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Noviembre de 2007

El pulso de dos populistas

Estos gobiernitos de la América del sur cada vez, cada tanto, hacen de las suyas para seguir ahí, para mantenerse en sus tronos o, digámoslo directamente, para masturbar y mantener en el embeleco a sus respectivos gobernados. Bueno, imagino que vos ya sabés a que voy con esta pequeña introducción así que entremos de una vez en este tira y afloje de presidentes bolivarianos.

Desde un comienzo la cosa no parecía que iba a calar bien. Hugo Chávez como mediador de un acuerdo humanitario, para facilitar la entrega de secuestrados por la guerrilla de las FARC, autorizado por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, parecía un imposible físico, como unir el agua y el aceite. Ambos gobiernos, el venezolano y el colombiano, se encuentran, podríamos decirlo así, en orillas opuestas en términos ideológicos. Chávez está más asociado con el socialismo, (uno del siglo XXI, según el mismo mandatario venezolano; o uno del tipo cubano, según quien esto escribe), sus banderas, su lucha y su deseo de perpetuarse en la presidencia parecen sustentarse más en la arrogancia de un individuo que quiere concentrar todo el poder en sí mismo, desfigurando poco a poco las instituciones del Estado venezolano y, sobre todo, por la explotación y las inmensas reservas de petróleo en su territorio (Venezuela es el país que, hoy por hoy, cuenta con la más grande reserva mundial de crudo). Uribe podría decirse que está asociado a la derecha, una derecha latinoamericana que trata de sacudirse del fantasma del neoliberalismo, que dejó en el limbo (por no decir en la miseria) a toda la región en las décadas de los ochenta y noventa, del siglo pasado. Las banderas de Uribe se sostienen en su caballito de batalla de cinco años de gobierno: la seguridad democrática, que no es más que una represión camuflada de batalla contra el terrorismo (es muy extraño el asunto, y parece que la gran mayoría del pueblo colombiano no lo ve: Uribe está prometiendo el aniquilamiento de los grupos guerrilleros desde que se posesionó hace cinco años, pero ese objetivo no sólo ha sido alargado hasta lo indefinido, sino que también usa ese pretexto para imponer su propio orden cual aplanadora, arrasando todo: justicia, derechos y libertades civiles). El deseo de Uribe, el de perpetuarse en el poder, se sustenta también en un afán de protagonismo desmedido, tratando de desinflar el poder de las instituciones del Estado y, sobre todo, imponiéndose poco a poco como único caudillo, como la figura salvadora de la eterna crisis colombiana, como el insuperable  líder “con inteligencia superior”, esta última cualidad según uno de sus asesores más afamados (José Obdulio Gaviria).

- ¡Oigan pues! ¿Dizque en orillas opuestas, en términos ideológicos? Esa vaina, la de Chávez y la de Uribe, al final es como lo mismo -Dice Carlitox.

Pues parece ser que Carlitox tiene la razón. Sin ponerme con más perendengues y arandelas arreglemos esta situación diciendo, de plano, que ambos mandatarios poseen esa vaina, ese toque o, mejor, ese untado que tanto gusta aquí en el tercer mundo: ambos, Chávez y Uribe, son un par de populistas. Ya sabes que con esto no estoy descubriendo el agua tibia. Sólo un ejemplo del proceder populista, para no alargarme tanto: cada mandatario por su lado apela a antepasados heroicos, cada uno toma la figura de Simón Bolívar para defender su feudo, cada presidente hace de la memoria de El Libertador un pase de demagogia para defender lo suyo. ¿Y que es lo suyo? Pues quedarse más rato en el poder, Lolo. Y eso que no tomo más ejemplos de memorias mancilladas (ayer Uribe, en ese bochornoso pulso de micrófonos con Chávez, invocaba a Santander. Esto, claro está, dejando de lado otro punto importante: la verdadera dignidad y honorabilidad de estos héroes de la historia, de ambas naciones. Porque para quien esto escribe Bolívar y Santander y otros caudillos de la Independencia y de la temprana época republicana, en quienes este par de presidentes se sostienen para enriquecer su demagogía, dejan mucho que desear). Eso es lo que tenemos aquí damas y caballeros, dos populismos en plena pulsión, en un choque de barrabasadas dichas a micrófono abierto, dos seudo dictadores, dos gallitos mostrándonos quien es más capaz. Un duelo de colegialas, de verduleras en domingo de mercado, ante el asombrado auditorio de ambas naciones. Bueno, algunos estamos asombrados, otros ya han tomado partido, otros ya están polarizados, lo que precisamente saben hacer cada una de estas verduleras en su terruño. Chávez y Uribe, cada uno, respectivamente en su país, tiene dividida a la sociedad, pero en una polarización que no es sana, que cada vez parece radicalizarse más.

