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Octubre de 2005

Querido Diario:

Desde la semana pasada hay un nuevo punto de venta de los fanzines de ROBOT, se trata de la Librería Nueva (Cra. 49 No. 52-45), esa misma que queda al frente del edificio de Coltejer en pleno centro de Medellín (La Playa con Junín). Así que espero que no hayan más disculpas para quienes aún no tienen los divertidos y muy baratos fanzines de ROBOT. Atención: pronto un nuevo punto de venta en El Poblado y otro más en el centro de la ciudad. Además espere dos nuevos fanzines: Cuadernos Gran Jefe (edición número tres) y Mr Q. (también en su tercera edición). ¿Qué si hay cómics? Claro que los hay, vaya al nuevo punto de venta, o si prefiere a la Librería Palinuro (Cra. 42 No. 54-58), a CMYK (Cra. 43C No. 7D-33) o a la Librería Al Pie de la Letra (Cll. 49C No. 64C-42), y lo va a poder comprobar.

Chao.

PD1: ya salió el fanzine de Tebo titulado Flores ensangrentadas. Por el momento está en la Librería Nueva pero pronto en los otros puntos de venta.

PD2: ah y no olvide preguntar, en los puntos de venta, por los cómics o los fanzines de ROBOT.

31 de octubre de 2005

Querido Diario:

No he podido pegar el ojo. Acabo de llegar de "filmar otra película infantil", son las 2:00 pm y continúo en vela, el insomnio es de lo peor. Voy a intentar dormir pero tengo que levantarme a las 5:00 pm. El mundo es una mierda.

Chao.

PD: ¿Quieres presenciar cómo un ser humano se derrumba poco a poco hasta destruirse completamente? Sigue visitando Cuadernos Gran Jefe y te irás enterando, capítulo por capítulo, de todo el culebrón. Eso sí, no prometo un final feliz.

28 de octubre en el año del Señor de 2005

Mucho gusto, director de cine infantil

Sí señores, encontré un nuevo oficio para combinar con el de dibujante de cómics, se trata de director de cine infantil. El lunes pasado me despierto a las 7:00 am para acompañar a mi hermana, regente de su propio jardín infantil, quien me pide el favor de que la acompañe, en calidad de director y camarógrafo, para que grabe una salida de los niños de la guardería a un gimnasio de la ciudad. Se trata de una actividad programada por mi hermana, y su socia Sandra, como antesala a la fiesta de los niños (el 31 de octubre). Salimos hacía el gimnasio a eso de las 8:30 am, cámara en mano ya he grabado la salida de los niños del jardín y ya estamos en el bus que nos conduce a un gimnasio en la parte sur de la ciudad. El gimnasio es como muchos de los que pululan en Medellín, llenos de máquinas para ejercitar, fortalecer y tonificar los músculos, pero con un espacio reservado para que los niños también ejerciten, fortalezcan y tonifique sus musculitos (ah, pobres los niños de ahora). La actividad está llena de juegos, rondas, correrías aquí y allá, dirigidos por instructores especializados en niños, y yo grabando todo: que los niños corren, que los niños se miran en el gran espejo del gimnasio, que los niños van a bailar reggaeton, salsa y mapalé. Los niños se ríen, saltan, se van llenado de sudor y sus caritas se van enrojeciendo y yo ahí, registrando todo para la posteridad. Pero mis registros son ahora impecables: que un traveling, que un zoom in a la carita de un niño o un plano secuencia de todo un baile. Mientras grabo pienso que las tomas son perfectas, ya tengo en mente al mejor editor de audiovisuales de la ciudad, tendré que hacer tomas posteriores del sonido porque no traje los micrófonos adecuados y, quizás, tendré que hacer tomas de apoyo.

Una hora después de estar grabando los niños no se cansan y mi mano derecha, que sostiene la cámara, comienza a caerse, estoy agotado de grabar. Me distraigo viendo el gimnasio de adultos, busco cuerpos femeninos torneados por las máquinas, por aquello de que la estética subsana el cansancio físico y mental, pero a esa hora de la mañana, un día lunes, sólo hay gordos tratando de bajar su tejido adiposo y una que otra señora que intenta ganarle a los años lo que una máquina ya no puede levantar. ¿Qué puedo hacer? Nada, seguir grabando a los niños que no parecen cansarse y yo ya estoy muerto, ya tengo todas las tomas que necesitaba para mi gran obra audiovisual, mi opera prima para incursionar en el cine infantil. Tengo un nombre para mi film: Niños al trote y ya imagino los comentarios de la critica: "Truchafrita logra una obra refinada, simplemente colosal", The Washington Post. "Es un placer para los sentidos, nadie puede perderse este extraordinario film", Times. "Es quizás el mejor film de todos los tiempos. Qué digo quizás, lo afirmo rotundamente", El Colombiano. "Algo nunca antes visto desde El ladrón de bicicletas" New York Herald (este último comentario se refiere, en especial, a la sesión de spinning, que hacen los niños en una bicicleticas estáticas). Puro neorrealismo colombiano o, si prefieres, un verdadero film digno de Dogma 95 (diez años después).

