







Septiembre de 2005
Querido Diario:
Sí, vuelvo a la calma, a mi trabajo normal después de la Feria del Libro. Así que a seguir laborando y a escapar unos raticos para tratar de dibujar cómics, aunque estos últimos días no han sido muy productivos. Afortunadamente tengo amigos que, como yo, sí hacen historietas y, de vez en cuando, me regalan una plancha para colgar en Cuadernos Gran Jefe. En esta ocasión se trata de la primera colaboración de mi buen amigo Diego Guerra con una historieta que, según él, se convertirá en pieza animada. Mientras esperamos los dibujos en movimiento disfrutemos de este cómic de Diego.
Chao, y al mal tiempo mala cara.
PD: ánimo Margarita.
29 de septiembre de 2005
Acerca de la Feria del Libro y otras falsedades más (segunda y más larga entrega)
Yo no debería volver a la Feria del Libro de Medellín, es un evento en el que pierdo tiempo y dinero, durante esa semana larga termino envuelto en una serie de circunstancias que impiden un desempeño normal en mi vida y, para acabar de ajustar, contribuye a alimentar un ulcera que, en unos años, acabará de minar mi deteriorada salud. Bueno, vamos como siempre por partes y avisando de paso, al susceptible, al débil y al que le pueda chantar el guante, que pare su lectura hasta aquí porque esta entrada esta cargada de mucha rabia.
Respiro un poco y tomo bastante aíre porque voy a empezar por una cosa que llamaron Segundo Salón del Cómic y Manga de Medellín. Este evento lo organiza una tropa de idiotas comandados por Saúl Valencia -a quien le digo de una vez que no vuelva invitar, que un espacio en la Feria del Libro como los que "canjea" él para sus "colaboradores", como yo, es un total insulto-. Saúl hace figuras en plastilina, que le queden bien o mal es otro asunto, otro de los organizadores, César, hace "amerimanga" (vaya, vaya, como le gusta a la gente ponerle nombres rimbombantes a lo que simplemente es basura) y otro amiguete del "Salón", Carlos Granda (no he podido saber si es un seudónimo o si se llama así) reproduce basura de superhéroes gringos; imagino que en la organización hay otros pelmazos pero yo ya no quiero conocer más "colegas" de este ramo, sobretodo porque son unos impostores. "¿Impostores? Pero si ellos son los que hacen el cómic en Medellín, ellos han organizado el Segundo Salón del Cómic y Manga de Medellín", dirás tu, siempre engañado pero simpático lector, y yo te reiteraré: sí, impostores porque lo que se llama Segundo Salón del Cómic y Manga de Medellín es una farsa. Lo primero: ¿Dónde está el cómic en el supuesto salón? Veo ilustraciones, veo dibujos de fantasía, capa y espada, veo superhéroes, veo unas ilustraciones de Andrés Molina (este señor se salva de todo ese tumulto), veo reproducciones basura de Granda (que aunque si son cómics, pero no dan para un Salón ya que tan sólo es una gran plancha y reproduciendo el podrido universo de DC), veo mucha ilustración estilo manga (aunque manga en sí no hay) y veo aberraciones como el Homo Pather, que aunque sí es cómic es un insulto para quienes hacemos realmente cómic. “¿A pero quién sos vos para descalificar a estos pelaos que hacen el Salón? Usted no es nadie”, dirás tú, amigo lector. Y yo te diré que tienes toda la razón, yo no soy nadie, pero el problema es que te están metiendo gato por liebre, pues el supuesto Salón del Cómic y Manga de Medellín debería llamarse, para ser acorde con su realidad: Salón de ilustraciones inspiradas en el cómic más barato (el más mainstream y basuro), ilustraciones de manga, caricatura y otras ridiculeces más, como personajes en plastilina, porcelanicron y cartas de colección. Hombre, si la cosa se llamara así yo les juro que no estaría diciendo nada en este momento. ¿Por qué me importa semejante güevonada? Porque yo sí hago cómic y me parece un insulto que estos pelmazos dejen por el suelo una manifestación que yo sí valoro y con la cual trato de expresar lo que siento y vivo.
Hace unos cuatro años yo estuve metido en la organización del que iba a ser el Primer Salón de Cómic de Medellín (así no más, porque manga también es cómic), junto con estos señores que mencioné anteriormente, les armé un gran proyecto: objetivos, justificación (larga y tendida, explicando lo que es el cómic y por qué un Salón en Medellín. Lujo de detalles y ejemplos), hojas de vida, talleres, ciclo de películas, invitados (nacionales y, si se podía, internacionales), charlas, foros, encuentros con autores, todo el material gráfico de promoción con tirajes y costos y un largo y minucioso apartado de modalidades de patrocinio. Les dejé claro que yo una exposicioncita en un oscuro bar, en una casa de la cultura de un perdido municipio de Antioquia, en el garaje del amigo, no hacía, que yo me metía, gastaba todo mi tiempo si se hacía como aparecía en el proyecto (bueno, estaba dispuesto a dar concesiones, porque también entiendo que nadie se le arrodilla a uno para patrocinar un evento como ese). Hice el proyecto porque Saúl me afirmó y reafirmó que El Colombiano (ese pasquín de mierda que aquí llaman periódico) estaba dispuesto a ser el patrocinador oficial del Salón, que íbamos por lo grande, por toda la chupeta y yo le creí. Organicé el proyecto muy bien, para que los migajeros de El Colombiano no tuvieran peros, se lo entregué a Saúl y vaya hable pues con esos del pasquín. A los días Saúl me llamó y me dijo: "A los de El Colombiano les encanto el proyecto (claro, si era casi perfecto), pero dicen que no tienen presupuesto, pero puede haber canje". "¿Cómo es el canje?", pregunté yo. "Un reportaje del Salón en una edición dominical de El Colombiano y contribuyen con algo de los premios para los ganadores del Salón" (con algo de los premios, los pirobos no eran capaces de soltar ni siquiera tres millones). Entonces le dije a Saúl que yo me bajaba del bus, que yo había hecho el proyecto porque él me había jurado, ante Dios y la Virgen, que los del pasquín iban a pagar, mínimo, la mitad del Salón. Entonces, en este paradero me dejan porque ya perdí seis meses de reuniones inoficiosas cuadrando algo que al final no va a salir medianamente decente. Me salí pero me pidieron que si podían utilizar el proyecto para pedir limosna en otras partes y yo se los regalé. Hicieron el Primer Salón el año pasado en la novena Feria del Libro de Medellín, me prometieron un stand, para pagarme lo del proyecto, y yo les presté unas planchas de cómic (ese sí era cómic) para que expusieran. El Primer Salón salió más decente que el segundo y así y todo les quedó una mierda. Yo me dije: "no les vuelvo a pasar nada, porque no lo valoran y además yo hago cómic, una cosa totalmente diferente a lo que hacen ellos", y para acabar de ajustar me devolvieron las planchas vueltas mierda, justo para tirar a la basura (afortunadamente eran copias). Los organizadores del Salón, el año pasado, me prometieron un stand para ROBOT y yo que siempre seré una güeva me imaginaba un espacio de cuatro metros cuadrados para todito lo de ROBOT, imaginaba una pequeña exposición con bocetos, con las planchas de ROBOT, con un proceso de fabricación, en cómic, de la gacetilla, con un TV para mostrar trabajos de animatic, que Joni y yo habíamos acabado de hacer, y con la oferta de nuestros fanzines y publicaciones de cómics de otros amigos. Pero estos pelmazos me salen con una mesa y una silla en medio de la nada. Yo, persona humilde y siempre de bajo perfil, puse mi mostrador con los fanzines, al lado ROBOT para regalar y siéntese una semana larga a tratar de vender. Si no hubiera sido por Tebo, que fue todas las tardes a la Feria del año pasado (yo estaba trabajando así que no podía ir), no hubiéramos vendido nada, resultado: $45.000 (mucho mejor que este año).
