


Septiembre de 2008
Querido Diario:
Hace un par de semanas llegó a mi casa la nueva edición de la Revista Larva, una publicación de cómics editada en la ciudad de Armenia. Ya me había enterado que esta publicación había optado por dejar de lado su edición con ayuda de la Universidad del Quindío y emprendía un nuevo camino sin la ayuda oficial, por eso la Revista Larva ya no se regala sino que se vende. Claro, pero se vende a muy bajo precio ($1.000, es decir, unos US 0.50) teniendo en cuenta que esta edición, la número cinco, cuenta con 32 páginas y con un contenido que ha ido mejorando, en relación a la edición anterior.
En la edición número cinco, de la Revista Larva, usted encontrará cómics de Joni b, Nómas, Inu Waters, Wil y Truchafrita, colaboradores también de Robot, ya muchas veces mencionado en este espacio. Pero también hay gratas sorpresas, como un cómic del español Abel García y otro más del boliviano Joaquín Cuevas, estos autores intercalados con las nuevas promesas del cómic: Gatopio, Findelmundo y Maucho.
Hay algunas cosas que es necesario afinar en Revista Larva, creo que hay que mejorar un poco la impresión, cambiar el tipo de papel de la portada, para que la revista luzca más y aprovechar un poco más el bitono de la portada. Pero aparte de esto creo que, por el momento, Revista Larva cumple con lo esencial: mejorar en cada edición. De ahí para adelante ya todos lo sabemos (o por lo menos yo lo sé muy bien), se trata de constancia, de mantener la publicación a flote, porque sólo editando es que se aprende a publicar en calidad de forma y contenido.
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Otra cosa: sigo dibujando como loco para poder tener lista la edición número cinco de Cuadernos Gran Jefe, titulada Días de escuela, para finales de noviembre. Justamente ayer terminé de dibujar y montar la portada, y me quedó de rechupete (bueno, eso pienso yo...). Lo bueno es que dicha portada saldrá en full color y no en bitono, como había pensado inicialmente.
Dibujando y dibujando se me ocurrió hacer una copia de un cómic de Jason, del libro Pocket Full Of Rain, del que hablé el mes pasado (y que fue un bonito regalo además). Este cómic apareció en la más reciente edición de la gacetilla Robot (la número 61). Espero que disfrutes del cómic –sobre todo si no vives en Medellín y no puedes atesorar la gacetilla de Robot– porque en un par de semanas se va de este sitio para pertenecer definitivamente a las páginas de la edición número seis de Cuadernos Gran Jefe, titulada: Medellín en cuatro actos (una edición que saldrá por allá en enero o febrero del próximo año, justamente después de que se publique Días de escuela).
Pero vamos con calma que aún falta mucho camino por recorrer, así que por el momento, a comprar la Revista Larva, a buscar la gacetilla de Robot, a comprar mis fanzines también (¿cuándo te vas a decidir a comprarme algo?) y a disfrutar del cómic de la semana.
Chao.
PD: ¿Ya escuchaste Cólico Miserere? Es un programa de radio al que fui invitado la semana pasada. Si lo querés escuchar aquí está.
30 de septiembre de 2008
Querido Diario:
Bueno, no sé que decirte... Quizás que voy por lo mismo, lo que pasa es vos querés que tenga más entradas aquí, como antes, y la verdad es que, por el momento, no puedo hacerlo muy seguido porque, si quieres que te cuente algunos secretos, he estado dibujando mucho, y mucho es mucho. Casi todo el tiempo que dedicaba a otras cosas las estoy ocupando en dibujar, espérame un ratico no más que a finales de noviembre te caeré con una publicación muy decente. ¿Qué no voy a seguirte escribiendo? ¿Es que acaso sos tonto, mi querido Diario? Claro que voy a estar aquí de tanto en tanto, solo te pido paciencia. Todo el mundo parece pedirme cosas: "haz esto, se mejor en esto, cumple más, publica más, dibuja más...". Y yo ahora sólo atino a pedir un poco de paciencia. Tengo que hablar de mis últimas aventuras, mis nuevas lecturas, el más reciente número de la Revista Larva, la nueva edición de Robot, el concierto que haremos en Bogotá en veinte días, los cómics que quiero publicar aquí pero que aún no puedo colgar –por un asunto contractual–. Dame tiempo, ese mismo que antes era mi único capital, ahora las reglas han cambiado, necesito más tiempo aunque ahora tengo algo de dinero para hacer lo que quiero. Vamos poco a poco, que yo voy cumpliendo, sobre todo, con mis metas personales, para contar las historias que quiero contar.
Seguiré contigo mi querido Diario, pronto tendremos tiempo para hablar más seguido. Mientras tanto espero que tengas paciencia para escuchar lo que te tengo que contar en las siguientes semanas, y aún más para lo que se vendrá –en este caso a finales de noviembre– que, espero, será muy bueno.