Por fin abandonamos el gimnasio, rayando las 11:30 am, otra vez al bus que nos lleva de vuelta a la guardería. Le entrego la cámara a mi hermana, no sin antes separar y marcar cuidadosamente las cintas (es mi gran obra, no sea que un niño, en plena travesura, destruya la materia prima de un film que seguramente acumulará un gran palmarés), me despido de mis actores y para mi casa a desayunar, cuando debí estar almorzando, y a trabajar otra vez en la realidad. Ah, definitivamente el cine es mejor que la vida.

27 de octubre de 2005

Pocas drogas y mucho, mucho alcohol o relato de un dibujante de cómics en Bogotá

Cuando uno se va de paseo las costumbres, por lo general, se quedan en casa. En Medellín Truchafrita trabaja, bebe y se droga los fines de semana (ya cada vez menos), duerme mucho y se pasa casi todo el tiempo pensando en los cómics que esta haciendo y los que va a hacer, por eso no debe ser extraño que me haya pasado tres días borracho en Santafé de Bogotá, que haya dormido muy poquito, que no haya consumido casi drogas y aunque no dibujé ni un solo cómic por allá también me la pasé casi todo el tiempo pensando en la historieta (ah, es que no puedo vivir sin los cómics).

Una vez descargué la maletas, en la casa de mi amigo Pablo (aka elseñorjuanito) en Bogotá, pedimos aguardiente y cerveza para iniciar la tarde del sábado. A eso de las cuatro de la tarde ya estábamos medio ebrios y Rodrigo (aka Ping-pong), otro buen amigo de Bogotá, recibió una llamada de un amigo periodista, desde el hotel Tequendama, invitándolo a una entrevista con Alex Sergi, vocalista de Miranda! -vale la pena aclarar que el concierto del viernes 14 de octubre de Miranda!, razón por la que iba a Bogotá, fue cancelado por la incompetencia de los organizadores y nos tocó escuchar al grupo en ese potrero que llaman Rock al Parque-. Decidimos ir como cinco a la invitación en el Tequendama, pero nuestro estado de ebriedad nos impidió alistarnos a tiempo y llegamos tarde a la entrevista, apenas quedó una foto de nosotros (borrachos y un poquito drogados) junto con Sergi quien se despidió apurado justificándose de que aún no había podido comer (bueno, chao Sergi, como diría su compatriota Carlitox). Sin embargo, no nos quedamos con los crespos hechos pues el periodista, amigo de Rodrigo, nos preguntó que si queríamos ir a tomarnos unos tragos con la banda VHS or Beta, invitación que obviamente aceptamos. Nos metimos en un tienducha de barrio, Rodrigo y Pablo la conocen mucho más que yo, y ahí bebimos un poquito más. Cuando íbamos en la tercera ronda de cerveza yo ya estaba aburrido y les ofrecí a los orientales-norteamericanos de VHS or Beta que nos tomáramos unos tragos de guaro (aguardiente, es que estoy en la etapa del guarito, la cerveza y el ron no me atraen últimamente). “What? Qué ser gurao?” Preguntan los gringos-nipones y yo pido: "mediecita de guaro, hágame el favor". Nos dan copas y les explico: "esperen que les sirva de a trago en los vasitos" (todo lo explico en español aunque ellos sólo hablan inglés, pero como yo estoy borracho y ellos a media caña entonces nos entendemos perfectamente). Luego les doy la autorización: "ahora sí, el trago se toma de una". Les encantó el aguardiente, una vez terminada la primera media los miquitos levantaron la mano y pidieron "more guaro". Se acabó la cosa en la tienda como a las 8:00 o 9:00 pm (no recuerdo bien porque aquí empiezan a surgir una serie de lagunitas). Nos vamos para la casa de Constanza, que vive en el sur de Bogotá, pues Rodrigo tiene su música allá y es necesario que la recoja para luego prender la fiesta de Fan Fatal. Se trata de un fiesta, que organizan Pablo y Rodrigo, en donde la música que suena es deliciosamente melosa, romántica y bonita (agradezco a Pablo su deferencia para conmigo al poner Superguay, de La Caza Azul. Ah, es tan difícil que eso suene en una fiesta aquí en Medellín). El Fan Fatal estuvo como su nombre lo indica, yo la pasé bomba, sonó de todo (no me pregunten qué exactamente porque no lo recuerdo muy bien, yo sólo sé que la pasé bomba y la gran mayoría de la gente estaba igual que yo). De la fiesta al "campamento de la niñas", así le llamaron al apartamento de Carolina, en donde se quedaban Aleja, Cristina y Laura que venían también de Medellín. En el "campamento" se compró Vodka (yo creí que eran dos botellas pero al otro día me explicaron que fueron cuatro, es que había mucha gente), ahí nos quedamos bebiendo y sin meter -no había perico- hasta las 8:00 o 9:00 am (no me acuerdo bien), que fue cuando yo me fui con Silvia a su casa, quien muy amablemente me la ofreció ya que en casa de Pablo nos estábamos quedando como cinco personas y que pereza ir a rifar cobijas y colchonetas (si es que habían).