Este año la cosa fue peor. Primera cagada: Saúl me ha estado llamado desde hace seis meses para comerme la oreja y hablarme de una "gran exposición de ROBOT", sesenta planchas, por lado y lado de todas las ediciones (treinta en total), un espacio único en la Feria, stand con todo lo de ROBOT porque "somos los únicos que tenemos un proyecto serio de publicación de cómics en Colombia" (ah, en país de ciegos el tuerto es rey). Y vuelve la güeva, o sea yo, y se le come el cuento. Al perro no lo capan dos veces pero a Truchafrita sí, pero en la segunda les quedó más difícil. Pasaban las semanas y el gran espacio de exposición se fue reduciendo a la mitad, hasta que una semana antes de la Feria del Libro ya sólo tenía dos paneles de dos metros para exponer. "¿Y cómo acomodo sesenta planchas en dos metros?", me quebraba el coco tratando de resolver el imposible, y lo resuelvo como el más genio de todos: "Nada, pongamos entonces doce". El jueves de la semana antepasada voy con mis planchas, de buena factura, a buscar a Saúl para ponerlas en exposición y me muestra el espacio y yo pienso: "Ahí no pongo ROBOT ni por el Putas", unos buenos tipos de Bogotá, con quienes compartía el stand, no comprendieron nunca por qué yo me negué a poner las planchas, imagino que creyeron que yo era un subido, un tipo que se las da de mucho pero si hubieran sabido que el espacio, en principio, era para sesenta planchas y se redujo a doce (ni a doce, ahí cabían por ahí ocho) me hubieran dado toda la razón, luego traté de explicarles pero creo que no entendieron. Segunda cagada: al llegar a mi stand compartido (este año también me habían prometido un sólo stand para ROBOT), no había mesa ni silla para mí. Se devuelve la güeva, o sea yo (en esta entrada cuando mencione la "güeva" quiere decir que soy yo), a pedirle a Saúl los míseros muebles y me explica que se los debí haber pedido ayer, vea pues yo no tengo trasero para sentarlo un rato, y no tengo cosas para poner en una mesa. La obviedad de la petición y el absurdo de su respuesta me desarticuló, me devolví con el rabo entre las piernas, guardé mis cosas en la bodega y decidí volver al otro día porque la ulcera me iba a estrangular o soy capaz de matar a alguien. Cagadita chiquita: viernes 15 de septiembre, saco las cosas de la bodega, las acomodo como puedo en la única mesa que hay para mí y los amigos de Bogotá y ya vuelvo que voy a comer. "¿A comer? Pero si aquí dan refrigerio", me dice Rodrigo (compañero de stand) y la güeva se va por Saúl a pedir migajas y Saúl responde que debí avisarle con tiempo si yo quería refrigerio. Hombre, esto parece un lloriqueo de nena, pero tranquilo que así es, estoy llorando pero ¿no te parece obvio que uno tiene que comer? En fin, la comida me la pago yo mismo, como lo hago hace ya rato. Afortunadamente Rodrigo y Jorge, buenas personas de Bogotá que conocí en la Feria, compañeros de stand y de un par de buenas juergas, para que conocieran Medellín, me dejaron en claro que ellos tenían que estar todo el día, todos los días en la Feria y que con gusto me ayudaban a vender los fanzines, y así fue, yo fui cinco veces en los diez días de la Feria y al final de la tarde, resultado: creo que fueron como $25.000.La gente quiere todo regalado. Esto creo que lo tengo claro pero soy tan testarudo y sigo tratando de vender. Estoy al limite del cobro: si un fanzine no se puede vender en $1.000 (algo así como 40 centavos de dólar) entonces no sé que más hacer. O sí, sí se que hacer, seguir editando fanzines y si nadie los compra pues... Las pocas veces que me senté en el stand la gente me comía la oreja diciéndome lo maravilloso que era ese proyecto, lo bueno que les parecía, lo grande que podría ser "si nos poníamos las pilas", y la güeva pensaba: "aquí hay un comprador". "Ve te interesan los cómics, son a $1.000, $1.500 y $2.000", a lo que el gran halagador decía: "No, es que ahorita no tengo plata pero luego te los compro" ¿Plata? Para esto no se necesita plata papá, es pura menuda, puro cascajo, plata se necesita para comprar los libros que aquí no bajan de $25.000 (y ni eso es caro). A diferencia del que se acercaba y decía: "ah, yo esto lo conozco, es muy bueno" y saque la menuda y compre los fanzines que le faltan, los que le faltan porque los otros ya los fue a buscar por Medellín y ya los compró. De esos últimos pasaron como dos o tres, pero bien, mientras estén ahí yo les sigo publicando amiguetes.
¿Qué si pasó alguno del Salón del Cómic y Manga de Medellín a comprarme un mísero fanzine de $1.000? Ni uno sólo mi querido lector. Eso sí me desconcierta y deja claro que estos muchachos no tiene ni puta idea de lo que pregonan en radio, TV y prensa. Hombre, yo entendería si la cosa vale, digamos, $20.000. Pero si te gusta tanto el cómic, si querés que la escena del cómic local exista (cosa que nunca ha existido y no creo que existirá) entonces sacá $1.000 de los $100.000 que te ganaste hoy como ramera (léase, haciendo caricaturas) y cómprame un fanzine. A mí el coco no me alcanza para entender este asunto... Yo no compre ningún fanzine de cómic sencillamente porque, a parte de los de nosotros, no había ni uno más. Ah sí, un momento, estaba el increíble Homo Pather, uno de esos embustes que salen cada tanto, que le hacen un daño terrible a los que tratamos de hacer cómics en Colombia y que además le hacen el juego a mainstream más vulgar. Se trata de un libro, estilo "novela gráfica" (pero sólo de formato), full impresión, full color, tapa dura pero sin nada por dentro: hecho en el digital más básico de Photoshop, apelando a lo mediático (es el Papá Juan Pablo II como superhéroe), mal dibujado, una historieta mal construida, con errores de narración y composición y, encima, ni siquiera la mitad del ejemplar es cómic. El embuste de "novela gráfica" inicia con presentaciones rimbombantes de unos nosequiencitos, contratados para decir que lo que usted tiene entre sus manos es una obra de arte y cosas parecidas, luego unos rodeos más y ya vamos como en la página diez, el cómic en sí tiene como 16 paginas (no las conté) y el resto del libro, pongale unas 24 páginas más, son intentos de afiches y posters, malos chistes de diseñador de quinta y se acabó el libro, se acabó la "novela gráfica" que, en su momento, promocionaron las secciones de farándula de los noticieros de RCN y Caracol. Hombre, pero el Homo Pather no sé vendió en la Feria del Libro de Medellín. Quisiera pensar que es porque la gente empieza a tener buen gusto, pero dudo de eso al pensar que la gente se frenó más bien porque cada ejemplar valía $25.000 (esta razón y las anteriormente expuestas impidieron que yo lo comprara). Y si me pongo a pensar creo que toda la Feria fue pésima por lo mismo, porque a la gente le duele sacar plata para comprar libros, pero libros buenos y no como esta bazofia de "novela gráfica", la gente no tiene o, en el caso de los casi regalados fanzines de ROBOT, no quiere comprar nada que le ensanche el espíritu, que contribuya a tener una visión diferente de las cosas, que le abra nuevos horizontes, le regale unos minuticos de diversión o que tan sólo le haga esbozar una sonrisa. No quieren y por eso yo no vuelvo a poner mis fanzines en la Feria del Libro de Medellín. A menos que yo mismo tenga mi propio stand y lo pueda llenar de lo que yo quiera. ¿Ya te das cuenta Rodrigo porque el primer día de la Feria te dije que eso era una mierda? Y lo comprobaste ayer cuando todo se acabó. Ahí no hay nada.
