






Mayo de 2006
Querido Diario:
Un día para ver blogs, leer columnas, ver comentarios en TV y reflexionar acerca de la elecciones presidenciales del pasado domingo. Ganó el que se sabía que iba a ganar, eso no es ningún descubrimiento. Ganó porque tiene a los medios de comunicación arrodillados, tiene modelos, cantantes, presentadoras, actores, maquilladores y un gran numero de "periodistas" a su favor. Ganó porque tiene una maquinaria potente, como la del Partido Conservador (quien lo iba a creer, volvemos a la hegemonía goda, como a principios del siglo XX), como la de los políticos liberales, de dudosa reputación, de la Costa (habría que decir que también tiene unas alianzas nada alentadoras en Antioquia, como Valencia Cossio y Juan Gómez Martínez), es que nuestro aún señor presidente ha hecho una serie de alianzas políticas que lo van a desplumar en el gobierno. Ganó porque tiene un ejército paramilitar empujando para que siga con su política de Justicia y Paz y ya te imaginas como es que estos señores de la ultraderecha, armados, "empujan" para que en las veredas y pueblos, de la apartada geografía nacional, vayan a votar (bueno, en las ciudades también "empujan", porque el paramilitarismo está en todas partes, como los también pirobos de la guerrilla). Ganó porque el presidente está con Dios y la Santísima Virgen María, y los que no estamos con él somos ateos y herejes, él tiene la bendición del Todopoderoso y de la Iglesia Católica, que tanto ha contribuido a ayudar a los pobres (y a las mujeres también, fíjate que se pusieron en desacuerdo con la, más que obvia, declaración de la Corte Suprema de legalizar el aborto en casos particulares y extremos). En definitiva, Álvaro Uribe ganó porque es el presidente que nosotros nos merecemos, porque somos unos güevones que le rezamos a la Virgen para que mañana nos va mejor; porque "mi Dios le pague" por ser antioqueño; porque le creemos a Juanes, a Shakira, a la otra pendeja que presenta las noticias o al otro atorrante que remeda a David Letherman; porque seguimos detrás del trasero de los Cossios, de los Gómez Martínez, de los Londoños, personajes oscuros, hampones de cuello blanco.
Colombia ganó. Sí, Colombia eligió lo que se merece, otros cuatro años de inversión extranjera para los bolsillos de los nueve o diez que gobiernan; cuatro años más bajo el cobijo de Dios y la Virgen y, claro, de monseñor, del obispo, del cardenal, de todos los hombrecitos que se esconden detrás de la falda de la "fe"; cuatro años más para que se nos monten los jefes paramilitares, reinsertados a la vida civil, con un paz y salvo chambón, con sus haciendas, sus billetes y su poder.
No cabe duda que Uribe es un excelente estratega en el juego político, hace un año se propuso polarizar el país en las elecciones y lo logró. No había más opción real en esa polarización, era Uribe o la izquierda y ya sabemos que este país godo prefiere un dictadorcito de derecha que un descamisado de izquierda.
Ojalá no se le vaya a ir la mano más de lo que ha hecho hasta ahora señor Uribe, ojalá y no te las des más de absolutismos, ojalá nos dejés vivir medianamente tranquilos a los que no estamos con vos y tus oscuros compañeros de alianza. Usted por allá y nosotros por acá porque está más que visto que lo de lo "social" no lo vas a hacer, a lo sumo unas casitas, algunas guevonaditas ahí para que los medios de TV lo maximicen, así como maximizan cualquier maricada que hace usted o deja de hacer (como pasa con Shakira, Juanes, Montoya, la reina, el actor, el prtesentador...), porque está visto que vos nos sos tan pendejo para cambiarle el rumbo a tu política neoliberal y neopopulista, aunque 7.300.000 de güevones, como usted o como yo, le abrieron la puerta para saque cosas de la nevera, para que se acueste en la cama y haga del cuerpo en sanitario ajeno.
Chao, y a chupar cuatros años más por pendejos.
PD: y si seguimos así este señor se nos monta otros cuatro años más (ah, es que lo bueno dos y tres y cuatro y mil veces más).
30 de mayo de 2006
Más y más
Algunos ya se dieron cuenta, pero otros aún no saben que hay una nueva sección en este sitio web. Se trata de la sección de artículos, una serie de textos publicados por el señor Álvaro Vélez en algunos medio impresos y que a tenido la deferencia de ceder para Cuadernos Gran Jefe. Con esta nueva sección se espera contribuir, con un granito de arena más, en la tarea de divulgación del cómic (y artes afines). Por el momento ofrecemos dos entregas: una acerca de Betty Boop y un reseña del libro Ensayos marxistas sobre los cómics, así que lo invito a que vaya, lea, se entere y, si quiere, sea un poquito más feliz. Ah, los artículos tendrán una aparición esporádica, pero estaré avisando cuando se publique uno nuevo.
Chao.
27 de mayo de 2006
Narcotraficante y vampiro
Qué más se puede pedir. Ya el mismo Nárcula nos había contado que es a todo dar y tiene toda la razón porque está cagado en plata, tiene drogas las que usted quiera y, más por la primera que por la segunda, le llueven la mujeres más rechupetes del Valle de Aburrá (es decir, Medellín). Ah, y como si fuera poco, el tipo chupa sangre y es inmortal. Ya sé que a muchos no puede gustarles este tema porque es un poco tabú, pero cuando yo conocí a Nárcula y me dijo que quería salir en Cuadernos Gran Jefe no pude negarme a presentar tan extraordinario personaje (aunque sea un villano, pues los villanos también tiene su encanto). Por todo lo anterior aquí va un primer encuentro de Nárcula con Chimpandolfo en el, ya por todos ustedes conocido, cómic de la semana.
