Visite el diario en el mes de:








Noviembre de 2009

Querido Diario:

Por fin, esta semana termino la edición número ocho de la revista de Cuadernos Gran Jefe, mejor dicho la entrego este miércoles al taller, y después de eso a dibujar unas cosas más para una edición doble de la gacetilla de Robot, y unos cómics más para una revista y otras historietas más para otra publicación más...O sea que la cosa aún no termina, pero por lo menos descanso un rato de lo que ha sido montar las ediciones de Cuadernos Gran Jefe que, en poco más de un año, han salido cuatro números y eso ya es demasiado.

Para el lanzamiento de esta nueva edición de Cuadernos Gran Jefe estoy preparando una fiesta, o mejor dicho un concierto. Vamos a ver si las cosas salen bien y si la gente con quien quiero hacer el lanzamiento está dispuesta, y luego te aviso con tiempo cómo y dónde va a ser el asunto (estoy pensando que el lanzamiento va a ser en menos de quince días).

Ahora, mientras le doy los toques finales a esta nueva edición, titulada Chimpandolfo Silente, te voy a invitar a que leas este articulo sobre una historieta peruana que trata sobre una época difícil del país, de la creación y el ascenso del grupo guerrillero Sendero Luminoso.

Hasta Pronto

30 de noviembre de 2009

Querido Diario:

Los últimos meses te he tenido muy abandonado, bueno pero sabes que no es por nada raro sino porque estoy dibujando mucho, en este momento estoy armando la edición número ocho de Cuadernos Gran Jefe (titulada Chimpandolfo Silente), sólo tengo quince días más para terminar de dibujar toda la revista y una semana más (es decir, dentro de veinte días) para que salga impresa. A mí me parece que está quedando muy buena esta nueva edición, además es algo diferente a lo que he estado haciendo desde hace un año y medio con las tres ediciones anteriores de Cuadernos Gran Jefe. Pero bueno, esas cosas ya las juzgarán los lectores cuando salga la edición número ocho.

Lo que te quería contar es sobre un evento al que me invitaron ayer viernes en la tarde. Durante este mes de noviembre he sido invitado a varias charlas, organizadas principalmente por la Alcaldía de Medellín, en donde les he contado a algunos niños, integrantes de talleres de escritores o de dibujo, sobre mi trabajo en historieta, ha sido muy gratificante para mí, sobre todo porque los niños muestran gran interés en mi trabajo. Pero el evento de ayer fue el más emocionante que he tenido por varias cosas.

Se trataba de un evento especial de la Red de Escritores Escolares en donde fui invitado para contar mis experiencias con el cómic. Pero fue muy bonito porque antes de que me presentara se hizo todo un acto en donde los niños fueron leyendo algo de sus creaciones, en poesía, en ensayos, en narración oral, además los coordinadores del evento realizaron con los niños unos videos sobre mi trabajo que a mí me parecieron muy bonitos, me hicieron mucha gracia. Mejor dicho, en todo el evento me sentí homenajeado (por qué, no lo sé, apenas estoy empezando en este oficio y me falta mucho por hacer, aunque agradezco enormemente el gesto), pero de una manera muy especial, con sencillez y algo de la espontaneidad de los niños. Cuando di mi charla creo que les gustó, les mostré a los niños algunos de mis cómics sobre las dos ediciones de Días de Escuela (de Cuadernos Gran Jefe) y, por las preguntas que les hacía, sentí que había identificación entre ellos con lo que yo contaba. Qué bueno, porque esas ediciones de Días de Escuela yo las hice pensando en un lector de mi generación, pero con un interés en que los niños se pudieran asomar por ahí también (y parece que les gustó).

Al final de la charla se me acercaron algunos niños para pedirme un dibujito y un autógrafo, dibujé un montón de Chimpandolfos, algunos Truchafritas, un par de Timmys y otro par de detectives Muñoz. Mientras dibujaba algunos niños me compraban fanzines de mil y dos mil pesos y yo les regalaba uno más con la compra. Una vez terminé de dibujar todas la dedicatorias, empaque mis cosas y volví a casa, pero con una gran felicidad en el corazón: "entonces de verdad sí ha valido la pena", me dije mientras volvía a casa en el bus.

Qué bonito el trabajo de la Red de Escritores Escolares de Medellín, gracias por invitarme a ese evento tan especial, gracias por haberme hecho sentir importante por un ratico y gracias a los niños por ir a la charla, por no dormirse mientras hablaba (aunque imagino que alguno lo hizo y está en su derecho). Con los años he encontrado más lógico un asunto que ya de por sí lo era: es muy difícil que los adultos se acerquen a los cómics cuando no se criaron con ellos, o si lo hicieron fue bajo la sospecha de que era material poco fiable, por eso me parece que el meollo está en mostrarle a estas nuevas generaciones que la historieta no es más ni menos que la literatura, la poesía, el cine o el teatro, que también con ella se trata de contar historias que, quizás, puede tener las mismas búsquedas estéticas de otras artes, que lo único que la diferencia de las otras es la forma (porque las historias se cuentan con una secuencia de dibujos), pero que en el fondo es básicamente los mismo.

Hasta pronto.

PD: Ah, si querés ver los videos de los niños, mirálos aquí en el blog de robot, porque ahí es más fácil colgar videos que en esta obsoleta página web.

21 de noviembre de 2009

Dos locos en pugna

Truchafrita: ¿Y si se van a la guerra?
Chimpandolfo: Eso no va a pasar.
Truchafrita: Bueno, y si de pronto pasa.
Chimpandolfo: Pues ahí sí estaremos en problemas. Este par de locos son capaces de hacer lo que sea con tal de elevar sus respectivas encuestas de popularidad. Además porque ambos necesitan sendas cortinas de humo, aún más espesas, para que tapen sus bestiales gestiones y así asegurar un periodo más en el poder.
Truchafrita: Pero el de allá ha sido el más beligerante. El que más ha incitado a la guerra.
Chimpandolfo: Pues sí y no, porque el de aquí, con ese acuerdo de las bases que hizo soterradamente puede ser una amenaza mayor. Aunque como siempre aquí no pasa nada.
Truchafrita: Entonces si este par de locos nos llevan a una confrontación bélica qué hacemos.
Chimpandolfo: Nada. Obviamente ambos incitarán a sus respectivos pueblos para que se enlisten en el combate, de manera directa o indirecta, pondrán a mover toda la maquinaria patriotera que en época de guerra es tan efectiva, amasarán, llevarán y traerán al pueblo ignorante (o sea casi toda la población de ambos países) para que se alié a su causa, que ellos creerán justa. Pero nosotros, o por lo menos yo, no haremos nada. A mí me importa un comino lo que haga el loco de ese lado, pero el de este lado no representa nada para mí. O mejor sí, representa la corrupción, la ilegalidad, la usurpación, así que no me representa a mí en lo más mínimo. Allá los que se quieran matar por legitimar la ilegalidad, y lo que de hecho es ilegitimo desde que empezó.
Truchafrita: ¿Y si ganan ellos?
Chimpandolfo: No vamos a ir a la guerra.
Truchafrita: Pero, y si de pronto sí vamos y ganan ellos.
Chimpandolfo: Cambia el patrón pero el garrote será el mismo. Por eso, si es que se van a la confrontación bélica, que no creo, dejemos que sean ellos solitos los que se arañen, y se halen el pelo, como un par de comadres que perdieron ese lazo, y nosotros en mitad de la plaza de mercado reímos mientras vemos como gimotean y chillan, mientras pelean, las locas presidentas de estas dos republiquetas.

16 de noviembre de 2009