Chao, pescao
PD1: sigo virgen en la caricatura y seguiré así hasta mi muerte. Ni por el Putas le hago caricaturas al pueblo ignorante.
PD2: de algo si no me caparon: ¿Programas de tercera, en TV, a mí? Para qué, si los que presentan esos programas son tan brutos que preguntan por cómic pensando en "calicatura" y además te tratan como si te estuvieran haciendo un favor. El favor te lo hago yo, amigo productor de programa de tercera, regalándote coherencia en un programa que tú haces simplemente para llenar minutos y para que te paguen tu plata, tu dinero, tu money.
27 de septimbre de 2005
Acerca de la Feria del Libro y otras falsedades más (primera entrega)
Ayer culminó, mucho más con pena que con gloria, la décima edición de la Feria del Libro de Medellín (apenas diez versiones, qué tristeza). Este evento, cada año, es más decepcionante y yo imagino, porque creo que así debe ser, que es porque lo están organizando una serie de incompetentes y porque, obviamente, Medellín no es una ciudad para este tipo de "ferias".
Voy a empezar por algo que es de buena fe pero que, extrañamente, se convierte en un asunto contraproducente. Resulta que a la actual administración municipal se le ocurrió, el año pasado, dejar la entrada a la Feria del Libro completamente gratis, decisión que a mí me pareció de los más acertada pero que ha demostrado que Medellín no está para este tipo de eventos ya que con entrada gratis y todo la afluencia de público al evento fue desastrosa. ¡Muy poca gente! Unos amigos de Bogotá, que estuvieron con los de ROBOT en la Feria estaban asustados porque no entendían como en la capital la entrada a la Feria era de unos $6.000 y Corferias se mantenía lleno, mientras que aquí la entrada al galpón era gratis y parecía que estuviera cerrado. Bueno, explico: aquí no leen, ni les interesa leer. Si la entrada a Colombiamoda fuera para el público en general (cosa que no es así) y si cobraran $20.000 por entrada el evento, de modelos, diseñadores y textileros más play del país, estaría a rebosar de curiosos tratando de ver que tan buena esta la modelo peranita o que tan papi es el modelo fulanito. Así es Medellín, es la capital de la moda, nada más y a los que no estamos de moda en Medellín nos llevó el Putas.
Este año el invitado de honor a la Feria de Libro fue Barcelona. No un país sino una ciudad pues la alcaldía quiso empatarlo con el evento Medellín-Barcelona, unas jornadas de intercambio cultural entre ambas ciudades. A mí me gustó mucho más el evento de Medellín-Buenos Aires (sin ser una cosa extraordinaria), del año pasado. Este año ni olí el intercambio con Barcelona. Hombre, una ciudad rebosante de cultura, con música, literatura, cine, cómic... el que usted quiera y traen tres pinches películas y una exposición de Antoni Tápies, ¿música, literatura, cómic? ¿En dónde? Desde aquí aviso al ayuntamiento de Barcelona para que reclamen por el intercambio que se hizo aquí en Medellín pues yo, como ciudadano medellinense, no conocí ni mierda de Barcelona y eso que estoy enterado del movimiento cultural de mi ciudad (si es que se le puede llamar así). Señor Joan Clos, alcalde de Barcelona, cordial saludo: reclame por el dinero que dio a los organizadores de Medellín para este evento de Medellín-Barcelona, pues fue un verdadero fiasco (si quiere, para su reclamo, adjunte mi reclamación y yo le envío mi firma escaneada). Bueno, se suponía que debía haber una fuerte presencia de Barcelona en la Feria del Libro y de lo único que supe fue del lanzamiento formal del intercambio, donde hablan los implicados, reparten pasabocas y se bebe vino malo pero gratis (aunque yo no fui, porque ya no necesito beber de cuenta de nadie), un par de presentaciones de libros y hasta ahí. Yo siempre seré un iluso, un ingenuo, un tipo que cree que las cosas pueden ser mejor (como dice el eslogán de esa tropa de ladrones de Bancolombia) y pensaba: "Ah, qué tan bueno, con Barcelona en la Feria del Libro va a ver un montón de oferta de libros de cómics", pobre güeva. ¿Cómics? ¿Qué es eso? Ah, sí, allí tenemos unas muy buenas revistas de Superman, Batman, Luis Royo y mucho manga ¿A usted le gusta el manga? Eh, muy poquito, pero después hablamos que tengo que ir al baño, es que voy a vomitar.
¿Feria? ¿Cuál feria? Se supone, y siempre me lo he dicho desde que voy a las Ferias del Libro, que una feria es para feriar, para hacer descuentos, para que la gente se sienta atraída por la compra de libros, pero nada, vale más ir a la librería en cuestión que a su stand en la Feria, se encuentran más libros y mejores precios en la calle que en la Feria. Eso me pasó con un bono que me dieron la semana pasada para comprar libros (ya te lo conté hace unos días), fui al stand de la librería en el Feria y decepcionado salí sin un solo ejemplar, la gran mayoría de ediciones que ofrecían eran sobre cocina, caballos, perros y libros de autoayuda. Yo pensaba: "me tumbaron con este bono" y trataba de acordarme de amigos y amigas a quienes les gustara la cocina, los caballos o los perros para, con el bono, regalarles un librito. Luego se me iluminó el coco y me dije: "Ah, pero mañana voy a la librería para ver si allá hay otro tipo de libros". Y sí, en la librería estaban los títulos que buscaba, literatura, novelas, para leer y pasar rico. Después de esta vuelta me preguntaba: "¿Para que traen esta basura de libros a la Feria y dejan los buenos ejemplares en las librerías?" Pueden ser varias razones pero sólo atiendo a una en este momento: porque el grueso de la público que va la feria va tras libros de cocina, porque cocinar es un arte; de caballos, porque aquí la cultura del mafioso, del narcotraficante está hasta los tuétanos y si no tengo plata para comprar caballos por lo menos me hago experto en ese tema y de perros, por lo mismo que lo anterior pero con el agregado de que puedo trabajar para un mafioso criándole y entrenándole sus perros. En definitiva, aquí en Medellín, querido amigo extranjero, todo tiene que pasar por la plata, por el negocio, a ver como gano yo con esto, como me vuelvo rico, pero ganar y volverme rico con plata, con dinero, con money, lo demás es pura mierda, pura perdedera de tiempo.