Ahora, lo que parecía chistoso en un comienzo, que Chávez mediara con un opositor ideológico (mas no en su forma de proceder para perpetuarse en el poder), para conseguir algo que Colombia solita, que su altas, medianas y bajas dirigencias políticas, que toda la elite junta, que la sociedad entera directa o indirectamente implicada no ha podido hacer: darle la libertad a unos secuestrados (algunos llevan hasta diez años de secuestro, un caso vergonzoso y absurdo, pero no bochornoso para la comunidad internacional. Vale un puto huevo la comunidad internacional que no ha movido el culo decentemente en este asunto. Vergonzoso para nosotros mismos como colombianos, absurdo para nosotros como seres humanos, si es que esa vaina tiene algún prestigio o dignidad hoy en día), se ha convertido en un tira y afloje, en el pulso ridículo de dos populistas latinoamericanos.

Cuándo vamos a aprender que a estas republiquetas bananeras (o petroleras, al fin y al cabo republiquetas) no las salva un caudillo, un líder bendecido por el divino niño, o por su dios católico, ya en plena adultez, y mucho menos invocando el polvo de héroes históricos con honores en entredicho. Cuándo vamos a entender que esta vaina se hace es construyendo un Estado de verdad y no estos remedos que tenemos, y que además quieren desmontar este par de colegialas.

Si la crisis se agrava ambos países pondrán sus ejércitos de avioncitos, tanquecitos, de barquitos a lado y lado de la frontera. Las verduleras comandaran la batallita desde sus respectivos solios, que Simón Bolívar les heredó. Cada quien, Chávez y Uribe, repetirán entonces lo que muchos otros han hecho en América del sur: hacer un combate de comadres en donde las directamente implicadas no serán las que reciban las cachetadas. ¿Entonces quién va a recibir los golpes, quién va a sufrir en esa batallita a la que vos, tan despectiva e insultantemente, te referís? Ay, Lolo, estás muy lento porque el que sufre por este par de megalómanos, y por todos los dictadorcitos del mundo, es la sociedad. ¿O quién pone los muertos pues? ¿Quién es el absoluto dueño de los heridos, de la miseria, de las violaciones, del desastre de cada guerra? (A mí sí me dejan tranquilo, desde aquí dejo consignada mi absoluta neutralidad. Con derecho, eso sí, a comentar y a opinar sobre ese garrafal error que, espero, no se cometa)

Pero tampoco exageremos, hay muchos métodos para evitar estupideces máximas -como la última protagonizada por Perú y Ecuador, en 1999-. Lo primero es quitarles el micrófono a estas verduleras y hacer lo que hacen las naciones civilizadas (sí, las del norte, porque si les copiamos sus planes urbanísticos, sus maneras de proceder en la economía y hasta sus formas de gobierno y su estilo de vida, por qué no les vamos a plagiar esta que es mucho más civilizada): resolver la crisis coyuntural con un dialogo entre Estados. Eso es diplomacia, dejar que estas instituciones raquíticas que tenemos, pero que aún pueden ser algo operantes, resuelvan el conflicto, que se inventaron este par de gallitos, con rondas de diálogos (lo que parece que no saben hacer estas bestias que dicen representarnos). Cuando la diplomacia empiece a funcionar ahí el asunto si va a ser para tirarse de los pelos y para reír en medio del llanto, porque lo que empezó precisamente como un asunto de dialogar con la guerrilla va a terminar es en un dialogo entre naciones, gracias a la vanidad de dos colegialas.

Parece ser que Colombia y Venezuela, y todos los países de Latinoamérica -y cada vez me doy más cuenta y cada vez me da más rabia y pesar-, sí tienen los gobiernos que se merecen.

Chao.