Ah, y no olvide votar por Dunce el domingo, recuerde que es más listo que Jimmy Corrigan y además se caga en Uribe Vélez y su corte de chupamedias.
Bueno, chao.
25 de mayo de 2006
Querido Diario:
A raíz de un programa de TV, en Señal Colombia, que transmitieron la semana pasada acerca de mi persona y de las paparruchas que hago en este sitio web y en los fanzines que casi nadie compra, he recibido una serie de correos de nuevos lectores. Algunos felicitan, cosa que se agradece y otros critican, cosa que también se tiene en cuenta. Sin embargo, han llegado una serie de quejas que coinciden con que este diario maneja un cierto cáracter narcisista, una egolatría sin medida que, según algunos lectores, yo practico sin tapujos en este sitio web. Digamos que para responder a esa serie de criticas, y para ahorrarme el escribirle a todos voy a hacer unas aclaraciones aquí mismo para que quede claro de que se trata todo este asunto.
Como usted mismo lo puede ver, querido lector, este es un diario y ¿de qué se habla en los diarios? Pues de uno y las cosas que le pasan a uno. Por eso mismo -lo he explicado mil veces- esto no es un blog, aquí la gente no comenta lo que yo le cuento a mi diario, puedes llamarlo egoísmo, pedantería, narcisismo pero así es esta vaina, se trata de un diario. El contenido de este diario, más que tener una intención narcisista o de masturbarme con mi propio ego, es construir un personaje (Truchafrita, un alter ego) y una serie de narraciones basadas en la autobiografía y ahí hay una gran diferencia con lo que es egolatría: en una autobiografía se relatan cosas que a uno le pasan, buenas, regulares y malas. Truchafrita, en muchas ocasiones, queda como un güevón (porque, en parte eso mismo es quien escribe) o como un buen tipo (porque fíjate que eso mismo también puede ser quien escribe). Si yo me echara flores todo el tiempo, si dijera que soy el putas de Aguadas, si aprovechara este espacio para hablar de lo maravilloso que soy yo estaría, en principio, hablando mierda porque cualquiera sabe que eso no es así. La gente suele confundir autobiografía con egolatría, también creen que el caso de mis cómics es único, cuando se desconocen trabajos, muchos más logrados por cierto, como los de James Kochalka, Harvey Pekar, Art Spiegelman, Daniel Clowes, Robert Crumb, Mauro Entrialgo (si es que el Demonio Rojo es un alter ego de Entrialgo) y de muchos otros más. Mi trabajo autobiográfico en cómic es tan sólo un ejemplo de lo mucho que se puede hacer con la manifestación (y un ejemplo muy poquito porque es mejor el de los que mencioné anteriormente). Además, la autobiografía es un género muy común también en la literatura, en el cine, en la música y el teatro, así que yo no estoy inventando nada. Cuando se trata de este diario en especifico, pues ya lo expliqué antes que es un diario y en mi diario el protagonista soy yo (qué le vamos a hacer), porque si decido que el protagonista sea Pepito de los Palotes entonces ya no es un diario.
A propósito de todo esto voy a transcribir un correo enviado por una persona que, incluso, me pide que lo publique:
Sabes...el del insecto palo me recordó un encuentro con uno de esos bichos. Estaba en el parque donde practicaba yoga. De repente lo vi... me agache para verlo mejor.... sorprendentemente desplegó sus alas y voló.... te podés imaginar... esa cosa también vuela.... me pareció mágico ese momento.
El remitente se llama Leonardo Yepes. Fíjate que de eso mismo se trata esta vaina (bueno, digamos que en parte), de una serie de cicunstancias y situaciones que le son comunes a una serie de gente. Yo puedo hablar en nombre de Truchafrita, pero mirá que ese Truchafrita podés ser vos mismo, porque de lo que yo hablo no hay nada de extraordinario, es caminar por ahí, ver cosas, beber, drogarse, hablar con los amigos, llorar, reír, cagar, comer, ver cine o TV, escuchar música o leer, y esas vainas las hace todo el mundo. Espero que lo del narcisismo quede sepultado de una vez y para siempre, y si pensás que yo soy un tipo ególatra, que me como mi propio vomito y que soy un narcisista empedernido pues tampoco vamos a pelear por eso, que suficiente tenemos con Uribe Vélez que no acepta críticas. Ah, y si no te gustan mis cómics y/o lo que digo aquí pues qué le vamos a hacer, yo no le puedo gustar a todo el mundo, pero no puedo dejar de hacer esto, en cambio vos si podés dejar de dar click en esta página y, de plano, decidir no comprar nunca mis fanzines, que tampoco habías pensado comprar.
Sin rencores, por el camino de la paz y la convivencia, zanja este asunto tu amigo Truchafrita.
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Otra cosa: ayer solté a mi mascota, la cucaracha, en un parque cerca de la casa. La cucaracha debe estar feliz saboreando su vuelta a la libertad, yo me zafé de una boca más para alimentar y Margarita podrá respirar tranquila porque se estaba aguantando, a regañadientes, mi inusual compañera de soledades vespertinas.
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Qué viva el análogo: mientras unos compran celulares, iPods, Laptops y demás chucherías digitales yo me compro un taladro para abrirme un agujero en el lóbulo frontal y expandir mi mente. Y me lo compré con un buen juego de brocas y todo. Aunque debo admitir que pronto caeré en las garras de los usureros del sistema de telefonía móvil, porque mis labores empiezan a requerírmelo.
Suerte y pulso.