¿Leer? ¿Libros? ¿Y eso da plata? ¿Y usted se la va a pasar leyendo y leyendo? ¿Para qué estudia tanto? Salga pues a trabajar. Tanta leedera lo va a volver loco. Con esas frasecitas crecemos en Medellín, si no nos la dice el papá o la mamá, no las repite el tío, el hermano, el vecino, el amigo o el completo desconocido. Sí, la gente estudia pero para ganar más. El posgrado es porque el pregrado ya no me sirve para ganar plata, la gente hace un posgrado en un ratico no más, pero pagan millones cada semestre para poderlo pagar así que lo más natural será, después de la desfalcada por "estudiar", salir a un buen puesto a cobrar (sálvanos Todopoderoso de una tecnocracia). Los vagos, los que leemos alguito (yo no tanto como debería leer), los que escribimos por ahí y dibujamos por allá no tenemos futuro, como tampoco lo tiene el que edita libros (si lo tiene es por la inyección de capital de otro negocio que sí da) y mucho menos el cuasi único editor de cómics de Medellín y Colombia: yo.
Dejemos hasta aquí, en una segunda entrega hablaré de una gran mentira llamada Segundo Salón del Cómic y Manga de Medellín, en la Feria del Libro, de los falsos colegas "dibujantes de cómics", de la gente que es miserable y todo lo quiere regalado (y ni así) y seguiré llorando porque nadie le presta atención a los fanzines de ROBOT (aunque los seguiré editando).
Chao, y levantase pues a conseguir trabajo.
PD: más Colombiamoda, más Colombiatex, más Feria del Ganado, más Expomarrano, más Feria de la Antioqueñidad y menos Ferias del Libro ¿Para qué siguen haciendo eso?
26 de septiembre de 2005
Dibujante, así no más
¿Artista? ¿De qué? Artista es cualquier mamarracho que sonríe en la TV. No, yo soy dibujante, y para más señas dibujante de cómics porque yo sí dibujo cómics y también me autopublico, así no más.
25 de septiembre de 2005
Querido Diario:
Ayer viernes, a diferencia de los otros viernes de tres meses para acá, decidí no salir a beber y drogarme. Hoy me levanté temprano y me puse a leer Mi hermano el alcalde, de Fernando Vallejo. Me cansé de esperar a que Jorgito me prometiera que me lo iba a regalar ("lo tiene Lalo", me decía últimamente, y vaya usted a saber quién diablos es Lalo), así que aproveché un bono para libros que me regalaron, el miércoles, por dictar una charla a unos jóvenes delincuentes. También compré El lado de la sombra, un libro de relatos de Bioy Casares, Pulp de Bukowski y Memorias enanas de Elkin Obregón (el más respetable de quienes han intentado hacer tiras cómicas para prensa en este país, algún día hablaré de él, con más espacio, en este diario). Hoy tengo que presentar una película en el Parque de los Deseos, así que fui por la copia a donde mi amigo Oswaldo Osorio y de paso aproveché para vacunarme del sarampión y la rubéola. Antes de que la enfermera me diera el pinchazo dudé, pues recordé la canción del payaso Miki: "la colita es mía, es mía doctor, la inyección no, no, no...", pero un instante después desistí a mi negativa pues recordé el siguiente estribillo de la canción: "pero la inyección es la solución para que los niños se sientan mejor". Así que este niño grande ya se siente mejor: ayudando a los jóvenes delincuentes en su franco proceso de rehabilitación, sin beber y drogarse los viernes, leyendo a tempranas horas del sábado y aplicándose vacunas para que la salud no se vaya a joder (por lo menos por el momento, yo no quiero morir de buena salud).
Chao, me voy a seguir haciendo el bien.
PD: esta semana el clima de Medellín está justo como nuestra condición de tercermundistas: caótico e indeciso. Llueve durante una o dos horas y luego hace sol, llovizna quince minutos y luego un infierno de calor. ¿Entonces qué? ¿Salgo con la chaqueta o no? ¿Necesito paraguas o me pongo las gafas de sol? Aunque yo no salgo con paraguas ni uso gafas de sol, imploro a quienes mandan en los cielos de Medellín a que nos organicen el clima. Suficiente tenemos con el caos y la indecisión a la que nos tienen sometidos los políticos. Ah, es que ya lo decía Dunce: los políticos apestan (y yo completo: el clima de esta semana, en Medellín, también).
24 de septiembre de 2005
Fernado Vallejo y lo rico que es Miami (segunda y espectacular entrega) y un final redondo con Kalu
¿Recuerdas que el mes pasado hice una muy larga entrada acerca de Vallejo y de lo rico que es Miami? Pues no fui capaz de combinar a cabalidad a Fernando Vallejo con esa deliciosa ciudad de cartón que es Miami. Fallé entonces como químico pues la mezcla de agua y aceite me salió algo chueca (hombre, uno tiene que admitir sus errores y reconocer sus límites). De eso me di cuenta cuando mi amigo Ignacio Piedrahíta, hace como veinte días, me escribió y me dijo que en una de las novelas de El río del tiempo Fernando Vallejo hablaba del café Miami, un localcito del Medellín de los sesenta frecuentado por homosexuales. Ignacio me dijo que era la mezcla perfecta para el final que había escrito de Fernando Vallejo y lo rico que es Miami. Pues nos pusimos a averiguar en que libro estaba el comentario de Vallejo, yo recordaba que era el café que Vallejo quemaba al final de una de sus novelas pero, equivocadamente, pensaba que se encontraba en el Desbarrancadero. Por su parte Ignacio también buscaba el pasaje y finalmente lo encontró en la novela El fuego secreto, me prestó su ejemplar del libro, el mismo que tengo en estos momentos a mí lado y del cual voy a extraer los dos últimos párrafos de la novela:
En el Miami, con Jesús Lopera, pasé lo que creo fue mi última noche de juventud. Cantaba "el jefe" en el traganíquel cuando ocurrió el apagón. Don Juan, el dueño, a quien la Marquesa llamaba "Juana la Loca por atender tan loca", fue de mesa en mesa encendiendo candiles de petróleo. Alguien preguntó por la Marquesa y alguien le informó: "Se fue con Lucas a San Andrés". En ese instante me levanté para marcharme y el candil de mi mesa se volcó. Un reguero de petróleo, de llamas se fue extendiendo apurado por el piso y se llegó a las paredes. En la confusión nadie lo supo, y por si aún no lo saben, aunque ya no importa así empezó el incendio. Del Miami pasó al Metropol, y saltando por sobre el pavimento de la calle se apoderó del Salón Versalles y la acera de enfrente. Poco después ardía, espléndido, Junín, y con Junín el centro. Por cuadras y cuadras iba dando cuenta el fuego de todas esas viejas construcciones de tapia y de bareque de otros tiempos, de otros dueños, limpiándolas de recuerdos. El fuego purificador que todo lo borra, que todo lo iguala.
Lo último que vi fue el parque, y en el parque, en llamas el Libertador, la estatua. Ardía el mármol, ardía el bronce, ardía el caballo, ardía el héroe. ¡Adiós gran hijueputa!
Un excelente final para el relato de Vallejo y un final con broche de oro para demostrar, una vez más, que Vallejo es grande y de paso dejar sentado que Ignacio es mejor químico que éste tu servidor.