PD1: obviamente el gran ganador de todo este despelote son las FARC, quienes hace rato deberían de dejar de estar ganando (y tan seguido). Claro que es el grupo guerrillero el gran culpable, y al mismo tiempo el ganador, de todo este cotilleo, y parece ser que vamos a tener que seguir aguantándonos a estos hijueputas durante mucho tiempo más.

PD2: y los que pierden, como siempre, son esos mismos que ponen los muertos, los heridos, la miseria y la destrucción en cada conflicto armado. Aunque en este caso sí tienen su particularidad, son sólo algunos quienes más pierden con este enredo: los secuestrados por las FARC y sus familias (yo no alcanzo a imaginarme qué se podrá sentir cuando el papá, el hermano, el hijo o un familiar querido se encuentra secuestrado. Y secuestrado, como en algunos de estos casos, hasta con diez años).

26 de noviembre de 2007

Un tema de domingo en la tarde

Bebo cerveza, me fumo un porro,
tomo anfetas, pero me aburro.
Cojo a mi nena, le doy un beso,
le echo un polvo, pero me aburro.
Soy un tío aburrido, no soy nada divertido.
Soy un tío aburrido y me voy a suicidar.

Salgo a la calle, miro a la gente,
escupo en el suelo, pero me aburro.
Llega el domingo, me voy al rastro,
me llueven ostias, pero me aburro.
Soy un tío aburrido, no soy nada divertido.
Soy un tío aburrido y me quiero suicidar.

(Pero me aburro, Kaka de Luxe)

Aunque no parezca esta canción me levanta mucho el ánimo (sobre todo los domingos en la tarde).

25 de noviembre de 2007

Querido Diario:

Todo parece indicar que estoy tocado por el sino del fracaso. Trasnochar o pasarme el día laborando en cosas gratis ya es para mí un leimotiv que, por la costumbre, he terminado por soportar (mas no por aceptar). "Esa platica se perdió", es mi frase de cabecera. ¿Será que soy muy buena gente y me interesa, en principio hacer las cosas bien antes que, únicamente, cobrar? ¿O será que, en definitiva, soy un güevón, de aquí a Timbuctú, que cree que la gente recuerda sus compromisos de pagar por labores hechas? No lo sé, pero intuyo que se trata de la primera razón.

Sin rancho y sin carreta, se despide de tí: don Güevón.

PD: mirá lo que piensa el detective Muñoz en esta pequeña historieta. La misma que funge, esta vez, como cómic de la semana.

23 de noviembre de 2007

Querido Diario:

Es que no hemos entendido que al final no estamos haciendo nada. Esto no es ni una rayita, ni un puntico en la existencia de nadie -y mucho menos en la historia de la humanidad-. Vos no entendés que lo que tratamos de hacer es un giro, un pase de manos, para sobrevivir, o para seguir viviendo, un rato más. Bienvenido al underground, esta es la cultura "subterránea". Así tengamos que morir en el intento, porque parece ser que esto es lo que nos tocó hacer, no dejaremos de dibujar, de hacer cómics. Esa cosa marciana que tú no sabes, ni nunca sabrás, con qué se come.

22 de noviembre de 2007

Nueva edición de Mr Q.

Una vez más Mr Q. nos revela otro de los apasionantes misterios que nos inquietan a todos. En esta ocasión, en su edición numero seis, se revela la existencia del abominable hombre de las nieves, o el Yeti, una criatura envuelta en la niebla de lo oculto, de lo secreto, de lo incomprensible y no resuelto. Bueno, hasta ahora porque Mr Q. viene a abrirnos los ojos ante una criatura que creíamos inexistente.

Presentamos entonces una edición más del mini fanzine de Mr Q., de la colección de misterios, que funge siempre como un pasabocas, como un caramelo o confite (como le decimos aquí a los dulces) para los paladares deseosos de piezas impresas en cómic, para los corazones que saben apreciar lo pequeño y para los que están dispuestos a abrir su mente a nuevos descubrimientos, a las nuevas revelaciones del investigador Mr Q. Este fanzine y toda la colección de la Editorial Robot la puedes encontrar en nuestros puntos de venta.

Hasta pronto.

PD: es bueno hacerse pronto a la colección de Mr Q., pues la misma va a contar, en mis locas y megalomaníacas cuentas, con treinta ediciones y es probable que los primeras ediciones no las encuentres luego ni en pintura.