Domingo 2:00 pm, me levanto aún ebrio y Silvia está haciendo unas pastas. Silvia quiere ir a ver a Capri en Rock al Parque y yo quiero ir a casa de Pablo a bañarme, cambiarme de ropa y adivinen que más... Claro que sí, listillo, a seguir bebiendo. Me despido de Silvia (gracias Silvia por tu desinteresada hospitalidad, mucho gusto un amigo más) y me voy para donde Pablo en donde se encuentran los amiguetes. Qué falta de espíritu, qué indisciplina en el paseo: este cuerpo insiste durante un largo rato para que bebamos algo y nadie parece querer seguir. Bueno, me baño y voy por comida. Nos vamos a ver a Miranda! en Rock al Parque.

Todo evento gratis es una cagondez (a excepción de los eventos que hacemos en ROBOT, Cinema Zombie y algunas cosas más de otros amiguetes), pero digamos que Rock al Parque es medianamente decente. Pero aún así es muy maluco: no se puede entrar licor, drogas ni cigarrillos (!) al evento, una vez adentro el gentío es estrujador e intolerante (me empujaron como diez veces), además la música ensordece y, para acabar de ajustar, las bandas tocan entre media hora y cuarenta y cinco minutos (maluco para quien va a escuchar tan sólo a una o dos bandas, como yo). El año pasado fui por primera vez a Rock al Parque, a escuchar únicamente a los Babasónicos, pero las incomodidades y censuras me hicieron desechar una ida posterior (hombre, debe ser que ya estoy viejo y lo acepto), sin embargo la cancelación del concierto de Miranda! el viernes me arrastró hacia esa marea de gente, decibeles y sobriedad gratuita. El concierto de Miranda! estuvo bueno, hubiera sido mejor si hubieran tocado el viernes pero no lloremos tanto (mejor te cuento que casi lloro cuando tocaron ese bonito tema llamado Imán y que mi piel permaneció arrozuda casi todo el toque). Me gustó también el toque del colectivo Nortec, estos mexicanos que mueven "botoncitos" a lo bien, muy poderosos.

Después de Miranda! nos vamos a la Breakbitch, el poder del drum and bass en manos de Rodrigo y sus amiguetes. Música a velocidades descomunales, botoncitos y acetatos que se mueven al ritmos sin ninguna pausa. Imposible dejar de bailar frente a ese despliegue de revoluciones. Así que Truchafrita, vuelto mierda, bebiendo y bailando durante dos días seguidos, con las piernas doliéndole y casi a punto de colapsar, saca fuerzas de donde no hay y sigue bailando en la Breakbitch. Los amiguetes de Medellín se van temprano (qué falta de espíritu, qué indisciplina en el paseo), yo sigo bailando, se acaba la fiesta y ¿para dónde vamos? Pues a la casa de Guillermo, en donde acabamos con un litro de guaro, Karla y yo (yo más que Karla, es que estoy en mi periodo de guarito), Rodrigo no puede porque ayer se le paralizó medio cuerpo de tanto beber y no comer y Guillermo se fue a dormir, es que está cansado. Nos acostamos cuando el día empieza a clarear y nos levantamos el lunes festivo como a la 2:00 pm. Vamos a almorzar y le hacemos un amague a la tarde tomando cervecitas en un tienda cerca a la casa de Guillermo. Por la noche, ya algo locos (yo ya lo estaba, pero para eso es el paseo) vamos para donde Pablo, allá están Marco y Natalia, llamamos a Diego Guerra que viene con Joni y Tebo y ya estamos todos. “¿Por qué no aprovechamos y hacemos una convención de cómics ya que estamos todos?”, dice Truchafrita. La convención empieza con una botellita de guaro que se convertirá, hasta la madrugada, en cinco y por fin rueda el perico (casi que no, ya es martes de madrugada). Me voy a casa de Diego, pasamos el martes riéndonos como locos, trabajando un poquito, comiendo bien y yo tratando de hacer mi resaca de tres días de alcohol. En la noche del martes hablamos Diego, Pablo y yo y quedamos en un plan muy bueno para hacer en Bogotá (que pronto escucharán). Empaco mis cosas, feliz porque me alcanzó para beber como loco y para terminar con broche de oro hablando y trabajando (un poquito) con Diego Guerra y ambos planeando, junto con Pablo, algo muy bueno (que pronto escucharán). Vamonos Marco que nos deja el bus para Medellín. En el bus hablo con Marco acerca del cómic, la música y el paseo, qué rico es poderse ir de Bogotá con una buena compañía para hablar un rato, un par de horas y a dormir. Allá voy Medellín, allá voy trabajo, allá voy Margarita, allá voy cómic querido.