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Otra cosa: si Kalu se fija bien se dará cuenta que en la entrada del 10 de septiembre éste que viste y calza decía: "Kalu, creo que ya estás superando la etapa de amiga casual para convertirte simplemente en una buena amiga". ¿Por qué esta aclaración? Porque ayer, mi amiga Kalu me reclamaba que yo mencionaba a mis amigos en el diario menos a ella. Pues mira Kalu que sí, que sí te menciono y voy a aprovechar de paso y darte las gracias, ante todo el universo de la Internet, por prestar tu casa, hasta la mañana del otro día, para que los amiguetes podamos beber y para que yo, en plena borrachera, pueda darle vueltas y vueltas al mismo asunto junto con Jorgito (parecemos una grabadora en constante play y reverso, me decía Margarita la semana pasada). Y te reitero que eres una buena amiga.
Cero y van dos. Dos deudas pagadas por hoy. Me acuerdo de las otras tres: las recetas para el mal de la tos, las “espaditas” de Mario Andrés y Bolivia no existe. Ya las pagaré en unos días.
Chao.
22 de septiembre de 2005
Misceláneo
Un triunfo pirrico: 200 cómics de James Kochalka, descargados de su sitio web.
Un motivo de nostalgia: ver M.A.S.H. a las 9:00 am y escuchar su tema musical a las 11:00 am.
Un motivo de alegría: hay dos tomates en la nevera, para picar y desayunar con huevos revueltos.
Para ver y leer: la revista Códice (Museo de la Universidad de Antioquia), que en su edición de agosto está dedicada por completo al cómic y en la que éste servidor escribió un artículo. Se reclama gratis en la secretaría del Museo.
Para ti: que debiste nacer en Frisco. Para ti, que sólo tienes quince años cumplidos. Para ti, que aún padeces de prejuicios fofos. Para ti, lleno de infantil egoísmo de lobos. Para ti, que en los cines te regalo un poster. Para ti, que sólo tienes quince años cumplidos. Para ti, que naciste en tiempos asesinos. Para ti, que comprobarás lo que otros han dicho. Para ti, queremos ordenar el paraíso. Para ti, que sólo tienes quince años cumplidos... (Para ti - Paraíso).
Un final: aún no he muerto.
21 de septiembre de 2005
Querido Diario:
El pasado sábado, en la noche, hasta la madrugada del domingo estuvimos disfrutando, unos amiguetes, de una interesante velada privada para celebrar el cumpleaños del amigo Mauricio Botero. Como a Botero no le gusta la música electrónica, pero sí el punk (elección por demás acertada, aunque a mí me gustan los dos géneros), entonces nos la pasamos toda la noche escuchando estribillos que marcaron, muchos de ellos, gran parte de nuestra temprana juventud -aunque hay que decir que hubo que encausar, en un momento, la música porque la cosa se estaba poniendo electrónica-. La fiestecita buena hasta ahí, pero para que no se quedara en una sola audición de música empacada pues los organizadores del evento (entre quienes se encontraba la novia del agasajado) tuvieron la magnifica idea de invitar a Los Sorners a tocar en vivo. Éste, quien les habla, el mismo que viste y calza, agarró su cuerpecito y, una vez más, le demostró a la audiencia como es que se debe bailar el punk-rock, mientras que Los Sorners tocaban en vivo y en directo en el patio de la casa y bajo un baño de luz lunar.
Bonito, muy bonito. Se termina el toque de los sorneros y otra vez para adentro de la casa, beba vodka y pase con aguardiente (mi cóctel esa noche), fume cigarrillín, despiértese con pérez y siga bailando. Se acaba la fiesta (o mejor, nos vamos antes de que se acabe) y éste, que viste y calza, decide hacer un pequeño homenaje a Los Sorners agradeciendo la tocada que nos regalaron, en privado, a los que tenemos la fortuna de ser amiguetes de Botero. Así que aquí va el cómic de la semana, homenaje a los sorneros, y anunciando de paso que esta historieta también será descolgada la próxima semana porque, luego de esta exposición en web, se va derechito para las páginas impresas de Canciones para un día melancólico, un fanzine muy bonito que espero salga a finales de este año.
Chao, tengo que continuar haciendo mi animatic No estaba muerto.
PD1: se suponía que la edición número tres de Cuadernos Gran Jefe saldría este mes, pero mire usted que ahora el problema no es el dinero sino el tiempo. Aún no he tenido tiempo de terminar dos cómics que me faltan, así que paciencia que estoy algo ocupado.
PD2: todos los fanzines de la editorial ROBOT están en la Feria del Libro de Medellín. Así que hasta el próximo domingo estaremos vendiéndolos en el pabellón blanco, cerca de la salida y de donde venden las cervezas (un excelente punto).
PD3: Tebo, uno de los que hace ROBOT, estará exponiendo sus maravillosos dibujos en el bar El Guanábano (parque de El Periodista, en la ciudad de Medellín), este próximo jueves 22 de septiembre. Así que todos a tomarse unas cervecitas a deleitarse con las obras de Tebo y a ser felices (aunque sea por esa noche).
20 de septiembre de 2005
Querido Diario:
Ahora sí, literalmente, me han movido el piso. Como siempre te explico por partes porque para ti todo está por explicar, resulta que a mi señora madre, que vive desde hace quince años en Nueva York, se le ocurrió por cosas de la coyuntura -es decir, porque uno de mis hermanos se va a casar en diciembre (a quien le dedico La Boda de Astrud)- que ya teníamos que dejar la casa, en la cual yo he vivido toda mi vida, por un par de apartamentos en el centro de Medellín (uno para vivir los hermanos solteros y otro para la renta). Hombre, está bien, dirás vos amigo lector, pero como te parece que esta casa tiene todos los recuerdos de la vida que he tenido hasta hoy, cada rincón quiere decir algo, un momento de la infancia, una estupidez de la adolescencia, alguna metida de pata de la juventud y los primeros aburrimientos de la temprana adultez. La casa ha crecido conmigo, primero fueron reformas en un baño, luego llegó una ampliación y toda la camada (cuatro hermanos), de familia clase media baja, pudo tener su propio cuarto. El patio de tierra donde mataba hormigas con fósforos o con la ayuda de una lupa, criogenaba insectos que recolectaba en el patio y los revivía minutos después, y creaba nuevas colonias de hormigas enterrando cucharadas de azúcar; el mismo patio donde papá tenía un palomar, un par de árboles de guayaba y otro más de tómate de árbol. Recuerdo una tarde de sábado, en el patio, dando vueltas y vueltas, con las manos extendidas, hasta marearme y tirarme al piso, ver el cielo y sentirme el niño más feliz del mundo. Jugaba y correteaba por toda la casa con mi hermano Alejandro y con mi hermana Carolina, jugábamos al "mostro" en el cuarto de papá y mamá: uno de los tres se cubría con cuatro o cinco cobijas, ese era el "mostro", los dos restantes lo llenábamos de calvazos (por lo general el "mostro" era mi hermana, porque era la más chiquita). El comedor, donde papá se sentaba a fumar sus cigarrillos Pielrroja y ha hacer cuentas, a tratar de ganarle a la lotería con sus estadísticas, números, números y más números, acompañados de toneladas de tabaco que lo terminaron matando. El día en que papá logró un seco de una lotería y con ella amplió la casa: recuerdo que era enero de 1991, el mundo esperaba la intervención del Papa para impedir la invasión de los EEUU a Irak (operación tormenta del desierto), a las 10:10 pm papá gritó y puñeteó la mesa del comedor, todos bajamos asustados y yo pensaba "el Papa habló, el Papa impedirá la guerra" (pobre idiota, joven inocente), pero a papá en ese momento le importaba un comino la guerra pues se había cogido un cacho de la lotería, "somos ricos", pensé en ese momento (pobre idiota, joven inocente). El balcón, en donde a Campeón, uno de los cuatro perros que tuvimos en casa, se le empalmaba el pene por las ganas de salir a la calle. Los zarzos que construimos en el segundo piso y en donde yo pasé gran parte de mi adolescencia, durmiendo y tratando de aprender a dibujar (aún duermo en un zarzo de esos y aún estoy tratando de aprender a dibujar). El cuarto en donde dormíamos, en un camarote, tres de los cuatro hermanos, el mismo cuarto que tiene una ventana que daba al patio y al techo de la casa vecina en donde una vez Alejandro vio el búho de las doce. El baño del primer piso donde pasé una buena temporada viviendo y durmiendo. Sí, mi cuarto, durante un año de mi adolescencia fue el baño del primer piso de mi casa. El cuarto del balcón, el más apetecido y que nunca fue mío pues primero fue del primogénito, Andrés, luego fue de Carolina porque "es la niña de la casa" y, por un buen tiempo, fue de Alejandro cuando trajo a su primera esposa, con Ana Isabel recién nacida, a vivir a la casa.