23 de mayo de 2006
Querido Diario:
Ayer lo maté. Me tenía rascándome en todo el cuerpo. Estaba debajo de mi escritorio y trató de escapar cuando lo tuve a unos milímetros de mi mano. Maldito zancudo, me picó en todas partes durante toda la semana. Hoy no pude dormir casi por estarme rascando las picaduras, pero el alcohol antiséptico mitigó mi sufrimiento. El condenado zancudo estaba hinchado de sangre, cuando lo aplasté me chispotió una gota de lo que era mi líquido.
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Ahí te va, ahí está, un pequeño cómic de un tema de Astrud, titulado Mentalismo. Mejor los ves ya porque en una semana lo descuelgo, ya que este cómic se va para Canciones para un día Melancólico, próxima edición especial de Cuadernos Gran Jefe.
Chao.
PD: Joni me acaba de pasar una chimba de cómic pero ese se va para la edición 36 de la gacetilla ROBOT.
18 de mayo de 2006
Querido Diario:
Últimamente llego más a ti por una suerte de vicio, a sabiendas que me tiro un buen rato contándote maricadas y que hacen que pierda tiempo preciosos en este valle de lagrimas de sangre, sudor y mucho trabajo, en el que me encuentro. Varias cosas:
La fiesta de El Día del ROBOT fue todo un éxito, por lo menos para los fanzines de la editorial ROBOT cómics que, por primera vez en su corta historia de tres años se vendieron como ellos mismos se lo merecen. Es que ese es el nicho apropiado, ese es el evento donde va el público al cual ROBOT cómics está dirigido: gente grande, jóvenes adultos inteligentes que reconocen en el cómic un medio de expresión intrínsecamente dinámico -parafraseando a Daniel Clowes- y que además disfrutan con las paparruchas dibujadas y narradas en estos minifanzines. Así que muchas gracias a Alejo Vélez, a Paula Villegas y a toda la organización de El Día del ROBOT por permitir que los cómics sean un negocio por lo menos de un día al año. Ah, y muchas gracias a los que compraron masivamente los fanzines, espero que los disfruten y que se den cuenta que un fanzine a $1.000 y $2.000 bien impreso y con historietas medianamente decentes valen la pena. Falla la mía no haber podido ir a la fiesta de clausura en la Librería Continental, pero la verdad es que estaba exhausto por los tragitos que me tomé el día anterior y el mismo día del evento, la verdad es que me fue imposible partir al centro de Medellín después de que fui a mi casa en la noche, cansado y algo ebrio.
Pues sí, como les digo el trabajo se intensifica y a Truchafrita ahora si que se le acabó la dicha de la vagancia, ya volverán los días de mucho dibujo, de ver películas, de sentarse con los amigos a beber y de vagar de aquí para allá, esos momentos ya volverán... Por lo menos esta semana tengo tres trabajos que me es impajaritable terminar.
El cine tendrá que esperar una semana. Pero no me quejo pues la semana pasada vi muchas películas aprovechando Eurocine y mi pase anual que me permite ser espectador de todas las películas del ciclo (bah, no creas que te humillo, simplemente te estoy contando). De todas maneras todas la películas no las vi, porque ya te digo que estoy muy ocupado. Atrás quedaron los Eurocines en los que me podía ver todas las cintas del ciclo, cuando era un muchacho vago y no tenía que pagar cuentas como ahora. Esta vez sólo vi cinco películas: dos italianas, Sangre Viva (Sangue Vivo, Edoardo Wispeare, 2000) y El Amor Perdido (Del Perduto Amore, Michele Placido, 1998), una de España titulada Días de Fútbol (David Serrano, 2003) -claro que también pasaron El Sol del Membrillo (Víctor Erice, 1992) que es una hermosura de cinta pero que yo había visto- y vi dos más de Portugal tituladas Jaime (Antonio-Pedro Vasconcelos) y En el Cuarto de Vanda (No Quarto da Vanda, Pedro Costa, 2000).
En resumen las cinco películas, a excepción de En el Cuarto de Vanda, estuvieron bien, cosa rara en Eurocine sabiendo que en la edición del 2004 y 2005 las películas casi en su totalidad estaban cagadas -para más información consulte la gacetilla de cómics ROBOT en sus ediciones 15 y 25 en donde Eurocine fue llamado, en ese momento, Neurocine "por el desperdicio de neuronas en una concentración sin sentido [...]"-. Copio la excepción, es decir En el Cuarto de Vanda, porque qué película más maluca oiga. Se trata de unas historias hilvanadas en torno a la demolición de un barrio popular de Lisboa en donde muestran varios personajes de la vida real que no solamente dan lastima sino roña, aburrimiento, asqueo, como dos nenas: Zita y Vanda que lo que mejor saben hacer es toser, vomitar sobre las sábanas de la cama en donde permanecen casi todo el tiempo tiradas, consumir crack o bazuco (esa basura es la misma, y eso que lo digo yo que para mí los moralismos acerca de las drogas me valen un pito) y hablar incoherencias. Todo eso con un metraje insoportable de casi tres horas en donde se repite hasta el asqueo un leimotiv resumido así: hablan mierda, o mejor dicho nada, vomitan, tosen, se ríen por nada y consumen crack como si esa basofia se fue a acabar mañana. Qué pesar de Portugal, me dieron la impresión de que son el culo de Europa Occidental, pero yo me quedo mejor con las imágenes de Adiós a Lisboa (1998) de Wim Wenders, de esa ciudad maravillosa, bizarra, vieja y exótica que algún día me gustaría visitar.