Llego a Medellín, trato de arreglar los asuntos que dejé pendientes y me tomo una semana para poder escribir esta incompleta pero, espero, amena crónica sobre las pocas drogas, el mucho alcohol, los grandes bailes y los buenos amiguetes con los que estuve en Santafé de Bogotá, una ciudad que me gusta mucho (aunque no más que mi malparida Medellín).

26 de octubre de 2005

Querido Diario:

Volví. Llegué el miércoles, en la mañana, a Medellín. Aún trato de recuperarme de los tres días seguiditos que pasé borracho (ah, cómo me gusta el guaro). Mientras tanto, y antes de que haga una crónica acerca del asunto, les cuento que en Bogotá el perico se consume muy poco (por lo menos con quienes estaba), que esta vez no bebí ron Tres Esquinas y que me hizo mucha falta dibujar cómics, leer, ver televisión, mi camita y, por supuesto, Margarita.

21 de octubre de 2005

Querido Diario:

Ya tengo todo listo, ya dejé mis trabajos en un buen punto, ya hice mi maleta y tengo la disposición en alto. Sí, esta noche parto para Bogotá a ver a Miranda! en concierto, el sábado y el domingo estaré en sendas fiestas de amiguetes y espero, y quiero, pasarla bomba. Así que chao Medellín, nos vemos el próximo martes. Espero que quienes se queden en Medellín me cuiden mi ciudad, voy a ausentarme unos días pero, al volver, quiero que Medellín siga como a mí me gusta (entre el orden y el caos). Una sugerencia para quienes se queden en Medellín: no se vayan a asomar por la zona de la Alpujarra el domingo. Tengan en cuenta que el concierto de Juanes es para la plebe, para el vulgo y si tienen algo de respeto por ustedes mismos les recomiendo que no asomen sus cuerpos por allá y mucho menos a ver ese "producto" de la música latina (luego no digan que no les avisé). Yo por lo pronto, como ya les dije, me voy a ver y a escuchar a Miranda!, grupo de pocos hasta el momento, antes de que se ponga más de moda y deje de gustarme (vale la pena preguntarse si la plebe tiene buen gusto o incluso si su gusto es conciente).

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Otra cosa: ya hay un nueva historieta en la sección de el cómic de la semana. Es una tira que apareció en la una de las ediciones del fanzine del mejor cine club de Medellín: Cinema Zombie (no lo digo yo, lo dicen por ahí).

Chao, me voy a flotar en Bogotá

13 de octubre de 2005

Querido Diario:

No vuelvo a prestar plata. Nadie paga. Todo el mundo es un amor cuando necesita que uno le preste plata, pero a la hora de pagar se esconden o se hacen los güevones.

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Otra cosa: mi computador tiene virus (estoy haciendo esta entrada en el PC de mi hermano), mañana martes y hasta el miércoles estaré en Santa Fe de Antioquia en donde daré una charla, además el jueves saldré para Bogotá a disfrutar del concierto de Miranda! y no volveré hasta el martes de la próxima semana. Así que estas entradas en el diario van a parar por un tiempo pero espero volver con muchas cosas nuevas y más divertidas.

Chao.

10 de octubre de 2005

Las finas letras de Astrud

Te ríes de mí, yo mientras recuerdo como aprendiste a reír, y cuando... Y te perdono (Mentalismo – Astrud). Trágate esto amiguete que no tiene ni idea de que es el pop indie español y que, además, parece que no tienes corazón.

6 de octubre de 2005

Querido Diario:

¿Cuál imagen del país? Aquí todavía hay personas a quienes se les frunce el culo (perdonen la expresión pero puedo ser más crudo: esfinterea el ano) por que se puede dañar la imagen del país. Con esto me refiero, en particular, a los obtusos comentarios de algunos que ni siquiera han visto Sumas y restas, la excelente película de Víctor Gaviria. Yo diría que es su más logrado largometraje hasta el momento -aunque apenas ha dirigido tres, junto con Rodrigo D No futuro (1991) y La vendedora de rosas (1998)-. Si con Rodrigo D Gaviria conoce y describe el mundo del Medellín de los sicarios y construye una opera prima ingenua en algunos casos pero sublime en su conjunto y con La Vendedora de rosas da un giro a ese mismo universo desde una óptica más intima, pero sin los alcances que obtiene en su primer largometraje, con Sumas y restas por fin logra que todo el engranaje vaya hacia la misma dirección pues es una película compleja, ya no se trata tan sólo de describir un ambiente y sus personajes o de crear una metáfora alrededor de un tema particular, como el que ha interesado al director desde su primer largometraje, sino de intentar desmarañar, explicar, analizar un asunto tan complejo como el del narcotráfico.