Los sobrinos, Ana Isabel y David (yo le digo Davidlee o Davidlirinter), repitiendo nuestra misma historia en la misma casa, correteando, rayando paredes, tirando puertas, jugando y molestándose el uno al otro -"no tiren las puertas", "¿Quién rayó esta pared?", "no molesten más que estoy muy cansado", gritaba papá en todo momento y nosotros como micos aquí y allá-. Los sobrinos ya no están en la casa, la casa está medio vacía, física y espiritualmente, dejaron un cuarto vació y cuatro corazones, el de su papá y el de los tres hermanos restantes, bombeando menos sangre. Esta es la casa en donde antes no podía fumar pero ahora sí, la casa en donde vomitaba cuando llegaba muy borracho, la misma casa en donde he traído a las novias que han sido capaz de aguantarme, la casa en un barrio que tiene un buen sistema de trasporte en las noches, la casa que papá compró con la ayuda de un tio, en 1974, y que terminó de pagar quince años después (de a $600 por mes), la casa desde la cual sentíamos los tiroteos de los barrios lejanos, cercanos y del nuestro, cuando en los ochenta y noventa Medellín era más violento que ahora, la casa en donde he vivido siempre y que no es tan fácil abandonar.
Tres cosas que me gustan de dejar esta casa: vamos a vivir en el centro de Medellín y a mí me gusta mucho el centro, ya no tendré que ir en bus a entregar los trabajos de freelance y ya no tendré que tomar un taxi, en las madrugadas para ir a casa (es que yo bebo en el centro). Voy a tener una cama en el piso, aún parezco un adolescente durmiendo en un zarzo, quiero poner los pies en el suelo cuando despierte. La tercera cosa es que por fin, espero y ruego, voy a tener una ventana. Mi cuarto tiene una entrada de luz en el techo pero no tiene ventana, quiero estar sentado dibujando en mi cuarto y ver por la ventana las casitas de Medellín, las montañas, las nubes y el sol, quiero ver las estrellas y la luna. Quiero ver desde la ventana de mi futuro cuarto cosas de afuera, mientras dibujo, escribo o leo. Quiero despertar con una ventana al lado y que me haga menos difícil comenzar un nuevo día.
¿Ya te das cuenta por qué me gusta tanto mi casa? ¿Ya entendés por qué quiero una ventana? ¿Sí? Entonces quedo tranquilo. Ya tendré tiempo de despedirme de mi casita y más tiempo tendré de volver en unos diez o quince años (si aún estoy vivo) y ver esta casa desde afuera, pedir permiso para entrar y recordar estas cosas que te conté, otras muchas más que no alcancé a contar, las que no te quiero contar y otros recuerdos de los que aún no me acuerdo.
Chao.
16 de septiembre de 2005
Sin cortinas de humo
¿Dónde está la justicia social? ¿Equidad? ¿Contrato social? ¿Democracia? ¿Reforma agraria? ¿Países en vía de desarrollo? ¿Dios? Responde tú mismo estas preguntas y podrás sacar tus propias conclusiones.
Chao, empieza la madrugada y voy a tratar de dormir.
15 de septiembre de 2005
Querido Diario:
A esta hora, al mediodía, estoy anclado en mi casa por tener que hacer una serie de llamadas, al mismo tiempo necesito salir para hacer unas vueltas. ¿Entonces qué hago? Margarita me llama y me dice que me va a tocar conseguir un celular y yo aún me rehúso a usar un aparatejo de esos -el hombre del futuro tendrá unos dedos como pitillos y una cabeza de la mitad del tamaño actual, por aquello de los botoncitos del celular y para alcanzar a escuchar y hablar al mismo tiempo, respectivamente-. A propósito de esto miren lo que saqué del blog de Podeti titulado yo contra el mundo!:
Con la utilización del teléfono celular hemos recibido, de regalo, una segunda peste: la información telefónica acerca de donde se encuentra el hablante: “hola, estoy en el colectivo”, “hola, estoy llegando”, “hola, estoy dando Álgebra III”, etc. Un fraseo que no existe con el tradicional teléfono inmueble.
Pero el récord de excentricidad telefónica se lo lleva una señora que vi ayer, hablando desde el interior de una “taza giratoria” de un pequeño parque de diversiones infantil. Supongo que la conversación consistió en “hola, estoy en las Tazas Giratorias”.
Ah, es que el celular, como pensamos Podeti y yo, es el mal del momento. Pero supongo, porque siempre me toca dar mi brazo a torcer, que no podré permanecer toda mi vida en "la edad de piedra" (como dirían algunos asiduos usuarios del celular) mientras que el mundo va a la “velocidad de la luz”, así que tarde o temprano tendré que usar un chisme de esos (espero que sea mucho más tarde que temprano).
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Otra cosa: hoy me enteré que mi amigo César fue víctima de la escopolamina. Felipe Moreno, un amigo de Bogotá, vino hace un par de meses a Medellín, bebimos como barriles sin fondo (como ya es costumbre entre nosotros) y entre tragos le pregunté acerca de un robo que la habían hecho en su casa, "me dieron escopolamina güevón", me dijo Felipe, "los lleve a la casa y me la vaciaron". La escopolamina es una sustancia que te deja grogui, en un estado de absoluto embotamiento, pero lo grave del asunto es que usted queda a merced de la voluntad de otros (¿De quiénes? De los que le dieron la escopolamina so torpe), que sin ningún obstáculo le quitaran las pertenencias que lleva en sus bolsillos y su maleta, usted mismo los acompañara a que saquen el dinerito de su cuenta bancaria y, si es muy de malas, llevará a los hampones hasta la casa para que le hagan el favor de desocuparla del TV, el PC y todos los electrodomésticos que se puedan cargar en las dos manos (ojo, el PC no es un electrodoméstico). Bueno, te contaba que a César le pasó eso el domingo en la noche y despertó (gracias a la divina providencia) ayer martes, a las 3:00 pm, en su casa. Le quitaron las cositas que llevaba y le dejaron en limpio su cuenta de banco (¡malparidos!). Afortunadamente su casa quedó intacta porque César, igual que éste servidor, vive con su familia (yo vivo con mis hermanos) así que como había gente en la casa los ladrones no pudieron ir, aunque sí hicieron llamar a César por teléfono a ver si había gente en el hogar.