Ah, también vi Capote (Bennett Miller, 2005) y me gustó, aunque no tanto como creía porque Diego me había dicho que era muy buena. Este tipo de películas no dejan de ser puestas en imágenes de cosas que uno ya sabe, como el libro de Truman Capote A sangre fría, el proceder del periodista que lo que más quiere es la historia así pase por encima de sus protagonistas, como la intención de hacer por primera vez literatura de No Ficción (aunque creo que eso ya lo había hecho Jhon Reed) o la personalidad del mismo Truman Capote que, en este caso, está muy bien interpretado por Philip Seymour Hoffman -esta vez la estatuilla se la ganó el que era-. Para terminar mi semana de cine ayer en la noche me vi Serpico (Sidney Lumet, 1973), gracias a una copia que me regaló Diego y qué película señores. Es que detrás está Sidney Lumet y si uno a visto algito de este señor (Dog Day Afternoon y Network son puntos también altos de este caballero), sabe por donde van las cosas. Películas espectaculares sin espectacularidades, narraciones clásicas, guiones precisos, una dirección de actores milimétrica -a veces confundo a Lumet con David Mamet guionista (The Postman Always Rings Twice, Hoffa, The Spanish Prisoner, Wag the Dog, Ronin), puede que sean maricadas mías pero a veces veo la misma vaina-. Serpico, se inscribe dentro de esas películas duras de los setenta (¿Alguien a visto esa maravilla llamada Yakuza, de Sydney Pollack? Con cosas como estas también suelo confundir a Pollack con Lumet, a Mamet con Pollack), una Norteamérica en plena decadencia, Nueva York en bancarrota (exactamente en 1974), crimen, calles peligrosas (¿Scorsese? También entra con sus maravillas fílmicas de la décadas de los setenta y esos monumentos que hizo en los ochenta), policíacos, corrupción, drogas, alcohol y, ya lo dije pero lo repito, una decadencia que se lleva a casi todos menos a nuestro hombre (en la mayoría de los casos).
Bueno, no puedo dejar de hablar de Serpico sin mencionar al monstruo de Al Pacino, y no sólo por esto pues te regalo unas más: la ya citada Dog Day Afternoon (1975), en donde Pacino roba un banco para pagar el cambio de sexo de su novio; Scareface (1983) o como yo la veo: "la enloquecedora montaña de perico para las dos ventanas nasales, al mismo tiempo", cuando Brian De Palma hacía cosas buenas; Frankie and Johnny (Garry Marshall, 1991) en uno de los romances más bellos de la pantalla, acompañados por Claro de Luna de Debbusy (por lo menos eso piensa este humilde servidor); o esa clase de Shakespeare que es Looking for Richard (dirige el mismo Al Pacino, 1996) y otras más porque tampoco quiero ser cansón. Pacino sostiene Serpico, junto con Lumet a fifthy-fifthy y, ya lo dije antes pero lo voy a repetir para terminar con esto, qué película señores.
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Otra cosa:
- Pido una moción a los compañeros de la mesa. Dice Truchafrita en plena asamblea de estudiantes de la Universidad de Antioquia.
- Concedida la moción para el compañero. Responde la mesa.
- Yo pienso, compañeros, que las asambleas estudiantiles perjudican a los estudiantes porque ni hacen protesta activa ni estudian, así que el que verdaderamente sale perdiendo en este tipo de procedimientos, ya muchas veces demostrado, obsoletos son los mismos compañeros estudiantes.
- ¡Pido una moción a los compañeros de la mesa! Dice el compañero estudiante Néstor Elí.
- Concedida la moción para el compañero. Responde la mesa.
- Yo creo que el aquí compañero Truchafrita se equivoca en su idea. Compañero Truchafrita es usted un estudiante reaccionario, está usted a favor de la oligarquía que quiere quitarnos nuestras prebendas ganadas con la lucha popular. Esta usted a favor de las manos oscuras que desaparecen a nuestros líderes sindicales y estudiantiles. Pido que la asamblea haga una moción de censura para el estudiante Truchafrita y que, al mismo tiempo, sea retirado del teatro Camilo Torres por reaccionario, por chupamedias, por lamerle las botas a los elementos represivos y a sus amos los oligarcas de la nación.
- ¡Sí, fuera esquirol, fuera reaccionario! Grita la asamblea estudiantil en pleno.
- Pero compañeros calmemos nuestros exaltados corazones. Dice Truchafrita asustado. Yo simplemente quiero ayudar a que la Universidad continúe con lo que siempre debe hacer, es decir, educar. Yo ya no soy estudiante, yo soy un simple profesor de cátedra que quiere que los días festivos, como el primero de mayo, que los días de examen de admisión, como el pasado lunes y que las asambleas como las de hoy lunes no enturbien más su única clase de Historia de Colombia del siglo XX, que se dicta los lunes. Es que llevo como un mes sin poder dar clase y no hemos llegado sino hasta el 9 de abril de 1948.
- ¡Ah, pero además no es estudiante sino un profesor de cátedra, mal pago, arrastrado y así y todo esquirol! Grita enfurecido el compañero Néstor Elí. Reclamándonos por el único día en que la protesta es ley en esta oligarquía, llorando por sus intereses individuales cuando el 1 de mayo es el único día en que estudiantes y obreros se juntan para protestar contra el terrateniente, el manzanillo, el caudillo, el mal patrón. Chillando para que quitemos las cuatro únicas jornadas del año en que la universidad pública llama al pueblo a presentar sus exámenes para que se eduque, para que no se deje explotar más. Y, esto es el colmo, viniendo acá a nuestra sagrada asamblea estudiantil para que levantemos sesión sin más ni más y el poder dictar su insignificante curso de Historia de Colombia. ¡La historia de Colombia la estamos haciendo aquí mi querido Truchafrita, profesor de cátedra reaccionario y esquirol!