Sumas y restas, ya lo dije, trata el tema del narcotráfico en la Medellín de los años ochenta a partir de dos figuras: un narcotraficante de media monta y un ingeniero de "buena familia" y de clase media alta. El film nos introduce en los recovecos del negocio, del lucro dentro de la ilegalidad en todos sus sentidos, pero es una película compleja porque también describe, analiza y explica el mundo del narcotráfico desde los lazos de sociabilidad y de como se construyen esos lazos. En el film de Gaviria asistimos no sólo al sórdido mundo del narcotráfico (drogas, muerte, corrupción, traición, etc.), sino también de como el antioqueño, el paisa, construye sus vínculos de negocios, de amistad y de familia. El narcotráfico en el Medellín de los ochenta es, en gran medida, un negocio entre amigos o entre "familia", esos lazos se construyen con la lealtad y se rompen fácilmente con una pequeña muestra de indiferencia. Vale la pena destacar unos momentos de Sumas y restas con respecto a este tópico: la secuencia en que don Gerardo (el patrón, el narcotraficante interpretado magistralmente por Fabio Restrepo, quien tiene media película sobre su espalda) le regala a su hermano menor un carro, esa secuencia muestra, de forma sencilla, sin aspavientos ni grandilocuencias, un trato entre hermanos antioqueños, entre la familia -debo admitir que casi lloro cuando vi la secuencia por primera vez-. Otra secuencia es la del entierro del mismo hermano de don Gerardo. Santiago, el ingeniero, no va al funeral y desata la indiferencia y la posterior rabia del capo, ya Santiago no pertenece a la "familia", a cometido, con su ausencia, un acto desleal, de traición. Sumas y restas es un film complejo porque no se queda sólo en ese tópico de "la mafia es una familia", también describe y analiza el mundo del drogadicto: en la Medellín de los ochenta los narcotraficantes, sus lugartenientes y sus sicarios son drogadictos. Es sorprendente ver a don Gerardo en una posición de líder, en una secuencia y en otra, inmediatamente posterior, verlo como un miserable drogadicto, acosado por la paranoia. En la película son frecuentes los encontrones directos con el mundo que genera el exceso de drogas: los "diablitos" que fuma don Gerardo, el "perico" que aspiran los demás... Paranoia, un frecuente delirio de persecución que sufren todos los personajes involucrados dentro del negocio ilegal, realidad y metáfora de una constante zozobra.

Todos estamos involucrados, nadie está a salvo del negocio, es un tópico que recorre toda la película de Gaviria. Y ahí está Santiago, el ingeniero, la figura que representa lo permeable que ha sido toda la sociedad en esto del narcotráfico (en especial las clases dirigentes, la elites del país). Sumas y restas porque así es el narcotráfico, el inicial ascenso -el narcotráfico es una opción de ascenso social para el pobre, para el que no tiene nada- y la casi inevitable caída, pero la caída es para los chivos expiatorios, para los que más se untaron de la droga, para los que también se untaron pero tienen un apellido, pertenecen a una "buena familia", tienen un alto cargo en la sociedad no hay caída, ellos se escabullen (casi todos) y logran "limpiarse" del negocio.

Quizás el único pero de fondo que podría ponerle a Sumas y restas es el tratamiento de época. La Medellín de los años ochenta no se ve, ahí descuidos significativos, pero que importa eso cuando todo el resto es de un factura muy respetable, cuando se construye un film que tienen muchos niveles, cuando se trata de una película compleja y que, para acabar de ajustar, es entretenida.

Hace unos seis meses me invitaron a ver la película, en una función privada, pero la quería ver nuevamente y comprobar si mi impresión era la misma y lo hice hace una semana. Me gustó mucho más, pero me extrañó que el día del estreno nacional las salas, por lo menos a la que yo fui, no estuviera ni a media capacidad, aspecto bastante diferente al estreno de ese balón inflado, por lo mediático, que fue la muy regular Rosario tijeras (Emilio Maillé, 2005). Yo espero que la gente vea esta película porque es imperdible -en especial la gente de Medellín porque para ella, en gran medida, está hecho el film-. Después de la primera vez que la vi, hace seis meses, estuve con unos amiguetes quienes me preguntaron que tal me había parecido y yo les dije: "guardadas la proporciones, guardadas las proporciones [les repetí nuevamente] es como Goodfellas, de Scorsese", se me rieron en la cara, lógico, pero espero que mis amiguetes la vean a ver que tan guardadas son las proporciones.