Hace un par de meses, cuando Felipe me contaba su trágica historia con la escopolamina yo, el más ingenuo de los mortales, le dije: "ah, qué cagada, pero eso no pasa por aquí en Medellín, eso es más bien un artilugio cundiboyacence, de esa gente del altiplano, vos ya sabés Felipe, vainas de gente con mucha sangre indígena corriéndole por las venas". Pues me castigó la lengua (y eso que soy dizque historiador), no a mí pero sí por intermedio de uno de mis más queridos amigos. Afortunadamente César se encuentra bien, física y emocionalmente, dice que la plata se recupera y que es una circunstancia más de estar vivo, vaya sabiduría, yo estaría dándome contra la pared por mi platica y contra el piso por el día que me hicieron perder esos malparidos, pero eso sólo lo hacemos los pobres de espíritu como yo.
Chao, y muchos ánimos a Cesarín.
PD: Einstein decía que Dios no juega a los dados. Pero vaya coincidencia, termino de escribir esto y a mi correo llega este mensaje:
Asunto: RV: NOKIA REGALA MÓVILES - NO ES BROMA Hola a todos, Nokia quiere proponer una oferta interesante. Quieren darse a conocer más a través de Internet y sobre todo gracias al boca a boca y para ello, distribuyen de forma gratuita el nuevo teléfono WAP. Lo único que tienes que hacer es enviar este email a 8 conocidos. En aproximadamente 2 semanas, recibirás un Nokia 6210. Si envías este e-mail a 20 personas, recibirás un Nokia Wap.
No voy a decir el nombre del incauto que me mandó este correo (pues aunque no es amigo mío no soy soplón). Por favor, no más spams y menos bobos conocidos, o por conocer, que creen en estas "ofertas". Además estas "promociones" son del tipo dealer: "hoy te la regalo y mañana, cuando estés bien colgado, te la vendo".
14 de septiembre de 2005
Querido Diario:
Vuelvo a cumplir con mis lectores (¿Será que ellos cumplen conmigo comprándome mis fanzines?) porque aquí les va el cómic que prometí el domingo. Al igual que muchas historietas inéditas, ésta también será descolgada en una semana, ya que tiene un fin como parte del fanzine impreso de Cuadernos Gran Jefe (en su tercera edición). Espero que disfruten de esta historieta corta y qué viva Condorito.
Siempre tuyo, Truchafrita.
13 de septiembre de 2005
Vuelta canela y volver a empezar
Bueno, otra vez domingo y mañana lunes a volver a empezar, esto parece tener cada vez menos sentido… ¿Sabes qué me salva? Claro que sí, el cómic, pero como te habrás podido dar cuenta he estado un poco lento en eso de renovar el "cómic de la semana", aunque si tienes algo de paciencia (quizás hasta el lunes o martes) te voy a regalar una pequeña historieta de Truchafrita que me está quedando bonita y además juega como homenaje a uno de los personajes más queridos del cómic latinoamericano (por lo menos para mí). ¿Quién será? Paciencia mi querido lector o, como diría mi amigo Jorgito, "tranquilo, maneje los tiempos y la ansiedad".
Chao, me voy a dibujar.
PD1: mmm, 11 de septiembre. Gloria a los mártires de Bagdad. Vos sabés tanto como yo que el par de torres no valían ni una centésima parte de las construcciones milenarias (de la cuna de la civilización) que el ejército norteamericano aún está destruyendo en Irak. Bueno, humano idiota, destruye para que luego tengas que construir de nuevo, igual que hoy domingo: vuelta canela y volver a empezar.
PD2: ¿Cuándo te vas a morir Augusto Pinochet?
11 de septiembre 2005
Póngale color y sabor a sus reuniones
Un poquito de licor, una pizca de tabaco, un par de líneas de perico, una buena esnifada de poper y mucho amor. Ah, y no olvide rodearse de buenas amistades.
Marco, vamos a hacer una serie sobre el poper en cómic, vos empezás y yo te sigo. Kalu, creo que ya estás superando la etapa de amiga casual para convertirte simplemente en una buena amiga.
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Deudas: con un montón de amigos y lectores. Una deuda pendiente, desde hace dos semanas, es con Ignacio Piedrahíta que me pasó un excelente dato acerca de Fernando Vallejo a propósito de Miami, a mí se me había olvidado, está en su novela El fuego secreto. En estos días cuento acerca de eso.
Otra deuda es con algunos lectores que me enviaron recetas para mi mal de la tos. Les aviso que ya estoy mejor, usé algunas de las recetas y la tos está cediendo (parece que viviré un tiempo más). En unos días voy a colgar aquí algunas de las recetas para que le sean útiles a algunos que sufren de tos.
Otra cosa es que un colega, Mario Andrés (aka rey migas), no hacía la cruz con los chorritos de orín sino que hacía espaditas (!). Así lo llama él, en estos días también voy a colgar su explicación.
Chao, me voy a flotar.
PD: con la palabra esnifada me acordé de ese fabuloso cómic de el Pamies, en la revista española El Víbora, titulado Esnifada en Bolimbia, descabelladas aventuras del detective Roberto el Carca y su oligofrénico side kid (Bolimbia es un país que queda entre Colombia y Bolivia, lo que no sabía el Pamies es que Bolivia no existe, esa es otra deuda, explicar por qué no existe Bolivia, maravillosa teoría de mi amigo Jorgito y éste su servidor).
10 de septiembre de 2005
Querido Diario:
Las últimas dos semanas he estado muy enfermo, tengo una insoportable tos que no se separa de mí. Me está levantando en las madrugadas y hace una semana no me dejó dormir. El domingo en la madrugada por poco me quita la voz y desde ese momento decidí dejar, por un tiempo, el cigarrillo. Sin embargo, la tos continúa y ya probé varios remedios, ya me he tomado dos tarros de jarabe, pastillas y estoy con una rigurosa y abundante ración de vasos de agua diarios (por aquello de la hidratación). Empiezo a preocuparme porque la maldita tos no cesa y esto puede ser más que una simple gripa...
Ahora voy a apelar a ti, amigo lector. Ya lo hice en dos ocasiones y recibí sendos respaldos: en el primer caso cuando pedía ayuda para lo del Certificado Judicial del DAS, ayuda que llegó en forma de oportunas palmaditas en la espalda para que tuviera paciencia; y en el segundo caso cuando imploré por la banda sonora de The Wicker Man y un lector, Santiago Gallego, tuvo la deferencia de hacer el intercambio conmigo. Así que esta vez se trata de ayudar a vuestro amigo Truchafrita para que sane, espero recetas de cualquier índole (caseras, médicas, hechizos, etc.) para frenar esta tos, para que Truchafrita tenga tiempo de laborar y luego, con la seguridad de un dinero en el bolsillo, pueda seguir dibujando y divirtiéndolos a todos.
Se despide de ustedes su apre... coff, coff, coff ...ciado amigo Tru... coff, coff, coff ..chafrita.
PD: podría ser más fácil ir al médico, dirás tú apreciado lector, pero como te parece que yo no tengo de esas cosas que llaman salud prepagada o seguro, en fin, no tengo nada de eso y una cita para que un médico particular me mire como a una silla, me recete cualquier jarabe, y me despache no sin antes atracar mi bolsillo, no me suena muy alentador.