- No, pero si yo entiendo compañero que ustedes tienen que protestar y demostrarle a sus patrones que están inconformes, pero si yo sé que hay que hacer los exámenes para que ustedes, el pueblo, pueda estudiar, y reconozco que la asamblea les sirve por lo menos para conspirar contra la oligarquía, pero ¿por qué tiene que ser los lunes?
- Suficiente exposición profesor esquirol, puede sentarse. Anuncia la mesa.
- No pero es que yo quiero sentar protesta y que quede en el acta de la asamblea, que estas vainas las hagan los domingos, los miércoles o los viernes, porque no todo puede ser los lunes, miren que la clase que dicto está vuelta mierda porque hace un mes que no la doy.
- ¿Fuera el vende patrias! ¡Fuera el profesor esquirol! Grita Néstor Elí acompañado de un coro ensordecedor, dentro del teatro universitario Camilo Torres.
Sale Truchafrita, arengado por los gritos de los estudiantes en asamblea y se dirige a su casa cabizbajo y aburrido. Sólo le queda un consuelo y es que las tres horas en que no pudo dar su clase las va poder utilizar para comerse su granola y para escribir pendejadas en su diario.
Chao, esto es demasiado, ahora me voy a laborar.
15 de mayo de 2006
Una nueva mascota
Hace quince días, antes de mi viajecito a Bogotá, atrapé un cucaracha. Debo decir que a mí las cucarachas me asquean un poco, como a todo el mundo, pero digamos también que un poco menos que a todo el mundo, cunado yo veo un animal de estos me digo "ah, dejemos que se escape" por el simple hecho de no tener que matarla y, sobre todo, por no tener que matarla pisándola con mi zapato y oír y sentir ese desagradable chasquito que hace su cuerpecito al ser oprimida por todo el peso de mi humanidad. Así que se vuela y yo la dejo o, en el peor de los caso, la atrapo y la tiro por el sanitario. Esto último estaba haciendo recientemente con las cucarachas que veía por ahí en mi cuarto (ojo, no las suelo ver muy a menudo deambulando por mi habitación, yo soy un tipo limpio y estos animales son más bien escasos en mi hábitat) y la última, como te contaba, fue hace quince días antes de partir a la capital. La encerré en un vaso de vidrio y me dije: "ahorita la tiro por el sanitario, cuando termine de empacar". Empaqué y la cucaracha se me olvidó, me acordé de ella cuando volví ocho días después y cuando la vi inmóvil dentro del vaso. Al examinarla creí que estaba muerta pero no, me sorprendió que siguiera aún viva así que se merecía, por lo menos, una muerte pausada antes que ahogarla en el sanitario. Ayer la cucaracha cumplió catorce días de cautiverio y la muy condenada seguía viva (estos bichos son de una resistencia descomunal) así que, mientras me comía mi ración diaria de granola, se me ablandó el corazón, tome una hojuela de maíz de la granola y se la puse dentro del vaso invertido, la muy condenada se tiró rápidamente hasta la hojuela y en unos minutos ya se había tragado la mitad. Mientras veía el animal tragar con fruición me dije a mí mismo: "este es un nuevo paso dentro de mi relación con esta cucaracha pues ya, de plano, se ha convertido en mi mascota". "Quizás tenga sed", me dije y le dejé unas gotas de agua dentro de su jaula de vidrio y el animal corrió a calmar su sed de catorce días. "A ver, tenemos que hacerle un buen lugar para que se alimente", y fui a buscar un empaque de plástico para pastillas, desocupé el empaque de pastillas y llené sus cavidades con comida y agua. Este es el momento en que mi mascota se encuentra más ágil y vivaz, porque antes de que comiera se encontraba en un estado de aletargamiento (claro, para ahorrar fuerzas, la naturaleza es sabia), ya le tengo comidita y todo y espero, cuando me canse de ella, liberarla en un parque que queda cerca de mi casa, mientras mi mascota y yo disfrutaremos de lindos momentos en los que ella me servirá de compañía y yo aseguraré su alimento.
Chao.
PD1: vaya que estoy escribiendo seguido, y eso que estoy bien ocupado laborando.
PD2: ¿Cuándo vas a comprar mis fanzines? Te doy la oportunidad de que lo hagas este sábado en la tarde en el evento de El Día del ROBOT, en el bloque 25 de la Universidad Nacional, sede Medellín.
PD3: esta semana un cómic que me regaló Lido Pimienta para montar en este sitio web.