5 de octubre de 2005

PD: si Gaviria hace porno miseria, al estilo de lo que quisieron mostrar Carlos Mayolo y Luis Ospina, en ese magnifico documental ficticio que es Agarrando pueblo (1978). Entonces guardemos las proporciones, una vez más, y digamos que Scorsese también ha hecho porno miseria.

Pagando deudas a mis lectores (por fin)

¿Recuerdas que hace unas semanas prometía pagar unas dudas pendientes con varios de mis queridos lectores, algunos que me se han tomado el trabajo de escribirme? ¿Sí? Pues aquí van:

Remedios para la tos. El 8 de septiembre escribí acerca de una tos que me estaba matando y que no se frenaba pues ya llevaba padeciéndola durante dos semanas. Pedí ayuda a mis amables lectores y algunos de ellos, sin reparo, corrieron en mi ayuda. Lúlu Ruiz me decía "Te recomiendo que te encierres un día tranquilo en tu casa, te tomes un remedio de esos gripales, y descanses mucho, y te metas debajo de 20 cobijas de lana a sudar, y no te levantes ni a contestar estos mails". Otra de sus recomendaciones era "si eso no te sirve pues que todo sea ocasión para beber un ron caliente con miel". Esta última recomendación sí la seguí y además me gustó mucho -la primera no es tan fácil cuando hay que ir de aquí para allá entregando trabajos de freelance-. Otra más de Lulú: "también te puedes hacer una infusión de eucalipto y lo mismo, acostarte a sudar. Pero es importante que descanses a si tengas trabajo acumulado, porque sino ni trabajas ni te curas". Sabias palabras. Por otro lado mi amigo Jose Andrés (Jose sin tilde, como le gusta a él) me recomendaba, a partir de sus libros de plantas medicinales: "Eucalipto, pino y pulmonaria. Una infusión simplemente. Si no encontrás pulmonaria, solo las dos primeras también son buenas. Agua de cebolla. Picás una cebolla y la echás a cocinar en un pocillo de agua y endulzás con miel y limón. No sabe tan mal como pudiera parecer. Propóleo. Un antibiótico natural hecho por las abejas. De venta en cualquier tienda naturista". Qué les parece, unos buenos remedios para estos días en que la lluvia se turna con el sol. Ramón Médina optó por la burla: "grave pelao, siga con su tabaco y con su bebida". Supongo que es porque yo hablo mucho aquí de lo que fumo y bebo porque yo a Ramón no lo conozco. Otro más sencillo de Ana García: "es bueno el limón exprimido, así no más. Se exprimen varios limones en un vaso y se toman sin nada más". Mmm, no sé, no lo probé. Carlos Augusto recurrió, con más sencillez que Lulú Ruiz, al decirme que "no salga de casa, no chupe frió". Y para finalizar Cristian Ramírez me dijo que "ojo con una tuberculosis, una tos de más de dos semanas es muy sospechosa". Sospechosa pero resultó siendo inocente, aunque no sería mal morir de una enfermedad decimonónica (no, mentiras, aún no. Toco madera). Así que agradezco a mis amigos lectores su gran aporte y espero que estos remedios sirvan a otros lectores más que sufren o sufrirán (casi nadie se salva) de gripa, o de la temible tos que no te deja dormir.

No es cruz, es "espaditas". Mi colega Mario Andrés (a.k.a. rey migas) me escribió acerca del caso de la cruz, ¿recuerdas? Con mi hermano cuando, siendo niños, cruzabamos los chorritos de orín. Aquí un aparte del caso de las "espaditas": " ¡Yo también hacía la cruz! Con mi hermano. Aunque nosotros lo llamábamos espaditas. Hasta hacíamos un ruidito con la boca, más que todo cuando los dos chorros se encontraban -en esto no éramos muy rigurosos- como el que uno hace cuando trata de imitar un platillo de batería. Algo así como chs, chs. Con mi hermano nos reímos como bobos el día que me acordé de eso, hace poquito y, aunque no había escuchado que nadie más lo hiciera, no me extrañaría que su práctica se remontara a... la Edad Media, por lo menos (cruces y espadas bien pueden provenir de ahí)". Bueno, resulta que no es tan extraño cruzar el chorro después de todo.