8 de septiembre de 2005
Querido Diario:
El lunes Margarita me dijo que Truchafrita había salido, en una pequeña reseña, en la revista Shock (una revista de música para adolescentes). Pues yo no tenía ni idea. Margarita me leyó la reseña por teléfono y me pareció que estaba bien (quizás con una pequeña objeción que no vale la pena comentar), así que agradezco a la revista Shock y la colectivo El Drake por tener en cuenta a este humilde servidor. Me imagino que muchos empezarán a criticar a Truchafrita por haber sido reseñado en Shock (revista que nunca he leído porque ya estoy muy grandecito y con un poquito de más coco para que me guste Shakira, Juanes, Cabas, Aterciopelados, Marbel...), pero yo como si nada pues, como dice Harvey Pekar, lo que realmente me interesa es que mis cómics se vendan. Si estoy o no de moda me tiene sin cuidado.
Chao.
PD1: ¿Cuándo vas a comprar mis fanzines?
PD2: Margarita tampoco lee Shock (por lo menos eso me dijo y yo le creo), lo que pasa es que su tía llevó la publicación, del trabajo a la casa, porque querían ver unos diseños de ropa que lucía un amigo de su familia que, obviamente, es más importante que yo (y más de moda, por supuesto).
7 de septiembre de 2005
Feliz cumpleaños a mí
Hace unos años encontré en el periódico El Colombiano, un día como hoy (cuatro de septiembre de un año que no recuerdo), este párrafo en la sección del horóscopo:
Para los nacidos hoy: los nacidos hoy tratarán de establecer un balance entre sus intereses materiales y los espirituales. En su cotidianidad serán sensatos, distantes y muy racionales. Sin embargo, su sensibilidad saldrá a flote en el ámbito artístico.
¡Reflauta, ese soy yo! El papelito con el párrafo lo tengo enfrente mío, debajo del vidrio de mi escritorio, y es mi guía cuando se me olvida quien soy yo. Bueno, a veces sirve leer la sección del horóscopo y a veces también, aunque un poco menos, sirve leer El Colombiano.
Feliz cumpleaños a mí, feliz cumpleaños querido Álvaro (oops, Truchafrita), que los sigas cumpliendo hasta el año 2006. Chao, me voy a destapar mis regalos...
4 de septiembre de 2005
La cruz o una de las maravillas de la infancia
Cuando uno empieza a recordar cosas de la infancia, vainas que uno hacía cuando era niño, no deja de sorprenderse. Pero cuando se da cuenta que esas mismas cosas que uno hacía -que supuestamente parecían sui generis- las practicaban otros niños, quizás por la misma época, uno queda absolutamente sorprendido, sin palabras.
Hace como tres semanas fui a la finca de Mónica Naranjo, más allá de Santa Elena (corregimiento a una hora, aproximadamente, de Medellín), como invitado a una fiestica electrónica programada, en parte por Alejo y Jose (así sin tilde) más conocidos en el bajo mundo de la música como Protov. Aquí voy a hacer una pausa para promocionar la música de estos muchachos que prensan bajo su propio sello llamado Series, yo tengo el primer trabajo musical (pronto comprare el segundo) y me gusta lo que hacen, es como hacer fanzines de cómic (mi gran pasión) pero, obviamente, en otro formato y con la mayor de todas las artes, la música. Bueno, te contaba que me invitaron a la fiesta y que resultó ser muy buena: casi todos amiguetes, drogas las que usted quiera, alcohol y cigarrillos también. Yo estaba en un plan "limpio" así que sólo bebí y fumé pero la pasé bomba hasta la madrugada (es más, creo que todos la pasamos bomba). En un momento de la fiesta, cuando yo ya estaba prendidito por el alcohol, Jose me habló, no sé por qué, de la cruz y yo le dije: "¿Cruz, cuál cruz?", "¿Vos nunca hiciste la cruz?", me dijo José. Se trataba de un juego de la infancia, yo lo hacía con mi hermano Alejandro (dos años mayor que yo): cuando uno de los dos tenía ganas de orinar llamaba al hermano para orinar juntos y así hacíamos la cruz con el chorro que salía de nuestros pipicitos, cruzábamos los chorros y hacíamos una cruz. Una güevonada, dirás tú, mi querido amigo lector, pero no sabes las que pasaba uno cuando tenía unas ganas locas de orinar y esperaba al hermano, que le dieran las benditas ganas de orinar, para hacer la consabida cruz. Jose me alcanzó a explicar de qué se trataba y cuando iba en la mitad de su explicación yo lo interrumpí, entre sorprendido y alegre y le dije: "¡Ah sí, la cruz! ¿Vos también hacías eso güevón?". Nos reímos un rato y la fiesta siguió su curso... Lo que me parece particular del asunto es que luego indagamos a varios de la fiesta y nadie sabía de qué hablábamos, Jose y yo habíamos encontrado un referente de la infancia que nos era común sólo a él, a su vecinito (con quien José hacía la cruz), a mi hermano y a mí. Yo creía que la cruz era un patrimonio único, exclusivo de mi infancia y me tomó algo así como veinte años encontrar un hermano más de experiencia.
Valiente maricada, dirán ustedes, pero para mí no es fácil recordar asuntos tan particulares de la infancia, como este de la cruz, y mucho menos hallar a alguien que también lo hiciera. Mientras yo y mi hermano, en el barrio Luís López de Mesa, noroccidente de la ciudad de Medellín, nos reventábamos de las ganas de orinar esperando al otro para hacer la cruz con sendos chorros de orín, Jose y su vecinito también hacían lo mismo al otro lado de la ciudad, nos separaban eternidades de tiempo y espacio pero estábamos conectados, no con un puto chorro de orines sino con una experiencia de la infancia que para mí, antes de saber que Jose también lo hacía, era de lo más sui generis.
La fiesta terminó, como termina todo, pero a mí me quedó sonando, desde ese momento y para siempre la experiencia compartida entre José y yo. Bajé a mí casa al día siguiente y ya en la tarde, cansado, aburrido y con una buena resaca, recordé el episodio de la cruz, de que Jose también lo había hecho y en ese momento fui feliz.
PD1: hoy no estoy triste ni aburrido, tampoco feliz, estoy tranquilo, digamos que conforme... Está bien, está bien, estoy algo feliz...
PD2: ¿Vos también hiciste la cruz?
2 de septiembre de 2005
Querido Diario:
Hoy empieza el mes más bonito para mí, el más significativo: septiembre. En este mes nací yo el día cuatro de 1974 (ya estoy viejito), mi primera sobrina nació el cinco de septiembre de 1992 (es mil veces mejor ser tío que papá) y el dos de septiembre, de 1997, murió el señor que más he querido en toda mi vida (claro que sí, mi papá). Como si fuera poco un ocho de septiembre, de 1985, tuve el día más feliz de mi vida: el día de mi primera comunión. Septiembre es mi diciembre, es mi mes, es mi tiempo, es la época en que verdaderamente soy el rey de mi pequeño feudo. Espero días felices, pocas preocupaciones, para los demás días del año que se venga lo que sea.
PD: espero dormir y no despertar mañana. Reto a un dios. Si verdaderamente existes, gran pirobo de la mierda, dame la satisfacción de no despertarme mañana...
Suerte y pulso (quiero cremación, es rápido y se gasta poca plata).
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Un comentario al mediodía: no morí, decepcionado acepto que otra vez será... Pero me levanto el animo escuchando L-Kan y, en especial, una cancioncita llamada Viva la pestaña. Ah, la música que sólo me gusta a mí (y a las mamás de quienes la hacen).
1 de septiembre de 2005

