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Septiembre de 2009

Querido Diario:

La ola de calor que ha azotado a la ciudad de Medellín, por estos últimos días, ha sido insoportable, y eso que los pronósticos del clima auguran que el calor seguirá con nosotros unos meses más. Para mí trabajar en un ambiente calentano es bien difícil, no me gusta para nada (ahora no sé cómo le hago para ir a Caucásia, en el Bajo Cauca, cada quince días a dictar una clase de ocho horas... Como todo o casi todo, me imagino, se trata de dinero para seguir comiendo en este valle de lagrimas, llamado también Valle de Aburrá. Aunque también creo que se trata de algo que me gusta hacer: ser profesor), por eso durante estas tardes de mucho calor, y gracias a que no he tenido que viajar a trabajar, pues descanso por ahí hasta las cinco o seis de la tarde, cuando el sol ha dejado de golpear tanto y ahí sí empiezo a dibujar, asunto que hago hasta las tres o cuatro de la madrugada.

Como te conté, estos últimos días no he tenido que trabajar y viajar mucho, así que ha sido delicioso estar en casa en la tardes, tirarme en la cama a ver televisión, leer algo, comer frutas y maní confitado y, luego, cuando cae la tarde y empieza la noche ponerme a dibujar hasta altas horas de la madrugada. Creo que me faltaba desde hace rato, unos seis meses por ahí, descansar así como lo estoy haciendo ahora, armar la próxima revista con calma (bueno no con tanta porque tengo sólo dos meses para terminarla) y, sobre todo, poder despertar tarde, dormir bien, que es algo que no hacía desde hace un buen tiempo.

Así que el calor es muy maluco pero finalmente ayuda el hecho de que esté un poco relajado el trabajo, porque así descanso en las tardes y trabajo en la noches. Espero adelantar lo más posible de la revista en estas dos semanas que tengo de poco laboro, porque ya he comprobado que cuando estoy en las últimas semanas de terminar una publicación me cae trabajo por todos lados y se trata de cosas que no puedo rechazar. De todas maneras, con calor o sin él, con mucho trabajo o un poco relajado como ahora, hago descansos cada tanto para relajarme quince minutos, me acuesto un rato en la cama, me como una mandarina y pienso mientras tanto que estos últimos años han sido muy afortunados, que las cosas me han ido bien después de todo. Ojalá pudiera permanecer así el resto de mi vida, como ahora: trabajando siempre en lo que me gusta; sin mucho dinero pero tampoco sin que me haga falta; con tiempo para poder descansar, leer o ver televisión; sin ataduras; sin jefes, sin amos, sin horarios más que lo que me imponga yo mismo y sin entregas que hagan tedioso cualquier oficio. Si tan sólo pudiera seguir así, haciendo siempre lo que me da la gana. Por el momento voy ganado, espero que en unos años pueda seguir diciendo lo mismo o mejor, por el momento a seguir dibujando, no sólo porque es lo que más me gusta hacer, sino también porque creo que haciéndolo es una reafirmación de todo lo que he dicho, así siga pegando mucho el sol (bueno, ya son las seis de la tarde, ya ha bajado el sol, ya puedo empezar otra vez a dibujar).

30 de septiembre de 2009

Querido Diario:

Hace rato que no colgaba una reseña sobre autores y obras de historieta en la sección de artículos. Pues bien, después de un buen tiempo sin que nadie asomara la cabeza por allí aparece Mauro Entrialgo en una reseña sobre su trabajo en general y, en particular, sobre su serie Ángel Sefija. Date una pasada por este nueva reseña, te enterás de un poco más del trabajo de Mauro Entrialgo y de paso, si te apetece, visitás la página web del dibujante español que tiene mucho para pasar el rato, y además divertirse.

Chau.

27 de septiembre de 2009

Querido Diario:

La presentación de la edición número siete de la revista Cuadernos Gran Jefe en el Jardín Botánico, durante la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, el pasado domingo 20 de septiembre, estuvo a todo dar: excelente locación y buena asistencia. Agradezco a quienes fueron y, más aún, a quienes compraron un ejemplar de la revista.

Para quienes no pudieron asistir pues otra vez será, y para quienes no han adquirido un ejemplar de esta edición número siete les cuento que la revista ya está en la Librería Palinuro, en Medellín (Cra. 42 No. 54-58), y que la próxima semana estará a la venta en Bogotá, en la tienda Spooky House (Av. Carrera 21 No. 4-17 Sur), al igual que toda la colección de publicaciones de la Editorial Robot.

Ahora, si lo que quiere es que le envíe este y otros ejemplares a su sitio de residencia (fuera de Medellín y Bogotá, pero aún en Colombia) pues escríbame y yo le cuento cómo podemos hacer para que se haga usted a una pequeña colección de cómics.

Bueno, la presentación y la charla salieron bien, la revista salió aún mejor y yo me preparo para la edición número ocho de Cuadernos Gran Jefe, titulada Chimpandolfo Silente, que saldrá por ahí en algo más de dos meses. Quienes asistieron a la charla del pasado domingo pudieron ver la portada de esta edición, eso quiere decir, entre otras cosas, que ya estoy trabajando duro en eso. Ya les contaré la fiestecita que voy a armar para la presentación de esta octava edición...

Hasta pronto.