Bolivia no existe. Es una linda teoría que tenemos Jorgito y yo cuando estamos muy borrachos, los dos a la vez porque está visto que cuando el borracho es solamente él es muy cansón (yo, en cambio, siempre seré un caballero, borracho o sobrio). Muy sencillo: Bolivia no existe. Es una argucia perpetrada por las grandes multinacionales y los gobiernos del primer mundo. ¿Para qué? Es una cortina de humo para tapar otras vainas. ¿Cuáles? No lo sabemos, por el momento la cortina de humo ha funcionado muy bien. Bolivia es un inmenso lago que cruza el centro de la tierra y va a parar a Luxemburgo, otro país que no existe pero en Europa. Si uno tiene las suficientes agallas podrá cruzar a nado, o mejor en submarino, desde la supuesta Bolivia hasta la ficticia Luxemburgo. Quizás esa sea la argucia: hacernos creer que Bolivia existe para que no visitemos el lago, nos demos cuenta que es una puerta de entrada a Europa y logremos emigrar de nuestros paupérrimos países.

Termino agradeciendo a los lectores que se toman la molestia de escribirme, con voces de aliento, con sugerencias, con dudas, con insultos o con cosas que a veces me parecen anodinas, pues me hacen ver que están ahí, leyendo esto, y por ustedes es que yo sigo aquí, escribiendo.

Una última cosa antes de irme: me han recomendado abrir una ventana de comentario de lectores (como en un blog), o introducir este diario en blog. No sé, yo me rehúso un poco a eso, primero porque ya hay muchos blogs y uno más como aburridor; otra vaina es que yo no quiero que los comentarios interfieran con el diario (llámame egoísta o como quieras), mejor es que si hay comentarios interesantes o que estén en su lugar yo los introduzca en una entrada -como en este caso-; otra cosa es que yo no quiero cambiar el diseño del diario, los colores, las fuentes, los dibujos, además los blogs tienen mucha basura por los lados que a mí no me gusta (no sé, no me gusta, aunque algunas personas me dicen que el diseño puede quedar igual); tampoco tengo problema con montar cada una de las entradas y no pierdo tanto tiempo en eso. Así que creo que son, por el momento, suficientes justificaciones por las cuales este diario no viene en blog.

Chao.

PD: casi lo olvido, si alguno de los lectores mencionados en esta columna prefiere que elimine su comentario, o que introduzca un seudónimo para protejer su verdadero nombre, con mucho gusto lo hago. Y ya saben que me dejan su mensaje aquí.

4 de octubre de 2005

Querido Diario:

Un sueño para interpretar: el sábado soñé que estaba en mi cuarto, viendo TV, y de pronto entró David Koresh -¿Te acuerdas? El de Waco (Texas), el líder de la secta de Los Davidianos- con un revolver, en su mano derecha, me dispara en el estómago y luego se dispara él mismo en el corazón. La muerte de Koresh, en mi sueño, es instantánea mientras que yo logro vivir un rato mientras presencio como me voy desangrando. Rápidamente busco entre mis notas, tratando de encontrar una idea para un cómic póstumo.

 

3 de octubre de 2005

Querido Diario:

Ayer sábado, al igual que el sábado pasado, seguí haciendo el bien. Resulta que mi hermana, que estudió educación especial y que ahora tiene un jardín de niños llamado El Triángulo, me pidió el favor de que le filmara una fiesta que tenía con los papás de los niños que ella educa, "la fiesta de la familia" (así le pusieron o así se llama de manera genérica, no sé), y yo muy diligente y servicial le dije que sí. Entonces fui ayer, a las 5:00 pm, con una resaca que me estaba matando (porque me bebí el viernes, casi solito aunque con algo de ayuda de Margarita, una botella de aguardiente) a filmar la fiestecita esta y me di cuenta que el trabajo que hace mi hermana, junto con su socia Sandra, es de un talante titánico.

A mí los niños de a uno y si está dormido mucho mejor. Ahora si te ponen unos cuarenta muchachitos gritando, chillando, saltando, estorbando, cantando, jugando... en un salón repleto de papás que chorrean la baba por su respectivo vástago, entonces la cosa puede llegar a ser insoportable (ah, no olvidés que tenía una resaca que me estaba matando). Pero mi hermana nada, que corra por aquí a vestir a este niño para la funcioncita de teatro, que vaya para allá a hablar con uno de los papás, que atenta a la música, que ahora a cantar con los niños más chiquitos, que ahora a explicar como es que está educando a los niños, que después a avisar que pueden pasar a comer, que tome el informe de tal niño al papá fulanito, que explíquele a la mamá peranita que el niño va bien con la expresión corporal, que corra a saludar, que corra a despedirse... Y yo ahí filmando (cuál filmando, ni que fuera película. Grabando en video) todo ese caos organizado: los niños cantan, los niños hacen coreografía, los niños bailan, los niños hacen una puesta en escena, los niños van a comer y mientras hacen eso los niños también chillan, gritan, hacen un alboroto que me va a dejar sordo (¡Ay! Y la resaca) y parece que soy el único que sufre pues toda la fiesta parece una ingesta colectiva de éxtasis: los papás locos, chochos, completamente embobados porque su niño o niña está cantando o está en la coreografía y van y vienen fotos, flashes, las cámaras de video apuntan una a cada niño en cuestión, y el papá feliz con su muchachito, mientras sostiene las cuatro cámaras (de fotos, de video, de celular, de quien sabe qué más), mientras se encarta con el tetero, que la cobijita y la empanada que el niño dejó a medio comer, y las mamás en las mismas con más cámaras porque de pronto los registros del papá no salen bien, unas echadas como diciendo "aquí me quedo, yo ya parí lo que tenía que parir", otras a mitad de su producción, con la fábrica lista para soltar otro paquete, así que barrigonas y todo, en su "bello estado" sostienen a los otros dos niñitos que ya parieron. Y todos felices en medio del bullicio y yo pensando "pobrecita mi hermanita que se tiene que aguantar esto todos los días, todo el día". Yo sólo le estoy haciendo un favor de dos horas y este bullicio no me lo tengo que encontrar el lunes a las 7:00 am, pero mi hermana sí. Claro, mi hermana no es la madre Teresa de Calcuta a ella le pagan por educar los niñitos que van a la guardería (o jardín, o preescolar, no sé cual será el término más adecuado) y le va muy bien porque se lo merece.