19 de noviembre de 2007

Querido Diario:

He tenido una semana un poco relajada en cuestiones laborales, lo que me ha permitido dedicarme casi por entero a dibujar. Cuatro historietas completas he hecho desde el miércoles pasado hasta ahora, unos comics que seguro no verás aquí porque casi todos se van para las tres próximas ediciones de fanzines que estoy preparando (bueno, quizás puedas ver uno de esos cómics aquí, el que saldrá en robot la próxima semana). Así que estoy bastante contento por estos días, por hacer uso de mi tiempo libre en cosas productivas y en seguir desarrollando mi oficio, que ya sabes que sin él pues no sería yo. Ojalá pueda editar pronto el próximo número de Cuadernos Gran Jefe para que puedas disfrutar, si es que te gustan, de más cómics de este servidor (además, parece que esta próxima edición va a salir muy bonita, me refiero a que saldrá mejor editada, con mejor papel y en dos tintas de portada. Bueno, amanecerá y veremos).

Chao.

PD: Ah, he renovado algunos enlaces en la sección de links, unos sitios web y web blogs de algunos amigos y que había olvidado poner ahí. Así que si a vos te interesa el asunto pues pasáte por links y visitá algunas cosas de mis amiguetes en la web.

14 de noviembre de 2007

Una de Canetti

Hacía rato no leía un personaje de novela tan apasionante como Peter Kien, podría decir -aunque aún no he terminado la novela- que desde Ignatius Reilly, en La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, no me encontraba con un tipo tan lleno de tics, de manías y al mismo tiempo tan encantador como repulsivo (bueno, Kien por el momento, por lo que llevo leído, es menos repulsivo que Reilly, aunque quizás con más manías que el personaje de Kennedy Toole). El profesor Peter Kien, aunque en realidad no es un profesor sino más bien lo que podríamos llamar un hombre-libro, es un tipo entregado a los 25.000 volumenes de su biblioteca personal y para ella es que vive y se comporta (como la absurda decisión que toma de casarse con su ama de llaves después de enterarse que, aunque ella es como casi todo el mundo que no merece el más mínimo respeto porque no tiene una vasta cultura bibliográfica, trata los libros con el más profundo cuidado y respeto. Podríamos decir que esto fue lo que hizo que Kien se "enamorara" de su ama de llaves y decidiera casarse con ella. Hasta ahí, entre los primeros desencuentros con su recién esposa, es que voy en la novela). Auto de fe, así se llama la novela de Elias Canetti y ya te digo que me está gustando mucho. Aquí un párrafo de la misma:

El domingo siguiente volvió Kien feliz de su paseo. Los domingos, a esa hora tan temprana, las calles están vacías. La gente recibe su día libre durmiendo hasta tarde. Luego se pone sus mejores galas y pasa las primeras horas meditando ante el espejo. El resto del tiempo se repone de sus propias muecas mirando las ajenas. Cada cual se considera el mejor, aunque para probárselo frecuenta a sus semejantes. Durante la semana sudan y se desgañitan por ganarse el pan. Los domingos charlan por gusto. El día de reposo fue concebido inicialmente como un día de silencio. No sin sorna constataba Kien que, como todas las instituciones, ésta también se había convertido en su contrario. Él mismo no sabía como utilizar un día de descanso, pues era taciturno y trabajaba siempre. (Elias Canetti. Auto de fe. Plaza & Janés, Barcelona, 1981. pág. 35).

Adiú.

6 de noviembre de 2007

Querido Diario:

Este fin de semana además de dibujar algunos cómics, de ver televisión y leer un poco (beber no porque este fin de semana decidí quedarme en casita, además porque ya me había tomado los tragos el jueves pasado), me vi un par de películas de Sam Peckinpah y entendí, en parte, por qué en la película Cecil B. Demented (2000), de John Waters, uno de los muchachos cinéfagos que secuestra a Melanie Griffith tiene tatuado el nombre de Peckinpah en el brazo, como homenaje a su director preferido. Bueno, tan sólo dos películas vistas de Peckinpah y el director, y obviamente sus películas, me han gustado mucho.