24 de septiembre de 2009

Cuadernos Gran Jefe, edición número siete

No tengo que decir que editar este nuevo número de Cuadernos Gran Jefe ha sido un gran esfuerzo, pero ya lo dije... Y lo es porque cada vez crece más la publicación, ahora se trata de 32 páginas (cuatro más que las dos ediciones inmediatamente anteriores), además porque cuando uno crece tiene más responsabilidades y ocupaciones, por otros trabajos que sí dan plata y ayudan a pagar la renta y a pagar estas mismas ediciones.

Claro que no me puedo quejar, esta edición de Cuadernos Gran Jefe, al igual que la edición cinco y seis han sido pagadas con fondos de la Secretaría de Cultura de la ciudad de Medellín. La dos ediciones inmediatamente anteriores fueron hechas con dineros de una beca, esta edición (y la que saldrá a finales de noviembre o principios de diciembre de este mismo año) está pagada por una convocatoria de publicaciones artísticas y culturales, de la cual fui beneficiario.

Los ejemplares me los entregaron ayer jueves y han salido de rechupete, por fin aprendí que hay que sacar estas vainas en talleres de calidad, valen más pero el producto final es de mi satisfacción. Así que la edición, aún más que las anteriores, salió muy buena (claro, la edición seis de Medellín en Cuatro Actos también salió muy bien). Sobre el contenido pues ya lo había comentado antes en otra entrada de este diario: una segunda parte de días de escuela. Habían quedado algunas historias fuera del tintero y decidí dibujar unas más y armar esta nueva edición, luego con el tiempo me di cuenta que lo que había acabado de hacer era una trilogía, con los dos ediciones de Días de Escuela y el ya comentado Medellín en Cuatro Actos, sobre mi infancia y algo de mi temprana juventud. Creo que hasta aquí va un poco de autobiografía, la edición número ocho versará sobre temas de más ficción (la autobiografía también es ficción, aunque no lo creas) y el protagonista central será el conejo Chimpandolfo.

Pero ya tendré tiempo de comentarte sobre la edición número ocho, por el momento te invito a que disfrutes conmigo esta segunda parte de Días de Escuela, que acaba de salir y que presentaré en sociedad el domingo 20 de septiembre, dentro del marco de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, en el Jardín Botánico, en el salón Poe a la 1:30 pm. Un lugar propicio, entre árboles, vegetación y con un ambiente bucólico, para dar una conferencia acerca del oficio y de mi experiencia como editor de mis propias publicaciones. Qué rico que fueras un rato para charlar sobre cómics, lo mejor es que la entrada es gratis y, si tienes algo de dinero, puedes comprar esta nueva edición que es muy barata y allá estará más baratica aún ($5.000).

Doy punto final entonces a mis historietas de infancia, por un buen tiempo y me embarco en las silentes historietas de Chimpandolfo, en la edición número ocho de Cuadernos Gran Jefe, para luego regalarle la máquina del tiempo a Truchafrita y ver que hace con ella, en la edición número nueve. Pero, como ya dije antes, de eso hablaré después... Por el momento alzo la copa para brindar por esta nueva edición de Cuadernos Gran Jefe: Días de Escuela (segunda parte), que tanto trabajo y trasnochos me dejó, además de una bonita edición. ¿Quieres alzar la copa y brindar conmigo? ¿Sí? Eso espero...

Nos vemos entonces el domingo en el Jardín Botánico.

18 de septiembre de 2009

Una nueva publicación colombiana

Después de muchos días de mutismo he vuelto a ti mi muy querido Diario. Mi ausencia es porque estaba dando los toques finales a la nueva edición de Cuadernos Gran Jefe, antes de llevarla al taller de impresión. Bueno, la revista ya está lista, hoy me entregaron los ejemplares y quedó de rechupete.

Pero ya hablaré mañana sobre ese asunto con más detenimiento porque ahora quiero referirme a una publicación bogotana que me llegó hace un par de semanas y de la cual no había podido hablar por mis últimas ocupaciones. Se trata de Inko una revista que, como ya dije, es hecha en la capital colombiana.

Inko es una publicación que logra salir a la luz gracias a una colectivo de dibujantes: Boris Greiff, Eduardo Vásquez, Diego Poveda, Giovanny Ospina y Carlos Martínez. A ellos los conocí en el pasado coloquio sobre cómic, organizado por CERLALC-UNESCO, hace unos meses atrás en Bogotá. Una vez terminé mi participación en el coloquio estos dibujantes se me acercaron un rato, me compraron algunas revistas y me contaron sobre su intención de publicar. Pues bien, han cumplido con su promesa y unos meses después sale del taller Inko.

En la revista cada uno de los dibujantes tiene una participación con un cómic de su autoría. Yo noto que la revista en general tiene una muy lograda estética en las historietas, además de buenas historias, y esto de por sí es un logro para una primera edición. La revista también está muy bien editada (yo, por ejemplo, he tardado un montón de tiempo para que mis productos impresos salgan de buena calidad, por fin lo estoy logrando pero he tenido que sufrir mucho con los impresores... En fin, esa en definitiva es otra historia). Así que Inko se impone desde el primer número, ahora la verdadera prueba de fuego será mantenerse y publicar con regularidad. Desde aquí les deseo de todo corazón que esa constancia esté presente y que sigan saliendo nuevas ediciones de Inko, yo seré uno de los primeros en celebrar nuevas ediciones, por el bien de mis colegas dibujantes del colectivo, en Bogota, y por el bien del cómic nacional en general.

Aquí puedes ver la revista Inko en digital.

¡Salud por Inko y que vengan muchas más!

17 de septiembre de 2009