11 de mayo de 2006
Querido Diario:
Faltan dos semanas para que vivamos la "fiesta de la democracia en Colombia", es decir, para que empiecen las elecciones por la presidencia de la República. Y mira, ya empezaron a salir los candidatos por todos lados, en la calle me regalan papelitos (ojalá hicieran eso con los fanzines que no existen en esta ranchería), en la TV empiezo a ver sus caras amables y prometiendo lo que durante su mandato ignorarán de forma olímpica, en la radio (imagino que en la radio también, porque yo hace muchos años que dejé de escuchar radio de manera juiciosa), en la prensa con pautas de páginas enteras, a full color, que valen millones y, esto si me desconcierta, en blogs particulares, de gente que patrocina a uno u otro candidato como si les fueran a dar un puesto por promocionar al político -obviamente, yo no voy a utilizar este humilde espacio para promocionar a ninguno de estos señores, Cuadernos Gran Jefe siempre ha sido neutral frente a este tipo de contiendas y así yo ya tenga a mi candidato escogido, así yo ya sepa por quien voy a votar no tengo porque decirle a la gente que voten por el que yo quiero, ni más faltaba-. Pero fíjate que dentro de todas esas campañas, en toda esa baraúnda pre-electoral lo que se nota es que todos utilizan frases, caras, imágenes con los pobres: ay sí, que en Colombia somos más pobres que ricos, ay como no, que "gracias señor presidente por lo que ha hecho por nosotros" -dice un pobre por TV-, ay vea usted, que él es el presidente de todos. Jua, jua, manoseado el pueblo como siempre. El que se suba a la presidencia se olvida de esos cagados al ratico y empiece a gobernar con los que le dan el billete, con los que tienen la plata para hacer mover al mandatario y a su pequeña corte: los empresarios, los inversionistas, los patrones (de la política, de las armas, ¿de las drogas?...), más pendejo es el que se va con los pobres, los pobres no tienen sino lamentos, una mano ancha y larga para pedir y un cerebro que no les da para no dejarse mangonear por el político de turno. Estas son las elecciones de "lo social", de "los pobres", de "la vivienda social o sin cuota inicial", de la leche para el niño porque "tuve que escoger entre pagar los servicios públicos y darle de comer a mi hijo" (y como te parece que la bruta esta escogió lo primero). Nooo, es que nos están metiendo, no el dedo, sino toda la mano en la boca, se nos mean encima cada cuatro años y nosotros ahí mirando como nos moja el chorro. Como particularidad de esta campaña electoral tenemos una figura interesantísima y es el llamado candidato presidente, un señor que tiene una ventaja descomunal frente a los otros candidatos (claro, por ser presidente en función), entonces tiene todo el aparato del Estado para promocionarse a él mismo y no lo desaprovecha, su corte de ministros y funcionarios, de alto rango, van por aquí y por allá contándonos dizque lo que han hecho, en materia social, sacando cifras y cifras, que el porcentaje, que los netos, que patatín, que patatán, como si las cifras alimentaran, como si ese montón de números dieran cobijo, y la gente (ah, siempre la gente...) deslumbrada porque el señor que manda la finca sabe mucho, que es muy correcto, etc., pero la gente sale todos los días a la calle y, lastima, no se dan cuenta que las cifras no concuerdan con la realidad. Ahora dizque el candidato presidente propone yo no sé cuantas soluciones de vivienda, yo no sé cuantos empleos, yo no se cuantas más maravillas "sociales", para la sufrida Colombia, si lo vuelven a elegir y uno se pregunta ¿por qué no hicieron estos güevones eso durante este gobierno que termina? Ah, sí verdad, porque estaban acabando con la guerra. Esa fue la que les vendió, el ahora candidato presidente, a lo incautos que votaron por él hace cuatro años: acabar con la guerrilla en yo no se cuantos meses. Pero la guerrilla sigue ahí excelentísimo, magnánimo y todo poderoso señor presidente, ¿qué te pasó entonces? Y sale toda la corte a regañar y a vetar a Truchafrita porque tiene un sitio web subversivo y terrorista que no hace sino cazar chismes para desprestigiar al más grande líder político del siglo XXI.
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Otra cosa que es casi lo mismo: les pido el favor, a mis amigos, a mis conocidos y a quienes tienen mi correo electrónico que no me manden más información de por qué no debo votar por Álvaro Uribe Vélez, que "las 27 razones para no votar por Uribe", que "las 1000 razones por las cuales no se debe reelegir", que "las 235000 explicaciones por las cuales no es bueno tener al candidato presidente otra vez como presidente". Hombre, yo ya sé porque no voy a votar por ese señor, yo tengo un pelín más de memoria (memoria de cuatro u ocho años atrás, tampoco es para que me crea un tipo superdotado) para ver, en perspectiva que ese señor no conviene más como presidente. Yo ya tengo mi candidato hace rato, pero como te parece que no me interesa decirte quien es, piense usted a ver cual le parece mejor que para eso nació con cerebro y tiene un criterio propio (espero que sí). Votar a conciencia no es infalible, uno se puede equivocar, pero es mejor que votar por seguidillas, porque este es lindo o porque cualquier güevón como yo lo escribió en su blog o en su sitio web.
Chao.
10 de mayo de 2006
Línea de ropa Truchafrita

Como este par de bellas señoritas que lucen prendas exclusivas de la línea de ropa Truchafrita (ref. der. Chimpandolfo y ref. izq. Timmy). Gente descomplicada que quiere vivir la vida intensamente.

Así es, gente que quiere divertirse (los tipos del centro no lucen prendas de la línea Truchafrita, así que aunque parezcan divertirse la verdad es que la están pasando mal). ¡Vive la vida loca con la ropa de Truchafrita!

La ternura expresada por Carolina (ref. Chimpandolfo) se constrasta con la expontaneidad de Natalia (ref. Timmy). Ellas pueden manifestar tan disimiles sentimientos gracias a que la línea de ropa Truchafrita les da la movilidad para que reclamen el mundo como suyo.

Hasta Simón Bolivar quiere hacer parte de la diversión. Esta vez no lo han hecho revolcarse en la tumba, sino que el mismísimo Libertador, por su propia voluntad, se a levantado de su lecho mortuorio para sumarse a la campaña publicitaria de la línea de ropa Truchafrita.
Chao.
PD: Gracias a Carolina y a Natalia por las fotos y gracias por autorizar su publicación.
9 de mayo de 2006
El Día del ROBOT
Pues sí, uno de los eventos más esperados, después de su flamante presentación hace casi dos años (su pasada versión), vuelve para traer alegría a los corazones, empacada en muestras audiovisuales, charlas, música electrónica, otros ruidos de botoncitos y uno que otro fanzine. Esta vez el evento será el 13 de mayo en la Universidad Nacional (sede Medellín), desde la 1:00 pm hasta las 8:00 pm y además de todas las muestras, que pueden consultar en el sitio web de El Día del ROBOT, nuestras ediciones de Robot Cómics tendrán un espacio en donde usted podrá hacerse a los fanzines que, por avatares del destino, a esquivado durante más de dos años. Así que nada, asista a un evento completamente gratis, vea animaciones, escuche música y atienda a las explicaciones de gente que hace movidas en Medellín y Bogotá y de paso, porque son muy baratos, nos compra los fanzines que le faltan o toda la colección de Robot Cómics. Ah, y por la noche asiste a la fiesta de clausura (esa sí es pagando) en las instalaciones de la antigua Librería Continental.