Hasta pronto.
23 de septiembre de 2008
Sin novedad en el frente
No, no me quedé mudo. Lo que pasa es que llevo muchos días mirando el techo, preguntándome si ahora sí es el momento de dibujar los cómics que quiero y puedo hacer. ¿Sabe qué? Pues sí, ahora es el momento: veinte páginas dibujadas de un delicioso cómic que saldrá a finales de noviembre y que tendrá, más aún, veinte y ocho páginas en bella impresión y edición sin parangón en Colombia. Dame un tiempo, yo miro el techo un rato, luego me levanto y dibujo hasta las cinco de la mañana (para luego despertarme a las diez de la mañana y seguir dibujando, campeando entre dar clases, cumplirle a los clientes y tomarme un par de tragos).
Nos vemos pronto.
PD1: sí tiene parangón en Colombia. Ya en los noventa lo hizo ACME, pero yo trataré de hacer algo acorde a estos tiempos...
PD2: ¿Cómo olvidar tu pelo, cómo olvidar tu aroma? Si aún navega en mis labios el sabor de tu boca. Cada piba que pase con un libro en la mano me traerá tu nombre como en aquel verano... Claro que si listillo, estoy escuchando, disfrutando y atesorando ese viejo y rico tema de Leonardo Favio llamado Fuiste mía un verano.
18 de septiembre de 2008
Una escalera trasera a la libertad
–Escuchen ustedes –comenzó el joven–. Esta es una época de servicios y les voy a mostrar el más perfecto que existe. Tenemos intereses en diferentes lugares y, en consecuencia, se inventaron los trenes. Los trenes nos separan, como es natural, de nuestros amigos, y se crearon los telégrafos a fin de comunicarnos más rápido y a larga distancia. Hasta los hoteles disponen ahora de ascensores para ahorrarnos subir algunos cientos de escalones. Todos sabemos que la vida es el teatro en que hacemos de bufón mientras nos entretenga el papel. Faltaba un servicio más a la comodidad moderna: una manera fácil y decente de salir de escena, una escalera trasera a la libertad o, como dije antes, una puerta secreta de la muerte. Esto, compañeros míos de rebelión, es lo que ofrece el Club de los Suicidas. No se les ocurra pensar que ustedes y yo somos únicos, ni siquiera excepcionales, en el deseo tan razonable que profesamos. Un gran número de nuestros semejantes han llegado a sentirse verdaderamente hastiados de la parte que por necesidad les toca cada día, durante toda la vida, que huirían en el acto si no los detuviera una o dos consideraciones. Algunos tienen familias que quedarían dolorosamente sorprendidas y hasta serían objeto de acusaciones si el hecho se hiciera público; a otros les falta valor y vacilan ante las circunstancias de la muerte. Esta ha sido, hasta cierto punto, mi propia historia. No soy capaz de llevarme una pistola a la cabeza y apretar el gatillo. Algo más fuerte que yo me lo impide; detesto la vida, pero me falta la fuerza necesaria para abrazar la muerte y terminar de una vez. Para las gentes como yo, que desean romper las amarras sin escándalos póstumos, se ha constituido el Club de los Suicidas. No sé cómo se llegó a fundarlo, cuál es su historia, ni si se extiende a otros países; no tengo libertad para comunicarles lo que sé de sus estatutos. No obstante, me es posible ponerme a su servicio. Si en verdad están cansados de la vida, los presentaré esta noche en una reunión, y si no esta noche, por lo menos antes de una semana se les librará de sus existencias. (Robert Louis Stevenson, El Club de los Suicidas. Edicomunicación, Barcelona, 1994. pp. 20-21).
7 de septiembre de 2008
Muestra Universitaria de Audiovisuales
Como podrás ver este es un servicio social, que lo hago con mucho gusto pues se trata de seguir ensanchando los limites de la creación, en este caso del audiovisual con la Muestra Universitaria de Audiovisuales (MUDA, 2008) que, como su mismo nombre lo dice, es un espacio para mostrar los trabajos en audiovisual que hacen los estudiantes universitarios de toda Colombia.
La convocatoria para la entrega de trabajos está abierta hasta el 12 de septiembre, a las 5:00 pm. Pero para que usted sepa donde entregar su obra y se entere sobre los premios que puede recibir, cómo y cuándo serán las exhibiciones y mucho más, pues te invito que visites el sitio web de Muda 2008.
Ea, adelante a participar.
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Otra cosa: por fin pude renovar el cómic de la semana. Bueno, algunos ya debieron haberlo visto pero quiero contar que se trata de una historieta que hago, sobre cine o temas a fines, desde hace ya unos años en la revista Kinestoscopio. Como podrán ver es un cómic hecho a por dos personas: Iñigo Montoya escribe el argumento y yo lo dibujo. Espero que les guste, y si no pues seguro la próxima semana habrá un cómic diferente.
Chao.
4 de septiembre de 2008

