazón como un papel mantequilla. Entonces tan debil como estoy sólo atino a decirte esto: Lágrimas de amor.
6 de marzo de 2011
Querido Diario:
La verdad es que no tengo mucho que decir hoy. Es que he pasado los últimos días encerrado en casa, dibujando mucho y viendo muchas películas. Bueno, quizás de eso sí pueda hablar: por fin he empezado a trabajar al ritmo que me gusta, entinto dos páginas al día y dibujo dos páginas más a lápiz, me queda algo de tiempo para leer algunas cosas (como en este momento, que estoy leyendo unos cuentos de Andrés Caicedo, pues sólo había leído su novela ¡Qué viva la música! hace ya muchos años. Al igual que esa novela, y a pesar de que ya no soy un adolescente, los cuentos me están gustando mucho). Y aún me queda tiempo para ver películas pues esta semana ya llevo cinco (a propósito, acabo de ver el documental Exit Through The Gift Shop, dirigido por el gran artista callejero Banksy, sobre un artista de la nada: Thierry Guetta, o mejor conocido, en el circulo más idiota del arte, como Mr. Brainwash. Excelente documental).
Como siempre, tengo que salir algunos días de la semana a dar clase en la universidad y a trabajar en otros oficios que sí dejan plata, pero el ritmo que por fin he vuelto a retomar con mis historietas me pone a soñar, a esta hora de la madrugada, con dos revistas de Cuadernos Gran Jefe para este año y con un librito de cómics al estilo de novela gráfica (bueno, esta novelita quizás la termine para mediados del año próximo, porque son muchas páginas, pero lo importante es que por fin he empezado a dibujarla). Como podés ver siempre estoy soñando con más y más cosas, pero creo que eso –y como te he repetido aquí mismo como mil veces– sumado al trabajo constante es lo que hace que las cosas salgan.
Son las tres de la madrugada, me fumo el último cigarrillo, termino de escribir esto y me acuesto un poco más tranquilo. A pesar de todo, aunque muchas veces mi mundo se derrumba por otras partes, por lo menos tengo este consuelo de dibujar.
3 de marzo de 2011