Chao, nos vemos las caretas en El Día del ROBOT.
8 de mayo de 2006
Querido Diario:
A propósito de la Feria del Libro de Bogotá aquí te regalo esta tira de cómic. Y qué suene toda la orquesta, por cortesía de la abejita Conavi y su zuuumbido electrónico (ah, y qué viva la reina de Madagascar).
6 de mayo de 2006
Los amigos, conocidos y el cómic salvan mi saldo rojo en una pequeña visita a Bogotá
Debería empezar diciendo que mi visita a La Feria del Libro de Bogotá fue más desastrosa que efectiva, pero no me voy a poner con lloriqueos porque yo mismo sé que desde hace mucho rato yo, mis cómics y mis fanzines no tienen nada que hacer allá. En primer lugar yo, porque no le veo nada de feria a ese evento, empezando por que los libros no se "ferean" (digamos que la Cámara del Libro tiene prohibido hacer descuentos más allá del 25% en los libros que se encuentran en el recinto, y si a eso le sumamos el que hayan eliminado el pabellón de promociones entonces estamos cagados) y con las cosas así hacen que los libros sean muy caros, exceptuando un par de compras que hice gracias a mi agudo ojo de comprador de cómics; lo otro es que no se encuentran libros raros, que no estén en las librerías, entonces para qué voy a comprar un libro que ya sé que está en la Panamericana, en la Librería Nacional, en la de la Universidad de Antioquia, etc. Con esas dos características ya estamos en la olla. ¿Habrá entonces algún interés de mi parte para volver a la Feria del Libro de Bogotá? Pues sí y no. ¿Cómo es eso? Ya lo explicaré más adelante, después de que les cuente lo de los cómics y los fanzines. A excepción de El Colectivo Frix (Lorena, Andrés e Inu Waters), de Lunática (Constanza Espitia y sus amigas dibujantes de cómics), de la segunda edición de 4 Jinetes y de los fanzines de la Editoral ROBOT no hay fanzines de cómics en la Feria. ¿Qué hacer? No seguir insistiendo en fanzines de cómics para la Feria, yo sencillamente le dejaré el espacio libre a los caricaturistas, a las escuelas que enseñan animación en 3D, plastilina y, otra vez, caricatura, a los que creen que ofrecer un libro gordo, mal dibujado, mal coloreado, mal diseñado y con una historia pésima es hacer novela gráfica y a los que escriben el nombre, del incauto, en japonés (¿O será mandarín? Qué importa nadie sabe exactamente de que idioma se trata). Me dedicaré a seguir dibujando y publicando, esta vez sin contar con ese tipo de eventos que lo único que hacen es dejarme un roto en el bolsillo. Bueno, yo ya sabía a que iba y por eso mi objetivo no era únicamente la Feria, sino también pasar un rato agradable con mis amigos y conocidos, pasear por Bogotá y tener un fin de semana de relax, después de las anteriores y agotadoras jornadas de viajes y trabajo.
El viernes llegué a la capital y me puse a disposición de la Feria, conocí personalmente a Lorena, Andrés e Inu, El Colectivo Frix, que andan haciendo cómics y tratando de ganarle a la vida (en eso estamos todos). Desde aquí les digo a los tres que las puertas de ROBOT y su editorial están abiertas para recibir sus colaboraciones, al igual que se los dije en la noche del viernes tomándonos unos aguardientes. Fin de mi charla con los Frix y busco a Rodrigo -se supone que Rodrigo tiene que pagarme el haberlo recibido aquí en mi casa, así que "¿A dónde estás güevón? Vamos pues a beber". Aguardientico en la casa de Guillermo, una deliciosa botella de aguardiente antioqueño que se termina escuchando Las Malas Amistades (¡Qué buen disco, oiga!). Ya había visto que Bazuco lo había reseñado y está muy bueno.
El sábado en la noche vamos a beber otra vez con el Rodrigo y esta vez en un antro llamado Socorro. Rodrigo me hace regalarle a la niña del bar -que está muy chimbita- un par de fanzines. A mi no me gusta filtrear a costa de mi humilde trabajo, de todas maneras no pasó nada porque yo no quise caerle a la niña y además yo creo que perdía porque yo soy feo. Vamos a casa a seguir bebiendo y me voy durmiendo mientras leo Gustavo, del dibujante español Max.
Domingo empieza con una visita a Diego Guerra, que se encontraba haciendo el storyboard de su largometraje animado. Afortunadamente llego cuando el laborioso trabajo ya está terminado y Diego puede recibirme. Vamos a almorzar, hablamos, Diego me cuenta como va el largo y yo pienso en lo difícil que es hacer una película de ese calibre y luego yo le lloro un rato (porque mi vida es una basura, sniff). Más tarde a la Feria y visito a mi jefe (La Carreta Editores) que tiene stand ahí mismo en el evento, mi jefe me invita a unas "cervecitas" que se convertirán en dos botellas de ron, en la casa de una amiga suya, para evitar la ley seca como antesala cagada del 1 de mayo. Borrachera fija: dos botellas de ron entre los dos (¡Qué bestias somos mi jefe y yo!), yo aprovecho para pedir un aumento y mi jefe se niega pero da señales de ceder dentro de muy poco, me propone un proyecto que, "si soy juicioso" -me dice él mismo-, es muy bueno para la Editorial y para mí (amanecerá y veremos...).