En plena retirada, después del desastre que suscita la intentona de invadir la Unión Sovietica por parte del ejercito alemán, se encuentra el sargento Steiner (James Coburn) quien dirige un pelotón del ejercito prusiano. En medio del fuego ruso, que cada vez se hace más intensivo, los alemanes pasaran ratos difíciles en su retirada del territorio soviético. Sí, estoy hablando de una obra maestra de Peckinpah: La cruz de hierro (Cross of Iron, 1977). Recuerdo haber visto de niño este film, quizás en una de esas funciones nocturnas de televisión, junto a mi madre o a mi abuela, desde ese tiempo no había vuelto a ver La cruz de hierro. Hay una secuencia que me gustó mucho en este film (aunque hay que reconocer que toda la película está hecha casi a la perfección) y es cuando el sargento Steiner va a despedir a un rehén ruso, un niño soldado que atraparon en una avanzada a las líneas del ejercito soviético (en la primera secuencia del film), justo antes de dejar al niño soldado ruso en libertad Steiner le dice:

Todo es accidental. Accidental por las manos, las mías las otras, todas sin mente, de un extremo a otro y ninguna funciona, ni funcionará jamás. Aquí estamos, en la tierra de nadie, tú y yo. Márchate.

La cruz de hierro no sólo es el drama de la retirada del ejercito alemán de los territorios ocupados en la Unión Soviética (y la desmoralización que implicó tal retirada en la tropa alemana, en lo que se ha llamado el principio del fin del Tercer Reich), sino que también subyace un asunto más universal en toda la trama del film, algo que podríamos llamar el drama de la desigualdad entre los seres humanos, que en el caso de la película se asocia con las profundas diferencias entre los oficiales del ejercito alemán y sus soldados y, más aún, entre los miembros del partido nazi (de su ideología) y el ejercito alemán (digamos entonces que esas profundas diferencias son causas importantes del fracaso de los alemanes en el frente oriental, o por lo menos así lo plantea la película). En definitiva, una maravilla de película La cruz de hierro, que para mí está a la altura de las grandes cintas bélicas norteamericanas sobre la Segunda Guerra Mundial, por lo menos las que a mí más me han gustado: La delgada línea roja (The Thin Red Line, 1998), Donde las águilas se atreven (Where Eagles Dare, 1969), Doce del patíbulo (The Dirty Dozen, 1967), Enemigo al acecho (Enemy at the Gates, 2000), Salvando al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998). Bueno, tampoco estoy descubriendo el agua tibia al decir que estas son mis favoritas. Quizás olvidé alguna pero estos son, más o menos, los filmes bélicos norteamericanos que más me gustan (sobre la Segunda Guerra Mundial).

La otra película que vi de Sam Peckinpah este fin de semana fue Mayor Dundee (1964), que si bien no es tan buena como La cruz de hierro tiene su encanto, sobre todo porque está situada dentro del contexto histórico justo antes del fin de la guerra estadounidense de secesión (exactamente entre octubre de 1864 y abril de 1865). En un fuerte de Nuevo México el mayor Dundee (Charlton Heston) va a comandar una expedición para perseguir al grupo del indio Sierra Charriba. Lo interesante del film es que el mayor Dundee va a tener que disponer de sus enemigos de la guerra civil (un contingente de confederados) para perseguir al grupo de indios rebeldes y esto va a suscitar una serie de intrigas para que el film sea verdaderamente digno de verse. Precisamente frente a este último aspecto algunos afirman que Mayor Dundee es la peor película de Peckinpah, yo aún no sé eso porque tan sólo me he visto dos filmes (claro, lo que vi este fin de semana que ya pasó) pero sí puedo decir que la película no es tan mala en términos generales (la actuación de Charlton Heston, por ejemplo es muy buena. Quizás sea más merito de Peckinpah que de Heston pero ahí está). Tocará entonces ver las demás cintas de Sam Peckinpah y comparar con la vistas hasta el momento, y digamos que para eso no hay mucho problema pues tengo tres más para ver en estos días y seguramente voy a hacerme del resto de su filmografía, para ver si definitivamente me tatuó su nombre en el brazo.

Chao.

PD: no sé si ya te enteraste pero hace unos días cambié el cómic de la semana, aquí está. Ese cómic es para dejar de llorar (espero cumplir aunque no necesariamente sin tenerlo que prometer).

5 de noviembre de 2007