Cuando "la fiesta de la familia" ya estaba llegando a su fin mi hermana anunció que podían pasar, padres orgullosos y niños gritones, a comer del variado menú entre cuyas viandas se encontraban empanadas, donas, buñuelos, palitos de queso, croissant, natilla... Yo veía toda esa comida y el estómago me pedía pero yo con esa resaca me resistía hasta que pasó el último de los papás orgullosos, por la mesa de avituallamiento, y vi que aún quedaban montañas de buñuelos, donas y empanadas. Bueno, pasé por un buñuelo y una empanada y me serví una gaseosa, me los comí y seguía viendo esas montañas de comida y pensé "ah, Carolina debería llevarse una bolsadita de buñuelos, empanadas, donas y croissant para el desayuno de mañana". Es que aquí en la casa hay que arrinconar un pan para podérselo comer, en nuestra nevera vive un señor y el congelador lo utilizamos para guardar libros, en la despensa reposa hace siglos un solitario frasquito de pimienta cuya única compañía es un tarro de pitillos de plástico. Y entonces mi hermana, ahora sí como la madre Teresa de Calcuta, anuncia a padres orgullosos y niños gritones que se pueden llevar de esas montañas de comida buena parte para sus casas y la gente que no es perezosa para todo lo que sea regalado (y eso que es gente de buen estrato socioeconómico aunque eso no quiere decir nada) desocuparon las montañas de comida en un santiamén y el muchacho colaborador, el que fue a grabar "la fiesta de la familia", el mismo que los sábados está haciendo el bien y que estaba loco con su resaca amenizada por el bullicio de cuarenta niños y el doble de adultos orgullosos, se quedó con la boca abierta viendo como se esfumaba su desayuno del otro día (y del lunes y el martes y el miércoles... porque había mucha comida ahí) y mi hermana me decía: "pues vaya usted también, coja una bolsa y empaca unas empanadas y unos buñuelos", pero como yo no iba para mí casa sino a encontrarme con unos amiguetes, para nivelar la resaca con más alcohol, pues que pereza llevar una bolsa de comida para arriba y para abajo. Tragué saliva, busqué otro buñuelito en el desierto de bandejas vacías que había en la mesa de viandas, le entregué la cámara a mi hermana y hasta luego, me voy a pasarla con mis amiguetes, ya hice mi buena labor de la semana.

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Otra cosa: mañana lunes lanzan, en Lima (Perú), la octava edición del fanzine de cómics Carboncito, una buena publicación impulsada por los hermanos Amadeo y Renso Gonzáles. Por medio de Koki, amigo de Amadeo y Renso, que vino ha principios de este año a Medellín, conocí el excelente trabajo que hacen en Lima impulsando el cómic por medio del fanzine Carboncito. Con Koki compartí una tarde de cervezas e intercambiamos material. Unos meses después recibí noticias de los hermanos Gonzáles quienes querían que Truchafrita, o sea yo, fuera entrevistado para la octava edición de Carboncito y además me pidieron que le regalara un cómic para la misma edición (cosa que hice con el mayor gusto del mundo). Desde aquí, desde la ciudad de Medellín, les envío un fuerte abrazo a mis amigos de Carboncito, deseándoles que la pasen bomba en el lanzamiento de su octava edición. ¡Qué vivan los fanzines y qué viva el cómic!

Chao, me voy a dibujar.

PD: mientras escribo esto mi hermana acaba de llegar con una caja de donas. Lo dicho, no es la madre Teresa de Calcuta pero sí es una mujer muy trabajadora y agradecida.

2 de octubre de 2005