Lunes otra vez a la Feria, pero yo siempre llego tarde (por ahí a las 2:00 o 3:00 pm porque para qué ir más temprano si los fanzines y el cómic no venden), ahí me encuentro con Natalia que me prometió una película de Wong Kar-wai hace como dos meses, vamos y tomamos un café, yo lloro por mi miserable vida una vez más pero también nos reímos. Natalia se va, pero antes me invita a que pase por su casa un rato, me halaga la invitación, la cual acepto sin antes advertir que es mejor que bebamos poquito porque tengo un terrible guayabo (resaca. Se me derrama un banano por la tembladera de las manos, por las dos botellas de ron que nos tomamos el jefe y yo). Natalia y Carolina compran media de aguardiente, craso error porque el trago se acaba mucho antes de lo previsto y yo ahora quiero más, y llega Andrés Buitrago cansado y ojeroso de tanto trabajar pero también quiere beber un poco. Craso error porque continúa la ley seca, aunque eso nunca ha sido un obstáculo para conseguir licor y por eso vamos al centro por un litro del aguardiente antioqueño (claro que sí, antioqueño, ¿o querés que tomemos esa agua con anís que es el Nectar?). Andrés se duerme y las niñas y yo tenemos una deliciosa conversación que se prolonga hasta las 5:00 am, nos dormimos y me despiertan con sendas camisas para que les haga un dibujito en cada una de ellas. "Pero es que yo no dibujo en caliente", “es que tengo mucho guayabo”, "es que nunca lo he hecho sobre tela y mucho menos con marcadores", las excusas no sirven de nada, me templan el lienzo y Truchafrita da los primeros trazos con la seguridad de que se va a equivocar, pero nada los dibujitos salieron bonitos y Natalia y Carolina me prometen una foto con las camisas puestas para mostrarlas en este diario (a ver cuando van a mandar la foto que no todo puede ser gratis).
Martes de resaca y pereza. Voy a por Rodrigo (otro Rodrigo más vacano que el Ping Pong) para almorzar y sentar un negocito para dejar unos fanzines en un local de Bogotá (ya les avisaré, en su momento, a los de la capital donde podrán encontrar los fanzines). Hay paro de transporte y la pienso antes de irme para la Feria, voy más bien con el Rodrigo, Ping Pong, a casa para empacar y hacer pereza un rato. Bajo a la Feria a las 6:00 pm y está cerrada por el paro de buses, me devuelvo muy puto y busco a Diego Guerra -después de llamar a Rodrigo que no puede ir a abrirme la casa- para caerle un rato. No me puedo ir de Bogotá porque tengo cosas valiosas en el stand de la Feria, tendré que esperar un día más: miércoles en la mañana. Donde Diego, nos reímos, yo lloro un poquito más, criticamos más y Diego me muestra más cosas de su largometraje. Hablamos de la reina de Madagascar, nos reímos con el animador que se pone una pañoleta de la bandera japonesa, me siento a responder unos correos electrónicos y de paso miro como se ve mi sitio web en otra pantalla (advertencia: no use Mozilla para ver Cuadernos Gran Jefe en la web. Mozilla apesta, recomiendo el administrador Maxthon Browser) y nos sentamos a ver Lost in La Mancha (Keith Fulton y Louis Pepe, 2002), un documental de como Terry Gilliam no es capaz de terminar su película de Don Quijote de La Mancha gracias a una serie de inconvenientes, una total sfiga, es decir, una "negación de coño” completa (no lo voy a explicar, vean el documental). Seguimos con El Jardinero Fiel (The Constant Gardener, de Fernando Meirelles, 2005 ) y yo me quedo dormido. A la mañana me despido del Diego (cada vez más amigo, espero que él piense lo mismo), voy a la Feria y recojo mis cosas, llego a la Terminal de Transporte y diez horas después de nuevo en la puta ciudad que más quiero: mi Medellín del alma.
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Pocas compras de Feria pero aquí van: La primera compra: Gustavo de Max. Lo más barato: El rey Lear de Shakespeare. Un buen encuentro: El Borbah, de Charles Burns y, para terminar, mi mejor compra: David Boring de Daniel Clowes ($20.000 devaluados pesos). Digamos que en definitiva estas pocas compras y el encuetro con mis amigos y conocidos hizo que mi viaje a Bogotá fuera muy delicioso, aunque las ventas de la Feria den un escandaloso saldo rojo (afortunadamente, y aunque lo quisiera, no vivo directamente de los cómics).
Chao.
PD1: un especial saludo a Laura y a su profesora Cristina, aunque no se trata de eso, me hicieron sentir importante por un rato.
PD2: una compra que no hice y era fuera de la Feria: un botella de vodka Absolut Pepper. Ya habrá tiempo y plata para el buen licor.
PD3: en la Feria hice un pequeño cómic para mi próximo fanzine de Cuadernos Gran Jefe (en una edición especial titulada Canciones para un día Melancólico) y me quedó muy bonito. Ya lo pondré, por una semana, aquí en el sitio web.
5 de mayo de 2006
Querido Diario:
Volví de Bogotá. Llegué sucio y feo (y yo que soy tan pulcro y bonito...). Ya me bañé y me acicalé, pero no te puedo contar aún las cosas que viví en Bogotá, porque mira que tengo que partir ahora mismo para el municipio de Andes a presentar una película. Hablamos el fin de semana, con nuevo cómic y nuevos dibujitos aquí mismo.
Chao pescao.
4 de mayo de 2006

